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La apostasía

La apostasía es considerada por la Biblia un mal provocado por el mismo diablo, y muchos devotos fundamentalistas que se diferencian como cristianos verdaderos hoy día la señalan como una desgracia religiosa que confunde a la humanidad. 

Para comprender o ahondar mejor su significado, veremos primero el concepto general que se tiene al respecto difundido en distintos diccionarios y enciclopedias. Por ejemplo, la Enciclopedia Encarta define del siguiente modo el término:

Apostasía, total abandono del cristianismo por una persona bautizada. En la Iglesia primitiva estaba considerado como uno de los pecados imperdonables, siendo los otros dos el asesinato y la fornicación. La apostasía debe diferenciarse del relajamiento en la práctica de la religión, y de la herejía, la negación formal de una o más doctrinas de la fe cristiana. En la ley canónica de la Iglesia católica, el término también hace referencia al abandono de la condición religiosa por un monje o monja que ha hecho votos perpetuos y abandona la vida religiosa sin contar con la dispensa canónica.

Si bien el asesinato y la fornicación no son considerados como pecados imperdonables de acuerdo a la Biblia, la apostasía podría serlo en determinadas circunstancias (Hech 20:30; 2Ped.2:3; Hebr.6:4-8). Pero lo que nos importa rescatar es que el significado básico del término es la negación de la fe cristiana recibida en el bautismo. Las religiones critianas tradicionales ponen énfasis en diferenciarlo de la herejía, que es considerada como una acción diferente a la apostasía. El hereje sigue aceptando la Biblia y a Jesucristo pero no se halla de acuerdo con las doctrinas de la religión a la que pertenece o de la que se retiró. Es lo que se da en llamar heterodoxia, es decir, del griego: heteros=otro y doxa=opinión. 

 

Sin embargo, dado que existen muchas corrientes cristianas, el término apostasía se usa de manera algo diferente según las confesiones cristianas no tradicionales, llegando en algunas sectas o cultos a ser considerado lo mismo que herejía. En tales casos concuerdan en exponer como el abandono de una religión u orden religiosa o cambiar de partido o doctrina.

 

Por ejemplo, los Jehovistas la definen del siguiente modo:

 

¿Qué es realmente "apostasía"?

"Entre las diversas causas de la apostasía expuestas en las advertencias apostólicas se encuentran: la falta de fe (Heb. 3:12), la falta de aguante ante la persecución (Heb.10:32-39), el abandono de las normas morales correctas (2 Ped. 2:15-22), el prestar atención a "palabras fingidas" de falsos maestros y a "expresiones inspiradas que extravían" (2 Ped. 2:1-3; 1 Tim. 4:1-3; 2 Tim. 2:16-19; compárese con Proverbios 11:9) y el tratar de "ser declarados justos por medio de ley". Los que abandonan voluntariosamente la congregación cristiana se convierten en parte integrante del "anticristo". (1 Juan 2:18, 19) (Gál. 5:2-4)

-Ayuda para Entender la Biblia, pág. 107, editado en 1971

 

 

Comentario después de las expulsiones de 1980 en la Betel de Brooklyn:

 

"Aun profesando tener fe en la Palabra de Dios, puede que los apóstatas desatiendan su servicio a Dios al considerar de poca importancia la obra de predicar y enseñar que Él encargó a los seguidores de Jesucristo. (Lucas 6: 46; Mat. 24:14; 28:19, 20.) También puede que aleguen servir a Dios, pero rechacen a sus representantes, su organización visible, y comiencen a "golpear" a los que habían sido sus compañeros de fe, con el fin de obstaculizar su obra. (Ju. 8:11; Nú. 16:19-21; Mat. 24:45-51). Los apóstatas procuran por lo general que otros les sigan. (Hch. 20:30; 2 Ped. 2.1, 3). Los que abandonan voluntariosamente la congregación cristiana se convierten en parte integrante del "anticristo". (1 Juan 2:18, 19)

-Perspicacia para Comprender las Escrituras
, editado en 1988
 

(Fuente : www.libertadcristiana.org)

 

En consecuencia, podemos ver la diferencia en los conceptos de la palabra entre religiones tradicionales como la Católica y grupos sectarios. Mientras para los primeros la herejía es diferente de la apostasía para los segundos es lo mismo. Cualquiera que no piense igual al conjunto y persistiendo en ello se oponga de manera pública a cualquier enseñanza oficial se lo considera un apóstata. Es interesante, que desde el punto de vista de los cristianos primitivos, por apostasía  entendían a toda forma de desviación en las doctrinas y prácticas religiosas o no religiosas según eran establecidas por la Iglesia y los apóstoles en Jerusalén (Hech.15:1-30; Gal.1:6-9; Efe.4:1-6; Fil.3:1,2; Col.2:4-8). Cualquier desacuerdo con la congregación cristiana apostólica que implicara una corriente opuesta o divergente, era considerado un actuar apóstata si él o los miembros en desacuerdo no estaban dispuestos a reconocer su postura como un error, siendo juzgados al menos al comienzo como una "raíz amarga" que podía infectar la congregación (Hebr.12:15), y en caso de continuar, como un mal que debía de extirparse, quedar fuera de la Iglesia o Congregación cristiana (2Tes.5:12-23; 1Tim.6:3-5; 1Cor.5:11-13, 1Jn.1:19; y 2Jn.9-11). Ello resultaba finalmente, a causa de la separación, la formación de nuevas corrientes religiosas. 

 

En épocas precristianas, en el mundo hebreo, la apostasía era considerada una acción impía mediante la cual se arruinaba al prójimo; mientras que el habla recta, con sabiduría, otorgaba salvación (Prov.11:9). La Biblia hebrea contrasta al impío del noble, revelando en el primero actitudes apóstatas, en las cuales no le importaba el mal que ocasionara mientras se beneficiara de alguna manera, diferente al noble cuya meta era la rectitud sin importar su propio beneficio (Isa.32:6-8). El abandono de Yhvh era la ruina (Jer.17:13). Era algo que debía aborrecerse, porque implicaba la práctica de la maldad (Sal.101:3).

 

En 2Tes.2:3,4 la Biblia habla de la apostasía, y claramente se refiere a lo mismo que menciona la Enciclopedia. La relaciona con la aparición del Hombre de la Iniquidad, gestando la idea de poderes engañosos que llevan a las personas a practicar toda clase de maldad. En 1 Tim. 4:1-4 también menciona el apostatar de la fe enseñando cosas diferentes, semejando al concepto explicado de herejía. En el testamento cristiano, en correspondencia al testamento hebreo, siempre se asocia la desviación de la doctrina apostólica como hechos motivados por la necedad, la avaricia o el libertinaje, nunca por la falta de entendimiento o por ausencia de coherencia de la fe biblista. Era difícil separar lo correcto de lo incorrecto en términos religiosos si de manera obligada se asociaba con actos de maldad todo aquello que no concordara con la Biblia según la veían o interpretaban los devotos de turno. Tarde o temprano cualquiera que abandonara la doctrina del momento y que, aunque fuera en un tiempo futuro cometiera un pecado, se convertía en la prueba "irrefutable" que les ratificafa su tesis. Uno sabe en cambio que la diferenciación religiosa es inevitable, obedeciendo a diversas razones, y que los "pecados" humanos responden a distintas circunstancias, en su mayoría ajenas al interés primigenio del o los involucrados. El mismo Jesucristo habló de la confusión religiosa futura en cuanto a la identificación entre los verdaderos cristianos de los falsos en su parábola de la cizaña en Mateo 13: 24-30, señalando que ésta solo se haría distinguible al tiempo de su parousía. Es por demás obvio que no solo habría diversificación, sino que los participantes y pertenecientes a las mismas creerían estar en lo correcto, dificultando su identificación, si es que habría que hacer alguna.

Por consiguiente, mientras para algunos el término involucra abandonar toda forma de cristianismo para otros incluye una adulteración del cristianismo genuino, entendiendo fue alcanzado por distintos métodos que alteraron o transformaron con el paso del tiempo el culto cristiano original. Es interesante que para ciertas religiones tradicionales, como la Católica, las demás confesiones cristianas suelen ser vistas como herejes y no como apóstatas, mientras para ciertas corrientes fundamentalistas, como los Adventistas y los Jehovístas, cualquier miembro que deliberadamente se aparte de sus filas es considerado un apóstata aunque siga creyendo en Dios y la Biblia. Esto es porque consideran a todas las demás confesiones cristianas actuales infectadas con doctrinas falsas producto de la adulteración producida por el "anticristo" después de la muerte de los apóstoles. Solo ellos retornaron al culto y doctrina original, razón por la cual dan en llamar "cristiandad" o "cristianos nominales" al conjunto de todas las otras fes cristianas, llamándose ellos en cambio como los únicos "cristianos verdaderos". Cualquiera que dejare su organización, aunque no quiera o lo niegue, cae inevitablemente ante los ojos de tales creyentes al terreno del "anticristo".

Pero, dejando de lado animados análisis y debates para tratar de demostrar cuál es la "original" y cuál no, hay un aspecto que ciertos "cristianos verdaderos" deliberadamente pasan por alto. No pueden enfrentarlo, hallándose impotentes al momento de brindar una explicación, porque se enlaza con su propio ejercicio intelectual que les confiere una cierta sustentabilidad racional.

Expansión mundana conveniente

Debemos admitir que, gracias a la apostasía, la herejía, la falsificación o lo que fuere; el cristianismo se extendió. Si los cristianos originales como Iglesia en el tiempo no hubieran transigido con los conceptos griegos y acomodado a las ideas y ambiciones del emperador Constantino, jamás hubiera llegado a ser la religión del imperio romano y la cristiandad no hubiera existido. Sin ese impulso nunca se hubiera extendido a tantas partes lejanas de la tierra, cuando más adelante muchos pueblos del ex imperio romano conquistaron nuevas tierras en distintas partes del mundo. La asociación  religión-estado, una suerte de combinación de política y culto, amalgamanda con espíritus ambiciosos repulsivos y conceptos teológicos virtuosos permitió una dominación político religiosa que indirectamente llevó la Biblia y el cristianismo a muchas partes de la tierra durante los siguientes 1700 años, imponiendo su culto a multitud de pueblos paganos, razón por la cual hoy día la cristiandad existe en casi una tercera parte de la población mundial, ubicada principalmente en el mundo occidental. Quierase o no, la cultura cristianizada ha sido la cuna del desarrollo occidental, sin la cual los debates y posturas teológicas no habrían prosperado ni generado diversidad de motivaciones en la búsqueda humana de la verdad.

Sin esta extensión "apóstata", tal como es considerada por algunos fundamentalistas como  los Testigos de Jehová, ni siquiera ellos mismos hubieran siquiera progresado en su cantidad de miembros en más de lo que han progresado en los países orientales, norte de Africa y del medio oriente. En esos lugares existen muy pocos cristianos en comparación con la población y resulta muy difícil realizar conversos. Por ello, en el caso de los Testigos de Jehová, el 84% de los que componen este grupo religioso provienen de países cristianizados. Sin la fuerte presencia de potencias cristianizadas, como E.U.A, Inglaterra, España y otras, siquiera hubiera influido como religión de importancia más de lo que ha resultado en la intromisión de toda la cristiandad en los países musulmanes, hindúes, animistas y budistas, que componen en la actualidad más de la mitad de la población mundial. Aún donde la denominada "cristiandad" a podido penetrar de manera inconspicua en tales naciones, las religiones ortodoxas o fundamentalistas que buscan diferenciarse de ella apenas son una fracción mínima del conjunto. En EEUU, donde son mayoría, se puede ver su composición en la siguiente gráfico tomado de una fuente enciclopédica (Encarta) y datos aportados por la asociación.

                       

Sin algo de transigencia teológica y mundanalidad, sin aliarse con la política y el militarismo, jamás hubiera llegado a extenderse el cristianismo, jamás se hubiera podido depurar para edificar sobre ello una agrupación "más limpia", y jamás se habría podido dar un "testimonio mundial" como se ufanan algunos. La helenización del cristianismo apostólico y la posterior combinación con el poder romano fueron los principales impulsores en la posteridad de su doctrina. La señal que vio Constantino en el cielo, ¿habría realmente provenido de Jesucristo o de Dios? No lo sabemos con certeza. A lo mejor no fue así, posiblemente Constantino mismo la inventó para imprimir un carácter místico de poderosa acción para obtener sus metas políticas mediante el uso de la religión cristiana "apóstata". Estaba ya bastante extendida por el imperio en aquel entonces y era todavía perseguida, aunque según los fundamentalistas aseguran que ya se encontraba bastante corrompida. De cualquier manera poseían para ese entonces una fuerte influencia sobre muchos grupos de personas, especialmente por las enseñanzas básicas de Cristo, muy atractivas a la gente común, los cuales podrían serles útiles al emperador para usarlos en su influencia y en sus guerras civiles en contra del resto del imperio pagano. De ese modo llegó a convertirse en el único emperador de todo el imperio. De allí que, probablemente pensó que se lo debía al Dios de los cristianos, y así fue como la constituyó en la religión imperial, destruyendo y eliminando a la antigua religión pagana romana, confiriendo a la autoridad eclesiástica de entonces un poder y favor como nunca antes visto.

Sin los cismas y guerras religiosas y sus consecuentes intolerancias en sus respectivos dominios, nunca se habría fortalecido al grado alcanzado. Sin la penetración lograda mediante las conquistas bélicas su expansión hubiera sido imposible. Hoy día los escasos progesos en países orientales como Japón y Corea fueron el resultado de contiendas bélicas donde la religión de predominancia cristiana de los países vencedores influyeron en los perdedores o dominados. Si el mundo hubiera sido conquistado por potencias islámicas e hindúes dejando al cristianismo arrinconado en los países europeos, otra sería la historia religiosa hoy. Con seguridad este documento y sitio jamás habría llegado a existir. Estos aspectos no se pueden pasar por alto alegremente, porque son reales. El poder de la espada y los resultados de las contiendas alteraron culturas ancestrales, las que posteriormente se afirmaron según los cambios adquiridos de sus conquistadores. Hasta nuestros días distintos grupos siguen luchando enarbolando banderas religiosas adquiridas por la herencia de sus conquistadores. Sería insensato afirmar que la cristiandad actual no ha sido el producto de conquistas logradas, no solo de manera pacífica en algunos casos, sino en su mayoría a sangre y fuego y una aplicación férrea de la intolerancia por siglos aunada a la fuerza de la persuación, el sincretismo y la aculturización. Su poder expansivo, claro está, no se basó en la fuerza de los argumentos y la racionalidad de sus doctrinas, sino a través de la imposición de medios condenados por el mismo Jesucristo.

De todas maneras, no nos queda dudas que esta glorificación mundana del cristianismo considerado "apóstata" por algunos fervientes devotos hoy fue providencial, una influencia de carácter divino para lograr los objetivos a largo plazo esperados si consideramos como verdaderas la situación cristiana actual vista desde la óptica de los Testigos de Jehová u otras corrientes fundamentalistas. Seguramente que el diablo no hubiera cometido semejante error de asociar la degradada religión cristiana a su control político. Pero, ¿qué hubiera pasado si no lo hubiera hecho? Se dice que el cristianismo primitivo crecía por todos lados, y si no se le ponía algún tipo de freno, probablemente en el mundo actual habría más cristianos como nunca. Así que tal vez, como concluyen algunos, no tuvo más remedio que elegir entre el más conveniente de sus errores.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que el cristianismo que venía creciendo no era el de los apóstoles, el genuino, sino el ya bastante alterado para el siglo segundo y tercero de la E.C., pues de otro modo nunca le hubiera interesado formar parte del estado romano. Fue posiblemente la poderosa enseñanza de Cristo que penetró en la mente de los militares y políticos donde para hacerla suya era necesario que se modificara aún más. Sería totalmente imposible que una religión separada del mundo pudiera extenderse en el mundo. ¿Porqué? Sencillamente porqué la vida y estructuras humanas para la convivencia en sociedad necesitaba de acciones que indudablemente están condenadas por el cristianismo verdadero. Era necesario incorporar algunos ajustes. Para eso no tenían problema, porque la filosofía griega les permitiría llegar de manera más amplia a todos los sectores sociales. Sabían cómo arreglar ciertas partes incomprensibles de la Biblia, incorporar conceptos más atractivos a los paganos para aceptar el cristianismo y de esa manera lograr un poder mundanal mayor. Si consideramos al diablo como una persona enemiga de Dios y si realmente hubiera tenido un poco de inteligencia, habría sin duda dejado como está a los cristianos primitivos, es más, habría trabajado para evitar que se corrompieran. Las enseñanzas puras del cristianismo verdadero no habrían arraigado por mucho tiempo en la humanidad. Es tal como es hoy: son pocas las personas que en realidad se esfuerzan por practicar las enseñanzas de Cristo, y eso que en su mayoría provienen de la cristiandad. Lo aseguran los propios "cristianos genuinos" en base a textos bíblicos inclusive. El diablo actuó en contra de su propia ideología. ¿Para qué corromper algo que no se expandirá y tendrá éxito? ¿para qué contaminarlo y así asegurar su expansión?  Cuanto más los hubiera protegido en sus principios y al mismo tiempo los hubiera seguido acosando de manera física, menos se hubieran extendido. Con el tiempo, sin el apoyo del estado y en medio de un mundo pagano habría desaparecido, tal como desaparecieron muchos nobles movimientos. De ese modo hubiera probado que a nadie le interesa la pureza y la integridad a Dios si ese es en realidad su misión. No hubiera tenido más éxito que el deseado según afirman sus predicadores si para este tiempo el cristianismo no existiría, o a lo sumo fuera una minúscula religión desparramada en algunas partes de la tierra. En realidad, razonando desde la mente de cristianos fundamentalistas, no necesitaba del cristianismo, tenía ya suficientes religiones paganas, y sabía que éstas no absorberían al cristianismo, pero si este se contaminaba podía extenderse en medio de las paganas. No obstante, se contaminó absorbiendo culturas religiosas paganas, y de ese modo, contagiado y corrompido, el cristianismo llego a adquirir una atracción tan poderosa que atrajo a toda clase de personas a sus filas y de ese modo comenzó un desarrollo tan sostenido y una expansión tan amplia que en la actualidad alcanzó en constituirse en una poderosa conformación religiosa en el mundo abarcando los cinco continentes. Lo paradójico es que, gracias a ello, los Testigos de Jehová han podido hacer su trabajo. De otro modo, siquiera ellos mismos hubieran existido. Deberían darle las gracias a Dios por permitir la apostasía y al diablo por permitirles ver el "error".

Resulta sumamente paradójico además de infantil y enfermizo que a un supuesto enemigo de Dios le interese tanto enmarañar la "religión verdadera" con el propósito de atraer a la mayor cantidad de personas posible y confundir a cultos parecidos para de esa manera desatar la "ira de Dios" sobre tales personas por hallarse equivocadas al no practicar correctamente el culto "verdadero". Es realmente un disparate mayúsculo. 

Existe otro aspecto que los devotos no alcanzan a detectar. Toda religión se fundamenta sobre la fe, una suerte de confianza absoluta en Dios mediante (siempre mediante) los intermediarios "reconocidos". Este eslabón humano (imposible de evitar) es precisamente la parte más debil, porque es en donde se concentra el engaño y el error. Cada persona que busque y desee hallar al "correcto" deberá en algún momento de su vida resolver por cuál se decidirá, apurado generalmente por expresiones tales como "¡ahora es el tiempo!", "no deje para mañana que puede ser tarde", "Dios odia a los indecisos", "El que pospone lo que sabe que es correcto ahora Dios lo demandará", "las evidencias están a la vista", "debemos respetar la tradición de nuestros padres y abuelos", "lo más importante es ser bueno y sincero", y cosas así. Una vez captado, a todo devoto se lo entrena mentalmente para que rechace cualquier otro pensamiento que pusiera en duda o aclarara de manera discordante con la fuente de su fe adquirida cualquier material existente. Lejos de consistir en un conocimiento basado en la lógica, cualquier corriente religiosa basa su estructura en conceptos imposibles de respaldar con la razón, con lo cual echa a un lado toda posibilidad de verificación. Ello obliga de modo indefectible al aislamiento intelectual del grupo o asociación de miembros, razón por la cual a todo devoto, especialmente de confesiones menores, se les impide por la fuerza del temor a la supuesta desaprobación divina todo contacto con material informativo que no haya pasado por sus cribas, convenciéndole al mismo tiempo que el conocimiento que posee es el único verdadero, resultando con ello en un aire de superioridad frente al mundo. Pero el creyente cae en el lazo que le impide darse cuenta que si posee el conocimiento superior a los demás no existiría motivo alguno para temer ante cualquier otra información discordante con la suya. Sin importar lo que el personalmente sepa sobre sus creencias, la confrontación con el supuesto error siempre resultaría en un fortalecimiento del conocimiento exacto, nunca en su debilitamiento. Sea mediante el estudio o investigación personal como mediante la ayuda de sus compañeros más capacitados, podría enfrentar cualquier planteo sin temor al ridículo o la vergüenza por pregonar algo como correcto sin serlo. Rehuir privada y públicamente a cualquier razonamiento justo detrás de una supuesta confusión, ausencia en el saber o mala intencionalidad es una clara estrategia de los astutos que no tienen la respuesta. Sin embargo, en su inteligencia manipulada los creyentes no pueden comprenderlo, encerrándose en su fanatismo obsecuente.

Las religiones, a diferencia de la ciencia, no une a la humanidad en un conocimiento progresivo bien fundamentado, más bien la disgrega en grupos antagonistas que sin importar los siglos transcurridos nunca pueden resolver sus diferencias. Personalmente no me opongo a que las personas posean ideas y sueños distintivos unos de otros, pero el hecho indiscutible de convertir tales creencias en verdades superiores a las de otros es una clara desgracia que siembra el odio, el rencor y el desprecio entre las personas, pueblos y naciones, sirviendo como ha servido para justificar toda clase de atrocidades. Todos aquellos que lideran distintas corrientes religiosas y fes tradicionales buscan justificar su posición y privilegios mediante instalar la superioridad de su estructura frente a las demás, factor necesario para persuadir a los devotos a ser y seguir siendo parte de ella. De otra manera, ¿que sentido tendría pertenecer a una y no a otra religión? ¿Que valor tiene una religión y en qué se diferencian entre sí? Dado que la mayoría de la humanidad actúa sobre lo que cree conocer y por ignorar el resto supone que no existe, muy pocos se dan a la tarea de investigar y comprobar el sentido real de sus vidas y de su comunidad.

Tampoco me parece correcto justificar las diferencias religiosas como sencilla "cultura", una suerte de colorido en las prácticas y costumbres cotidianas. Si bien es cierto que muchas costumbres tienen sus raíces en ideas religiosas, existe una clara diferencia entre una costumbre inofensiva y una alineación religiosa dada. Muchas costumbres influenciadas por la religión siempre terminan dividiendo a los humanos que creen distinto, porque la religión se arroga el derecho de brindar la esencia de la vida a las personas, y toda persona que actúa en función de las ideas religiosas implantadas culmina viendo con ojos reprobatorios a todos aquellos que practican en su vida costumbres religiosas diferentes, o sencillamente porque no practican las mismas costumbres que ellos. Resulta inevitable la comparación, sencillamente por la importancia asignada a la religiosidad o conjunto de creencias que gobiernan la vida de los creyentes. Aunque no se trenzen en discusiones, debates o guerras, la diferenciación considerada importante siempre existirá, separando a los humanos en distintos bandos según sus credos. De este modo, buscado o no, siempre se afectan de manera negativa las relaciones sociales y cooperativas entre las personas, desde los nucleos familiares hasta los habitantes de un territorio o país, llegando hasta las relaciones entre países de culturas religiosas distintas. ¿Y todo porqué? Simplemente por una cuestión de creencias fuera de la razón o comprobación alguna, las que por su carácter netamente especulativo, interpretativo y filosófico generaron antiguas herejías, producido la apostasía primitiva, del pasado reciente y aquellas que todavían siguen en el presente. Una verdadera estupidez humana.

edgardokomar@yahoo.com.ar .Abr2000