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La magia, el truco del truco

La gran contradicción

 En todas partes del mundo, sean estas cristianizadas o no, existen multitud de personas distribuidas en pueblos y ciudades, desde pequeños asentamientos agrícolas, ganaderos, o barrios, hasta las más grandes urbes, dedicadas al oficio de lo paranormal. Curanderos, sanadores, fetiches, hasta magos y hechiceros de grandes y temibles poderes. Prácticamente todas las personas comunes están de una u otra manera atrapadas en esta atmósfera de culto y de superstición, no solo convencidos, sino en muchos casos completamente seguros de la existencia real de estos poderes que emanan desde las regiones invisibles por intermedio de estos mediums o sanadores. La mayoría cree que estas fuerzas se originan de parte de “santos”-personas consideradas devotas muertas en el pasado-o buenos espíritus angelicales, que se constituyen en los intermediarios de Dios. Argumentan diciendo que si los resultados son buenos no puede provenir de un ente perverso como se enseña es el Diablo. Pero para otros, viene de los demonios o criaturas en disfavor de Dios que se hacen pasar como benefactores, engañando a la gente. Es interesante que entre estos otros están incluidos algunos de estos mediums o magos que han escalado ciertas altas posiciones en la profesión y por otro lado algunos cristianos que concienzudamente al leer de la Biblia encuentran que condena este tipos de prácticas al afirmar que no provienen de Dios. El resto, de acuerdo a la Biblia, se encuentran en ignorancia. La misma ciencia, conocedora de estos hechos, se encuentra en un terreno resbaladizo y misterioso, imposible de develar las fuerzas misteriosas que se encuentran detrás de estos fenómenos. Sus estudios rondan los campos eléctricos, magnéticos o de índoles semejantes en una serie de vanos intentos por descubrir no solo sus procedencias sino sus canales de comunicación. Por supuesto, existen diversas explicaciones en el ámbito científico, pero a decir verdad ninguna de ellas es satisfaciente, rondando todas en el área de la especulación. Los fenómenos se ven y hasta alcanzan a medir ciertos campos magnéticos, pero de allí nada más. Es curioso que los científicos gasten millones de dólares para poder encontrar vida extraterrestre mientras todos los días sobre la misma tierra ocurren fenómenos provenientes de seres diferentes a los humanos. Pero no se pueden entender ni comprender a nivel científico, porque rebasa el campo del conocimiento que actualmente se tiene de la naturaleza. Sin embargo, la ciencia no admitirá la existencia de seres invisibles sobrehumanos hasta tanto los pueda medir, pesar o calcular, mientras busca por todos los medios posibles acorde a sus creencias las explicaciones a éstos fenómenos. Por ahora, la información más abundante sobre estas cosas provienen únicamente del campo religioso o espiritual.

Para el presente artículo voy a remitirme a una fuente de información bastante particular. Se trata de los Testigos de Jehová. La razón por la cual los utilizo se deben a varios motivos. En primer lugar, siempre se han destacado por denunciar este tipo de actividades. No obstante, en segundo lugar, se hallan involucrados con el espiritismo de una manera que ellos mismos siquiera lo sospechan. 

En su revista religiosa ¡Despertad! del 8 de Septiembre de 1993 bajo el tema ¿Entraña algún peligro la práctica de las artes mágicas? brinda la siguiente información al respecto:

"Desde los albores de la historia, el hombre se ha sentido intrigado y manipulado por el misterio de la magia. La palabra “magia” se deriva de “magos”, nombre de una antigua casta sacerdotal que se especializó en diferentes cultos. En su concepto más simple, la magia constituye un intento de controlar o dominar las fuerzas naturales y sobrenaturales para ponerlas al servicio del hombre. En el Egipto del siglo XVIII a.E.C. existían sacerdotes practicantes de magia. La magia también desempeñó un papel importante en la religión de los antiguos caldeos de Babilonia en el siglo VIII a.E.C. (Génesis 41:8, 24; Isaías 47:12-14; Daniel 2:27; 4:7.) Esta influencia se dejó sentir en Grecia y Roma, durante la Edad Media y hasta nuestro siglo XX.

Se pueden hacer diversas clasificaciones de los diferentes tipos de magia. Robert A. Stebbins divide la magia en tres categorías en su libro The Magician (El mago).

Tres tipos de magia

La magia mística es la “expresión de lo oculto”. Afirma que “los sucesos o procesos que se oponen al sentido común o al conocimiento científico” son “ciertos o válidos”. Además, Stebbins explica que “la magia mística está al servicio de la hechicería [...], la brujería, la alquimia y, en ciertas condiciones, la religión”.

Los que practican la magia explotadora “manipulan o explotan la percepción de la realidad de los espectadores para su propio engrandecimiento”. Saben que están engañando al público, pero, según Stebbins, “animan a los que presencian la actuación a creer lo contrario: que ellos, como magos, poseen poderes sobrenaturales o contactos especiales con seres que los tienen”.

La magia de entretenimiento intenta llenar de asombro mediante la simulación y la intriga. Se puede dividir en cinco métodos básicos e interrelacionados: “magia escénica, de mesa, prestidigitación, ilusionismo y telepatía”."

 Probablemente, después de considerar de manera lo más objetiva, razonada y acorde a la realidad muchas declaraciones de la Biblia, algunos lleguen a la conclusión que se trata de simple ilusionismo, leyenda, trucos y mentiras. En la Biblia figuran muchos relatos que no son posibles de entender que ocurrieran de manera racional o natural, además de los innumerables descripciones de hechos claramente milagrosos. Durante siglos ha existido una parte de la magia, llamada magia blanca, pero orientada hacia el entretenimiento, que se ha encargado en buena medida en generar este concepto. En muchos de sus actos ocurren cosas contrarias a la naturaleza y sucesos que los mismos magos denominan ilusión. En su mayoría aseguran que todo es truco. Algunos de los magos más famosos de la historia, han dedicado partes de sus vidas en hacer creer a la gente que todo lo que realizaban eran artificios engañosos perfectamente físicos y nada respondía a fuerzas sobrenaturales invisibles. No obstante, han existido magos que aseguraban que sus espectáculos recreativos estaban influenciados por el espiritismo, aspecto que otros magos se tomaron muy a pecho en querer demostrar como falsos. Antes de proseguir veamos lo que comenta una enciclopedia al respecto:

Magia blanca

Arte de entretener mediante trucos que aparentemente suponen una violación de las leyes de la naturaleza. Los magos basan sus prácticas en principios psicológicos y en la utilización de métodos manipulativos y mecánicos. Estos principios psicológicos son la distracción, la sugestión, la imitación y el ocultamiento. Los espectadores no ven todo lo que ocurre, y creen ver cosas que en realidad no suceden. Esta percepción engañosa conduce a falsas creencias, a una lógica falaz y, en definitiva, a la convicción de que el ejecutante consigue hacer cosas imposibles.

La destreza manual del mago le permite realizar ciertos movimientos que el espectador no percibe o bien porque son ocultos, bien porque se disimulan imitando cualquier acción inocente y natural. Para los trucos más difíciles el mago además de sus manos emplea diversos instrumentos. En ocasiones recurre a procedimientos mecánicos, como el uso de dispositivos simulados que el público ve pero no comprende, y de otros que no están a la vista. Entre los trucos escénicos más populares figuran el de hacer que los objetos aparezcan y desaparezcan, se transformen, leviten, penetren en cuerpos sólidos, o incluso en lograr que una persona sobreviva a la amputación de una parte de su cuerpo.

La magia mental es una rama de la magia que permite al ejecutante simular facultades de telepatía, clarividencia y adivinación (véase Parapsicología).

Historia

Los primeros documentos escritos ya establecían una diferencia clara entre quienes practicaban la magia por entretenimiento y los brujos y médicos de la tribu, que se proclamaban capaces de controlar la naturaleza y el destino de la humanidad con sus encantamientos y conjuros. Los primeros magos de los que se tiene conocimiento son los del antiguo Egipto. El mago egipcio Dedi (alrededor de 2700 a.C.), ofreció un espectáculo en el que decapitaba a dos pájaros y un buey y posteriormente les devolvía sus cabezas. Otros magos egipcios destacaron por su habilidad con el truco de las copas y las pelotas: consiste en hacer que una serie de pelotas pequeñas pase invisiblemente de una copa o un cuenco invertido a otro. Finalmente, las pelotas se transforman en esferas más grandes, o en objetos tan inesperados como naranjas o pollitos vivos.

Los trucos de manos con monedas, dados y naipes introdujeron una mayor variedad en las actuaciones de los magos medievales. El truco de la cuerda que se corta y aparece de nuevo intacta, o el de atravesar el cuerpo con una daga sin causar ningún daño, ya se practicaba en las tabernas y los mercados.

Magos famosos

El italiano Giuseppe Pinetti fue el mago más imitado en el siglo XVIII. En su repertorio incluía la actuación de autómatas (máquinas accionadas por sí mismas), simulaba tener poderes clarividentes y realizaba distintos trucos con diversos aparatos.

El mago británico del siglo XIX John Henry Anderson, conocido como el Brujo del Norte, fue todo un maestro del arte publicitario. Para su promoción organizaba desfiles callejeros, diseñaba llamativos carteles y dibujaba anuncios en las aceras de las calles. Sus trucos guardaban relación con temas de actualidad y a menudo tachó de embusteros a muchos de los que afirmaban poseer poderes sobrenaturales.

En esa misma época, el mago francés Jean Houdin, un relojero que a los 40 años se convirtió en profesional, revolucionó el mundo de la magia con sus ingeniosos recursos escénicos y el efectismo de sus actuaciones. Sus libros fueron los primeros en abordar la magia desde un punto de vista científico y también se sirvió de la electricidad para realzar el misterio de su puesta en escena.

Otro mago francés del siglo XIX que desarrolló técnicas muy originales fue Joseph Buatier, conocido como Buatier De Kolta. Dos de sus principales ingenios fueron la jaula que desaparece, un truco en el que una jaula de metal con un canario en su interior desaparecía entre sus dedos, y el dado gigante, que consistía en aumentar veinte veces el tamaño de un cubo de 20 cm, de cuyo interior surgía finalmente una mujer sentada.

La tradicional imagen del mago como un hombre delgado, con bigote, barba de candado o perilla y aspecto satánico, se difundió probablemente a partir de la famosa familia de magos Herrmann, pues todos ellos respondían exactamente a esta descripción. Carl Herrmann, natural de Viena, fue aclamado en Europa y Estados Unidos. Su hermano menor, el mago estadounidense Alexander Herrmann, apodado Herrmann el Grande, y su sobrino Leon Herrmann, llevaron sus trucos por todo el país y viajaron también a otros lugares del mundo.

John Maskelyne y su socio, David Devant, los principales magos británicos de principios del siglo XX, ofrecían sus actuaciones en forma de pequeños actos teatrales. Su teatro de Londres era famoso en el mundo entero. El mago estadounidense Harry Kellar paseó por numerosos países su famoso espectáculo, en el que presentaban trucos de manos, ilusionismo y hazañas supuestamente realizadas por médiums. Kellar fue el mago más popular en Estados Unidos hasta que se retiró, en 1908. Su sucesor, el mago estadounidense Howard Thurston, actuó por todo el país durante 28 años. En su espectáculo mostraba trucos tan espectaculares como el coche fantasma, el truco de la soga india y la levitación. Harry August Jansen, profesionalmente conocido bajo el seudónimo de Dante, y Harry Blackstone, fueron herederos de esta tradición.

Otro mago estadounidense, Harry Houdini, se hizo mundialmente famoso por su sorprendente habilidad para liberarse de cualquier atadura; unas esposas, una camisa de fuerza o escapar de una celda en cuestión de segundos. Uno de sus actos más famosos era lanzarse al agua desde un puente, perfectamente atado con cadenas y grilletes, y se liberaba bajo el agua. Durante los años anteriores a su muerte, en 1926, Houdini llevó a cabo una enérgica campaña contra los medios fraudulentos que utilizaban los espiritistas. Su profundo conocimiento de todas las técnicas y recursos de la magia le permitió revelar numerosos engaños.

Una de las principales atracciones de la historia de la magia ha sido el truco de simular que se corta el cuerpo de una persona con una sierra. El primero en realizarlo en Londres, en 1921, fue el mago británico Percy Tibbles, profesionalmente conocido como P. T. Selbit. Unos meses después, Hyman Goldstein, conocido como Horace Goldin, realizó en Nueva York una variante aún más espectacular de este truco. La cabeza, las manos y los pies de su ayudante resultaban perfectamente visibles durante la ejecución. A continuación, Goldin retiraba la caja y, con una sierra mecánica, procedía a descuartizar el cuerpo y recomponerlo a la vista del público.

Durante la década de 1950 el público de los magos creció con la llegada de la televisión. Entre los principales magos que ofrecieron espectáculos televisivos figuran el ilusionista indio P. C. Sorcar; los británicos Richard Pitchford, cuyos trucos de manos tuvieron numerosos imitadores; David Nixon, que realizó muchos programas de televisión; los magos estadounidenses Milbourne Christopher, que en su espectáculo hacía desaparecer a un elefante y levitar a su ayudante, y Mark Wilson, que tenía su propio programa televisivo semanal.

En la década de los 70 resurgió el interés por la magia. El mago alemán Siegfried Fischbecker y su ayudante estadounidense, Roy Horn, especializados en las desapariciones escénicas de tigres y otros animales de gran tamaño, fueron enormemente aclamados en su espectáculo de Las Vegas. Doug Henning, un mago canadiense, y el estadounidense David Kotkin, conocido como David Copperfield, desarrollaron una notable habilidad teatral actuando en películas, musicales y programas de televisión.[1]

La vida humana esta llena de maldades, sufrimientos, ilusiones, angustias, alegrías vanas, felicidad efímera, fracasos. Por sobre todo es realmente asombrosa la manifestación del engaño que existe en el mundo repartido en miles de creencias. La Biblia se revela a si misma de que no es el simple producto humano, pero tampoco nos da las respuestas que deseamos saber. Se envuelve en ritos y misterios, explicaciones absurdas o totalmente ilógicas, donde muchas de sus interpretaciones no resisten el análisis objetivo ni el rigor científico. Aunque contiene miles de palabras y orientada hacia practicar el bien, deja a todos los seres humanos en un manto de misterio y ocultamiento de la verdadera realidad. Resulta imposible entender las razones del mal, del engaño, de la ambigüedad y de las muchas explicaciones religiosas consideradas verdades. Abundan en la Biblia relatos de hechos sorprendentes que desde el punto de vista de  la mayoría de los grandes magos, serían simples trucos. Por ejemplo, el que Jesús produjera agua en vino, alimentara a más de 5.000 personas con solo unos pescaditos y trozos de pan, la resurrección de Lázaro, el caminar sobre las aguas, su muerte y resurrección, y así por el estilo. En las escrituras hebreas también abundan en relatos sorprendentes, sobrenaturales, considerados milagros, pero que según los magos eran simple fantasías desarrolladas por personas profesionales o  con poderes paranormales de índole natural.

No hace falta leer la Biblia para enterarse de milagros. Hoy día abundan testigos que aseguran haber experimentado y visto milagros. Aquellos que sangran en apariencia a Jesús aparecen en televisión, las apariciones de la virgen en Fátima, el sol que titila, las estatuas que tomaron leche, y así por el estilo. ¿Son trucos o engaños farsantes desarrollados por las religiones para convencer a sus fieles? ¿Son ilusiones propias de los convencidos? No cabe duda que la predisposición humana es uno de los factores que muy bien parece que usan los seres sobrenaturales. A propósito, ¿existen seres sobrenaturales? Nadie puede probar que no existen, ni siquiera los magos, aunque muchos de ellos lo nieguen.

En Argentina también hay magos, y unos de ellos es Oscar Keller. A continuación presentaré parte de un artículo aparecido en la revista NUEVA de Junio del 2001 en donde responde a ciertas preguntas parte de la entrevista.

   

Preguntas dirigidas al mago Oscar Keller: 

—¿Qué es la magia?

—Una combinación de arte y ciencia que produce hechos inexplicables con el fin de divertir. No se trata de engañar por engañar, sino para entretener. Por eso la gran cuestión no es si los juegos y trucos son buenos o malos, sino si están bien o mal presentados.

—¿El secreto está en las manos?

—No, los que dicen que las manos son más rápidas que la vista no saben mucho. Lo que busco es tu mente; tengo que llevarte con algo que se llama "missdirection" (distracción) para, en el momento oportuno, realizar ese pase secreto que hace posible el juego.

—¿Qué es lo más difícil?

—Entre la cartomagia (juegos con naipes), el "close-up" (magia de cerca), las grandes ilusiones y el mentalismo, para mí lo más complicado es el llamado "cumberlandismo". Consiste en que, por ejemplo, pienses que yo tome esa flor y la coloque dentro de la heladera. Y yo vaya y lo haga.

 

—¿Realmente se puede adivinar lo que otro piensa?

 

—Sí. En los shows de restaurantes suelo dirigirme a una señora: "¿Quiere usted pensar en el nombre de una amiga?" Y le digo el nombre. Para qué: la señora deja el postre, deja todo.

 

—¿Cómo es posible hacer eso?

—Son técnicas para percibir ciertos fenómenos que no se captan con los sentidos. Lo que sé lo aprendí en Colombia, en la escuela de parapsicología de Fassman, un mentalista que me fascinó de chico.

—¿Qué diferencia a La magia de la llamada "brujería"?

—Que un show de magia es para recrearse, y los trucos siempre se hacen entre los presentes, nunca se involucra a un ausente.

—¿Le han pedido "brujerías"?

—¡Muchísimas! Una vez, en Colombia, una señora vino a decirme que era bancaria, que no le cerraban las cuentas y que me pagaría por revelarle quién tenía el dinero faltante. Le dije que no me dedicaba a eso.

Las respuestas de señor Oscar Keller revelan algunas cosas. En primer término indirectamente manifiesta que el asunto no se reduce a una ligereza mecánica (truco físico) sino que se asienta en una estrategia del tipo mental, una especie de ardid que "distraiga" al espectador para que aparezca el juego mágico. Sin embargo, eso no explica por ejemplo la aparición de palomas de un sombrero o la levitación de un objeto. Una cámara que filme el suceso no se "distrae" pero capta la magia. ¿Cómo es eso? Diferencia a la brujeria de la magia de salón en si está o no está involucrado un ausente, no en el tipo de truco. En otras palabras, la brujería consta de trucos, como en la magia de salón, pero involucran a personas ausentes y se hacen con otros objetivos. ¿Acaso se usan "trucos" para causar daños a personas ausentes? Por otro lado, que hay de los "trucos" curativos. ¿Utilizan trucos similares para curar el empacho, sanar animales a distancia o realizar operaciones quirúrgicas invisibles a los usados para el entretenimiento? Eso es lo que da a entender, lo que revela una capacidad asombrosa de las actividades paranormales usando "trucos". Note por favor que Keller, cuando le responde a la mujer en Colombia no dice "la magia son trucos y con trucos yo no puedo descubrir lo que usted desea", no, mas bien le da a entender que no se dedicaba a eso, es decir, si quisiera podría dedicarse...

Para leer el pensamiento menciona técnicas para percibir ciertos fenómenos que no se captan con los sentidos. Pues bien, ¿es posible captar algo en sentido humano de alguna otra manera que no sea con nuestros sentidos de la vista, el oído, el gusto, el tacto y del olfato? Pues en realidad lo hay. Podemos mencionar el sentido del inconsciente, el sentido del sueño o la imaginación. Podemos percibir cosas a través de la intuición, sugestión o imaginación, todos sentidos diferenciados de los clásicos cinco sentidos físicos. Pero, ¿cómo es posible acertar siempre? Los magos explican que el secreto consiste en desarrollar ciertas técnicas. ¿Cuáles técnicas? De explicarlas entraríamos en un laberinto de aburridas explicaciones que en apariencia no dicen nada, pero que aplicadas en ciertas circunstancias produce los resultados buscados. ¿Tan ocultas y enmarañadas se hallan estas capacidades?

Define a la magia como una combinación de arte y ciencia que produce hechos inexplicables, en este caso, para divertir. Pone hincapié en la presentación y no en el truco. Si un gran truco asusta a los espectadores y no divierte, entonces tal magia se convierte en hechicería. Poderes paranormales se pueden aplicar a distintos campos además de los maléficos. Por ejemplo para hallar minerales o agua. Conozco una persona que por curiosidad pidió la vara adivinatoria para comprobar por sí mismo si en verdad indicaba algo, y experimentó una fuerza que emanaba de la vara que sostenía en la mano de tal manera que no le quedó duda alguna de su operatividad. Siempre creyó como la mayoría, que solo se trataba de un truco. ¿Qué truco? Muchos han pensado que el zahorí o rapdomante sabía de antemano de la presencia de minerales o agua en el lugar cuando ésta es hallada. Otros creen que un poder más allá de los sentidos le llega para indicarle la respuesta buscada. Pero no se trata de eso. Existe una fuerza que mueve la vara, empujándola en distintas direcciones. Los zahoríes explican que ello se debe a una fuerza física de atracción existente entre la materia de la vara y la materia del agua. Pero eso es falso. En tiempos pasados la vara se usó para muchos fines distintos, entre ellos hallar minerales como plomo, oro y cobre. Existe un tipo de adivinación que se realiza con un péndulo sobre un mapa. El pédulo describe un movimiento diferenciado en los lugares donde debe indicar la respuesta. Puede indicar la presencia de agua como de petróleo o así por el estilo. ¿Qué fuerzas del mundo de la física pueden actuar que no sean fuerzas sobrehumanas inteligentes?

Al llegar a este punto no puede menos que recordarse a la famosa tabla Ouija. ¿Qué fuerzas pueden existir de tal modo que puedan brindar respuestas inteligentes? ¿Se deben a reflejos de las propias capacidades humanas ocultas a la vista común o son entes distintos a los presentes involucrados? ¿De qué clase de truco podemos hablar si los participantes no se hallan conscientes en la prosecución de alguno? El gran truco consiste en engañar a todos sobre su verdadero origen. ¿Porqué?

Una revista de origen religioso, la ¡Despertad! del 22 de Abril de 1992, bajo el tema La zahoría, ¿ciencia u ocultismo? brinda la siguiente información referida al zahorismo en las páginas 12-15:

“¡SORPRENDENTE!”, exclamó un granjero del medio oeste de Estados Unidos. La rama de un árbol daba tirones y se torcía con violencia en sus manos. Hincó las uñas en la corteza para mantenerla sujeta, pero la fuerza que la atraía hacia el suelo era intensa. “Me dejó incluso trozos de corteza en las manos”, dijo atemorizado con voz entrecortada. Aún se sorprendió más cuando poco después encontró agua tras cavar en el lugar exacto que la rama había señalado. ¿Qué había sucedido?

El granjero estaba practicando lo que se denomina zahoría, rabdomancia o radiestesia. El zahorí suele pasearse con una rama en forma de horquilla en las manos en busca de agua. La vara puede empezar de repente a comportarse de manera irregular. Algunas varas dan tirones hacia el suelo o saltan hacia arriba, incluso le dan al zahorí en la cara o en el pecho, mientras que otras casi no se mueven. En cualquier caso, el zahorí siente que hay agua subterránea. Esta actividad se practica por todo el mundo. Según cálculos, tan solo en Estados Unidos la practican unos veinticinco mil zahoríes.

¿Es científica?

¿Hay algún principio científico que explique la zahoría? Esta ha sido por mucho tiempo una pregunta polémica. Hace más de setenta años la revista La Atalaya razonó de esta manera: “No quisiéramos pasar por alto ninguna de las leyes de la naturaleza, pero parece muy extraño que un hilo de agua que esté a quince o veinte pies [5 ó 6 metros] de profundidad tenga la suficiente fuerza magnética para doblar una rama de sauce, cuando un arroyo lleno de agua no afecta de ningún modo a esta misma rama. [...] Por lo tanto, tiene que haber algo más que solo el funcionamiento de leyes naturales”.

No obstante, muchos zahoríes insisten en que la zahoría es una ciencia. Es más, la Sociedad Americana de Zahoríes se autodefine como “una sociedad científica y educativa no lucrativa”. En el transcurso de los años, no pocos científicos han invocado alguna nueva rama de la ciencia para explicar esta actividad. En el siglo XVIII se explicó que la zahoría se originaba por las “emanaciones” de partículas atómicas, en el siglo XIX se pensó que la causaba la electricidad y en nuestro siglo se ha hablado de todo, desde la radiactividad hasta el electromagnetismo y la psicología humana.

En una fecha más reciente, 1979, la prestigiosa revista New Scientist publicó algunas teorías sobre la zahoría que también parecían plausibles. Un experto en la conservación de la energía y un geólogo especularon con la idea de que el mismo cuerpo humano podía ser supersensible a sutiles cambios eléctricos, magnéticos o electromagnéticos causados por aguas o minerales subterráneos.

No obstante, estas teorías no han convencido a la generalidad de los científicos. De hecho, E. Z. Vogt y L. K. Barrett, científicos de la universidad de Harvard, descartaron la validez científica de la zahoría de la siguiente manera en The Encyclopedia Americana: “Las pruebas controladas en el campo y en el laboratorio no han podido establecer la validez de la zahoría, que desde un punto de vista científico tiene poca base”. En noviembre de 1990, varios zahoríes se sometieron a 720 experimentos en Kassel (Alemania). Aunque concordaron con las condiciones de las pruebas y esperaban tener éxito, fallaron; detectaron agua y metales subterráneos solo algunas veces y por casualidad. La revista mensual Naturwissenschaftliche Rundschau llegó a la conclusión de que cuando la zahoría se pondera científicamente, es tan confiable como “echar una moneda al aire”. Otros experimentos como estos han terminado de manera similar.

Los zahoríes explican sus fallos en términos extraños. Algunos se quejan, por ejemplo, de que las pruebas les hacen dudar de su capacidad o de que les hacen buscar con un motivo impropio o no suficientemente serio, factores por los que, según ellos, pierden temporalmente sus poderes. De hecho, algunos han comprobado que después de una vida de practicar la zahoría con éxito, sus poderes se han desvanecido de repente o los han confundido cuando han tenido que demostrar lo que en realidad son capaces de hacer. Por lo tanto, han llegado a la conclusión de que la fuerza que está tras la zahoría tiene un perverso sentido del humor.

¿Le suena eso a ciencia? A decir verdad, las fuerzas naturales (las que los métodos científicos pueden medir) no tienen sentido del humor, ni perverso ni de ningún otro tipo; tampoco son caprichosas. Son constantes. No fluctúan según el ánimo, estado mental ni motivos de quienes las prueban o miden. Por ello, la mayoría de los científicos creen que la zahoría es solo una superstición. Algunos zahoríes eminentes han admitido incluso que esta práctica no se puede atribuir a ninguna fuerza conocida por la ciencia.

¿Es un engaño?

¿Significa el que no haya explicación científica que todos los casos informados de zahoría son o notables coincidencias o rotundos engaños? ¿Qué hay de la experiencia del granjero narrada al principio? ¿Fue una coincidencia, un caso aislado?

En realidad, la zahoría ha suministrado innumerables casos bien atestiguados. Por ejemplo, una mujer de Vermont llamó a un zahorí cuando se cortó el suministro de agua a su casa. Al parecer, se había producido una fuga en una tubería larga que llevaba el agua desde un manantial distante. La mujer ni siquiera sabía dónde estaba la tubería, que había sido enterrada unos treinta años antes, y mucho menos por dónde se había roto. El zahorí preguntó a su vara mentalmente (no audiblemente), y esta empezó a moverse sobre cierto lugar. A 15 centímetros de ese punto se encontró la fuga de la tubería.

El caso más famoso probablemente sea el del conocido zahorí americano Henry Gross. Los geólogos estaban convencidos de que no se podía encontrar agua dulce en el subsuelo de las Bermudas. The Saturday Evening Post informó: “Gross desplegó un mapa de las Bermudas en casa [del novelista Kenneth] Roberts, en Kennebunkport (Maine), pasó su vara por encima de él y señaló tres lugares donde se podía encontrar agua dulce [...]. Para comprobar sus hallazgos, Gross y Roberts volaron a las Bermudas, convencieron al gobierno de que les suministrara el equipo de perforación y se pusieron a trabajar. Unos cuantos meses más tarde, en abril de 1950, los tres pozos empezaron a dar agua, como Gross había predicho”.

Los zahoríes dicen que han encontrado agua para miles de pozos. Los relatores han acompañado a los zahoríes, han visto que las varas daban tirones tan violentos que producían ampollas en las manos de sus dueños e incluso han oído a los zahoríes predecir a qué profundidad está el agua. Han visto cavar los pozos y han verificado las predicciones. Aunque la ciencia no puede explicar estos fenómenos, no hay duda de que se producen, al menos algunas veces y en el caso de algunas personas. ¿Cuál es la explicación?

Un caso revelador

La historia de la zahoría es muy reveladora a este respecto. Es posible que se haya practicado por miles de años. Sin embargo, cuando el médico del siglo XVI Georgius Agricola escribió su obra principal sobre la minería, De Re Metallica, se registró la primera descripción detallada de esta práctica. Los mineros alemanes la utilizaban para hallar yacimientos minerales. Pero incluso en aquel tiempo se suscitó la controversia de si la zahoría era un fenómeno natural u ocultista. Agricola escribió que las objeciones de algunos se debían a que “las varas no se mueven en manos de cualquiera, sino solo [...] en manos de los que usan sortilegios y artimañas”. Cuando la zahoría se extendió por Europa, la controversia se esparció con ella. Martín Lutero la condenó, y lo mismo hicieron más tarde otros líderes religiosos. Para apaciguar a estos clérigos, muchos zahoríes bautizaron sus varas e invocaban a su Dios trinitario cuando ejercían sus poderes.

A muchos no les bastó con buscar agua y depósitos minerales. Dieron cada vez más usos a su vara. En Francia, en el siglo XVII, Jacques Aymar empezó a utilizar la zahoría ¡para encontrar a criminales! Se cuenta que cierto día en que estaba buscando agua, su vara empezó a dar tirones sobre la tumba de una mujer que había sido asesinada, para a continuación señalar al marido de la difunta, quien huyó inmediatamente. Aymar —al igual que muchos que siguieron su ejemplo — usó la vara de zahorí para descubrir a criminales por toda Europa. Católicos exaltados incluso le contrataron para que les ayudara con su vara a descubrir a los protestantes con el fin de aniquilarlos.

La conexión oculta

No nos sorprende que incluso en los tiempos de Aymar hubiera “expertos” que pensaran que podían explicar científicamente estos hechos. Teorizaban que la vara de zahorí de Aymar recogía misteriosas “emanaciones” típicas de los asesinos, a las que llamaron “materia asesina”. Es obvio que las hazañas de Aymar tenían poco que ver con la ciencia. La fuerza que estaba detrás de lo que Aymar hacía era inteligente. Podía identificar a criminales y diferenciar a protestantes de católicos, así como también encontrar agua y minerales.

De igual manera, ¿cómo podría algo que no fuera una fuerza inteligente explicar la zahoría cartográfica, cuando la vara señala fuentes de agua en un simple mapa de un lugar lejano? Algunos zahoríes han encontrado carteras, pasaportes, joyas y hasta a personas que se habían perdido, con solo practicar la zahoría con un péndulo sobre un mapa. Algunos esperan que el instrumento utilizado responda a preguntas cuya respuesta sea sí o no. En la década de los sesenta, los marines americanos utilizaron varas de zahorí para localizar túneles, minas y trampas explosivas en Vietnam. Actualmente, la vara de zahorí es un instrumento cada vez más popular en el campo de las experiencias paranormales. Se utiliza para predecir el futuro, buscar ‘fantasmas’ e investigar ‘vidas pasadas’.

El autor Ben G. Hester en un tiempo estuvo convencido de que la zahoría no era más que un ‘fenómeno físico que aún no se entendía’. Pero después de ocho años de investigaciones, escribió el libro Dowsing— an Exposé of Hidden Occult Forces (La zahoría, una denuncia de escondidas fuerzas ocultas). En él se compara la vara de zahorí con instrumentos como las tablas Ouija. El autor también descubrió que algunos zahoríes dicen que pueden curar —o enfermar — a la gente con su vara. Del mismo modo, el zahorí Robert H. Leftwich escribió en su libro Dowsing— The Ancient Art of Rhabdomancy (La zahoría, el antiguo arte de la rabdomancia): “Las energías que se requieren probablemente pertenecen a poderes que [...] están estrechamente aliados con quienes practican la brujería. La experimentación sin cuidado, por lo tanto, puede ser peligrosa”.

Lo antedicho resulta sospechoso para los verdaderos cristianos. Está claro que la zahoría en los casos antes expuestos, ya sean reales o fraudulentos, no es científica; parece ocultismo. Como resumieron los científicos Evon Z. Vogt y Ray Hyman en su libro Water Witching U.S.A. (Radiestesia en E.U.A.), “por lo tanto, llegamos a la conclusión de que la radiestesia [zahoría] es un caso claro de adivinación mágica”.

 Es sorprendente los testimonios de los mismos practicante de esta magia o actividad paranormal cuando han tenido que demostrarla para su estudio. ¡No funcionaba! ¿Qué elemento disyuntor existe para separar de la ciencia lo sobrenatural? Los casos son reales, existen suficientes pruebas que  revelan poder no solo sobrenatural o desconocido, sino del tipo inteligente extrahumano, que el mismo zahorí cree conocer como propio pero desconoce. ¿Cuál es el papel que desempeña semejante manifestación? Sus actividades están orientadas hacia un fin benéfico que normalmente es imposible efectuarlo de manera científica. ¿Por qué se oculta tras un manto de ciencia cuando la misma ciencia no puede analizarlo? ¿Por qué la impresión de ser un hecho normal que solo lo pueden llevar a cabo algunas personas? Esta actitud engañosa oculta a la vista de los intelectuales las verdaderas razones de los hechos paranormales, donde es evidente que su finalidad es que continúen enmarcados en un terreno que, a modo de esperanza, solo parezca que  más adelante se descubrirán sus leyes, llegando a verlos como un simple suceso perfectamente englobado dentro de las leyes de la naturaleza física. La meta es lograr esta situación de incertidumbre para perpetuar la ignorancia de su verdadera procedencia. Mientras tanto se dan uso a esos poderes para el beneficio de las personas.

Existen muchas evidencias de poderes sobrenaturales de los cuales no suelen tratarse de manera objetiva en enciclopedias, porque resulta imposible analizarlos sin llegar a la conclusión que se desea evitar, al tener que reconocer la existencia de misticismo o magia proveniente de entes sobrehumanos. Unos de ellos es el inocente juego de la tabla Ouija. En otro número de la misma revista ¡Despertad!, en este caso del 22 de Agosto de 1986, bajo el tema La fascinación por lo oculto, en las páginas 4-8 lee:

"Existe un “juego” que puede aparentar ser un pasatiempo inocente. Se juega con lo que se llama una tabla Ouija. Aunque las tablas varían en tamaño y forma, generalmente son rectangulares con dimensiones de 61 por 46 centímetros (24 por 18 pulgadas) y 0,6 centímetro (un cuarto de pulgada) de espesor. Sobre ella aparecen las letras del alfabeto y una hilera de números del 1 al 9 y el 0, más las palabras “Sí” y “No”. La pieza más importante es el pequeño indicador de forma acorazonada que sirve para indicar las letras al deletrearse el mensaje.

Los jugadores ponen la tabla sobre sus piernas y colocan ligeramente los dedos sobre el indicador. Seguidamente hacen una pregunta y esperan la respuesta. ¿Realmente da esto resultados? Son muchísimas las personas que dicen que sí. “A veces la exactitud de las respuestas es asombrosa”, escribió el columnista George R. Plagenz. “Se sabe que la tabla Ouija ha predicho acontecimientos que han sucedido más tarde.”

Este juego fascina a millones de personas. En efecto, hace unos años que se le catalogó como “el juego más popular en los Estados Unidos, aun más que el Monopolio”.

Algunas personas creen que la mente tiene poderes escondidos que se pueden usar para realizar obras extraordinarias. Pero, ¿tiene la mente el poder para estremecer mesas, mover el indicador de la tabla Ouija, torcer objetos metálicos o emitir una fuerza que logre realizar otras cosas similares?

En un artículo intitulado “El secreto del misterio detrás de la tabla Ouija”, el mago Henry Gordon escribió: “Bueno, existe una fuerza invisible, pero no tiene nada de paranormal”.

Gordon dice que “en sicología a esto se le llama automatismo”. “El automatismo es una reacción muscular a un pensamiento inconsciente [...] Este proceso sicológico es la causa de muchos otros fenómenos supuestamente parasíquicos.”

Esto es lo que comúnmente se alega. Hay, por ejemplo, maestros en las artes marciales que ejercen lo que llaman el poder ki. La revista de artes marciales Black Belt (Cinturón negro) da la siguiente instrucción: “Aprenda a hacer fluir su ‘ki’ o su mente concentrándose en el Solo Punto [el bajo abdomen] y extienda el brazo”. “Pretenda que el agua o la fuerza emana del Solo Punto a través de su brazo y dedo.”

“Mientras uno continúe entrenando su ‘Ki’ —dice la revista Black Belt—, sus estudiantes nunca le sobrepasarán. El maestro Morihei Uyeshiba, fundador de Aikido [una de las artes marciales] cuenta con más de ochenta años, pero todavía no hay quien se le enfrente. Es capaz de arrojar al suelo de una vez a veinte hombres fuertes. A medida que envejece aumenta más y más su fortaleza. [...] El ‘Ki’ debe aceptarse como una añadidura a los cinco sentidos.”

Pero ¿es en realidad la mente humana la fuente de ese poder extraordinario? ¿Permite a las personas realizar hazañas que carecen de explicación científica?

Considere, pues, un caso en conexión con las actividades de duendes ocurrido en Enfield, Londres, Inglaterra, investigado por la Sociedad para Investigaciones Parasíquicas. Brian Inglis, autor de varios libros sobre lo paranormal, explica: “Los golpeteos misteriosos, el movimiento y la rotura de los muebles suceden con frecuencia por varias semanas a la vez, y esto permite a los investigadores convertir el local, hasta cierto punto, en un laboratorio con una variedad de complejas grabadoras”.

En el caso de Enfield, la persona implicada estaba muy dispuesta a ser investigada. Sin embargo, según los dos investigadores, el sujeto en cuestión no fue cooperativo en nada. “Parecía que derivaba placer malicioso de frustar los esfuerzos que hacían los observadores —escribió Inglis—. Las grabadoras, por ejemplo, fueron objeto de interferencia y daños, los cuales algunas veces los fabricantes de los aparatos nunca habían visto.”

Tales experiencias son fuerte indicación de que esto envuelve un poder que va más allá de la mente humana. Si semejante poder procede de la mente de una persona, ¿por qué desearía frustar los esfuerzos de los investigadores y dañar el equipo de grabación, especialmente dado que la persona estaba muy dispuesta a que se le investigara?

Se admite que la mente humana es una creación maravillosa acerca de la cual queda mucho por aprender. Sin embargo, esta no puede emanar poder para golpear, levantar y mover objetos, ni de por sí tiene la capacidad de enterarse de cosas sin la ayuda de los canales sensorios comunes.

Por lo tanto, de acuerdo con la investigación científica, el fenómeno de la PES en sus varias formas sí existe, aunque no está claro cómo funciona. Para los científicos, el misterio continúa.

Algunos hechos de la llamada magia blanca pueden ser explicados como trucos, y de hecho muchos lo son. Pero muchos de los otros tipos de actos no son trucos humanos. ¿Por qué la insistencia en afirmar que todo es truco y que es falsa alguna conexión religiosa o espiritista? Es interesante que la Biblia condene los actos de magia, revelándolos como producidos por entes sobrenaturales. ¿Qué explicación lógica pueden tener actos como los del cubo que se agranda, la jaula que desaparece, la persona desmembrada, la levitación, la aparición y desaparición de cuerpos? Por ejemplo, uno de las clásicas actuaciones llevada a cabo por muchos magos consiste en sacar conejos o palomas de un pañuelo. ¿En que lugar estaban esos animales escondidos a la vista del público segundos antes de su aparición?

Los intentos por demostrar a la humanidad que todo se trata de artificios humanos, se han llevado a cabo diferentes explicaciones y esfuerzos mediante muestras de cómo ocurren ciertos trucos. Sin embargo, todas esas explicaciones, inclusive llevadas a la pantalla de televisión con imágenes bien detalladas, son totalmente insuficientes para sentar un punto de vista serio de criterio trucado que abarque a todos los actos. Algunos, aunque llamen la atención, resultan posibles de entender cómo funciona el truco, tales como mediante el uso de cajas o baúles con asistentes que se esconden, pero para otros actos son explicaciones inverosímiles, de hechos son más engañosas las explicaciones y prácticas llevadas a cabo que el acto real, como fue el caso de explicar de qué manera se hace desaparecer ante la vista de un público grandes objetos, como un tanque de guerra o un colectivo. Nada sobre la levitación, desaparición o aparición instantánea de objetos, personas o animales, ni el atravesar masas de material sólido.

Otras fundaciones se dedican con ahínco en demostrar que es una farsa totalmente mentirosa los que aseguran que tienen poderes sobrenaturales. Hasta pagan una elevada suma de dinero si les demuestran sus poderes ante ellos para que los analicen y determinen si realmente es o no es sobrenatural. Su meta obviamente es sentar una base científica para demostrar que todos son trucos humanos. Nadie hasta ahora a pasado la prueba. ¿Significa esto que no existen fenómenos procedentes de voluntades ajenas al ámbito humano? No necesariamente. ¿Porqué? Es muy sencillo. Los magos e ilusionistas que hacen cosas sobrenaturales no pueden desenmascarar la realidad de sus poderes simplemente porque corren peligro de perderlos. Tienen que decir que todo es un truco. Y claro que lo es, pero no de la clase que normalmente se imagina la gente, un artilugio muy bien elaborado donde únicamente opera el ingenio humano. En realidad, muchos de sus actos son un verdadero truco, porque es un engaño, una falsedad en todo sentido. De ese modo los poderes sobrenaturales siempre permanecen ocultos, envueltos en un manto de misterio que nadie puede descifrar. La misma ciencia es atrapada en este engaño y sin saberlo les sigue el juego y de alguna manera logra despejar-su objetivo involuntario pero objetivo de estos seres-de la mente de las personas cultas o que se creen inteligentes, cualquier influencia sobrehumana.

Muchos alegan que si los magos dan a conocer cómo hacen sus trucos, pierden su encanto y atractivo. Mientras permanezcan sin explicar, siempre se  recordará, aún por siglos, tales actos indescifrables. Sin embargo, si esto fuera cierto, ¿porqué motivo los más enardecidos luchadores por destruir el mito espiritista no lo destrozaron con una prueba evidente de tan solo un acto sensacional de su propio repertorio? Con eso hubiera bastado, pero nadie sabe hasta el día de hoy cómo ejecutan realmente sus actos sensacionales. Esto revela que no todo se trata de simples trucos. Si así fuera, de alguna manera alguien cercano al mago, sea de sus asistentes, el público, otros magos, su familia, o cualquier otra persona en algún tiempo podría haber deslizado un dato, una evidencia o un comentario que revelara parte del misterio, pero nada, todo es absolutamente al revés, nadie sabe nada. Creer ver cosas que en realidad no suceden, viola estrictamente las leyes de la naturaleza. Es posible confundir algunos movimientos o sucesos y ser engañado por la destreza manual y mecánica de un profesional. Pero no todos los actos se pueden catalogar de la misma forma. Existen innumerables fenómenos paranormales conocidos por milenios y usados en la actualidad. Lo más llamativo de todo estos fenómenos, es que la totalidad son llevados a cabo por personas que están ligados al ocultismo, espiritismo o religión.

 Una fuente enciclopédica revela más detalles sobre las ideas generales sobre el tema paranormal. Veamos

Parapsicología

Estudio de los fenómenos llamados paranormales, que son aquellos no explicables mediante teorías físicas, biológicas o psicológicas.

Los parapsicólogos estudian dos tipos de fenómenos: la percepción extrasensorial, adquisición de información por medios no sensoriales, y la telequinesia, capacidad de mover objetos a distancia con el poder de la mente. En este campo también se investigan temas ocultistas, como la comunicación con el más allá (espiritismo), la creencia en la vida después de la muerte, el estudio de las facultades de los clarividentes o mediums, la levitación, las apariciones, los poltergeist (psicoquinesias involuntarias) y los viajes astrales.

Desarrollo histórico

En 1882 se fundó en Inglaterra la primera sociedad parapsicológica cuyo primer logro fue la investigación de la hipnosis, terreno que posteriormente abarcaron la medicina y la psicología. Esta sociedad también investigó los fenómenos que se producían en las sesiones de espiritismo, que fueron clasificados en físicos y mentales: los físicos —la telequinesia—, se referían a la posibilidad de mover objetos o de interferir en procesos físicos con el poder de la mente.

Las manifestaciones mentales —la percepción extrasensorial—, abarcan la telepatía (transmisión directa de mensajes, emociones o estados subjetivos de una a otra persona sin hablarse ni gesticular), la clarividencia y la adivinación.

Una de las primeras investigaciones de campo fue el examen, por parte del físico-químico inglés sir William Crookes, de los fenómenos que se producían en las sesiones del medium escocés Daniel Dunglas Home. Home, medium parapsicológico, celebraba sus sesiones a plena luz, y la validez de los fenómenos que en ellas se producían nunca había sido impugnada. Los contenidos de las expresiones verbales de los mediums fueron también estudiados. La primera investigación relevante fue la de la medium estadounidense Leonore E. Piper, cuyos aparentes dones parapsicológicos serían descubiertos por el filósofo y psicólogo también estadounidense William James. Otras líneas de investigación se ocuparon de las experiencias psíquicas que parecían producirse espontáneamente en la vida cotidiana, dedicándose a evaluar con un estricto control a las personas que aparentemente poseían habilidades de percepción extrasensorial.

Laboratorio de Rhine

En Estados Unidos, uno de los primeros grupos que se ocuparon de las cuestiones parapsicológicas fue el laboratorio de la Universidad de Duke, en Carolina del Norte, que comenzó a publicar información al respecto en la década de 1930. Bajo la dirección del psicólogo estadounidense Joseph Banks Rhine, se desarrollaron métodos que impulsaron el estudio sistemático de las investigaciones parapsicológicas basado en la estadística y el cálculo de probabilidades, y no como una correlación de hechos aislados y anecdóticos.

En los experimentos sobre percepción extrasensorial, Rhine y colaboradores empleaban una baraja de 25 cartas, similares a las ordinarias, pero sólo con cinco diseños: estrella, círculo, cruz, cuadrado y líneas onduladas. Si un sujeto adivinaba sólo 5 de los 25 naipes barajados, era mera casualidad. Sin embargo, algunos sujetos llegaron a adivinar 6 de 10, lo que para Rhine significó la existencia de una percepción extrasensorial.

Para sus experimentos sobre telequinesia, este grupo utilizaba un dado común que era lanzado contra una pared, o volcado en una caja que se movía mecánicamente. En estas pruebas, se dio una relación aparente entre el esfuerzo mental de los sujetos para intentar que una cara determinada del dado apareciera boca arriba y el número de veces en que de hecho ocurría. Los resultados obtenidos en muchos experimentos individuales y en el conjunto de la investigación no eran atribuibles al azar y sus fluctuaciones.

Años después, se fundaron una serie de centros de investigación independientes, entre ellos la Sociedad Americana de Parapsicología, con sede en Nueva York. La primera plaza de profesor en parapsicología se dio en Gran Bretaña, en la Universidad de Cambridge, a finales de la década de 1970. Anteriormente, en 1957, se había formado la Asociación Internacional de Parapsicología cuyo reconocimiento académico llegó al ser admitida por la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia en 1969. No obstante, figuras tan prestigiosas de la teoría de la ciencia, la física y la filosofía como Mario Bunge han criticado duramente el apoyo institucional a unas investigaciones que no cumplen las garantías mínimas de objetividad como para ser consideradas científicas y que hoy siguen siendo, pese a su camuflaje paracientífico, engañosas.

Críticas

Efectivamente, pese al incremento en la realización de experimentos parapsicológicos y del uso de refinados métodos propios de la observación estrictamente científica, una de las críticas principales es que sus hallazgos rara vez permiten ser corroborados con un segundo experimento en condiciones similares. Bajo un riguroso control de laboratorio, los experimentos sobre experiencias extracorpóreas, por ejemplo, en los que los individuos muestran una aparente capacidad de situar el centro de su percepción fuera de sus cuerpos, indican que ni siquiera los más reputados parapsicólogos son capaces de repetir sus primeros y brillantes logros. De hecho, las puntuaciones tienden a descender hasta el nivel de lo razonable cuantas más veces se repite el experimento, ya que entran dentro del cálculo de probabilidades.

Una crítica similar se dirige a la mayoría de los parapsicólogos quienes pretenden que estos fenómenos desafíen el principio de causalidad, una de las premisas principales de la investigación científica. Muchos de sus experimentos incluso contradicen abiertamente las predicciones previas. Los parapsicólogos objetan que su terreno de estudio está tan alejado de nuestra comprensión ordinaria que a veces dudan si un fenómeno de percepción extrasensorial o de telequinesia ha ocurrido realmente.

Debido a que estos fenómenos son difíciles de definir o de aislar cuando parece que ocurren, y a que sólo son observables por un selecto grupo de espectadores, la mayoría de los científicos piensa que las investigaciones parapsicológicas incumplen las exigencias de objetividad del método científico. En consecuencia, muchos parapsicólogos, en vez de tratar de convencer a la escéptica comunidad científica, se han dedicado a explorar la base científica de tales fenómenos, incluso en la física cuántica. Otros objetan que el método científico y su exigencia de reproducir los fenómenos estudiados es restrictiva y excluye de antemano los métodos parapsicológicos. Por último, algunos creen que los científicos son ingenuos ante la evidencia empírica de estos fenómenos y que, por el contrario, los ilusionistas profesionales serían los más capacitados para evaluarlos por su facilidad para descubrir el engaño.[2]

  Es interesante que desde el punto de vista científico no se puedan repetir los fenómenos. Parece que existe una clara postura de los seres sobrehumanos que permiten que el misterio sobre lo paranormal no sea descubierto, al igual que los misteriosos trucos de los magos. Muchas personas que se iniciaron en el ocultismo, la brujería y la magia blanca y negra, después de haber dejado esas prácticas han revelado, aquellos que hicieron los progresos más notables que trataban directamente con distintas personas de la región espiritual o invisible. Es interesante que sus propias declaraciones afirmen que ya sabían que no eran espíritus de muertos, sino de seres extrahumanos. Muchos atestiguan que fueron favorecidos con conocimiento y ciertas habilidades. De chicos muchos comenzaron su interés de lo oculto de manera inocente mediante la tabla Ouija. Mas adelante progresaron leyendo libros de todo lo oculto, hasta que llegaron a penetrar en el ámbito paranormal u ocultismo a tal grado que quedaron atrapados. Repasando su vida anterior, algunos reconocen que nada de eso les ayudó a ser mejores personas. Mencionan que estaban orientados a través del conocimiento que recibían hacia el odio y no al amor, además de degradarse en conductas sexuales, drogadicción, robo y borrachera.

Con el tiempo, después de muchas luchas por deshacerse del poder de estos seres espirituales, abandonaron las prácticas espiritistas y las reemplazaron por otro tipo de conducta, impulsada por el conocimiento adquirido de la Biblia.

Es interesante que muchas de estas personas que han relatado sus experiencias, revelan que ellas conocían de la existencia de los demonios, y que las cosas que aprendieron de la Biblia ellos ya las conocían de antes, pero totalmente tergiversadas.

La parte más interesante de todo esto es atisbar a que tipo de conclusión nos lleva. Curiosamente, los fenómenos paranormales sirven para fortalecer la fe de los ‘iluminados por la verdad de la Palabra de Dios’. ¿Es posible encontrar en la Biblia las respuestas a todo lo confuso de este  mundo? ¿Es la Biblia como una enciclopedia que aclara a todo el que la lea las razones de los engorrosos estados de la vida, la inteligencia y la moral? Sus más acérrimos defensores aseguran que sí, pero si así fuera resultaría sencillo para toda la humanidad conocer dichas respuestas. Eso no es posible si uno no permite que otro se lo explique. Esta realidad convierte a la Biblia en un manual confuso, sujeto a muchas interpretaciones. Es cierto que algunas enseñanzas son obvias, entendibles, pero en cuanto a encontrar el sentido lógico de algunos conceptos, enseñanzas, relatos, o explicaciones a preguntas controversiales, el sentido de  racionalidad se diluye para dejar paso al sentido de la credulidad, lealtad y confianza. En sus aspectos más profundos se torna opuesta al sentido racional del ser humano, debiendo ser subordinado a la fe si de alguna manera la persona quiere mantener su cordura.

Llama la atención, por ejemplo, de cuáles son las cosas de la Biblia que les resulta esclarecedoras a aquellas personas que durante muchos años eran profesionales del ocultismo y la hechicería. De la lectura directa de la Biblia les resultaba una iluminación leer que el nombre de Dios es "Jehová" y que el detesta a todos aquellos que practican tales cosas. Pero esto ocurre en determinados momentos de sus vidas, no porque no los hallan escuchado antes o haber tenido alguna noción en otros momentos de sus vidas, sino que determinadas experiencias los llevan a estas situaciones. Por ejemplo, veamos lo que cuenta una persona que estaba muy ligada a los poderes paranormales publicado en la misma revista religiosa, la ¡Despertad! del 22 de Agosto de 1986 en sus páginas 11-13 sobre la experiencia del señor Ralph Anderson:

"Los demonios me controlaban
YO ERA médium espiritista, hechicero y brujo. Empleaba la adivinación y buscaba agüeros. Ataba a otras personas con maleficios y practicaba la magia negra y el vudú. Participaba en la mayoría de las prácticas espiritistas condenadas en la Biblia en Deuteronomio 18:10-12.

Lucas, el compañero de viaje del apóstol Pablo, escribió: “Nos encontró cierta sirvienta que tenía un espíritu, un demonio de adivinación. Ella proporcionaba mucha ganancia a sus amos practicando el arte de la predicción”. (Hechos 16:16.) Tal como en el caso de esa sirvienta, un demonio también me proveía a mí conocimiento de cosas que no podrían llegar a conocerse por medios comunes.

Por ejemplo, antes que mi abuela muriera, yo sabía que su muerte era inminente. Y cuando una pariente llegaba a estar encinta, yo lo sabía antes que los demás. Estos no eran sencillamente presentimientos que resultaban ser ciertos; mi conocimiento respecto a tales cosas casi siempre era correcto. Cuando yo deseaba que se enfermara un condiscípulo, maestro o pariente, invariablemente sucedía.

En cierta ocasión me disgusté con mi abuela y quería que se lastimara. Llamé a los demonios y les pedí específicamente que ella se cortara... aquella tarde se cortó con un cuchillo.

Al practicar vudú utilizaba artículos de vestir e hice una imagen de mi hermano. Quería evitar que me molestara. Después de eso, siempre que se me acercaba a menos de tres metros, él recibía punzadas en el pecho y respiraba con dificultad. De modo que aprendió a mantenerse alejado de mí.

Más tarde, cierto conocido se mofó de mi capacidad de llamar a los demonios. Yo sabía que él traficaba con drogas. Así que le dije que él sería arrestado y entonces puesto en libertad. Los demonios hicieron tal como les pedí. Dentro de dos meses el hombre fue arrestado. Después los cargos fueron retirados y fue puesto en libertad. El hombre nunca volvió a dudar de mis capacidades.

Mi envolvimiento con el ocultismo

Mi familia estaba muy envuelta en los ritos religiosos y el paganismo de las montañas Ozark en los Estados Unidos, donde la gente usaba pociones para el amor y cosas similares. Nací después que mis padres se mudaron a San Francisco. Ellos realmente no deseaban tener hijos; esto interfería con su estilo de vida sin principios. De modo que no se me cuidaba ni se me mostraba cariño alguno, por lo cual yo estaba emocionalmente destruido. Llegué a ser un solitario y odiaba a la gente.

A temprana edad me sentí atraído a lo oculto. Veía todas las películas y programas en la TV que presentaban esto. Para cuando tenía unos seis años de edad usaba regularmente la tabla Ouija. Yo quería, de hecho anhelaba, comunicarme con la región de los espíritus. Sabía que los demonios existían y me sentía muy cómodo hablando con ellos. Y me favorecieron con poderes especiales y conocimiento.

Empecé a leer todos los libros que podía obtener sobre el ocultismo; los conseguía de bibliotecas públicas y, en particular, de librerías. Cierta librería, administrada por una médium espiritista, daba atención especial a los que practicaban la brujería o la magia negra. Leí libros viejos sobre el ocultismo y aprendí los nombres de los demonios con quienes se comunicaron personas del pasado que practicaban el espiritismo.

Entonces, al comunicarme con los demonios, comencé a usar estos nombres cuando hablaba con ellos. Y parecía que siempre que trataba con un demonio en particular, su personalidad y la manera como obraba difería de la de otro demonio al que yo llamaba. Así llegué a conocer por nombre a veintenas de demonios.

De mi lectura sobre el ocultismo sabía que los demonios eran ángeles que habían perdido el favor de Dios y que no eran los espíritus, o almas, de personas que habían muerto. Yo sentía compasión por estos ángeles, y en especial sentía lástima por Satanás. Llegué a ser adorador de Satanás; no obstante, aunque era contradictorio, oraba a Dios a la misma vez. Y cuando mis oraciones eran contestadas, creía que Dios las había contestado. Satanás me tenía completamente engañado. (2 Corintios 11:14.)

Aunque me concedían poderes especiales, los demonios no me ayudaban a ser una mejor persona. Al contrario, torcían mi manera de pensar para que odiara en vez de amar. Con el tiempo, me convertí en fornicador, ladrón, borracho, drogadicto y homosexual.

De esta primera parte puede comprenderse que su vida desde la infancia estaba predispuesta hacia el odio, y el ocultismo le brindó lo que anhelaba. Nunca le habría prestado atención a cualquiera que le hubiera predicado sobre Jehová y la Biblia durante sus años de juventud. Se sentía satisfecho de obtener un nivel de vida que el mismo consideraba ‘superior’ a los demás. Esto satisfizo su ego, hasta que ocurrió algo en su vida que le hizo reflexionar. ¿Qué fue? El nos sigue contando:

"En enero de 1974 mi abuela murió. Esto me afligió muchísimo, puesto que era la única persona a quien amaba. Cuando yo era niño ella me leía de la Biblia y me hablaba de la resurrección. Ahora deseaba aprender más respecto a la resurrección. Desde la niñez yo había deseado vivir para siempre, y los demonios me lo habían prometido. Pero no veía con claridad cómo se cumpliría esto.

Este comentario revela que estaba al tanto de algunas enseñanzas de la Biblia, pero su amor por el ocultismo fue más fuerte que su deseo por "buscar entendimiento en la Biblia". Una vez que a través de su relación con lo sobrenatural recibió la promesa que viviría para siempre, no se preocupó durante años hasta que su abuela murió y fue donde retornaron los recuerdos de su niñez, la muerte, la resurrección y más que nada su propia vida. Debido a que no veía con claridad cómo se cumpliría su esperanza de vivir para siempre, ahora comenzó a indagar por otro lado. Eso preparó su mente para recibir información nueva. Veamos cómo nos lo sigue contando:

Un encuentro importante

Poco después del funeral de mi abuela, por casualidad le mencioné a una muchacha con quien yo trabajaba, llamada Gwen, que venía el fin del mundo pero que nadie lo creía. Gwen dijo que ella lo creía y estaba sorprendida de que yo lo supiera. Yo había aprendido esto de los demonios, pero Gwen me mostró estas cosas en la Biblia.

Gwen siempre hablaba de Jehová y decía que Él era quien iba a poner fin a este sistema. Le dije que detestaba el sonido de ese nombre, Jehová, y le pedí que no lo usara. A ella le dolió esto y me dijo que si no podía usar el nombre de la persona a quien ella más amaba, entonces prefería no hablar conmigo, porque Jehová es el nombre de Dios.

Quedé sorprendido. De modo que aquella noche fui a casa, tomé la Versión del Rey Jaime, la Biblia de mi difunta abuela, y empecé a hojearla, buscando el nombre Jehová. Sabía que si lo hallaba en esta Biblia, entonces Gwen tenía razón en decir que Jehová era el nombre de Dios. Pero estaba seguro de que no estaría allí. ¡Qué sorpresa recibí cuando leí Éxodo 6:3, que dice: “Me aparecí a Abrahán, a Isaac y a Jacob por el nombre de Dios Todopoderoso, pero por mi nombre JEHOVÁ no fui conocido por ellos”!

En seguida me di cuenta de que Jehová en realidad era Dios y que, en comparación con Él, ¡Satanás no era poderoso en absoluto! El ver allí, en la Biblia, el nombre que yo detestaba, así como el oír acerca de la esperanza de la resurrección, me animó a comenzar a estudiar con los Testigos.

Librándome del control de los demonios

Poco después Gwen me llevó a una reunión de los testigos de Jehová. El discurso tenía que ver con la bestia salvaje que lleva el número 666, mencionada en el libro bíblico de Revelación. Había aprendido de los demonios mucha información torcida respecto a esto y ahora verdaderamente me sorprendía que estas cosas estuvieran en la Biblia. Esto me interesaba, de modo que la siguiente semana empecé a estudiar la Biblia regularmente con los Testigos.

Por supuesto, los demonios no querían que yo estudiara. Pero yo sabía que lo que estaba aprendiendo era la verdad y no la iba a abandonar, aunque los demonios trataban de desanimarme. Me golpeaban mientras estaba en cama. En cierta ocasión me dieron un golpe tan fuerte en la cabeza que tomó horas para que el dolor se aliviara. Oré a Jehová por ayuda y, después de eso, él mantuvo a los demonios fuera de mi habitación.

Sin embargo, los demonios no se dieron por vencidos. Desde fuera de mi dormitorio ellos golpeaban las ventanas. Continuaron haciéndolo toda la noche para que pudiera dormir tan solo unas cuantas horas. Estaban tratando de agotarme. Pero yo seguía orando a Jehová y asistiendo a todas las reuniones de los Testigos, y Jehová me ayudó.

Es cierto que los demonios tienen gran poder. Hasta pueden matar a personas, tal como lo hicieron en el caso de los diez hijos de Job. (Job 1:18, 19.) Y estoy seguro de que querían matarme, pues yo había sido el siervo de ellos a quien le habían concedido poderes especiales; pero ahora los había abandonado para servir a su enemigo, Jehová Dios. Por eso el que Jehová haya podido protegerme prueba que no hay que temer a los demonios.

En el verano de 1974 asistí a la asamblea de distrito de los testigos de Jehová en el Estadio Oakland-Alameda County. Allí decidí que en la próxima asamblea me bautizaría. De modo que el 18 de julio de 1975 me bauticé en este estadio, y en octubre de ese año me casé con una compañera Testigo.

Aun después que Mari y yo nos casamos, los demonios nos hostigaban, y en ocasiones aterrorizaban a mi esposa. Mari pertenecía a la congregación donde yo había empezado a asistir a las reuniones. Ella conocía todos mis antecedentes antes de casarnos. Hasta me dijo que sospechaba que yo era brujo cuando empecé a venir al Salón del Reino. Yo era muy raro. Me vestía completamente de negro y no hablaba con nadie, solo venía a las reuniones y me sentaba.

Hubo un tiempo en que nos parecía que no podríamos liberarnos del hostigamiento de los demonios sino hasta que tanto ellos como Satanás fueran abismados. (Revelación 20:1-3.) Pero al acercarnos a Jehová en oración y al aprovecharnos de toda provisión espiritual que él hace mediante su organización, ya han pasado años sin que los demonios nos hostiguen como lo hacían al principio.

Hemos sido bendecidos con tres hermosas hijas, y por los últimos cuatro años Mari ha estado sirviendo en el ministerio de precursora regular. ¡Verdaderamente anhelamos ver el tiempo en que Satanás y sus demonios desaparezcan para siempre! Mientras tanto, aunque ya no experimentamos el hostigamiento directo de los demonios, nunca olvidamos que tenemos una lucha contra ellos, tal como el apóstol Pablo escribió: “Tenemos una lucha, no contra sangre y carne, sino [...] contra los gobernantes mundiales de esta oscuridad, contra las fuerzas espirituales inicuas en los lugares celestiales”. (Efesios 6:12.)—Según lo relató Ralph Anderson

La historia de Ralph Anderson es de confianza, genuina, y podemos creer en ella. Para él ahora se ha librado de poderes sobrehumanos malignos y su vida tiene un sentido nuevo en la cual se siente muy agradecido. Lo que más lo animó o decidió finalmente a tener un estudio con los Testigos de Jehová fue el hecho de haber encontrado en la Biblia de su abuela el nombre de Dios, en compaginación con la ahora nueva forma de alcanzar la vida eterna que a él tanto le preocupaba, mediante la resurrección, que este poderoso Dios más fuerte que el Diablo y los demonios iba a efectuar. ¿Qué hubiera pasado si la versión de la Biblia no hubiera tenido el nombre de Dios? 

Es muy interesante notar cuando el mismo afirma los demonios le enseñaban cosas, muchas de las cuales el encontraba luego en la Biblia, aunque asegura como "tergiversadas". Pero es llamativo que en ningún momento los hostigamientos tuvieran que ver con brindarle información esclarecedora para que dudara de lo que aprendía sobre la Biblia, especialmente de los T.J. Eso habría sido fácil. Hoy día se les niega a todos los devotos T.J. que indaguen en Internet o busquen mayor información para esclarecer todo lo que no entienden de su religión, previniéndoles que eso podría hacer naufragar su fe en Dios al estar revelando tal manifestación de duda falta de confianza en "Su organización", exponiéndose al contacto de "expresiones inspiradas por demonios que extravían". ¿Porqué no recurrieron esos demonios a tanta fuente de material que expone a los T.J. como equivocados y manipuladores? Es más, ¿porqué no recurrieron a material que pone a la Biblia como un libro fraudulento? Obviamente no podían porque ellos ya 'recurrían a la Biblia', por lo que estaban de parte de ella. Y obviamente no tenían interés de molestar su inicial interés intelectual, más bien de animarlo. ¿Cómo? Según cuenta parece que todo se resumía a  relatos irracionales y supersticiosos que no podían resistir un método algo más racional provisto por una  nueva fuente de lo que hasta entonces estaba acostumbrado durante su vida. Todo se reducía a ruidos, golpes, molestias, pero nada en el terreno intelectual. Sus esfuerzos estaban dirigidos únicamente a provocar un agotamiento físico.  ¡Era en realidad como si los mismos demonios querían que el progresara en esa dirección! Ese "tipo" de oposición era una artera manera de guiarlo al sendero jehovista.

Veamos otro relato aparecido en ¡Despertad! del 22 de Marzo de 1981, en sus páginas 9,10, bajo el tema Liberados del poder ocultista:


Gordon, quien vive en Inglaterra, era brujo. A continuación se presenta su propia historia:

“Empecé a interesarme activamente en el ocultismo cuando me hice miembro de la Sociedad de Investigación Síquica. Durante los años subsiguientes observé centenares de sesiones de espiritismo y participé en ellas y así presencié casi toda forma de fenómenos síquicos, entre ellos voz directa, levitación, ectoplasma y apports [la manifestación de objetos materiales por medio de poder ocultista]. Al mismo tiempo descubrí que yo mismo podía llegar a ser adivino, clarividente y participar en la adivinación de hechos relacionados con una persona o cosa por medio de contacto con un objeto.

“Deseoso de desarrollar aún más mis aptitudes ocultistas, emprendí la meditación trascendental como miembro de una sociedad budista. Pronto descubrí que las filosofías orientales son escalones naturales hacia el ocultismo fundamental. Un colega nuevo, un cabalista experto, me enseñó muchas cosas fascinantes. Un entero campo de misterios intrigantes se abrió delante de mí. Leí y estudié intensamente.

“A medida que aumentó mi comprensión de la magia ritual y trascendental, también aumentó mi círculo de amigos por todo el país. Me hice adepto en adivinar el significado de los naipes y en interpretar la cábala. Se me inició en los grados progresivos de la brujería hasta que por fin llegué a ser sumo sacerdote de un grupo de brujos y brujas. Les enseñé estas artes a muchas otras personas, entre ellas mi esposa, quien llegó a ser mi suma sacerdotisa.

“Pero las cosas no marchaban bien conmigo ni con mis artes mágicas. En mi grupo brujesco reinaban las riñas y envidias. Existía rivalidad con otros grupos, pues un grupo hasta empleaba magia contra otro. Peor aún, acontecían suciedades de naturaleza sexual (factor que es excesivamente común en la brujería) que por fin me afectaron a mí, y, lamentablemente, fueron en detrimento de mi propio matrimonio. Empecé a experimentar con las drogas ‘suaves,’ y me sentí cada vez más infeliz y más desilusionado.

“Fue en ese tiempo cuando un conocido, puesto que sabía que yo practicaba la brujería, me dio un ejemplar del libro ‘¡Babilonia la Grande ha caído!’ ¡El reino de Dios domina! El título captó mi interés inmediatamente. Bien sabía yo que la antigua Babilonia había sido la fuente o repositorio de toda la ‘religión secreta’ y que el libro bíblico de Revelación, en el cual se menciona a ‘Babilonia la Grande,’ también contenía muchos misterios. Aunque leí el libro con cuidado y vivo interés, todavía quedé en confusión, pero resultó que éste fue el primer paso positivo que di en dirección a conseguir libertad de los poderes sutiles del ocultismo.

“A medida que pasó el tiempo, las cosas fueron de mal en peor. Una noche, en mi desesperación, recordé lo que me había dicho el amigo que me había dado el libro ‘Babilonia,’ a saber: ‘Si necesitas ayuda, comunícate con los testigos de Jehová.’ Tomé la guía telefónica e hice una llamada al número de la dirección más cercana. Aunque era muy tarde aquella noche, el extraño con quien hablé escuchó atentamente. En cuestión de una hora se presentó a la puerta de mi habitación.

“Mi nuevo amigo, que era anciano de la congregación local, verdaderamente se preocupó por lo que le dije. Lo llevé a mi cuarto de magia. ¡Todavía recuerdo el asombro que mostró ante lo que vio! La habitación estaba llena de cuadros ocultistas. Yo tenía en exhibición mis dos espadas de la iniciación, cuentas de conjuro y vasos en los cuales quemar incienso, junto con mi puñal de Arthame... que los brujos emplean para dibujar círculos y pentáculos [símbolos mágicos de cinco puntas] cuando evocan a las fuerzas espirituales para que se pongan en contacto con los humanos. Un modelo negro de tamaño natural de la cabeza de Isis (la ‘Señora de la Magia’) estaba al lado de una estatua de color naranja subido de Amón-Ra (el ‘Rey de los dioses’ de los egipcios) y modelos de embarcaciones que supuestamente significan el transporte de almas a través del mar de los muertos. Nos quedamos hablando en aquel cuarto hasta casi la madrugada. Ciertamente yo necesitaba mucha ayuda.

“Nuestra consideración giró en torno a la Biblia, un libro por el cual yo siempre había tenido respeto natural, pero del cual sabía poco. Empleamos un librito, La verdad que lleva a vida eterna, como guía para un estudio sistemático de la Biblia. Durante las siguientes semanas aprendí la verdad sencilla acerca del mal y de los demonios, y del poder que tienen para controlar y dirigir la mente de los hombres.

“Recuerdo que una de las cosas que me perturbó muchísimo fue la primera vez que leí Deuteronomio 18:10-12, que dice: ‘No debería hallarse en ti nadie que haga pasar por el fuego a su hijo o su hija, nadie que emplee adivinación, practicante de magia ni nadie que busque agüeros ni hechicero, ni uno que ate a otros con maleficio ni nadie que consulte a un médium espiritista o a un pronosticador profesional de sucesos ni nadie que pregunte a los muertos. Porque todo el que hace estas cosas es algo detestable a Jehová.’

“No tenía la menor idea de que la Biblia contuviera semejante declaración, y aquello me causó una verdadera sacudida. De hecho, mi conciencia empezó a molestarme debido a que me daba cuenta de que cargaba mucha culpa por las cosas en que había estado envuelto. Por otra parte, esto resultó en que pudiera ver la verdad con más claridad y exactitud, y por esto me sentí muy agradecido.

“Más tarde quedé pasmado al leer que los cristianos primitivos también habían experimentado graves encuentros con el demonismo y las artes mágicas. Siempre había sabido que el fuego era símbolo de la destrucción, y cuando leí que las personas de Éfeso que se hicieron cristianas adoptaron voluntariamente el proceder de quemar sus libros de arte mágico, vi la necesidad de hacer lo mismo. Así sucedió que, una noche, después de orar, salí a los páramos y quemé todos mis libros y cuadros. También quebré y tiré los muchos artículos de metal relacionados con mis artes, a pesar de su valor.

“Poco a poco, pero de modo seguro, fui librándome de la influencia demoníaca. No fue fácil. Los brujos y las brujas y otras personas con quienes anteriormente había tenido amistad hicieron cuanto pudieron por disuadirme pero yo apreciaba mi recién hallada libertad demasiado para transigir. Las fuerzas del mal son fuertes, pero pronto llegué a comprender que las fuerzas que están a favor del bien son más poderosas. Tengo toda razón para estar agradecido por la felicidad y seguridad de que disfruto ahora sirviendo a Jehová, el Dios de la verdad y la luz.—2 Cor. 4:3-6.”

Otras personas obtienen lo que ellos llaman pruebas evidentes para comprender lo que en toda su vida no lo pudieron entender. ¿Porqué? Si leen con atención notarán la razón de fondo que llevó al señor Gordon a cambiar de parecer: riñas, hechizería grupal cruzada, degradación moral, drogas. En otras palabras, ya no se encontraba a gusto allí, sufría por haber perdido el control de su conducta. Ahora dice hallarse feliz sirviendo a "Jehová" (nombre falso inexistente de deidad alguna hebrea), el Dios de la verdad y la luz (relatos bíblicos llenos de engaños, fraudes, terror y misterios), una verdadera contradicción, pero la tranquilidad que halló lo mantiene sosegado y tranquilo. Lo que en verdad cambió para tranquilizarlo fue su conducta degradada, aspecto que Gorodon consideraría seguramente un 'rescate amoroso de Dios'.

Una señora, al hacer mención de una publicación que explica la Biblia, dice lo siguiente del libro ¿Es la Biblia realmente la Palabra de Dios? en el mismo número de la revista ¡Despertad! en la página 18 bajo el tema Un largo viaje en busca e un extraño en su página 18:

"Este presentaba evidencia arqueológica de que realmente había habido un Diluvio. Contenía un conjunto de pruebas de que la humanidad apareció sobre la Tierra de repente, en la misma forma en que existe hoy, y que se había originado de un par de seres humanos."

Debo admitir que fue un avance para esa personas como lo fue para mi en su momento hace muchos años. La manera de verter la fraseología me convencía que eran ‘pruebas’ irrefutables sin detenerme a analizarlas, simplemente porque carecía no solo de la motivación sino de la capacidad y el tiempo necesario para hacerlo. Después de algunos años pude detenerme en algunas de esas "pruebas" y pude apreciar que eran simplemente menciones muy bien armadas pero sin ninguna prueba como tal. Por ejemplo, la señora menciona ‘evidencia arqueológica’ del Diluvio-universal obviamente-cuando en realidad solo se refería a la mención de los mamuts congelados de Siberia, a los restos marinos hallados en altas montañas y a los errores que supuestamente cometen los geólogos al confundir los efectos del agua del diluvio con procesos glaciarios. ¿Son evidencias concretas para confirmar geológicamente un diluvio universal? En absoluto, pero ella lo creyó así, al igual que sobre la primera pareja humana y su aparición repentina. Todas las evidencias científicas prueban fuera de toda duda que nunca existío un diluvio universal hace 4.300 años de la magnitud descrita en la Biblia y que los seres humanos habitan el planeta hace mucho más que 6.000 años, y que todas esas supuestas "pruebas" que las apoyan no son más que erróneas interpretaciones producto de la ignorancia.

Ahora bien, retornando al tema de las fuerzas inteligentes sobrehumanas, resulta interesante lo que revela sobre las personalidades detrás de estos supuestos espíritus de personas muertas, relacionados con la tabla Ouija en la ¡Despertad! del 22 de Marzo de 1981 en sus páginas 7,8 bajo el tema ya visto de La fascinación del ocultismo:

"Sin embargo, a menudo la personalidad del espíritu con el que se entra en comunicación es vengativa o caprichosa. Una persona que investigó las tablas Ouija clasificó a las personalidades con las que se obtenía comunicación como “característicamente sádicas y sicópatas.” ¿Por qué deberían hacerse crueles en la muerte parientes que eran amorosos mientras vivían? ¿Pudieran ser impostores los espíritus que afirman ser los seres amados que se han ido?

Una pareja canadiense se vio envuelta en un grupo de aficionados a lo oculto, solo para huir aterrorizados por el cambio de personalidades que ocurrió en los miembros, y la iniquidad de éstos. Dijeron: “Cualquiera que piense que puede jugar con la brujería... está jugando con dinamita.”

Aunque antes dudaran de ello, las personas que se ven envueltas en el ocultismo llegan a estar convencidas de que hay fuerzas sobrehumanas en éste. Pero, al darse cuenta de esto, muchos piensan que han quedado atrapados en una red inicua de la cual no pueden salir.

A cualquier lado donde nos dirijamos, nada de lo relacionado con la magia ni la hechicería asocia a los espíritus sobrehumanos como individuos inteligentes y racionales, sino como inútiles, conflictivos, perversos, sádicos y todo el repertorio que se le pueda ocurrir de la bajeza y degeneración posible. Es increíble que seres de esa naturaleza anden sueltos por ahí listos para atrapar a los incautos seres humanos que caen en sus garras. Algo llamativo además es que estos seres tengan hormonas masculinas para sentir deseos sexuales, y que su predilección esté dirigida únicamente hacia la parte femenina. Como humanos, los hombres desarrollan deseos sexuales debido a la función de los testículos. Si estos faltaren o existiera algún tipo de anulación hormonal de esta función, el hombre no siente deseos por el placer sexual, y las mujeres más bellas pueden pasearse delante de él totalmente desnudas sin sentir ningún deseo de tener cópula sexual con ninguna. Aún si un hombre perdiera las funciones hormonales de adulto por castración o enfermedad, sus recuerdos de experiencias sexuales placenteras anteriores no lo impulsa al desarrollo de deseo para obtener el placer, pues ahora las funciones químicas que actúan en el cerebro han desaparecido y en consecuencia la sensibilidad cerebral al quedar inoperante en este campo tal hombre a perdido todo interés en el placer sexual. Por eso, el planteo es muy interesante, porque de poder desarrollar esos impulsos en el ámbito espiritual nos daría a entender que dichas criaturas fueron dotadas de medios para experimentar placeres del tipo sexual. Hay que recordar que la búsqueda del placer sexual existente en la humanidad es un recurso fundamental para mantener y asegurar la reproducción y continuación de la especie, lo mismo que de cualquier otra. Sin la existencia del placer, peligraría enormemente la continuación de la especie humana. ¿Tienen algo parecido las criaturas celestiales? Hasta ahora, según la Biblia, parece que los que cayeron presa de esos deseos fueron ángeles santos que se convirtieron en los demonios. Tal parece que estan tan corrompidos que sus personalidades no son otra cosa que basura podrida, muy deseosos de contactarse con aquellos humanos que los inviten. ¿Y que hay de los espíritus buenos? Estos no tienen contactos con las personas, ni tampoco les enseñan nada aunque la humanidad suplique algún contacto con alguno de ellos, porque se considera que la Biblia ya lo contiene todo. Por orden de Dios les está totalmente prohibido tener contactos humanos, solamente pueden tenerla los demonios si los tontos, débiles, incautos e inexpertos la buscan. Resulta muy llamativo que los demonios y el Diablo se ocupen en mantener cegadas y confundidas a las personas. Pero lo más interesante es discernir sobre la base de qué lo hacen. Sobre la base de la ignorancia humana, sus temores, sufrimientos y desgracias. Los niños y los jóvenes son sus víctimas predilectas, tal como lo confirman los hechos. ¡Que contrariedad! Sin embargo, para no detenerse en este cenagal incoherente, ¡no es la única manera!-responden algunos. También utilizan-dicen-la alta intelectualidad o sabiduría humana para desviar la atención de las verdades declaradas en la Biblia. Usan-según afirman-la evolución, la ciencia, la alta crítica y los apóstatas. Consideran que la propia imperfección intelectual de cada uno hace que pueda caer fácilmente en esas ‘trampas inteligentes’. Sin embargo es muy apresurado decir tal cosa, cuando para ayudar a sus lectores a enfrentar algunas evidencias muy obvias e imposibles de explicar manipulan la información y dan a entender otra cosa para evitar ‘caer el la misma trampa’. Llegan hasta a usar teorías e ideas extrañas sacadas de otros investigadores ya descartadas si de alguna manera estas les resultan útiles, para evitar que se las carguen como propias más adelante cuando se descubra su falacia. Su principal objetivo esta centrado en mantener la calma, la seguridad y la unidad de los fieles que pertenecen a dicha organización o a cualquier otra, y ante situaciones imposibles de contestar recurren a cualquier razonamiento o argumento indirecto o sicológico para desviar su atención de las personas comunes cuya capacidad de pensamiento y amplitud de raciocinio es reducida. Hay en realidad muchos aspectos de la Biblia muy difíciles de comprender y conciliar con el razonamiento y el mejor esfuerzo sincero por parte de cualquiera que se aboque a su investigación realmente lo más objetiva posible.

Si la Biblia es realmente el libro que dice ‘la verdad’, es probable que diga la ‘verdad de Dios’ y no lo que a nosotros nos lleva a suponer como lo más sensato o lógico. Pero, ¿no es la verdad universal? ¿No es lo bueno universal? Entonces, ¿porqué se contradice con la lógica y la ciencia? Por nuestra propia imperfección-aseguran. Pero es una respuesta tangencial, porque a pesar de la supuesta imperfección las respuestas o evidencias que se brindan para los planteos más serios y bien claros revelan que sucumben en los vicios del dogma, misticismo y error humano, es decir, de todo menos la lógica y el razonamiento por lo menos al mismo nivel del planteo. Allí no existe imperfección sino obcecación, hipocresía y engaño deliberado.

La Biblia en diversas secciones no armoniza con la realidad ni con los descubrimientos-no hablemos de conjeturas científicas por favor, sino de datos concretos y planteos obvios-, tampoco relata siempre hechos históricos completamente  reales y oculta muchos interrogantes sin brindar respuestas. Predispone a la ambigüedad al igual que la naturaleza, también en muchas de sus interpretaciones proféticas, y parece revelar un mundo espiritual de locos y desquiciados. No nos encontramos con un libro esclarecedor, solo posee una fuerza muy notable para cierto tipos de personas que viven circunstancias especiales de su vida, y también resulta de plataforma para efectuar cambios únicamente a aquellos que ponen fe, es decir creen sin dudar nada. En este aspecto puede aseverarse su aspecto positivo, lástima que sean muy pocos los beneficiados. Ciertas religiones, como la de los jehovistas, parecen canales desarrollados para frenar, amortiguar y desviar la capacidad e inteligencia de aquellos que mediante sus dudas y preguntas se acercan peligrosamente a descubrir aspectos llamativos de cierta trascendencia. De allí que el progreso de la persona que emprende un camino religioso es solo parcial, porque el individuo debe avanzar, de otro modo se convierte en un manipulado y engañado al seguir sosteniendo puntos de vista equivocados como verdaderos. No cabe duda, las fuerzas sobrehumanas que actúan sobre los seres humanos NO DESEAN que la humanidad descubra la auténtica VERDAD. Tanto la Biblia como los espíritus desvían la atención y deliberadamente han creado la gran confusión al respecto.

Hay una suerte de confusión universal que opera desde los pricipales poderes religiosos que nadie puede aclarar, salvo por la vía de la fe. Mediante ésta, millones y millones creen tener las respuestas, pero solo reflejan la confusión reinante sin darse cuenta que son parte de ella.

¿Hay un pacto entre las fuerzas del bien y del mal? ¿Por qué reflejan tanta bajeza intelectual y moral las fuerzas "del mal"? ¿Por qué existe tanta incertidumbre entre las fuerzas "del bien"? ¿Es la naturaleza una gran ilusión, como las palomas del mago? ¿Existe realmente un universo físico o es solo una manifestación sensorial ilusoria producto del poder espiritual de Dios? ¿Existe relamente un Dios "recto" y "justo" protector y guía del hombre? 

¿Están iluminados los devotos creyentes por la luz de la verdad al punto de quedar enceguecidos o esta luz ilumina su entorno para que puedan discernir realmente lo que hay a su alrededor? No es lo mismo ser iluminado que iluminarle a uno el entorno. Si recibimos una luz dirigida a nosotros esta nos encandilará y no podremos ver nada de lo que hay a nuestro alrededor, pero si la luz alumbra el entorno y no a nosotros, entonces podremos discernir bien lo que hay a nuestro alrdedor.

¿Cómo consideras al conjunto del conocimiento al cual llamas ‘la verdad’? ¿Como el conocimiento que te inserta en la realidad o como un recurso válido para conformar un grupo religioso de características especiales para estar separado del resto?

¿Son los ‘resultados’ mas importantes que la realidad? ¿Importa más si el conocimiento es del todo real y verdadero o el resultado que éste pueda producir?

Si la mentira o el engaño es usado para producir el bien, ¿se justifica por ello?

Hay quienes aseguran que la mentira jamás puede estar a favor del bien, pero no perciben que muchos males se perpetraron en nombre de ‘la verdad’, y hasta verdades concretas han sido usadas con fines malos. Todo depende del enfoque con que uno haga uso del conocimiento. Todo depende de cual tipo de normas o reglas morales es acompañado el saber.

De modo que hasta el error  las equivocaciones o el conocimiento falso o ilusorio no causan de por si males, y menos si las fuerzas morales y convicciones están dirigidas hacia el bien. Lo que causa los mayores males son los vacíos morales o existenciales, como así también las convicciones morales y espirituales destructivas. 

Personalmente apoyo como fehacientes los relatos que tienen que ver con fuerzas sobrehumanas. No son mentiras, aunque ello no quita que algunos hablen mentirosamente sobre ellas. Lo afirmo con dicha seguridad porque yo mismo las he experimentado. Además de recibir testimonios directos de personas muy allegadas a mi sobre diversos hechos paranormales, e sido testigo y he experimentado a lo largo de mi vida distintas manifestaciones de tales fuerzas. Aquellos que los hayan experimentado sabrán de lo que hablo. Son esas experiencias las que me llevan a las conclusiones por mi expuestas en este sitio.

[1]"Magia blanca", Enciclopedia Microsoft® Encarta® 99. © 1993-1998 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.

[2]"Parapsicología", Enciclopedia Microsoft® Encarta® 99. © 1993-1998 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.