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Población antediluviana 

La expresión "antediluviana" es muy usada todavía en muchos lugares haciendo alusión al relato bíblico en donde sitúa a una humanidad reciente que pasó por una etapa cataclísmica dirigida por un ente divino que redujo a solo unas ocho almas y todas las especies de animales en parejas de macho y hembra como únicos sobrevivientes hace apenas unos 4.300 años. Según la cronología de la Biblia, desde la creación del primer hombre hasta el diluvio universal transcurrieron unos 1600 años. Fue precisamente esta cronología de la Biblia lo que determinó durante muchos siglos la creencia absoluta de que la humanidad no tiene más de 6.000 años de existencia en el planeta. Por ejemplo, en el año 1650 d. C, el arzobisbo irlandés James Ussher propuso la fecha que sería la norma por más de 200 años: el hombre fue creado el 22 de Octubre del año 4004 a.C. Todavía sigue siendo la fecha (con algunas variantes: entre 4000 y 4050 a.C.)  a la cual muchos todavía se aferran. Para ellos, no existieron humanos más antiguos a esa fecha, y todo lo que dice la ciencia no es otra cosa que propaganda del Diablo para confundir a la humanidad.

No obstante, ¿hasta que grado los relatos de la Biblia contienen armonía interna? ¿Son consistentes con los descubrimientos científicos sobre la naturaleza y la arqueología? Por otro lado, ¿son expresiones infundadas las declaraciones de una humanidad mucho más antigua?

Desarrollo de la humanidad según la Biblia

¿Cuántos habitantes pudo alcanzar la humanidad en 1600 años desde la creación de Adán y Eva? ¿Con quien se casó Caín? ¿Quiénes lo podrían matar? ¿De cual faz de la tierra se lo expulsaba?

Cuando Adán engendró a Set la Biblia dice que tenía 130 años. Set vino a sustituir a Abel, el cual Caín lo asesinó. La sustitución tenía que ver, según los preceptos teológicos, con la línea de la descendencia de la cual se esperaba la redención de la humanidad conectada con la promesa abrahámica. Ahora bien, ¿cuántos habitantes habría en la tierra al cabo de 130 años?¿Cuándo lo mató Caín? Pues bien, si debemos remitirnos al relato bíblico, para cuando Caín se hizo cultivador del suelo y Abel pastor de ovejas, probablemente habrían pasado como mínimo unos 30 años. No sabemos cuantos años vivió Adán en el supuesto paraíso, pero se supone que fueron unos cuantos, lo suficientes para estudiar a los animales y poder ponerles nombres, luego el tiempo que pasó con Eva hasta que desobedecieron a Dios y fueron echados del paraíso. De esta manera, podemos suponer que ambos desarrollaron sus actividades para cuando Adán tendría unos 40 a 50 años. Probablemente, en ese lapso de tiempo de 30 años, Adán y Eva tuvieron otros hijos e hijas. Calculando que Adán y Eva tuviesen como máximo unos 6 hijos cada 10 años, habría unos 7 hermanos y 8 hermanas para el tiempo en que probablemente Caín asesinó a su hermano. Después que lo asesinó Dios lo expulsó de vivir junto con su familia, debiendo convertirse en un errante. El texto de la Biblia que lo describe a su vez incita a la reflexión:

Rbi8  Génesis 4:14
 
“14 Aquí efectivamente estás expulsándome hoy de sobre la superficie del suelo, y de tu rostro estaré oculto; y tendré que llegar a ser errante y fugitivo en la tierra, y es cosa segura que cualquiera que me halle me matará”.

¿Estaba preocupado Caín por la futura prole de su padre que hubiera alguno de ellos que lo asesinara en venganza o por alguno de sus pocos hermanos todos menores que él?

Como eran tan pocas personas, uno puede concluir que posiblemente fue después de más de 30 años, quizás unos 100 años, para cuando Adán tuviera digamos unos 120 años, seguramente antes que naciera Set, y hubiera más habitantes en la tierra. Durante ese lapso de tiempo, de todos modos los hermanos y hermanas menores de Caín no superarían con una tasa de crecimiento tan alta los 60, por lo que alguno de los 27 hermanos menores de Caín podría ser un posible vengador. Luego que Caín huye, probablemente se lleva a alguna de sus hermanas o de sus sobrinas como esposa de la tribu, la única, de su padre Adán. En un período de 100 años, la gran mayoría de sus hermanos y hermanas menores se habrían casado y tenido hijos e hijas, y éstos a su vez al cabo de unos 20 años podrían tener sus propios hijos y así sucesivamente. ¿Cuántos habitantes habría al cabo de esos 100 años? Veamos: Después de los primeros 30 años podemos suponer que las 8 primeras mujeres procrean, unos 6 hijos cada 10 años. Al cabo de los siguientes 30 años tenemos unos 18x8= 144 hijos que son los nietos de Adán, es decir, al cabo de 60 años. No obstante, después de 20 años, los nietos de los primeros 10 años, unos 48, forman sus parejas y comienzan a procrear. Supongamos que la mitad son mujeres, por lo que las 24 tienen unos 144 hijos durante los siguientes 10 años, que son ahora los bisnietos de Adán. A los 30 años comienzan a procrear los nietos de los siguientes 10 años, y así tenemos otros 144 bisnietos más al llegar a los 60 años. ¿Cuántos son en total ahora? Tenemos dos tandas de bisnietos de 144, o sea 288, más los 144 nietos de Adán, más los 60 primeros hijos de Adán, un total de 494 personas incluyendo a Adán y Eva en un período de 60 años a partir de solo unas 17 personas. Esto representa un crecimiento vegetativo del 5,7% anual. A ese ritmo, al cabo de 100 años habría unos 4.700 habitantes. Ahora sí, uno puede visualizar posibles vengadores que podrían acechar a Caín y la expulsión de vivir fuera de un grupo tan grande a considerar solo por la cifra o tamaño. Pero, ¿estarían tan enardecidos los bisnietos de Adán con el envejecido Caín o más bien estaría representando una lucha entre tribus? Además estamos hablando de un crecimiento muy rápido y enorme, porque ¿cuántos habitantes habría con un ritmo de este tipo al cabo de unos 1600 años, fecha en que todos fueron destruidos en el Diluvio?

Aplicando dicha tasa de crecimiento vegetativo sin tomar en cuenta los que hubieran muerto durante el transcurso de ese tiempo tendríamos:

 

Total en 1600 años al 5,7% anual..........................:  2,09786E+39

 

Es una cifra astronómica, un 2 seguido de 39 ceros. Es imposible que crecieran a un ritmo tan elevado de manera permanente en esos 1600 años debido a varias razones. Por un lado es muy poco probable que cada mujer tuviera 6 hijos cada 10 años a un ritmo constante durante unos 500 años. Los creyentes se basan diciendo que en esas épocas la especie humana se hallaba muy cerca de la 'perfección', por lo que eran más saludables y vivían mucho más años. Pero éste concepto se basa en la leyenda del Génesis, donde es ineludible que sus relatos no corresponden a hechos reales sino a interpretaciones teológicas. Por otro lado, a medida que una población crece y se hace muy numerosa la presión ejercida sobre la naturaleza de la cual se extrae el sustento actúa a modo de freno. Debemos recordar que no existían técnicas agrícolas como en la actualidad, y el sustento se obtenía principalmente de la caza y la recolección, provisiones regidas por la propia naturaleza. La expansión acelerada se puede mantener con poblaciones bajas, debido principalmente a las limitaciones geográficas de los medios ambientes, las cuales obligarían a éxodos o migraciones masivas. Hay que tener en cuenta que según la Biblia la humanidad era vegetariana, lo que complicaría aún más el panorama de crecimiento poblacional. De todos modos las evidencias arqueológicas muestra que los humanos antiguos cazaban y comían carne antes del supuesto permiso otorgado por Dios a Noé después del diluvio (Gén.9:3,4). Por último, una población de miles de millones de personas hubiera dejado rastros en los sedimentos de la tierra en muchas regiones del planeta. Se han realizado excavaciones de toda clase en distintas partes de la tierra en busca de restos arqueológicos y hasta el momento no se han encontrado huesos humanos ni restos de ciudades en cantidades tan importantes que indiquen que han muerto en una catástrofe de esa naturaleza. Este hecho presupone pensar que no pudieron haber más de mil millones de habitantes diseminados en Europa, África y Asia.

Se pueden realizar cálculos mediante la siguiente tabla computarizada:

Tabla para analizar posible proyección de la población

Un análisis de crecimiento poblacional basado en el supuesto hecho bíblico donde menciona una larga vida resulta imposible. Con una tasa de Cv (crecimiento vegetativo) del 1,43% anual en 1600 años treparía a la enorme cifra de 15 mil millones de personas. ¿Porqué con tasas tan bajas como la mencionada ocurre este aumento tan fenomenal? Se debe a que se supone que cada mujer sigue procreando por mucho años, considerando que en aquella época el promedio de vida de cada persona era, según la Biblia, de unos 900 años. En la actualidad, una mujer no suele tener más de 15 hijos como máximo en un período de 30 a 40 años, para cuando declina su aparato reproductivo. No obstante la mayoría de las mujeres que tienen muchos hijos, generalmente no superan los 7 a 10 hijos. En cuanto a las demás, la cantidad de hijos para familias numerosas ronda en un promedio de 5 hijos. Estos aspectos aunado al hecho de una duración de la vida de entre 50 a 70 años mantiene lento el progreso de la masa poblacional. Diferente sería si todos permanecieran vivos por siglos. No sabemos cuándo comenzaba la menopausia en las mujeres antediluvianas, pero suponemos que en base a la leyenda por lo menos podrían procrear hasta los 500 años de edad. Con un promedio de 5 hijos cada 20 años a partir de los 40 años, una mujer podría tener en total unos 115 hijos durante toda su vida reproductiva, y así tenemos semejante proyección de crecimiento. El disparo se produciría prácticamente durante los últimos 200 años, permaneciendo durante 1400 años por debajo de los mil millones y en los primeros 900 años no llegarían a los 800 mil habitantes.

Sin embargo, imaginando este tipo de desarrollo de la población según la Biblia, probablemente habrían ocurrido crecimientos más altos durante los primeros 700 años, para luego reducirse por efectos regulatorios de la propia naturaleza. Por ejemplo, sería muy difícil que en 100 años una sociedad dispersa acostumbrada a vivir solamente de vegetales pudiera incrementarse, en el año 1200, en más de 40 millones de habitantes a partir de 12 millones. Es muy difícil hallar un lugar geográfico apropiado, con cursos abundantes de agua y tierra fértil, para acomodar tan rápidamente semejante cantidad de agricultores sin la existencia de una organización civilizada y con la disponibilidad de los recursos tecnológicos actuales. Mucho menos saltar en los 100 años siguientes con 170 millones de nuevos seres. Este crecimiento representaría 1.700.000 personas por año. Hubiera requerido de una enorme capacidad de organización y transformación expansiva del medio ambiente para adecuarlo en tan solo un siglo para dar cabida a semejante aumento de recursos disponibles, desde unos 53 millones a 220 millones. Y sumamente difícil sería un incremento de 4 mil o 11 mil millones de personas a partir de mil y 4 mil millones respectivamente, considerando que antes del diluvio no solo eran vegetarianos sino que el suelo estaba maldecido, produciendo magras cosechas después de extenuantes esfuerzos. Además, si bien la Biblia nos comenta poco sobre la clase de vida en aquellos tiempos, de todos modos al mencionar que fue un mundo violento, un marco regulatorio natural de grandes incrementos poblacionales serían las guerras por la posesión de las mejores tierras y recursos de agua. Posiblemente la violencia también giraría en torno de la pillería, asesinatos y venganzas, así como de la existencia de enfermedades que causarían muertes prematuras, manteniendo de esta manera reducido el incremento poblacional a partir de cierto nivel alcanzado. 

A pesar de estas imposibilidades, existen otras que demuestran que la probabilidad de una alta población antigua es inexistente. Obviamente considerando la longevidad declarada en las Sagradas Escrituras y atribuyendo un lento crecimiento, por más lento que fuera, la humanidad habría trepado a una cifra mayor que la de la actualidad, la mencionada de 15 mil millones. Esto es imposible que haya ocurrido, porque si fuera así, imagínese tan solo si hoy día murieran en un solo año los 6 mil millones de habitantes en un diluvio. ¿Habrían desaparecido todos sus restos, artículos personales y sus edificaciones? Seguramente se encontrarían muchos restos diseminados en distintos lugares y en diferentes estratos superficiales, si no en los terrenos en el fondo de los lagos, así como numerosos artículos personales y restos de las construcciones. Además, si hoy día con 6 mil millones la humanidad está decreciendo su ritmo de crecimiento vegetativo, ¿cómo habría sido posible que antes del diluvio se hubieran desarrollado tantos en un área del planeta mucho más reducida que la actual? Solamente se encuentran restos de poblaciones antiguas indicando importantes cantidades de agrupación de personas en Asia, Europa y Africa. Aunque se han encontrado restos antiguos en América y Oceanía, revelan poblaciones pequeñas. Solamente en América el asentamiento humano previo para el posterior surgimiento de civilizaciones no tienen más de 3.500 años de antiguedad, es decir, muy posteriores al diluvio, como es el caso de la civilización Maya. El imperio Inca, por ejemplo, se desarrolló a partir de muchas tribus ya existentes en la región en forma de una civilización muy importante recién después del año 1.000 de nuestra era, y después de unos 500 años alcanzó a abarcar unos 3 millones de kilómetros cuadrados. Según los especialistas en poblaciones, se cree que no superaron los 16 millones de habitantes, lo que nos da una media de 5,3 habitantes por kilómetro cuadrado. Sin embargo, otro ejemplo más conocido se encuentra en Europa. Durante 1600 años desde principios de la era común la población europea pasó de unos 50 millones a 100 millones, es decir, un crecimiento vegetativo ínfimo, manteniéndose durante siglos en un vaivén difícil de superar hasta que después de 15 siglos comenzó a crecer. Evolución de poblaciones.DOC   

En el pasado, antes de la revolución industrial y el desarrollo de la ciencia médica, la vida de la mayoría de las personas eran prácticamente de subsistencia, trabajando en el campo de sol a sol con muy bajos rendimientos lo que obligaba a la mayoría de los habitantes a dedicarse a la producción de alimentos, y padeciendo muchas pérdidas de vidas, especialmente por causa de enfermedades. Una pequeña cantidad de habitantes necesitaban extenderse por amplias secciones de terreno productivo, para dedicarse especialmente a la agricultura. La concentración de habitantes en enormes ciudades como en la actualidad no existían, porque hubiera sido imposible mantener a tantos habitantes desafectados de tareas rurales. Esta circunstancia impedía el aumento exponencial de la población, y seguramente estas mismas condiciones habrían reinado antes del supuesto diluvio, lo que habría impedido el enorme crecimiento calculado. Considerando a partes de Europa(5.000.000 Km2), Mesopotamia(620.000 Km2), Egipto(30.000 Km2), el valle del Indo(1.000.000 Km2) y algunas otras amplias regiones apropiadas para el desarrollo humano agrícola, la superficie total cubierta en unos 1600 años podría haber alcanzado unos 10 millones de Km2. Esta extensión podría haber acomodado en aquellas épocas a no más de 200 millones de personas, y totalmente imposible hablar más de 800 millones, lo que hubiera representado a más de 80 habitantes por Km2. 

En 1953, China, uno de los países más populosos del mundo tenía en promedio 64 Hab/Km2, considerando una forma de vida mucho más avanzada que en las épocas antiguas, donde la pesca no estuvo desarrollada y el consumo de carne animal era inexistente según la Biblia. De todos modos, actuales regiones muy propicias para la agricultura durante todo el año, como es el caso de Bangla-Desh, pueden albergar muchísimos habitantes por área. Tan solo en este pequeño país de escasos 150.000 Km2, prácticamente todos cultivables, viven más de 100 millones de personas, con una densidad de más de 800 hab/km2 (125m2/persona). Actualmente corresponde al área más densamente poblada del planeta. Su dieta alimentaria consta principalmente de arroz, lácteos y legumbres-la producción anual apenas llega al kilogramo diario por persona-, no consumen carne vacuna y solamente ingieren una pequeña cantidad de pescados. Existen numerosos ríos en la región y poseen unos 500 kilómetros de costa marítima, y probablemente halla una buena pesca individual para saciar el hambre. El 45% de la población tiene menos de 15 años. Sin embargo, como país se encuentran en el umbral de la inanición y, por otro lado, estas áreas de clima y condiciones tan particulares-donde se cosecha arroz tres veces por año y las legumbres crecen y producen de manera constante-y con una cultura tan característica, son escasas en la geografía y población terrestre. De no ser por las aplicaciones de los adelantos tecnológicos y médicos, la población de Blangladesh hubiera seguido en cifras mucho menores a las actuales, semejantes a siglos pasados, por lo que no queda duda que la cantidad total de habitantes de hace unos 4.500 años, conocidos como antediluvianos, extendidos en las diversas regiones conocidas del pasado no pudo ser muy elevada.

Si miramos cuidadosamente hoy día la evolución de las poblaciones humanas, encontramos que en muchos países africanos existen tasas de Cv del 6% anual. Son realmente muy elevadas, pero no se dan en poblaciones mayores de más de 20 millones de habitantes. Solamente Bangladesh, con una población que supera los 120 millones crece a más del 4% anual con 840 hab/Km2. La India con mil millones de seres crece al 2,6% anual. Igualmente son tasas de crecimientos muy altas, pero no hay que olvidar que estos despegues modernos han sido posibles solo gracias a la revolución industrial y su aplicación a la producción de alimentos y a las mejoras en la medicina. Así la población crecerá hasta el nivel que lo permita el desarrollo tecnológico aplicado a la producción de alimentos en una suerte de equilibrio contrapuesto. China con 1.200 millones crece al 1,8% y el total del mundo lo hace al 2% anual. Una vez alcanzado un techo, la presión ejercida sobre el medio hará muy precario el equilibrio, con lo cual una plaga, un virus o cualquier otra desgracia repercutirá en una disminución drástica de la población y frenará cualesquier avances no sustentables.

Todo este análisis a servido para demostrar que Caín, de haber huido, se hallaba en una tierra poblada por otros humanos como él, pero de familias o tribus distintas. Su temor no tendría que ver con algún tipo de justicia humana que lo persiguiera, ni siquiera puede considerarse una venganza por parte de los propios padres. Lo único objetivo a considerar podría ser un temor que se hallaba fundado en la no aceptación de un fugitivo o extraño sobre el cual hubiere un rumor de atribuírsele asesinato. Eso obligaba a seguir siendo fugitivo, es decir, debiendo esconderse y viajar de un lugar a otro continuamente. Nadie lo habría querido acoger como parte de una sociedad tribal o familiar. Si no habrían existido otros grupos humanos y todos eran parte de una misma familia, la tierra era bastante grande como para hallarse tan cerca de ellos para transmitirle temor alguno. Con solo alejarse 1000 kilómetros habría dejado de ver para siempre a los miembros de su familia. Pero parece obvio que no fue así.

Rastros de la humanidad antigua

            Es interesante ver los descubrimientos actuales sobre civilizaciones antiguas. Grandes asentamientos solo son conocidos en algunos lugares de la tierra correspondiendo a fechas relativamente recientes, como la egipcia, la maya, la griega y la china. No obstante, rastros de vida humana se hallan en muchas partes de la tierra. Son abundantes los datos sobre poblaciones en Mesopotamia y Egipto antiguos, así como en Europa, Africa del sur y China, que van desde los 10.000 años hasta cientos de miles de años en el pasado en algunos casos. Otros ejemplos están en Australia y Nueva Guinea, donde se han descubierto en cuatro lugares distintos restos humanos fechados entre 38.000 a 47.000 años. 

 

                       

                                       Construcciones famosas de más de 4.300 años de antiguedad

En el mapa siguiente donde aparece el sur de Asia y Australia, se pueden pareciar los lugares donde se hallaron evidencias de vida humana mucho anterior a la escasa cantidad de tiempo otorgada por la Biblia.

                        

                                   Poblamientos primitivos en Australia publicado hace unas décadas.

La siguiente ilustración permite apreciar los distintos lugares del planeta en donde es posible rastrear la existencia de humanos hasta fechas tan alejadas como en 100.000 años atrás.

                                                      Sitios arqueológicos para el año 2000

No se trata de especular sobre decenas de miles de años en todo lugar como arguyen los creacionistas, porque hasta ahora en el continente americano, después de haber datado miles de muestras, no se han encontrado vestigios de vida humana anteriores a los 15.000 años, tal como se a hallado en otras partes del mundo. Pero de todos modos anteceden a la fecha que la Biblia da para el Diluvio. Una enciclopedia dice lo siguiente con respecto a esta gran área del planeta:

En el continente americano, sin embargo, ningún rastro humano tiene más de 15.000 años, y los únicos ejemplares óseos que cuentan algunos miles de años pertenecen todos al Homo sapiens sapiens. Por tanto, parece que la evolución biológica que derivó en el hombre moderno tuvo lugar en el Viejo Mundo.[1]

            De modo que se puede detectar una larga vida humana en el pasado. Para tiempo mayores a los 100.000 años las evidencias arqueológicas revelan restos humanos de especies distintas en Asia, Europa y Africa. Pasando el millón de años solo se pueden encontrar restos óseos más semejante al humano pero de conexión animal. Con respecto a la existencia de pueblos americanos anteriores a la fecha para el diluvio bíblico, es muy abundante la información arqueológica disponible en la actualidad. Por ejemplo, sobre la cultura Clovis, datada en unos 13.000 años de antigüedad, se han descubierto en cientos de lugares dispersos por una vasta región del sur de Norteamérica y México, en la cual se ha podido comprobar que colonizaron toda esa región en un período de unos 800 años. (Indígenas americanos) En Chile, en la localidad de Monte Verde, se han descubierto restos humanos y asentamientos antiguos que han sido datados con mucha seguridad entre 12 a 13 mil años a. E.C. En Brasil se han descubierto vestigios muy antiguos y pinturas rupestres que pueden llegar a datarse con mayor precisión como más antiguas que la cultura Clovis. (Serra da Capivara) En los años 80 un grupo de investigadores universitarios encabezados por Jorge Fernández, clasificaron e identificaron los restos humanos de Haichol, una localidad cercana a Las Lajas (35 Km.) en la provincia de Neuquén, Argentina. Se trata de los Láguidos, humanos prehistóricos que en el año 2001 pudo determinarse con total seguridad la antiguedad de los restos fósiles encontrados gracias al perfeccionamiento del método del C14 en laboratorios del Canadá, con un 95,4% de precisión.

 

En las imágenes de la izquierda pueden verse algunos cráneos hallados en la cueva de Haichol.  La misma es una hermética galería de piedra basáltica de unos 9 metros de largo con un promedio de 7 metros de ancho. Se desenterraron de su interior por lo menos los restos de 17 individuos de distintas épocas prehistóricas, separados en cinco capas arqueológicas, acompañados por piezas y elementos que delatan distintas formas de vida. En la capa más profunda había seis cráneos con características similares que permitieron su identificación y últimamente su datación precisa: 6.500 años. Eran personas de baja estatura (1,60 metros los hombres y 1,53 las mujeres) y delgados, de cara fina, nariz ancha y pronunciados arcos superciliares, tal como pueden verse en las imágenes del lado izquierdo. Ya se habían realizado dataciones en los años 80, pero sobre muestras de carbón pertenecientes a fogatas halladas en la capa más antigua. Dado que en aquel entonces para datar los huesos necesitaban 8 gramos del mismo, decidieron no dañar los restos óseos hasta que una técnica futura pudiera datarlos sin afectar tanto material craneano. 

Fuente: diario Río Negro, 12 Agosto del 2001.-

El estudio y la investigación resultante de la gran cantidad de descubrimientos y las miles de dataciones arqueológicas desarrolladas a lo largo del continente americano han establecido la existencia de poblaciones humanas adaptadas a distintos climas y medio ambientes con toda seguridad anteriores a los 6.000 de antigüedad. Por otro lado, los mayores registros fósiles de y relacionados con humanos, incluyendo a restos más antiguos que los americanos, provienen de Asia, Africa y Europa. La ciencia que estudia estas antigüedades se llama Arqueología, y mediante ella podemos apreciar la existencia de seres humanos en épocas mucho más antiguas que las mencionadas en la Biblia. (Ver Arqueología)

 

Investigación arqueológica

Para los arqueólogos resulta fundamental establecer esquemas cronológicos a partir de los restos y fósiles que descubren en sus excavaciones. Entre los modernos métodos de datación arqueológicos, la técnica del carbono radiactivo tal vez sea la más utilizada. Este método se basa en que las plantas y los animales vivos contienen unas proporciones fijas de una variedad radiactiva del carbono, denominada carbono 14, que se va degradando a ritmo constante hasta convertirse en carbono no radiactivo. La medición de los restos del radiocarbono en madera carbonizada, restos de plantas, fibras de algodón, madera y otras sustancias, permite determinar con bastante precisión edades de hasta 60.000 y 70.000 años de antigüedad.

La edad de los antiguos yacimientos fósiles en África oriental, que datan de hace varios millones de años, se ha podido fijar con ayuda de otra potente herramienta radiológica: el método del potasio-argón —el potasio radiactivo, potasio 40, se degrada con enorme lentitud para convertirse en argón 40.

Las secuencias temporales de los restos arqueológicos se determinan todavía de forma bastante primaria mediante la observación meticulosa de la estratigrafía, depósito secuencial de sustancias terrestres orgánicas y de restos de la actividad humana. Estos depósitos van creciendo poco a poco y cubren cada una de las fases previas de cualquier asentamiento humano. Las técnicas utilizadas para determinar las secuencias estratigráficas incluyen el análisis del suelo, los estudios geológicos y el estudio de restos animales y vegetales, así como la laboriosa tarea de unir restos de suelos, fosas de almacenamiento y demás construcciones.[2]

Las organización de cacerías, la utilización del fuego, el uso de ropa y los enterramientos con un cierto carácter ritual, estaban ya bien establecidos hace 350.000 años. Hay evidencias que datan desde hace 30.000 o 40.000 años algunos rituales religiosos, registros sistemáticos de datos y la existencia de un lenguaje avanzado y unas ciertas normas necesarias para la organización social. A partir de entonces, el género Homo comenzó a conformarse en el actual Homo sapiens.[3]

Otro gran descubrimiento ocurrido en España hace 25 años y que transporta la edad de los humanos a cientos de miles de años al pasado es conocido como la sierra de Atapuerca. Es el principal yacimiento paleontológico de la humanidad donde se sigue descubriendo fósiles humanos y todavía se cree que faltan muchos años para terminar de explorar y analizar. Es una colina baja, en el valle del río Arlazón, a pocos kilómetros de la ciudad de Burgos. Bajo la sierra se extienden las ramificaciones de una cueva excavada hace millones de años por la naturaleza,, cuyo espacio fue usado como refugio por hombres y animales. Con el paso del tiempo fue rellenándose de una arcilla que guardó capa por capa los huesos de distintas criaturas así como de humanos, herramientas de piedra y hasta huellas dejados por osos hasta llegar al techo y sellarse para siempre.

Alli se han encontrado hasta ahora especies catalogadas de Homo heidelbergensis desde 200 a 400 mil años de antiguedad. Pero el mayor descubrimiento es un nuevo tipo de Homo, el antecessor, datado en mas de 780.000 años. ¿Cómo puede ser esto? Veamos.

Atapuerca

Complejo arqueológico español, situado en la sierra homónima, en las proximidades de la ciudad de Burgos, que ha mostrado los más antiguos fósiles humanos de Europa (anteriores a 800.000 años) y una abrumadora colección paleoantropológica, algo más moderna, sin parangón para el estudio de las poblaciones europeas de la edad de piedra, tanto más importante cuanto que su investigación ha permitido conocer las del paleolítico inferior evolucionado. En la imagen que se incluye en este párrafo puede observarse la formación de un yacimiento fósil de restos humanos que son excavados de la roca. Fue encontrado como consecuencia de abrir un camino de montaña para un ferrocarril minero.

                    

El conjunto arqueológico

Los yacimientos, que se sitúan en diferentes puntos de un intrincado modelado labrado en las calizas cretácicas de la sierra de este nombre, acogen una mezcla confusa de sedimentos pleistocénicos. A uno de ellos, la Sima de los Huesos, se accede desde la denominada Cueva Mayor; no así a los restantes —Gran Dolina, Galería, Sima del Elefante, Cueva del Mirador—, a los que se llega desde el exterior, ya que la sección de sus depósitos se manifiesta limpiamente en las paredes de una expeditiva trinchera para un ferrocarril minero, cortada en la falda oeste de la montaña.

Una prospección de Cueva Mayor efectuada en 1911 por Carballo inauguró las investigaciones en Atapuerca, sin reparar en la importancia de la Trinchera hasta los trabajos preliminares de Crusafont y Jordá en la década de 1960. Sin embargo, el proyecto, actualmente en marcha, no se inició hasta el año 1974 a raíz del descubrimiento de los primeros restos humanos pre-neandertales en la Sima de los Huesos. Desde entonces las excavaciones se han sucedido ininterrumpidamente tanto allí como en la Trinchera, corriendo a cargo de un acreditado equipo de paleontólogos, geólogos y prehistoriadores, bajo la dirección de los doctores Juan Luis Arsuaga Ferreras, José María Bermúdez de Castro y Eudald Carbonell Aguirre.

Vaciado prácticamente el yacimiento de Galería (TG), donde se detectaron áreas de actividad humana atribuidas al achelense, el grueso de la excavación acometida en Trinchera se ha trasladado a Gran Dolina, un inmenso embudo colmatado por 18 m de sedimentos arcillosos, cuyo relleno se divide en once niveles numerados consecutivamente de base a techo. Once niveles que reflejan una secuencia paleontológica continua, correspondiente al último millón de años, en la que, sin embargo, las huellas de actividad antrópica —muy particularmente restos de piedra tallada— se limitan a los denominados TD (Trinchera Dolina) 3, 4, 5, 6, 7, 10 y 11.

 

Los principales hallazgos

El documento estelar es sin duda TD6, el ‘estrato Aurora’, por haber proporcionado una fauna representativa del final del pleistoceno inferior, con la especie Mimomys savini como principal protagonista; por asociarse a él un conjunto de herramientas líticas talladas, todavía no muy relevante al reducirse la superficie excavada a 6 m2, pero que no ha dudado en calificarse como pre-achelense, y, muy en particular, por el sensacional descubrimiento de 36 restos humanos correspondientes a un mínimo de cuatro individuos, que pasan por ser, dada su anterioridad al episodio de inversión magnética de Matuyama-Bruhnes (hace 780.000 años), los huesos humanos más antiguos descubiertos en el continente europeo.

Tal vez la pieza más destacada de este conjunto sea el frontal de un adolescente cuya capacidad craneana se estima en 1.000 cm3, algo superior a la de los arcántropos javaneses de Trinil y Sangirán. De otra parte, el tamaño relativamente reducido de las piezas dentales postcaninas ha impulsado a compararlas con las del Homo habilis africano. Pero, al mismo tiempo, ciertos rasgos mandibulares apoyan la relación de estas primitivas poblaciones europeas con los propios moradores mesopleistocénicos de Atapuerca de avanzado el paleolítico inferior (aquellos registrados en la Sima de los Huesos, como veremos), insinuando su condición de antepasados de los mismos. Conocidos ciertos documentos antropológicos de notable antigüedad en el este de Europa y en el Próximo Oriente —la mandíbula de Dmanisi, en Georgia (1,5 millones de años) o la estación palestina de Ubeidiya (1,4 millones de años)— faltaban hasta ahora en el oeste del continente fósiles de edad comparable, lo que contribuyó a que ciertos autores, como Gamble, defendieran que su colonización sólo habría tenido lugar hace poco más de medio millón de años. Los descubrimientos de Gran Dolina acreditan una ocupación humana de la península Ibérica de unos 800.000 años de antigüedad, y no descartan fechas aún más antiguas, a juzgar por ciertos indicios de actividad antrópica detectados en TD3 y TD4.

La Sima de los Huesos, que rivaliza en celebridad con Gran Dolina, destaca no por la antigüedad del depósito —con ser considerable, ya que remite al pleistoceno medio—, sino por su excepcional contenido: hasta 1994, todavía a medio excavar, más de 13.000 restos esqueléticos, lo que representa, con enorme diferencia, el conjunto de fósiles humanos más importante recuperado nunca en yacimiento alguno del paleolítico inferior. De hecho, la Sima aportaba entonces más del 70% de los restos humanos fósiles de todo el mundo correspondientes al pleistoceno medio, desplazando inesperadamente a un segundo plano a estaciones legendarias como L’Aragó (Francia), Chu-ku-tien (China), Petralona (Grecia), Verteszöllos (Hungría) o Steinheim (Alemania).

En realidad, el locus no es más que una minúscula cavidad situada al pie de una sima de 13 m de profundidad, pero en la que se acumulaban, junto a huesos de oso de las cavernas —no los hay de otro tipo de fauna, ni tampoco utensilio alguno de piedra—, los restos de cerca de tres decenas de esqueletos humanos, con una antigüedad mínima de 130.000 años, al decir de las dataciones U-Th y ESR de los espeleotemas que cubrían el depósito.

La feliz conjunción en la Sima de individuos de ambos géneros y de diferentes edades ha sido fundamental para conocer el acusado dimorfismo sexual de estas poblaciones pre-neandertales a las que (Arsuaga y Bermúdez de Castro) consideran herederas del muy antiguo Homo heidelbergensis de TD6 y estrechamente emparentadas, hasta el punto de no rehuir su inclusión en una misma especie, con los clásicos hombres de Neandertal del paleolítico medio.

La acumulación en la Sima de un número tan elevado de cadáveres completos se presta a distintas interpretaciones. La hipótesis más verosímil habla de una catástrofe natural, tal vez una repentina inundación de la galería que hubiera arrastrado hasta allí los cuerpos; pero no se descarta que pudiera constituir la expresión de una verdadera práctica funeraria, en cuyo caso nos hallaríamos ante la única sepultura conocida anterior al paleolítico medio.

Algún dudoso indicio de pinturas rupestres atribuidas al paleolítico superior, y una serie de ocupaciones neolíticas y de la edad del bronce acreditadas en Cueva Mayor, completan la panorámica de los yacimientos prehistóricos de la sierra de Atapuerca.

El Homo antecessor

El equipo científico español responsable del estudio del yacimiento de Atapuerca recibió el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica en 1997. El 30 de mayo de ese año, publicó en la prestigiosa revista estadounidense Science, una tesis sobre los resultados obtenidos en este proyecto, que supone un auténtico reto para la comunidad científica internacional. Los restos fósiles humanos hallados durante las campañas de 1994, 1995 y 1996 en el llamados locus Gran Dolina, concretamente en el estrato Aurora de su nivel Trinchera Dolina 6 (TD6), han sido lo suficientemente significativos como para dar origen a una hipótesis que bautiza a los individuos cuyos restos han sido encontrados como parte de una nueva especie del género Homo: el Homo antecessor. De verificarse las afirmaciones del equipo codirigido por Juan Luis Arsuaga Ferreras, José María Bermúdez de Castro y Eudald Carbonell, el Homo antecessor revolucionaría todos los presupuestos teóricos existentes en la actualidad en los campos de la prehistoria y la paleoantropología. La cadena evolutiva de la especie humana, muchas veces trazada, otras tantas corregida, pero siempre carente de un eslabón que le diera continuidad cronológica y, por tanto, legitimación científica, puede verse ahora completada.

Los 86 restos del supuesto Homo antecessor hallados en el antedicho estrato de TD6, pertenecen a cráneos y mandíbulas de seis individuos (dos niños menores de seis años, uno mayor de diez, uno de trece o catorce y dos adultos) que vivieron hace casi 800.000 años. Sus características antropomórficas parecen independizarles de cualquier similitud con otros restos fósiles hallados hasta la fecha en Europa, pero posibilitan la conexión entre ellos. La anterior teoría, que afirmaba que los ‘europeos’ más antiguos vivieron, como mucho, hace 500.000 años, quedaría desmontada. El Homo antecessor, que debió parecerse mucho en su físico al hombre actual, podría haber sido ese elemento que otorgaría un carácter continuo a la línea evolutiva del género Homo. Si bien la especie común a partir de la cual éste evolucionó fue recientemente identificada, el llamado Homo ergaster  

                               

                                                                                   Cráneo de Homo ergaster

(localizado en Kenia y que vivió entre hace 1,5 y 2 millones de años), existía una gran variedad de teorías para explicar sus posteriores secuencias hasta llegar al resultado conocido, el Homo sapiens sapiens actual. Según lo apuntado por los últimos descubrimientos de Atapuerca, el Homo ergaster debió rebasar físicamente su originario reducto africano hace aproximadamente 1 millón de años. A partir del movimiento espacial de aquella primera especie del género Homo, sus individuos comenzarían un desarrollo propio en Europa que conduciría a una bifurcación evolutiva. Por un lado, hacia el llamado Homo heidelbergensis, que a su vez derivaría en el Homo sapiens neanderthalensis (luego extinto, posiblemente por inadaptación frente a otras especies). Por otro, hacia el Homo sapiens sapiens. El Homo antecessor se situaría en los primeros momentos de dicha bifurcación, siendo una de las primeras fases evolutivas en Europa del Homo ergaster. No habría habido, pues, un segundo movimiento migratorio desde África (como algunos defendían) hacia Europa, esta vez de especies sapiens desarrolladas en el continente africano. Si bien parece demostrado que el primer hombre nació en África, Atapuerca podría dar las claves para pensar que la especie sapiens que acabaría por habitar en Europa surgió con aquel primer ergaster africano. A partir del Homo antecessor de Atapuerca habrían surgido el Homo sapiens sapiens y una rama extinta, la del Homo heidelbergensis, especie preneanderthalensis a la cual pertenecen los restos fósiles de 32 individuos de 300.000 años de antigüedad hallados en el otro gran locus de Atapuerca: la Sima de los Huesos, cuya vívida reconstrucción ya fue posible gracias a su magníficamente conservado ‘cráneo número 5’.  

                            

              Algunos cráneos de Homo heidelbergensis hallados en Sima de los Huesos, con el cráneo nº 5 a la izquierda

Otro hecho ha redundado en la dimensión del descubrimiento del Homo antecessor. Mientras que los 32 individuos encontrados en la Sima de los Huesos permitían creer que esta profunda fosa habría servido como lugar de enterramiento durante años al grupo humano al que aquéllos pertenecían, los huesos de sus seis antepasados de la Gran Dolina (situada a 1 km de distancia) fueron depositados de manera bien distinta en su último lugar de descanso. Los estudios de paleontología comparada efectuados sobre los fósiles del Homo antecessor revelan que las huellas y marcas de desgarro que los caracterizan, son exactamente iguales a las reconocidas en los restos de animales encontrados junto a ellos, y que se corresponden con los cortes producidos por utillaje lítico coetáneo. Ello es debido a que, de forma conjunta, los seis especímenes de Homo antecessor y la paleofauna asociada a ellos en el estrato Aurora, sirvieron de alimento a otros homínidos que practicaban la antropofagia, no pudiéndose establecer, por el momento, si se trataba de miembros de otro grupo de antecessor o, incluso, de individuos de otra especie del género Homo con quienes hace 780.000 años convivieron en este lugar.[4]

         

La antigüedad de los fósiles de Atapuerca está fuera de toda duda 

Extraida de : Diario de Burgos Fecha : 30/07/2001 Referencia : 0110

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El investigador Christophe Falguères ha trabajado durante unos días en Atapuerca, comprobando in situ los trabajos que intentan verificar la edad de los objetos extraídos. Christophe Falguères, un prestigioso geólogo parisiense, ha comprobado durante cuatro jornadas los trabajos de fechado de fósiles en las excavaciones de Atapuerca. El científico es especialista en datación, esto es, poner la fecha a los restos que se extraen de los yacimientos.

Christophe, que se muestra sorprendido por el gran interés que despiertan los yacimientos, destaca la importancia que tiene la datación de los hallazgos, para comprender su posible repercusión. Los procesos que se siguen en Atapuerca para averiguar la edad cronológica de los objetos son similares a los usados en muchos yacimientos del mundo. Se buscan en los estratos restos de flora y, sobre todo, de fauna, especies cuya aparición y extinción se conozca, y después se fecha cada estrato. De esta manera se obtiene una datación muy fiable.

ESTRATOS PECULIARES

En las excavaciones de la sierra burgalesa, concretamente en Gran Dolina, la estratificación es «muy coherente». El experto en datación, un habitual en los yacimientos burgaleses, señalaba la suerte que ha tenido al poder datar las capas de esta zona, donde «se encuentran edades más bajas según desciende la estratigrafía, lo que no suele ser muy normal». En Dolina existen varios niveles cronológicos, nombrados con letras y números. Los estratos más interesantes son los de más antigüedad: el TD6 y el TD4. El TD6 alcanza los 800.000 años, la época del «Homo Antecessor». Christophe Falguères confirma que en esta capa se han hallado restos animales contemporáneos de los humanos. La esperanza radica en que en el nivel TD4 -que supera el millón de años de edad- se consiga hallar algún fósil que confirme la presencia humana en esta época.

En cuanto a las técnicas empleadas en las excavaciones para datar los restos, Christophe indica que se combinan diferentes métodos. Tras realizar un despiece en capas de los hallazgos, se utiliza el uranio para realizar análisis y luego se aplica el «electro spin», una forma muy fiable de establecer la edad de fósiles de gran antigüedad. El francés recalca la gran exactitud que tienen los métodos actuales utilizados para establecer la edad cronológica de las piezas extraídas en los yacimientos, y no duda al afirmar que, con estos y con los procesos de fechado de estratos «es muy difícil poder cometer errores en cuanto a la datación».

HOMBRE DE ORCE

Por otra parte, el geólogo afirma no creer «que en Orce se hayan encontrado restos humanos». Sin embargo sí que expresa su deseo de que se pueda conseguir encontrar partes de esqueletos de homínidos, puesto que ya se han hallado utensilios -supuestamente utilizados por el hombre- con una edad superior al millón de años.

 

Atapuerca, texto completo 
 
Ficha Técnica 21 Datar con dientes y con imanes 

La datación de estratos es el mayor problema de arqueólogos y paleontólogos. A lo largo de los años se han ido desarrollando métodos para determinar la edad de una capa de sedimento y de los fósiles que contiene. Muchos se han usado en la Sierra de Atapuerca, pero Dolina presentaba un problema. Era demasiado antigua para los métodos habituales. Al final se usaron dos métodos, cuyos datos se cruzaron permitiendo tener una idea clara de las edades de los distintos tramos de la Dolina: la Bioestratigrafía y el Paleomagnetismo. La datación bioestratigráfica se basa en la presencia o ausencia de organismos, y en los cambios que las especies han ido sufriendo a lo largo del tiempo. Si, por ejemplo, se sabe que determinado animal no surge hasta hace un millón de años y se extingue hacia los 700.000, su presencia en un estrato nos indica que se formó entre esos años. De ahí la importancia de la rata de agua Mimomys savini en TD-6, ya que desapareció de Europa alrededor de 600.000 años. La idea era simple: la presencia de este roedor determina que un estrato supera los 600.000 años de antigüedad, que era la fecha límite propuesta para la llegada de los seres humanos a Europa. M. savini además es fácil de identificar. Su presencia en TD-6 confirmó que aquellos restos humanos sobrepasaban los 600.000 años de edad. El siguiente salto se produjo desde una dirección inesperada. Nuevos datos paleomagnéticos le dieron un empujón a la datación de TD-6. Las fechas se habían obtenido por otro procedimiento, basado en el magnetismo de la Tierra. Nuestro planeta posee un campo magnético que orienta nuestras brújulas según el eje de rotación. La Tierra es una dínamo. El núcleo terrestre tiene dos capas: el núcleo interno es férrico y sólido; el núcleo externo es líquido. El campo magnético se produce por el movimiento del núcleo líquido que da lugar a un movimiento diferencial entre ambos y genera una dinamo. Como los polos magnéticos están muy cerca de los polos geográficos, la aguja siempre señala en la dirección Norte. Como tantas otras cosas, el campo magnético terrestre "fosiliza". Los minerales que componen determinadas rocas tienen propiedades magnéticas y se orientan según el campo magnético terrestre en el momento de su formación. Entre estas rocas están las lavas y las arcillas, ambas ricas en minerales de hierro. Ahora bien, el campo magnético terrestre varía con el tiempo. En determinados momentos del pasado el campo se invirtió. 
Los geólogos no están muy seguros de por qué o cómo se produce este fenómeno, pero ha ocurrido muchas veces. La dinamo del centro de la Tierra cambia su comportamiento y el campo desaparece temporalmente, para reaparecer en sentido inverso. Durante este periodo la aguja de una 
brújula señalaría al Sur. En algunos periodos los cambios han sido casi continuos durante algún tiempo, para luego estabilizarse en una u otra 
orientación. La actual situación de orientación "normal" empezó hace 780.000 años. La época anterior tenía su campo magnético invertido. Se 
conoce con precisión la fecha y duración de cada uno de los periodos de polaridad normal e inversa. Si un estrato tiene polaridad inversa podemos 
averiguar cual es, comparando las fechas con los datos bioestratigráficos. 
La inversión que permitió datar TD-6 es la última conocida. Su polaridad inversa significa que su edad es superior a 780.000 años. 

 

Ficha Técnica 10 Neandertales, una cabeza peculiar 

Los Neandertales son muy bien conocidos. Su nombre proviene del esqueleto encontrado en 1856 cerca de Düsseldorf, en Alemania, aunque en 1848 ya había aparecido un cráneo en Gibraltar. Los restos fueron polémicos más tarde, cuando Darwin analizó el origen del hombre y algunos los 
consideraron antepasados directos de la humanidad. Hoy sabemos que son primos nuestros, separados desde hace 800.000 años. 
Los Neandertales eran inteligentes, cuidaban de sus impedidos, tenían sofisticadas técnicas de talla (ver ficha nº4), conocían el fuego y enterraban a sus muertos. Su esqueleto era similar al nuestro, aunque eran mucho más fuertes y no eran patizambos como a veces se los representa. Esa imagen proviene de antigüas interpretaciones, basadas en huesos de ancianos y cargadas de prejuicios. Los Neandertales aparecen hace 250.000 años en Europa, extendiéndose más tarde por Oriente Próximo y Asia Central. No eran muy distintos de nosotros. 
Las diferencias se concentran en el cráneo y sus rasgos son fácilmente reconocibles. Los neandertales tenían la nariz muy ancha, y en su mandíbula hay un espacio detrás del último diente, llamado espacio retromolar, que está ausente en otros grupos. Tampoco tenían mentón. Por otra parte, su caja craneana era baja y alargada hacia atrás, mientras que nosotros tenemos una característica frente plana. La suya, en cambio, es huidiza. y tienen bajo las cejas un fuerte resalte óseo. 
En los Neandertales este resalte óseo sobre los ojos está formado por dos arcos de circunferencia con una prominencia central, que no aparece en 
otros grupos. Además, el hueso occipital posee una depresión y la base de su cráneo es diferente. La diferencia más espectacular es el perfil de la 
bóveda visto desde atrás. Nosotros tenemos un perfil similar al de una casa dibujada por un niño: dos paredes laterales casi rectas y otros dos 
segmentos rectos a modo de tejado. En los Neandertales el perfil es redondeado. 
Aunque eran inteligentes. Su capacidad craneal media es mayor que la actual; 1.500 centímetros cúbicos, frente a los 1.350 de hoy. Durante casi 
200.000 años dominaron Europa, recorriendo los montes y valles con sus herramientas características. Pero hace 40.000 años empezaron a 
desaparecer, y fueron sustituidos por unos humanos diferentes; por nosotros. 


Ficha Técnica 6 Frío y Calor: el clima en el suelo

A lo largo de su historia la Tierra ha pasado por periodos climáticos diferentes. El clima depende de una compleja combinación de factores, y a 
lo largo de millones de años ha ido cambiando. Ha habido periodos más cálidos que el actual, como el Cretácico, hace más de 65 millones de años. También ha habido periodos fríos, como el periodo glaciar del Pérmico, hace más de 250 millones de años, o las oscilaciones climáticas de los dos últimos millones de años que conocemos como glaciaciones del Pleistoceno. Éstas son especialmente interesantes para los paleontólogos, ya que coinciden con una buena parte de la prehistoria humana. Clásicamente se distinguían cuatro glaciaciones, definidas en Eurasia pero con equivalentes en Norteamérica. Se hicieron notar especialmente en las latitudes templadas al norte, pues causaron la creación de casquetes de hielo en zonas hoy habitables, como Escandinavia o Alemania. La actividad glaciar llegó a los Alpes y los Pirineos, e incluso dejó sus huellas en el Sistema Central. El descubrimiento de las glaciaciones se hizo a partir de las huellas erosivas que dejan los glaciares, ríos de hielo típicos de los 
periodos fríos. 
Los métodos modernos han revelado un cuadro mucho más complicado. Con datos más precisos tomados de protozoos marinos, se ha descubierto que el patrón de periodos fríos y cálidos fue mucho más complejo. No hubo cuatro glaciaciones, sino subidas y bajadas de la temperatura media siguiendo una pauta regular durante el último millón de años. Las causas de estos ciclos climáticos no están claras; la distancia 
Tierra-Sol o la intensidad de radiación no parecen haber variado mucho. Hoy se piensa que estos ciclos pueden ser causados por el efecto 
acumulativo de pequeñas fluctuaciones naturales de la órbita de la Tierra, que provocarían una cascada de modificaciones. 
Para un paleontólogo es muy importante saber cuál era el clima predominante cuando se formó un yacimiento, porque puede ayudarle a determinar su antigüedad. Cada estrato, depositado en un momento concreto, llevará una huella dactilar del clima existente en ese tiempo. La forma más sencilla de determinar el clima es estudiar la fauna y flora de cada estrato. Como determinados animales y plantas sólo viven en (o prefieren) determinados climas, su presencia puede servir de marcador. Son especialmente útiles las plantas (ver ficha nº10), ya que los animales se mueven, y su presencia en un yacimiento puede ser accidental. Sin embargo hay otra vía para conocer el clima antiguo: analizar las propias rocas. La alteración es diferente en distintos regímenes climáticos, lo que supone que el mismo estrato es producto del clima. 
Por ejemplo si hay cambios bruscos de temperatura las rocas se fragmentan de forma distinta que si la diferencia entre invierno y verano es más 
suave. En las cuevas es fácil distinguir los periodos húmedos, ya que se caracterizan por el arrastre de arenas al interior. Las arenas y arcillas 
llevadas por corrientes de agua tienen un aspecto típico. Si el clima es muy húmedo durante mucho tiempo puede ocurrir que el nivel del agua en el 
subsuelo suba, y vuelva a correr agua por el interior de la cueva arrastrando una capa y dejando una cicatriz erosiva: una marca que señala dónde se depositó un estrato que luego desapareció. Analizando estas marcas es posible estimar el clima predominante cuando se formó cada capa, 
e intentar así aproximar su edad.

 

                           

Edad de Piedra

Periodo histórico, o más exactamente prehistórico, en el cual el instrumental empleado por el hombre estaba construido principalmente con piedra, pero también con hueso, cornamentas de cérvidos o madera. El término ‘edad de piedra’ abarca casi toda la existencia del hombre, puesto que comienza con los útiles más antiguos hallados por la arqueología y finaliza en algunas zonas del mundo, como Australia y Polinesia, tan sólo hace dos siglos, cuando el uso del metal (hito que marca el final de la edad de piedra) fue difundido por los europeos. Piedra tallada Blombos, Sudáfrica

A mediados del siglo XIX, los expertos europeos en antigüedades establecieron con certeza que el hombre vivió en tiempos remotos al mismo tiempo que una serie de animales extinguidos. Además, determinaron que las piedras que en siglos anteriores se denominaban ‘piedras del rayo’, eran útiles humanos antiguos y que la época de la piedra tallada precedía en el registro arqueológico a la piedra pulimentada, aún sin saber nada sobre la difusión o duración del periodo en que fueron empleados. La edad de piedra, que precede a la edad del bronce y a la edad del hierro, fue posteriormente subdividida por el naturalista y político británico John Lubbock en distintas fases. En 1865 acuñó los términos ‘paleolítico’ (del griego paleo, ‘antiguo’, y lithos, ‘piedra’) y ‘neolítico’ (de neo, ‘nuevo’) para definir los periodos de piedra tallada y pulimentada respectivamente.

Paleolítico

El paleolítico, que constituye casi el 99% del registro arqueológico mundial, fue subdividido en tres grandes fases sucesivas: paleolítico inferior, medio y superior.

El paleolítico inferior cubre un vasto periodo que se inicia con los primeros útiles líticos reconocibles hallados en yacimientos de Etiopía, fechados hace unos 2,5 millones de años. No obstante, los primeros seres humanos debieron haber usado útiles mucho antes de esa fecha. Los que fueron fabricados con materiales orgánicos se han desintegrado y los de piedra sin trabajar son irreconocibles como instrumentos. Los útiles tallados a partir de piedras son los únicos que permiten ser reconocidos como tales. Los instrumentos líticos más simples reciben el nombre de choppers (cantos trabajados monofaciales) y chopping tools (cantos bifaciales) que constituyen la denominada cultura de los cantos trabajados, propia del Homo habilis. Fueron tallados mediante percutores con la intencionalidad de crear una serie de útiles rudimentarios apuntados o con filos por una sola cara, empleados para cortar, perforar o raer. A veces se denominan instrumentos olduvainenses, por los hallazgos de la garganta de Olduvai (Tanzania), donde se han descubierto numerosos restos de presencia humana que constituyen los testimonios de la tecnología más antigua y duradera de la humanidad, ya que permanecieron en uso durante millones de años. El filo de un útil de sílex o cuarzo es extremadamente cortante; se puede romper o embotar, pero a su vez puede ser retallado o simplemente desechado para reemplazarlo fácilmente por otro instrumento, dada la disponibilidad de piedra apropiada. El siguiente paso fue el tallado de bifaces, trabajando bloques seleccionados de piedra por ambas caras hasta darle la forma deseada, en ocasiones muy sofisticada, como la del bifaz simétrico y piriforme, encontrado en grandes cantidades en el Viejo Mundo, que fue probablemente un instrumento multiusos (presentaba un largo filo puntiagudo y cortante y un extremo engrosado a modo de cabeza de martillo). Estos bifaces hicieron su aparición durante la existencia del Homo erectus (antepasado directo del Homo sapiens), del que se han encontrado restos desde el sur de África hasta el Sureste asiático y que abarca un periodo iniciado hace 1,8 millones de años y que se extendió hasta hace unos pocos centenares de miles de años (véase Evolución humana). Los bifaces debieron ser, por tanto, unos útiles prácticos y eficientes. El achelense constituyó una de las etapas más importantes del paleolítico inferior, aunque no fue una etapa uniforme. Recibió tal nombre del yacimiento de Saint-Acheul (norte de Francia), caracterizado por la presencia de bifaces, hendedores y triedros. La denominada técnica levallois supuso un notable avance; apareció en diferentes lugares y fechas durante este periodo, probablemente de forma espontánea y no por aculturación. Se denominó así por el yacimiento homónimo localizado en Francia. Esta técnica consistía en trabajar un núcleo de sílex de grano fino, de tal forma que se obtuvieran fragmentos denominados lascas, grandes, planas y con filos cortantes, de tamaños y formas preconcebidas; pero fue en el paleolítico medio cuando alcanzó su máximo desarrollo. El paleolítico inferior comenzó en Europa a inicios del cuaternario y finalizó con la aparición del hombre de Neandertal hace 120.000 años.

Respecto de los hallazgos relativos al paleolítico inferior en lo que es en la actualidad España sobresale el yacimiento del Aculadero (Puerto de Santa María, Cádiz). Todos los indicios señalan que la industria hallada en tal lugar corresponde a la cultura de los cantos tallados. Se calcula que tiene unos 700.000 años de antigüedad. Este yacimiento muestra que existieron grupos humanos que fueron asentándose en la península Ibérica y dirigiéndose hacia el norte. Otra importante zona de ocupación humana es la zona del Guadalquivir y las depresiones (hoyas) de Guadix y de Baza (Granada), en especial el yacimiento de Venta Micena, situado en las proximidades de Cúllar-Baza, donde aparecieron los polémicos restos del que se creyó, hasta 1997, hombre de Orce (en realidad, un équido). Otro yacimiento fundamental del paleolítico inferior español es Atapuerca (Burgos), donde se han hallado numerosos restos, investigados en la actualidad.

El paleolítico medio es un periodo mal definido que comenzó en distintas fechas según las zonas. Está identificado con el llamado tecnocomplejo musteriense (nombre derivado del abrigo rocoso de Le Moustier, al suroeste de Francia), que se extendió desde hace 180.000 hasta hace 40.000 años, y coincidió ampliamente con la presencia de los neandertales. El musteriense se caracterizó por el desarrollo y perfeccionamiento de los útiles ya conocidos, los cuales redujeron su tamaño, y la fabricación de objetos sobre lascas: puntas, raederas y bifaces. Este periodo es denominado en África edad media de piedra y abarca desde hace 150.000 años hasta hace 30.000 años. En ese continente no se han localizado bifaces pero sí se han encontrado ensamblados diversos útiles de pequeño tamaño, denominados microlitos. Algunos de estos ensamblajes están asociados a restos humanos anatómicamente modernos.

En el caso español, el paleolítico medio estuvo igualmente caracterizado por su asociación a la presencia del hombre de Neandertal, aunque hoy día se rechaza la absoluta identificación del musteriense con esta especie. Junto al instrumental lítico, aparecen objetos óseos. El numero de yacimientos aumenta de forma muy considerable; existen al aire libre y en cuevas, entre las que destaca la cueva de Morín (Cantabria).

El paleolítico superior europeo corresponde ya a la presencia del hombre moderno y está asociado a una amplia variedad de útiles de piedra, hueso, cornamenta y marfil, incluidos propulsores, arpones y agujas. El utillaje lítico de este periodo comprende una extensa variedad de instrumentos muy especializados (leznas, raspadores, grabadores) realizados principalmente sobre hojas y láminas (esto es, lascas largas, estrechas, delgadas y con filos paralelos, extraídas probablemente de un nódulo golpeado con un punzón y percutor, más que de forma directa con un martillo). El paleolítico superior en Europa está dividido en tres grandes etapas: el auriñaciense y perigordiense; el solutrense y el magdaleniense. En España se observan diferencias entre la región cantábrica y la zona levantina. Algunas fases están asociadas a magníficos ejemplares de útiles líticos. En el sur de Europa, durante el solutrense, se fabricaron puntas planas y delgadas en forma de hoja, trabajadas por ambas caras. En el hemisferio norte, el paleolítico superior acabó hace unos 10.500 años con el fin de la glaciación. En África este periodo recibe el nombre de edad de la piedra final y se extendió hasta la edad del hierro (pocos siglos antes o después de Cristo, según las diversas zonas) o incluso hasta tiempos históricos, incorporándose de este modo a lo que en el Viejo Mundo se denomina neolítico. En América, la etapa más antigua de presencia humana es llamada periodo paleoindio, que comenzó hace 15.000 años (algunos autores remontan su inicio hasta hace unos 50.000) y concluyó hacia el 5000 a.C. aproximadamente. Está caracterizado por una serie de puntas cuidadosamente talladas en piedra como las puntas Clovis y Folsom en el norte y las puntas de cola de pez en el sur.

Un hecho destacado es que la perdurabilidad del utillaje lítico en el paleolítico es muy engañosa. Llega hasta nosotros gracias a su naturaleza pétrea y su abundancia no refleja necesariamente su importancia. Se han llevado a cabo estudios de cómo y por qué los pueblos primitivos actuales emplean los útiles líticos, además de análisis microscópicos que han permitido comparar modos de utilización y las huellas de uso en el utillaje prehistórico con los actuales, utilizados para funciones específicas con y sobre diversos materiales. Todas estas investigaciones han sugerido que muchos de estos instrumentos fueron utilizados para obtener y trabajar materiales orgánicos y que el empleo de la madera fue de enorme importancia en el utillaje paleolítico. Han pervivido hasta nuestros días pocos objetos de madera correspondientes al paleolítico inferior y medio, como es el caso de un par de puntas de lanza y un receptáculo en Europa y una delgada placa cuidadosamente fabricada, en Japón.

 

Grupos humanos del Paleolítico

A lo largo de todo el paleolítico el hombre fue cazador y recolector aunque también se dedicó a la pesca. De hecho, durante la mayor parte del paleolítico inferior los primeros seres humanos (Australopithecus, Homo habilis y Homo erectus) fueron probablemente más carroñeros que cazadores. Fue en el paleolítico medio y superior cuando se realizaron actividades de caza propiamente dicha, efectuadas con medios más apropiados y en batidas comunales. Los cazadores centraron su actividad en herbívoros como caballos, bisontes, cabras, ciervos y antílopes, dependiendo de cada región y del clima, que fluctuó durante toda la época glacial. La caza mayor, como el mamut, fue escasa en comparación con la caza menor, aunque es cierto que la actividad depredadora del hombre influyó en su extinción y en la de otras especies de megafauna en diversas partes del mundo. En las llanuras de Norteamérica, los cazadores explotaron las manadas de bisontes en batidas masivas, provocando estampidas hacia barrancos donde los mataban posteriormente. Los grupos humanos del paleolítico parecen haber sido extremadamente nómadas, desplazándose según las estaciones siguiendo a las grandes manadas. Durante el paleolítico inferior debieron vivir principalmente en pequeños campamentos, de los cuales se han encontrado restos en yacimientos al aire libre, algunos de ellos en terrazas de ríos, aunque también ocuparon cuevas como el caso de Zhoukoudian (China) o Tautavel (Francia). En el paleolítico medio y superior se ocuparon de forma más intensa las cuevas y los abrigos rocosos, pero el hombre continuó viviendo al aire libre. En el paleolítico inferior se construyeron algunos refugios rudimentarios, como los de las dunas de Terra Amata (Niza, sur de Francia), pero en el paleolítico superior hay testimonios de ligeros entoldados y, en Europa central y oriental, de sofisticadas cabañas hechas con cientos de huesos de mamuts.

Se estima que se empezó a emplear el fuego hace 1,5 millones de años. Abundan restos de hogares en los lugares de habitación del paleolítico medio y superior. En principio fue utilizado probablemente como medio de iluminación, de calefacción y de protección contra animales salvajes, pero con el paso del tiempo se emplearía también para cocinar alimentos. En el paleolítico superior se utilizó para calentar los bloques de piedras a fin de facilitar su trabajo, para alterar el color de los pigmentos minerales y en algunas zonas, como Moravia y Japón, para cocer figurillas de arcilla. Los grupos humanos del paleolítico medio practicaron ya con toda probabilidad la navegación. El hombre llegó a Australia al menos hace unos 55.000 años. Esto significa que cruzó al menos 100 kilómetros de mar abierto, puesto que Australia nunca estuvo unida al Sureste asiático, ni en los periodos en los que el nivel del mar estuvo más bajo.

El primer testimonio claro de prácticas funerarias corresponde al paleolítico medio. No obstante hay pruebas de que en Atapuerca (Burgos, España) tuvo lugar un rudimentario rito funerario hace unos 300.000 años. Hasta unos 35 esqueletos humanos del tipo neandertalense fueron aparentemente depositados en una fosa en este lugar. La ausencia de restos de ocupación y de útiles líticos (indicando que esos hombres no vivieron allí) y la ausencia de huesos de animales o marcas de mordiscos (señalando que no fueron víctimas de depredadores) sugieren algún tipo de rito funerario. Al parecer un enterramiento neandertal en la cueva de Shanidar (Irak) estuvo rodeado de flores. Sería en el paleolítico superior cuando los enterramientos se hicieron cada vez más complejos (la cremación más antigua conocida es la del lago Mungo en Australia y se fecha en torno a unos 26.000 años) en los que aparece la utilización de ocres rojos y la presencia de un ajuar funerario y, en algunos casos, cientos de cuentas o abalorios que probablemente estuvieron unidos a la vestimenta, además de otras formas de ornamentación y utillaje.

De igual modo, aunque hay algunos ejemplares rudimentarios de arte en el paleolítico inferior y medio (como una figurilla femenina procedente de Berejat Ram en Israel, de cientos de milenios de antigüedad), fue durante el paleolítico superior cuando apareció el arte figurativo en todos los continentes, bien como arte parietal, bien como arte mobiliar, bajo la forma de grabados o de pequeñas estatuillas. Aunque el arte paleolítico europeo es el mejor conocido, hay ejemplos de grabados en roca y de arte mobiliar de fecha similar en otros continentes. Por ejemplo, en Australia existen petroglifos (grabados sobre rocas) que se pueden datar en una fecha aproximada de hace 40.000 años. Namibia posee pinturas rupestres polícromas de animales en la cueva denominada Apolo 11, que se fechan en unos 27.500 años de antigüedad. En la India, China y Japón se han encontrado grabados sobre las valvas de las ostras, astas de animales y cantos rodados respectivamente. En Brasil se localizan las pinturas rupestres de Pedra Furada, que se fechan al menos en torno a unos 12.000 años, aunque es posible que tengan un mínimo de 17.000 años de antigüedad. Pinturas rupestres

Mesolítico

El periodo de transición entre el final de la glaciación y el inicio del neolítico, constituyó una especie de hiato en el registro arqueológico llevado a cabo en el siglo XIX. Con el paso del tiempo se acuñó el término ‘mesolítico’ (edad de la piedra media) para denominar este periodo de transición en Europa. Hacia la década de 1880 ya se habían identificado algunas culturas desarrolladas entre el 8500 y el 7000 a.C. en el Oriente Próximo, pero en Gran Bretaña (territorio en el que el neolítico procede del continente europeo) esta etapa llegaría hasta el IV milenio. Por lo general los grupos mesolíticos siguieron siendo cazadores-recolectores, como sus predecesores, pero pasaron a cazar otras especies de animales muy diferentes (como el ciervo rojo y el cerdo en vez del reno) debido al cambio del clima, que tras la glaciación se hizo más templado. El utillaje lítico refleja este cambio de las condiciones ambientales y está caracterizado por la presencia de los microlitos geométricos. Éstos no se utilizarían solamente como puntas de flecha sino también como elementos de instrumentos más complejos, uniendo las puntas, con resina, a mangos de madera o astas de animales, que se emplearían como hoces u otros tipos de aperos para la recolección. También se emplearon hachas de piedra o azuelas para el trabajo de la madera. Fueron los grupos paleolíticos finales (o epipaleolíticos) del Oriente Próximo, como los de la cultura natufiense de Palestina, quienes al parecer dieron los primeros y decisivos pasos hacia la producción de alimentos y la adopción de la vida sedentaria.

Neolítico

El neolítico ha estado tradicionalmente asociado a los orígenes de la agricultura, a la vida sedentaria y al uso de la cerámica y de instrumentos de piedra pulimentada. Sin embargo, en la actualidad se sabe que algunos de estos rasgos son anteriores a esta etapa. La cerámica hizo su aparición en Japón hace 16.000 años y en Australia se han encontrado útiles pulimentados con una antigüedad de 32.000 años. Incluso durante el neolítico estas características no siempre aparecen de forma conjunta. Por ejemplo, en el Oriente Próximo la producción de alimentos fue anterior a la aparición de la cerámica, lo que ha dado origen al término de neolítico precerámico (véase Jericó). No obstante, el vocablo neolítico sigue en uso en algunas partes del Viejo Mundo. Sus inicios se centran en el VII milenio en el Oriente Próximo y tiene su fin en el II milenio en Europa septentrional dependiendo del comienzo de la utilización del cobre.

En el neolítico se produjo la aparición de los primeros poblados con casas edificadas con diferentes materiales, en diferentes partes del mundo: casas de adobe en el Oriente Próximo y de grandes troncos de madera en Europa central y occidental por ejemplo. En Jericó, el neolítico precerámico coincidió con la construcción de una monumental muralla de piedra. Pero quizá el poblado neolítico más extraordinario sea el de Skara Brae en las islas Orcadas, cuyas casas y su mobiliario (incluido alacenas, aparadores y camas) están realizadas con losas. La cerámica, producto del desarrollo natural de pueblos sedentarios, fue ampliamente utilizada. El cultivo de cereal y la domesticación de animales, como vacas, ovejas, cabras y cerdos, fueron resultado no de un brillante descubrimiento, sino de la necesidad causada por la presión demográfica. La minería también hizo su aparición en el neolítico. Sus orígenes se pueden rastrear en el paleolítico, al practicarse actividades mineras para obtener ocre en África y en Australia o al excavar en cuevas para extraer nódulos de piedra. En el mesolítico se había obtenido obsidiana (piedra volcánica) en las islas del Mediterráneo, pero fue en Europa septentrional durante el neolítico cuando se explotaron ricas vetas de sílex de alta calidad mediante un enorme sistema de pozos y galerías radiales, extrayendo los bloques con picos construidos con astas de animales. Entre las minas mejor conocidas se encuentran las de Grimes Graves (Gran Bretaña), de Krzemionki (Polonia) y de Spiennes (Bélgica). El sílex de estas minas, al igual que el de otras muchas explotaciones al aire libre, fue transformado en hachas talladas o pulimentadas, objetos de una extensa y lejana comercialización, que se emplearon en la profunda deforestación que se produjo en Europa en esta época. Las numerosas y alargadas casas (de decenas de metros de longitud) construidas con grandes tablas de madera, pueden ser consideradas como evidencia de la deforestación. En el yacimiento de Kückhoven (Alemania noroccidental) se ha encontrado el pozo más antiguo, fechado más allá del 5000 a.C., que estaba revestido con enormes tablas de madera. Durante el neolítico también se construyeron carreteras o pistas mediante tablones de madera en la Europa húmeda, como la de Somerset (Gran Bretaña) y poblados formados por casas de madera a orillas de los lagos alpinos, a veces palafitos, esto es, levantadas en plataformas sobre el agua. Las excavaciones en estos poblados lacustres han sacado a la luz gran cantidad de productos manufacturados a partir de materiales orgánicos, como objetos de madera, de cestería o tejidos, que normalmente se desintegran con el paso del tiempo. Ello ha permitido vislumbrar la vida cotidiana de finales de la edad de piedra. Este tipo de materiales también se conserva en ambientes extremadamente áridos como el suroeste americano o las alturas andinas. La cerámica estaba a menudo ricamente decorada mediante motivos incisos, estampillados o pintados.

El arte neolítico también presenta una amplia variedad de figurillas (en ocasiones femeninas como en la zona euroasiática) pero quizá los logros más importantes se encuentran en una serie de imponentes monumentos localizados en diferentes partes del mundo. En Europa occidental hay numerosos túmulos funerarios de grandes dimensiones, construidos con tierra sobre las estructuras mortuorias de piedra. Es notable el ejemplo de Silbury Hill (sur de Inglaterra), un enorme túmulo de creta de 40 metros de altura y 160 de diámetro, construido hacia el año 2600 a.C. Más impresionantes aún son los monumentos megalíticos (del griego mega y lithos, ‘grandes piedras’) en especial los de Europa occidental: los grandes círculos británicos (de los que Stonehenge y Avebury son quizá los más conocidos); los menhires, o piedras hincadas verticalmente en el suelo, en la mayoría de los casos aislados pero en ocasiones en conjuntos como los asombrosos alineamientos de Carnac (Bretaña, Francia); los menhires-estatuas antropomórficos y las grandes tumbas megalíticas, desde Escandinavia hasta Portugal. Muchas de estas tumbas estaban profusamente decoradas con motivos incisos en sus piedras: espirales, puntas de diamante e incluso hachas. Algunas tumbas en España y Portugal estaban pintadas en su interior. Está bien comprobado que el trazado y la orientación de algunos de estos monumentos estaban en relación con la astronomía. Por ejemplo, Stonehenge está orientado según el solsticio de verano mientras que New Grange tiene un vano a través del cual penetran los rayos solares durante el solsticio de invierno. Aunque los bloques de piedra levantados en algunos de los monumentos europeos son de imponentes dimensiones, el logro probablemente más destacado de cualquier grupo humano en la edad de piedra se encuentra en la isla de Pascua, en el sur del océano Pacífico, donde desde los primeros siglos de nuestra era hasta el año 1600 aproximadamente, los nativos del neolítico construyeron impresionantes estatuas que descansaban sobre plataformas enormes construidas con cascajo y recubiertas con losas. Se esculpieron unas mil de estos moai en toba volcánica con cinceles de basalto y fueron transportadas, probablemente sobre troncos a modo de rodillos, varios kilómetros hasta la costa donde se encontraban las plataformas. El trabajo que supuso el labrado, el traslado y el izado de los megalitos ha generado un profundo respeto por sus constructores y por la inmensa capacidad del hombre, equipado tan sólo con utillaje de piedra y materiales orgánicos.[5]

 

Edad del Bronce

Periodo histórico en el desarrollo de cualquier cultura humana anterior a la introducción del hierro y en la cual la mayor parte de los utensilios y armas se fabricaban en bronce. Cronológicamente el término tiene un valor estrictamente local, ya que el bronce se comenzó a usar, y sería posteriormente sustituido por el hierro, en distintas épocas en diferentes lugares del mundo. Por lo general le precede una edad del cobre.

Los descubrimientos arqueológicos desde 1960 han hecho dar un vuelco a las teorías tradicionales relativas al origen de la tecnología del bronce. Se había pensado que el uso del bronce había tenido su origen en el Próximo Oriente, pero descubrimientos cercanos a Bang Chieng (Tailandia) muestran que la tecnología de dicho metal era conocida allí hacia el 4500 a.C., unos centenares de años antes del empleo del bronce en el Próximo Oriente. Se han encontrado objetos de bronce en Asia Menor que se fechan antes del 3000 a.C. Al principio esta aleación fue usada de forma limitada, principalmente para objetos decorativos. El estaño necesario para su fabricación no era abundante en la región, pero la importación regular de este material desde Cornualles en Inglaterra durante el II milenio a.C., hizo posible un uso más amplio del bronce en el Oriente Próximo y finalmente fue utilizado para utillaje y armamento.

El cobre natural se empleaba ya en útiles diversos y ornamentos en fecha tan temprana como el 10.000 a.C. Posteriores descubrimientos en Rudna Glavna, en la actual Serbia, han mostrado que el cobre se usaba allí desde el 4000 a.C., aunque el bronce no era conocido todavía en esa época. Hacia el 3000 a.C. se comenzó a utilizar el bronce en Grecia. En China, la edad del bronce no comenzó hasta el 1800 a.C. Las culturas precolombinas de América no conocieron la tecnología del bronce hasta el 1000 d.C. aproximadamente. Las principales culturas de la península Ibérica del cobre y del bronce, respectivamente, fueron la de Los Millares y la de El Argar.

La edad del bronce en el Oriente Próximo y en el Mediterráneo oriental ha sido dividida en tres etapas: inicial, media y última. La inicial está caracterizada por el incremento del uso del metal, que pasa de ser esporádico a común. Fue el periodo de la civilización sumeria y el encumbramiento de Acad hasta su predominio en Mesopotamia; también generó los espectaculares tesoros de Troya. Babilonia alcanzó su cumbre durante el bronce medio. La Creta minoica y la Grecia micénica fueron las grandes civilizaciones del bronce último. La edad del bronce acabó en esa zona hacia el 1200 a.C., fecha tras la cual se generalizó la tecnología del hierro.[6]

En Asia Menor, región que corresponde aproximadamente a la actual Turquía asiática, o península de Anatolia, se han encontrado algunos de los primeros asentamientos neolíticos de Oriente Próximo. Uno de los más importantes, en Çatal Höyük, cerca de la actual Konya, data del 9000 a.C.[7]

 

Antiguas civilizaciones

Además del antiguo Egipto, las primeras civilizaciones conocidas nacieron en los grandes valles fluviales del suroeste de Asia, el noroeste de India y China meridional. A pesar de sus diferencias, todas ellas tenían ciertos rasgos comunes, pues todas eran sociedades agrícolas que precisaban estructuras sociales y políticas avanzadas para mantener los sistemas de regadío y de control de las inundaciones. Debido a los ataques de los pastores nómadas de Asia central, los granjeros se vieron obligados a vivir en ciudades amuralladas para defenderse y a confiar su protección a una clase aristocrática dirigente. La invención del arado, alrededor del año 3000 a.C., redujo la necesidad del trabajo agrícola y convirtió a los agricultores en artesanos. A su vez, el incremento de las cosechas y el trabajo de los artesanos proporcionó el surgimiento de artículos comercializables, lo que favoreció el intercambio entre culturas.[8]

 

Orígenes de la agricultura  

El comienzo del cultivo de plantas se remonta a la prehistoria. El origen de la agricultura, que va unido a la domesticación de animales se asocia, por regla general, al periodo Neolítico y en términos generales, denota un alejamiento de la vida nómada del cazador-recolector. Está asociado con vida sedentaria, el desarrollo de asentamientos permanentes y la aparición de los primeros recipientes de barro para cocinar y almacenar los alimentos. El origen de la agricultura se encuadra dentro de la revolución neolítica, se produjo hace unos 10.000 años en el Oriente Próximo, unos 8.000 años en China y es posible que unos miles de años en el Nuevo Mundo.

Cultivo y domesticación

El desarrollo de la agricultura ha sido considerado siempre como una revolución, una nueva forma de vida hecha posible gracias a la implantación del cultivo y la cría de ganado por parte de unos hábiles cazadores-recolectores. En décadas recientes, no obstante, se ha hecho evidente que la caza, la pesca y la recolección representan, en general, un modo de vida mucho más fácil y descansado que la agricultura, que requiere un considerable trabajo para preparar el suelo, sembrarlo, eliminar las malas hierbas y recoger las cosechas. Así pues, la agricultura no era una forma de vida superior, sino que es posible que fuera adoptada por necesidad. Hoy en día se da por supuesto que este tránsito se vio influido por factores bastante específicos como un aumento de la población debido a la mejora en las condiciones medioambientales al finalizar los periodos glaciales, o una reducción de las posibilidades de caza y recolección.

No obstante, el origen de la agricultura, aunque se trató de una evolución gradual más que de una revolución inmediata, vista desde la perspectiva de la inmensa escala temporal de la prehistoria, constituyó un cambio de estilo de vida adoptado con relativa rapidez. Aún así, resulta significativo que las plantas y animales escogidos para su domesticación no representaban recursos básicos en el momento en que surgió la agricultura; por el contrario, parece que los pueblos llegaron a ser dependientes de ellos económicamente muchos siglos, y en algunos casos milenios, después de las etapas iniciales de la domesticación. Así pues, es necesario reconocer las múltiples fases de semidomesticación, es decir, la suma de recursos acumulados por el hombre entre la totalidad de los recursos naturales. La agricultura reemplazó a la recolección de forma muy gradual, si bien en numerosas partes del mundo la caza, la pesca y la recolección persistieron mucho tiempo después de la introducción o adopción de los recursos domesticados. En consecuencia, es imposible señalar un momento o lugar en el que se produjera la domesticación de cualquier especie. En este sentido, el origen de la agricultura no puede fijarse con precisión.

Es evidente que los cazadores-recolectores no ignoraban los principios de la agricultura y la ganadería. Debían saber, por ejemplo, que las semillas plantadas en determinadas fechas del año producían cosechas que podían ser recogidas y, de hecho, es probable que recurrieran a hacerlo en ocasiones. Sin duda tomarían medidas para proteger sus recursos animales, no sacrificando animales muy jóvenes ni hembras preñadas, por ejemplo. Pero, al ser nómadas, los pueblos cazadores-recolectores, no estaban sujetos a una vida sedentaria ligados al cuidado continuo de sus cosechas.

Para identificar cómo, cuándo y dónde surgió la agricultura en un sentido real, resulta crucial conocer el tipo de la especie en cuestión: es decir, si los restos de plantas y animales que sugieren domesticación dentro del registro arqueológico son en realidad restos de plantas o animales domesticados. Por lo que se refiere a las plantas, la distinción entre las formas silvestres y las domesticadas no está siempre clara e, incluso cuando existe alguna diferencia aparente, se desconoce el tiempo que representa esa divergencia. No obstante, los cereales cultivados son fáciles de distinguir de sus parientes silvestres; entre las pistas a seguir estaría la pérdida del raquis frágil (pedúnculo) que facilitaba la dispersión de la semilla por agentes naturales; este cambio morfológico es el resultado del desarrollo de variedades que conservan sus semillas hasta el momento de la cosecha. Las mediciones más recientes de las tasas de domesticación en trigos y cebadas silvestres en condiciones primitivas de cultivo sugieren que la transición a la domesticación podría haber transcurrido en un periodo de tiempo comprendido entre 20 y 200 años.

Por lo que se refiere a los animales, uno de los criterios de domesticación es la cría selectiva, origen de las diferencias entre las características físicas de las especies domesticadas y las salvajes. Esta distinción suele medirse según los cambios que se detectan en los huesos y la dentición, por ejemplo, en la reducción del tamaño de la mandíbula. Pero los especialistas no están de acuerdo en cuáles son los cambios que indican domesticación, en tanto que la importancia de la polaridad salvaje/domesticado enmascara todo un espectro de relaciones entre el ser humano y los animales que van desde la doma, el control y el seguimiento de rebaños, hasta el cuidado de éstos sin cría selectiva. Lo que es más, al igual que con las plantas, no es posible saber cuánto tiempo pudo pasar hasta que tales cambios se hicieron aparentes una vez instaurada la domesticación.

Los herbívoros silvestres son muy fáciles de controlar, y los cazadores-recolectores, familiarizados con los hábitos de todos los animales, no habrían tenido problemas para controlarlos e incluso para meterlos en corrales. Existen algunas pistas acerca de ciertos tipos de control sobre los animales en la era glacial, como algunas representaciones de lo que parecen ser bridas sencillas para caballo en Francia, de unos 14.000 años de antigüedad; es seguro que el perro fue domesticado en Eurasia en ese mismo periodo, presumiblemente como animal de compañía y protección, y también como ayuda para la caza.

Animales

Al parecer, en el Oriente Próximo, las ovejas y las cabras estaban ya domesticadas hace 9.000 años. Poco a poco reemplazaron como fuente de carne a la gacela, que se cazaba mucho tiempo antes en la región y quizá también fuera pastoreada. Es posible que la elección de las ovejas y las cabras obedeciera a la facilidad para alimentarlas en mayor número con recursos existentes, ya que pueden comer gran variedad de plantas. Estos animales domesticados fueron introducidos de forma gradual en Europa y se extendieron a lo largo de las costas del Mediterráneo durante el periodo neolítico. Se ha supuesto que los cerdos fueran domesticados en Turquía y China varios siglos antes; se extendieron más tarde por toda Eurasia en su forma domesticada, más pequeña y dócil que el jabalí,.

Estudios recientes del ADN (véase Ácidos nucleicos) obtenido del ganado vacuno de tres continentes han revocado la idea de que su domesticación pudiera haberse extendido desde un centro único en Oriente Próximo; por el contrario, los biólogos han encontrado pruebas según las cuales la domesticación de los bueyes salvajes se produjo al menos en dos lugares distintos: en el suroeste de Turquía y en el este del desierto iraní, con una tercera posible localización en África. Dado que las diferencias genéticas entre los grupos son excesivas como para que los tres grupos compartieran un antecesor común hace 10.000 años, todos deben ser resultado de domesticaciones independientes de diferentes razas de bueyes salvajes. Los pastores de ganado vacuno no se establecieron en África hasta el año 1000 a.C., tal vez porque los pueblos de la zona sufrían intolerancia a la lactosa (azúcar presente en la leche).

Al principio las ovejas, las cabras y las vacas, fueron domesticadas por su carne; la leche y la lana fueron adquiriendo importancia más tarde al irse seleccionando estas características en su crianza. Se ha sugerido que en algunos lugares del Viejo Mundo, a partir del año 3500 a.C. aproximadamente, se produjo un cambio notable: los animales domésticos no se explotaban ya sólo para obtener productos primarios, como carne y pieles, sino también para la obtención de productos secundarios como leche, queso y lana, además de como bestias de carga. Las pruebas arqueológicas de ello residen en tallas y relieves descubiertos en sellos de Mesopotamia con imágenes de ordeño —ordeña—, aradura —arado— y carros (que se supone que eran arrastrados por bueyes). Este cambio, como los orígenes de la agricultura, se ha atribuido al crecimiento de la población y a la expansión territorial, por la que los pueblos se vieron obligados a ocupar entornos más marginales y a explotar de forma más extensiva el ganado del que disponían. Los datos de Europa central respecto a la edad y sexo del ganado vacuno, basados en los huesos encontrados en los asentamientos y en lo que parecen ser cedazos de barro para queso, indican que las granjas lecheras existían allí ya hacia el 5400 a.C.

En el Nuevo Mundo había menos animales domésticos en potencia, pero las llamas y las alpacas habían sido ya domesticadas en el 5400 a.C. por su piel y como animales de carga, así como por su carne; los conejillos de indias se criaban por su carne en Sudamérica, y en México los pavos; los perros, domesticados al mismo tiempo en el Nuevo Mundo y en el Viejo, al parecer se empleaban como alimento.

Plantas

El trigo, la cebada y las leguminosas, como las lentejas, fueron cultivados por primera vez en Oriente Próximo, y más tarde se extendieron por toda Europa. Al final de los periodos glaciales, algunas herbáceas de semilla grande, las antecesoras de los cereales modernos, empezaron a crecer en las colinas de esta región. En los yacimientos situados junto al mar de Galilea en Israel, se han encontrado los granos de cereal más antiguos conocidos: restos calcinados de cientos de granos de trigo y cebada silvestres, que se remontan a unos 19.000 años, junto con muchas otras plantas y frutos, así como un rico catálogo de fauna que indica la existencia de una economía basada en la pesca, la caza y la recolección. Los arqueólogos israelíes aducen que la recogida de cereales se remonta al periodo natufiense (entre 12.500 y 10.000 años de antigüedad), y que ésta costumbre se intensificó de forma gradual hasta convertirse en un cultivo intencionado. Los yacimientos de Jericó y otras localidades contienen pruebas de que el cultivo de cereales y leguminosas existía ya al final de ese periodo, y éstas se ven respaldadas por el pequeño desgaste de herramientas de piedra, que sugiere un cultivo a pequeña escala de cereales de tipo silvestre en el valle del Jordán. Los cazadores-recolectores empezaron a depender cada vez más de estos granos nutritivos y fáciles de almacenar, que cosechaban con cuchillos de sílex y molían para hacer harina. Es posible que comenzaran esparciendo pequeñas cantidades de grano para aumentar la extensión o densidad de las zonas de recogida, para sembrar después los cereales fuera de su hábitat natural. Hace 10.000 años, habían aparecido ya formas cultivadas, con grano más grueso y una cáscara más dura que no se abría con la maduración, e impedía que se perdiera el fruto antes de la trilla. El olivo, que se convirtió en una de las plantas más importantes de la cuenca mediterránea, probablemente se cultivara ya hace unos 8.000 años.

Las piedras de moler y las hojas de guadaña de entre 18.000 y 11.000 años de antigüedad encontradas en el valle del Nilo indican una recogida y un uso intensivos de alimentos vegetales. Las especies indígenas, como el sorgo y el mijo (y posiblemente el arroz africano) se cultivaban ya en el norte de África en el año 6000 a.C. (aunque la fecha y lugar de su domesticación original siguen siendo dudosas), mientras que el trigo y la cebada fueron introducidos desde Asia occidental por las mismas fechas. Se extendieron a lo largo del valle del Nilo, junto con el uso del arado, pero no llegaron a penetrar en los trópicos, donde empezaron a cultivarse tubérculos y productos de los árboles.

El arroz, el mijo, los cereales y los rizomas se cultivaban en Asia del sur y del este. El mijo y la col eran cultivados por aldeanos en China entre 8.500 y 7.000 años. La cebada pudo ser cultivada en China de forma independiente de Asia occidental, hace más de 4.000 años, y extenderse a Corea y Japón en el transcurso del siguiente milenio. Los lugares específicos donde se inició el cultivo del arroz están aún por determinar. Es muy difícil diferenciar el arroz silvestre del cultivado, pero el cultivo del arroz en tierras húmedas parecía estar firmemente establecido en el sur de China hace 7.000 años, lo que implica que las fases iniciales de su domesticación tuvieron lugar mucho antes. Se extendió al norte de China hace unos 5.000 años, pero no llegó a Corea y Japón hasta 1.000 años después.

El polen y otras evidencias de tipo botánico sugieren que el maíz hizo su aparición en Mesoamérica hace más de 8.000 años. Carecemos, no obstante, de pruebas arqueológicas fiables de que fuera cultivado en el Nuevo Mundo hasta hace 5.600 años. Uno de sus primeros centros agrícolas fue el valle de Tehuacán, en México, donde se cultivaban más de cien especies de plantas, incluyendo el maíz, la judía o frijol, la calabaza, la patata o papa, el tomate y la mandioca o yuca (véase Tapioca). Las mazorcas de maíz pertenecientes a este periodo son pequeñas, pero aumentan de tamaño en periodos posteriores. Se cree que su antecesor silvestre era el teosintle, una herbácea nativa de ciertas partes de México, pero aún no se ha hallado la cepa originaria de la domesticación del maíz. Es posible que los calabacines y las calabazas, los aguacates, las patatas, los pimientos o chiles, las judías o los frijoles y las cucurbitáceas fueran cultivadas antes que el maíz —su cultivo podría remontarse hasta hace 10.000 años— pero que tardaran algún tiempo en formar parte importante de la dieta.[9]

 

Existencia antediluviana

            Las diferentes dataciones, ya sea basadas en métodos estratigráficos y de otras índoles geológicas, así como mediante comparaciones paleontológicas y mediante el uso de distintos relojes radiactivos, ponen fuera de toda duda que muchos de los restos humanos encontrados en diversas partes del planeta y de objetos construidos por los mismos, pertenecen a civilizaciones antediluvianas, o expresado en términos más concretos, a períodos de tiempo mucho más antiguos que los mencionados en la Biblia. Con esto quiero decir que corresponden a una antigüedad superior a los 4.500 años en primera instancia, y en segunda instancia superan ampliamente los 6.000 años. Para ese entonces tenemos habitantes en Australasia, América, Europa, Africa, y Asia, es decir, cubriendo todos los continentes, menos la Antártida. 

         Algunos objetan los métodos de fechamiento, opinando que se tratan, de acuerdo a la Biblia, de restos que no superan los 6.000 años, y que muchos pueden pertenecer a épocas postdiluvianas. Para explicar las posibles fallas, se concentran especialmente en los relojes radiactivos, donde especulan que los niveles de radiactividad en los períodos antediluvianos podían ser muy diferentes de los actuales, con lo cual se llega a la conclusión de que todos los fechamientos pueden estar completamente equivocados. Pero esto es una sospecha infundada, como tantas desarrollada a partir de pura imaginación y apelando a pura especulación. Por ejemplo, los mismos que generan esta tesis se apoyan en los mamuts siberianos congelados como prueba de la existencia del diluvio, aunque en realidad nunca lo afirman directamente para evitar ser cuestionados científicamente, pero de todos modos los mencionan en su literatura propagandística para dar la apariencia de que se trata de un hecho comprobado. Ahora bien, sobre la base de fechamientos con radiocarbono efectuados en 1998 en un mamut congelado que dató en 20.380 años, permitió realizar un calculo en el cual una antigüedad de 50.000 años equivaldría a 36.000 años si dicho mamut murió realmente por causa del diluvio hace 4.300 años como se aduce, implicando una variación en los niveles de radiocarbono, el cual fue determinado en una sexta parte del actual.(C14CALC.XLS) Esto permite deducir que aunque los niveles prehistóricos fueran diferentes, su incidencia completa en las dataciones más antiguas puede afectarla en porcentajes del orden de entre el 30 al 40%, sin alterar por ello significativamente dichos fechamientos. Para los cálculos se consideró la misma vida media del radiocarbono que la usada actualmente, de 5.720 años. Un salto de 4.000 a 6.000 años no es grande para las dataciones radiactivas, pudiendo objetar en base a dicho argumento solo seriamente a fechamientos de entre 5.000 a 10.000 años, pero con fechamientos superiores a los 25.000 años, aunque existieran imprecisiones importantes, sobrepasan la insignificante cifra de 6.000 años. Por ejemplo, una datación de 40.000 años de un descubrimiento arqueológico equivaldría a una antiguedad de 24.500 años, y uno de 26.100 años a uno de 10.220 años.  

        Por otro lado, es muy importante tener en cuenta que las dataciones no solamente se efectúan con relojes de radiocarbono u otro tipo de elemento radiactivo. De manera complementaria se incluyen las dataciones geológicas y las estratigráficas, además suelen ser fechados numeroso objetos encontrados junto a los restos fósiles humanos así como de comparaciones con distintos fósiles marcadores, razón por la cual las fechas determinadas suelen estar fundamentadas en numerosos datos relacionados, por lo cual atacar solamente un método de fechamiento al punto de sugerir errores garrafales no tiene sentido ni rigor científico, aún suponiendo imprecisiones de magnitudes mayores entre las posibilidades hasta ahora alcanzadas.

   

No hay saltos en las dataciones con C14

A los creyentes fundamentalistas de la Biblia se les escapa un factor para acreditar sus sospechas. De acuerdo a su criterio deberían aparecer problemas en fechamientos menores de 20.380 años. Si se considera que los mamuts congelados perecieron hace 4.300 años en el diluvio, entonces ¿qué ocurre con los fechamientos con radiocarbono menores a los 20.380 años del mamut congelado fechado?  Si después del diluvio manifiestan que las concentraciones de radiocarbono cambiaron para asemejarse a las actuales, entonces los restos posteriores a la fecha del cataclismo hídrico comenzarían con 4.000 años, y los anteriores a esa fecha con 20.000 años. No obstante, muchos objetos como la cerámica, notable producto humano artesanal, han sido fechados en miles de años, llegando incluso hasta el momento en una antigüedad de 16.000 años.(L) Por ejemplo, la cerámica de Oriente Próximo más antigua que conocemos es la de Catalhuyuk, en Anatolia, y data del 6.500 a.C.[10].- Existen por otro lado innumerables fechamientos de restos orgánicos datados con carbono 14 que van desde los 4.000 años hasta los 20.380 años sin sobresaltos. Por todas partes del mundo se han fechado con radiocarbono miles de muestras, y mediante la comparación con otras técnicas se han establecido fuera de toda duda la existencia de habitantes humanos en todos los continentes entre fechas recientes hasta unos 15.000 años sin percibirse saltos o vacíos cronológicos. Los fechamientos con radiocarbono en el continente americano, por ejemplo, no superan los 15.000 años y no muestran saltos o vacíos. Por otro lado en otros continentes sobrepasan los 30.000 años, lo que muestra que las mediciones son serias. No es posible que dicho mamut haya muerto en el diluvio hace 4.300 años si muchos restos fósiles antiguos de origen orgánico son fechados entre 4.000 a 15.000 años de manera progresiva sin saltos y con una cantidad de muestras que permite apreciar una armonía con el resto del contexto cronológico. Está establecido y lo comparten hasta sus detractores que el método de radiocarbono es fiable para datar restos cuya antigüedad se ubica entre unos siglos hasta 6.000 años. Si es así, entonces toda datación que supere los 4.300 años tiene que corresponder fiablemente a restos antediluvianos. Sin embargo, la supuesta gran alteración en los niveles antiguos de radiocarbono evidentemente no pudo existir como se supone, porque de otro modo habría siempre un salto entre 4.300 hasta 20.380 en todas las mediciones, pero en cambio existe una continuidad en las mismas, lo que denota una estabilidad aceptable del nivel del radiocarbono y de su vida media a través de los milenios, aún antes de la fecha del diluvio hacia atrás. Aunque la precisión del método de radiocarbono puede oscilar en alrededor del 30%, eso no importa ni descarta al método como totalmente inseguro. No se trata de esperar a que los paleontólogos lleguen a fechas perfectas para aceptar la antigüedad de los restos. Por otro lado, los desacuerdos entre los paleontólogos y arqueólogos relativo a las fechas no gira en torno a la gran antigüedad de la presencia humana en el planeta, como si fuera necesario establecer con seguridad que existieron seres humanos hace  8, 10, 15, 20 o 40 mil años en el pasado, sino en las interpretaciones y relaciones entre sí de todas estas evidencias antiguas. Dado que en la medida que aparecen y se datan restos fósiles humanos que superan los 40.000 años, por caer fuera de la precisión del método del C14, muchos investigadores no pueden ponerse de acuerdo sobre aspectos importantes de la vida de esas personas antiguas. Pero de ninguna manera pone en duda la gran antiguedad de las evidencias. Esto complica seriamente la historia de la Biblia, que según se interpreta, afirma que la humanidad principió hace unos 6.000 años, en el 4.026 a.C., y antes de ello no existieron ninguna clase de seres humanos.

Es por ello que muchos doctos concluyen que la Biblia se refiere al comienzo u orígenes del pueblo israelita y el judaísmo y no al origen de la humanidad. Los mismos judíos creen ser la nación mediante la cual toda la humanidad será bendecida, lo que destaca su separación. No obstante, también es posible que el relato de la Biblia sea auténtico al revelar la aparición de una clase de ser diferente, nuevo, coincidente con la aparición de un gran adelanto en la inteligencia y su aplicación dentro de un período no mayor de esos 6.000 años, evidenciable en los restos encontrados de importantes culturas civilizadas, como los sumerios y los egipcios primitivos. Esta aparición súbita puede que no sugiera evolución, sino una posible interacción proveniente de inteligencias superiores que pudieron usar los cuerpos físicos ya desarrollados para comenzar una nueva clase de seres humanos o bien introdujeron el conocimiento y educación que permitió saltar a la civilidad una raza o especie de humanos ya desarrollados. Los estudios y análisis realizados en conexión con los distintos restos encontrados muy parecidos a los humanos actuales pero marcadamente diferentes no solo en estructura sino en capacidad o desarrollo intelectual, prueba la existencia de estos seres como distintos y anteriores a la civilización fuera de toda duda. Uno de sus desarrollos más notables fue la escritura. (Dirigirse a: La escritura humana)

En cambio, muchos devotos de la Biblia, niegan rotundamente que eso sea cierto, y durante las últimas décadas del siglo XX no han escatimado esfuerzos en atacar los diferentes métodos de datación radiométrica, los cuales se constituyen en lo más avanzado y razonablemente preciso en determinar la antigüedad de las rocas, fósiles y restos orgánicos.(Para más datos ir a Carbono 14) También, para mayor información sobre distintos relojes radiactivos, se puede ir a: Métodos

 

Olduvai, Garganta de

Barranco y yacimiento arqueológico, situado al norte de Tanzania, en la llanura del Serengeti oriental. Es una garganta con laderas escarpadas, de unos 50 km de longitud y casi 91 m de profundidad. La garganta, originada por la actividad sísmica de la región, sigue sometida a la acción de los terremotos. Los depósitos expuestos en sus laderas se formaron en el antiguo lecho de un lago y tienen una antigüedad de más de dos millones de años. Louis S. B. Leakey y Mary Leakey, entre otros arqueólogos, desenterraron utensilios de piedra y huesos de los primeros homínidos.[11]

 

            Como podrá notarse respecto al yacimiento arqueológico de Olduvai, no solo se trata de considerarlo antiguo basado únicamente en las dataciones radiométricas, sino también en base a sus características geológicas y estratigráficas. (Ver: manipulación informativa) El que estratos sedimentarios formados lentamente en épocas en que existía un lago para luego ser tapados por otras capas hasta llegar a constituirse en parte de un subsuelo compacto y que posteriormente por causa de movimientos sísmicos quedaran al descubierto los depósitos, no son procesos que se realizan en unos cuantos miles de años.

            Probablemente lo más llamativo e intrigante de todos los restos fósiles antiguos no solo tengan que ver con la antigüedad atribuida de los mismas, sino en lo concerniente al género humano, las distintas formas de Homos inequívocamente emparentadas con nosotros que se han hallado en distintos lugares, tal como pueden observarlos en la siguiente imagen donde aparecen cuatro formas básicas.. 

                                

                                                               Los cuatro cráneos                     

 Para más datos ir a : Humanidad prehistórica

             

Para consultas o aportes objetivos: edgardokomar@yahoo.com.ar

   

                                                            Jul.2000 02/02/05



[1]"Antropología", Enciclopedia Microsoft® Encarta® 99. © 1993-1998 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.

[2]"Antropología", Enciclopedia Microsoft® Encarta® 99. © 1993-1998 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.

[3]"Homo sapiens", Enciclopedia Microsoft® Encarta® 99. © 1993-1998 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.

[4]"Atapuerca", Enciclopedia Microsoft® Encarta® 99. © 1993-1998 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.

[5]"Piedra, Edad de", Enciclopedia Microsoft® Encarta® 99. © 1993-1998 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.

[6]"Bronce, Edad del", Enciclopedia Microsoft® Encarta® 99. © 1993-1998 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.

[7]"Asia Menor", Enciclopedia Microsoft® Encarta® 99. © 1993-1998 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.

[8]"Asia", Enciclopedia Microsoft® Encarta® 99. © 1993-1998 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.

[9]"Orígenes de la agricultura", Enciclopedia Microsoft® Encarta® 99. © 1993-1998 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.

[10]"Cerámica", Enciclopedia Microsoft® Encarta® 99. © 1993-1998 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.

[11]"Olduvai, Garganta de", Enciclopedia Microsoft® Encarta® 99. © 1993-1998 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.