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Jesucristo Dios?

Juan 1:1 griego transliterado:

kai Teos en d logos

y Dios era el verbo = y el Verbo era Dios (tal como aparece usualmente en distintas versiones de la Biblia)

Fuente: Nuevo Testamento interlineal griego español, Francisco Lacueva

En la versión transliterada del griego koine solo se usan la uncial o mayúscula al comenzar una nueva oración y cuando se refiere a nombres propios. Al menos eso se ve en los textos, tal como aparece por ejemplo en el NT interlineal citado. Palabras como satanás y diablo aparecen en minúscula, pero no en cambio Pablo o Jesús, lo mismo que Cristo y Dios, donde siempre aparece con mayúscula sin importar en que parte de la oración se encuentre.

Si observa con atención, la palabra logos no aparece con mayúscula (Logos) en el texto griego.

Según una fuente de consulta, la Enciclopedia Encarta, al referirse a documentos antiguos de la escritura griega menciona la existencia de copias de las escrituras cristianas como ejemplo de ello, diciendo: "Los manuscritos más antiguos son los tres grandes códices unciales de la Biblia: el códice Vaticano, el códice Sinaítico y el códice Alejandrino de los siglos IV y V."1  De modo que al estar escritos en caracteres unciales, no existe la posibilidad de comprender el significado de la oración ni del capítulo primero de Juan basándonos en si la palabra escrita empieza o no con mayúscula o uncial si consultáramos esos códices más primitivos de la Iglesia. 

Sin embargo, no cabe duda que los textos griegos interlineales interpretan el texto transmitido por los doctos abocados a su difusión.

De allí que si uno medita lo suficiente, puede darse cuenta al leer el primer capítulo de Juan que en ninguna parte señala que Jesús es Dios, es solo la interpretación exegética al corresponder o interpolar el término verbo escrito en minúscula en Juan 1:1 con Jesús, el nombre del "Hijo de Dios", cuando dice que el "verbo se hizo carne". De allí que los traductores el gran error que cometen es escribir con mayúscula las palabras Verbo o Palabra al transliterar o traducir estos pasajes del griego, transmitiendo de esa manera al lector profano de las lenguas escritas actuales como si se tratara de un eufemismo o sobrenombre de Jesucristo.

No hay que ser muy inteligente para descubrir que el logos o palabra, equivalente también de sabiduría y razón; no es en si mismo un ser. De acuerdo al concepto que tenemos de ello, sabemos que es algo abstracto e independiente, aunque lógicamente propiedad de un ser, pero absolutamente no el ser. La inteligencia o sabiduría de una persona no es la persona, es parte de la persona. Puede además de adquirirse, alterarse, modificarse o perderse. También esa sabiduría puede serle transmitida a otra persona, al punto de llegar a ser propiedad de ella también, pero eso no significa que ambas personas son consubstanciales. Eso es un error. El hecho de que el origen de ese conocimiento provenga de un ser definido y le pertenezca a ese ser como parte de él, no habilita a enseñar que por ello la otra persona a la que se le transmitió ese conocimiento es de la misma esencia de la primera, que ambas conforman a un mismo ser, que son dos personas en una, llamándose con el mismo nombre o título único que solo corresponde a una sola persona, como es el caso de Dios. 

El concepto juanístico del verbo o palabra (que traductores exegetas manipulan al colocar en mayúscula en las copias corrientes de la Biblia) era el concepto hebreo básico de la PALABRA DE DIOS, el elemento lógico, inteligente racional que usa Dios para crear. El dice una palabra (ej.: "produzca la tierra almas vivientes...") y la materia, los átomos, el viento, los espíritus le obedecen y llevan a cabo lo que la palabra ordena. Eso era según entendían los primitivos cristianos que tomaron tal idea de la religión judía lo que en el principio estaba con Dios y era Dios, porque era parte o propiedad del único ser existente.

Cuando la palabra o logos de Dios apareció, fue el principio de su creación, la manifestación de su existencia creadora. Obviamente, de acuerdo al concepto evangélico, al momento de ser creado el Hijo de Dios en los cielos antes de venir a la tierra, fue mediante el logos. ¿Se entiende? Imaginemos que Dios dijo: "hágase un Hijo mío" y el Hijo se hizo. El logos primigenio era Dios por que no había ni existía ningún otro ser más que Dios. Note por favor que en griego el logos se relaciona con Dios mediante la palabra griega transliterada "en", la cual se traduce "era", no dice que "es". Si, tal como los exegetas católicos y demás cristianos atribuyen que el logos=Jesús, vale decir: Jesús es Dios; Juan 1:1 debería leer traducido como: 

"Y Dios es el Verbo" 

Pero no lee absolutamente de esa manera. Si Jesús era Dios, ¿ahora qué es? Claramente no está refiriéndose a otra persona de ninguna "Santísima Trinidad" sino al elemento racional y expresivo de la única persona aludida: Dios, el Unico Creador. Cuando el hijo de Dios no existía (antes de ser creado), ¿qué clase de Trinidad (o Binidad) había?

También están errados los que traducen que el "Verbo era un dios". Por empezar, la transliteración del griego no contempla ningún "un", sino "era", y la palabra Dios se refiere al susodicho ser del que hablamos, pues está en mayúscula, es decir; Teos. Y el logos, como vimos, no es una persona ni tampoco el sobrenombre ni el eufemismo de ningún ser, por lo que toda esa elaboración no es otra cosa que una ensalada rusa.

Cuando dice que el "verbo se hizo carne" no esta diciendo que una parte de Su ser se encarnó, simplemente esta diciendo que otro ser creado se encarnó y transmitió a los humanos el logos o dichos de Dios. El mensaje era completa propiedad de Dios y no el que lo retransmite, que simplemente es un intermediario o vocero calificado.

No obstante, no es un vocero cualquiera (ángel o humano) sino una criatura muy especial, alguien engendrado no solo de manera sobrenatural sino que previamente se hallaba en el "seno del Padre", es decir, en una posición íntima, secreta, familiar. La Biblia enseña que fue transferido de su hábitat celeste a la terrestre para cumplir con una misión para luego retornar nuevamente a su lugar. Esa es la idea juanística y bíblica original en relación al cristianismo. Todo lo demás que se diga (Santísima Trinidad, encarnación de Dios, Madre de Dios, etc.) es pura elaboración filosófica humana producto de un maremagnum de erróneas conclusiones.

El concepto de la Trinidad viene completado por la "tercera persona", el llamado Espíritu Santo. Nuevamente, la palabra espíritu santo se refiere a la fuerza personal de Dios. Para diferenciarla de cualquier otro espíritu es llamado santo. Así no es el espíritu de algún ángel, ni de Jesús, ni de ningún ser humano; es de Dios. Pero no es por eso una persona. Nuevamente, similar al logos, la fuerza, potencia, vigor o energía  que una persona tiene no es la persona, es parte de la persona. Esta fuerza es ejercida de acuerdo a la voluntad y sabiduría que la persona posee, y no actúa por cuenta propia.

En conclusión, el logos no es Jesucristo

Estas son las ideas básicas que las escrituras religiosas transmiten, atrapando al lector en una suerte de conocimiento de seres sobrehumanos que poseen una poderosa influencia sobre la humanidad. Las enseñanzas sobre la Trinidad y la esencia de Dios y todo lo demás no son más que inútiles devaneos en temas de ningún valor propio, son solo elaboraciones desarrolladas por jerarquías religiosas para impresionar a los legos y profanos con misterios complicados, desviando de ese modo a las personas del poder y valor lógico de semejante presentación tan realista. Uno de los motivos principales de ello se debió a la necesidad de racionalmente comprender porqué los cristianos primitivos no transliteraran el nombre antiguo hebreo de Dios, cuya pronunciación se hallaba perdida antes de la llegada de Jesús. Eso los llevó a considerar que el yhvh hebreo tan difundido en relación al "Dios verdadero" de los escritos sagrados israelitas de antes de Jesús ahora era la composición de tres personas en una, Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, pero no hay tres Dioses sino un solo Dios, en fin, un misterio inexplicable. Sea como sea, lo más importante es que semejante hipótesis trinitaria no se halla en los escritos evangélicos ni nunca formó parte de las nociones religiosas hebreas de la antigüedad sobre la persona de Dios.

De cualquier manera, la interpretación natural de los pensamientos religiosos expresados en el primer capítulo del evangelio de Juan no significa la adquisición de ninguna revelación de verdad bíblica alguna. Simplemente se trata de una descripción actual de la manera de pensar que tuvieron en la antigüedad los devotos cristianos del primer siglo y judíos en su manera de interpretar el mundo.

1"Paleografía", Enciclopedia Microsoft® Encarta® 2000. © 1993-1999 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.