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Jerusalén, tierra de conflictos

¿Sobre qué base alegan los T.J. que Jerusalén cayó ante Nabucodonosor en el año 607 a. E.C.?

La única base parte de la lectura de ciertos textos de la Biblia en conexión a una fecha llamada "absoluta" debido a su corroboración histórica seglar, la correspondiente a la caída de Babilonia fijada por los historiadores de común acuerdo en el año 539 a. E.C. (-539). Los textos que llevan a tal conclusión se hallan principalmente en Jeremías 25:11,12; 29:10,  2 Crónicas 36:21,22; Esdras 1:1; y Daniel 9:1,2  cuando habla de los 70 años de desolación a partir del vaciamiento territorial después del asesinato de Gedalías. Tanto en 2 Crónicas como en Esdras aparece muy claramente la relación del cumplimiento de la profecía de Jeremías concerniente al restablecimiento de la adoración en la tierra de los israelitas con el edicto de Ciro después de la caída de Babilonia. Y en el caso de Daniel, aunque menciona a un tal Darío, como veremos más adelante corresponde al primer año de Ciro como gobernante sobre los babilonios y los israelitas cuando calcula la proximidad del cumplimiento de los 70 años de Jeremías, aspecto que los T.J. aplican al tiempo de Ciro. Dado que el edicto de Ciro fue emitido en el año -538 y un primer grupo de exiliados judíos pusieron el fundamento del templo al año siguiente, es decir el -537, la S.W.T. ha interpretado y tomado esta fecha como el fin de los 70 años de manera cronológica exacta. De allí que al agregar los 70 años de desolación desde esta última fecha hacia atrás, se arriba al mencionado año -607.

Sin embargo esta fecha no coincide con la historia seglar. ¿Quién se equivoca? Seguros de la lectura de la Biblia y de su interpretación, la S.W.T. alega que en algo le yerran los arqueólogos e historiadores modernos, salvo por supuesto la fecha de la caída de Babilonia (-539). ¿Puede desorientar la lectura de la Biblia? Existen algunos conflictos internos de la propia Biblia que oscurecen la posibilidad de discernir claramente estos sucesos. A primera vista perecieran intentos judíos por defender sus escritos sagrados en relación con su identidad nacional ante la imposibilidad de conciliarla con los hechos históricos tal cual como ocurrieron. De hecho, casi no hacen mención de su cumplimiento cronológico, solo tratan el tema en un contexto generalizado en donde enfatizan otros asuntos religiosos, quizás porque no ocurrieron como esperaban. Esto lleva a distintas interpretaciones, pudiendo encontrar otras que encajan mejor. Lo cierto es que si no fuera por fuentes externas a la Biblia ninguna fecha concreta pudiéramos conocer y ningún razonamiento lógico se pudiera presentar. 

De acuerdo a lo que voy a presentar, de todos esos datos y fechas disponibles no se puede afirmar que la destrucción de Jerusalén ocurrió para el año -607, ni siquiera sobre la base del conteo de los 70 años de desolación usando ciertas breves menciones de la propia Biblia como guía. ¿Revelaría ello que los T.J. fueron los que en definitiva se equivocaron al imaginar un cumplimiento "perfecto"? Este aspecto parecen no estar dispuestos en aceptar, puesto que evitan aclarar este tema ante cualquiera que se lo propusiera e indagara de manera exhaustiva. Posiblemente se deba a su 'glorificada' posición esgrimida como el "único canal de Dios a la humanidad en este tiempo" durante tantos años mientras se "jugaron" al anunciar asuntos proféticos y de enseñanza de la Biblia a millones de personas por todo el mundo.

Vamos a introducirnos en el tema. 

Rastreando los textos

En Jer. 25:1 afirma que el 1° año de reinado de Nabucodonosor corresponde al año 4° de Yoyaquim, momento en el cual fueron pronunciadas las palabras de los 70 años de desolación y retorno nuevamente al suelo por parte de un resto (25:11). Según 2 Cron. 36:5,6, menciona que Yoyaquim fue deportado a Babilonia por Nabucodonosor en el 11° avo año de su reinado, por lo que debe de corresponder con el 8° año de Nabucodonosor. Después de un corto reinado de 3 meses y 10 días de Joaquín, de apenas 8 años de edad, al año siguiente, es decir, al 9° de Nabucodonosor, se llevó a Joaquín y colocó a Sedequías en su lugar. En 2 Cró. 36:11 menciona que Sedequías reinó 11 años, tiempo para el cual fue atrapado y llevado cautivo a Babilonia como el último rey de Jerusalén mientras Jerusalén es destruida. Ello significaría que hacia el (9+11) 20° año de Nabucodonosor se produce la destrucción de Jerusalén.

En Daniel 1:1,2 revela que Yoyaquim fue deportado a Babilonia por Nabucodonosor en el año 3° de su reinado. Aquí aparece un discrepancia interna de la Biblia de 8 años, porque de ser así, sería el año -1° de Nabucodonosor, es decir, un año antes de asumir como rey que Yoyaquim fue deportado, mientras que 2 Crónicas da a entender que ocurrió al 8° año de reinar Nabucodonosor como rey de los caldeos, y Jeremías dice que las palabras de los 70 años de desolación fueron pronunciadas al 4° año de Yoyaquim, por lo que todavía seguía en Jerusalén. El mismo Daniel en el capítulo 2 da a entender que él junto con otros jóvenes, parte de una deportación selecta babilónica al momento de ser depuesto y deportado Yoyaquim, se hallaba en la ciudad real para el 2° año de Nabucodonosor, cuando en 2 Crónicas da a entender que esto debió ser al menos al 9° año si consideramos que la primera actividad de intérprete de sueños realizada por Daniel debió de ocurrir al menos al año siguiente de hallarse cautivo. A lo mejor Daniel considera como 2° año al tiempo de cautiverio bajo Nabucodonosor y no a sus años como rey Caldeo. Y con respecto a Yoyaquim, algunos interpretan que a lo mejor aplica a su tercer año bajo la autoridad de Nabucodonosor, ante la cual se rebeló.

En 2 Reyes 23:36 confirma que Yoyaquim reinó 11 años en Jerusalén hasta que Nabucodonosor, después de tenerlo a prueba por tres años, lo sometió. Lo sucedió Joaquin, pero esta vez 2 Reyes 24:8 menciona que tenía 18 años y no 8. Pero algo más diferente es la mención de que Yoyaquim no fue deportado, sino que murió en Jerusalén y su hijo Joaquin le sucedió en el trono. Los tres meses de reinado de Joaquin de acuerdo a 2 Reyes 24:10-16 se debió al primer asedio de Nabucodonosor contra Jerusalén, ante el cual se rindió, resultando en el saqueo de los tesoros del templo y la primera deportación de judíos hacia Babilonia. Es interesante que en 2 Reyes 24:12 mencione que este suceso ocurrió al 8° año de Nabucodonosor. Todo esto parece indicar una confusión entre Yoyaquim y Joaquin si lo tomamos como evidencia interna de la Biblia como palabra de Dios, o bien a errores de traducción o bien una crónica aproximada llevada a cabo por diferentes historiadores y recopiladores judíos de los sucesos de su pasado histórico. De ser Joaquin Yoyaquim, el 3° año de Daniel bien pudo confundirse con el 3° mes de 2 Reyes y 2 Crónicas, y el 2° año de Nacubodonosor mencionado por Daniel a lo mejor se refiera no al tiempo de reinado de dicho monarca, sino al tiempo que Daniel se hallaba junto a ese monarca en Babilonia. Sea como fuere, el relato de 2 Reyes 24:18 al 25:12 luego coincide con 2 Crónicas. Menciona que Sedequías reinó duarnte 11 años, y que al 9° año de su reinado Jerusalén fue sitiada. El sitio duró tres años. Finalmente, para el año 19° de Nabucodonosor, Nebuzaradán (el general de Nabucodonosor) prende fuego a la ciudad y se lleva la segunda oleada de cautivos a Babilonia, dejando a los más pobres para que vivan en la región como cultivadores.

En Jeremías 52:28-30 brinda detalles sobre las cantidades de deportados y épocas ocurridas. En el 7° de Nabucodonosor fueron 3.023 deportados. En el año 18° de Nabucodonosor se llevaron 832 y para el año 23° año, momento en el cual incluye a Nebuzaradán como relato paralelo de 2 Reyes 25 fueron deportadas 745 personas. Aquí el 23° no coincide con el 19°, o bien corresponda a otra realizada tiempo después de la 18°. Es interesante que en 2 Reyes las cifras aportadas difieren. Para la primera deportación menciona hasta 10.000 cautivos (24:14), de los cuales 7.000 eran hombres de guerra y 1.000 herreros (24:16).

En Daniel 6:1 muestra que Darío el rey de los medos sucedió a Belsasar en el reino de Babilonia a los 62 años. En Dan. 9:1 nuevamente habla de un rey Darío, presentándolo como el hijo de Asuero. Fuentes enciclopédicas revelan que Asuero es el nombre hebreo equivalente al persa Jerjes y al griego Artajerjes. En el primer año de éste Darío, Daniel se interesa por los 70 años de la profecía de Jeremías. La caída de Babilonia se establece seglarmente para el año -539, tiempo para el cual Ciro conquista la ciudad. ¿Era el "Darío" de Dan. 6:1 el mismo de Dan 9:1? Al parecer, cuando dice que 'subió al trono del reino de Caldea' (babilonios) se refiere al mismo. Ello significaría, que al mismo tiempo de reinar Ciro como rey del imperio Persa, un rey secundario se encargaba de Caldea a las órdenes supremas de Ciro. No obstante, históricamente solo se conoce un solo Darío asociado a los acontecimientos más cercanos al pueblo judío del que estamos hablando. Se trata de Darío I el grande, rey de Persia desde c. -521 a -486. Por otro lado, históricamente, Jerjes (JerjesI) es hijo de Darío por parte de una hija del rey Ciro II el grande (Ciro de la Biblia), Atosa, y no Darío hijo de Jerjes. JerjesI (-486 a -465) se lo ubica con el rey Asuero del libro de Ester, al que luego le sucede en el trono su hijo conocido como Artajerjes (-465 a -425).

Por otro lado, ¿Pudo ser Darío un rey secundario bajo las órdenes de Ciro hasta que llegó a ser un rey de todo el imperio persa en el año -521? Darío I murió en el -486 cuando se preparaba para una tercera expedición contra los griegos, aproximadamente cuando tendría unos 72 años. Si Daniel afirma que tenía 62 años cuando asume su papel de rey de Caldea, eso habría sido en el año -496 y no -539. Pero si fue alrededor del año -539, entonces habría tenido 115 años al momento de su muerte, o bien asumió como rey secundario en Babilonia cuando tenía alrededor de 19 años y no los 62 años que menciona el libro de Daniel. Ello llevaría a afirmar que no se trata de la misma persona.

Es interesante que Zacarías 7:1-5 mencione nuevamente a un rey Darío en una alusión a los 70 años de desolación para el 4° año de su reinado. Era tiempo de la restauración. Si tomamos en cuenta a Darío como Darío I el grande, su 4° año sería el -517, y si a esa cifra le agregamos los 70 años, llegamos al año -587 y no al -607. La historia griega y la arqueología aporta muchos datos a éstas dinastías. Es muy evidente que Zacarías se halla fuera de cualquier mención de Ciro, porque éste ya había pasado de la escena política. De modo que no puede tener nada que ver el Darío del libro de Daniel con el de Zacarías como ya vimos. 

Existe otra evidencia interna de la Biblia que brinda una aclaración directa sobre la no correspondencia entre el Darío de Daniel con el de Zacarías. En el mismo Daniel 11:2-4 menciona para el tiempo del 3° año de gobernar Ciro sobre Babilonia y Jerusalén que todavía habría tres reyes persas más, pero otro más, el cuarto, sería muy grande y despertaría su poder contra Grecia. Luego aparecería en escena el griego Alejandro el Magno. Es obvio que el "ángel" que le revela "la verdad" acerca del futuro político de la región del medio Oriente pasa por alto una serie de reyes persas antes de Alejandro el Magno. Pero si su interés en la verdad es señalar al 'cuarto rey persa' después de Ciro como algo sobresaliente, tenemos que detenernos en Artajerjes I. Sin embargo, este rey, considerado el que nombró a Nehemías para ayudar a la reconstrucción de Jerusalén en el año -444, nada dice la historia que sobresaliera en poder y enfrentara a Grecia para conquistarla. ¿Que rey persa se destacó en ello como para que el "ángel de Jehová" lo mencione? De acuerdo a los registros históricos fue Jerjes I, el 'cuarto' si contamos a partir de Ciro como el primero. La expresión "habrá todavía" en Daniel 11:2 al final incluye a Ciro cuando correctamente debería decir "dos reyes más" y no "tres" para hablar luego de un "cuarto". No obstante, dejando este error, Jerjes I , el "cuarto",  fue el responsable de un despliegue militar impresionante según cuenta Herodoto. Pero algo interesante es saber que el padre de Jerjes I fue Darío I el Grande. Este correctamente sería el "tercer" rey persa todavía en el futuro. Aunque Darío I ya había iniciado campañas militares contra Grecia a consecuencia de una rebelión y haber perdido en Maratón, fue su hijo y siguiente sucesor en el trono el que más se destacó para llevar a cabo el proyecto de su padre de vengar el honor manchado. Su levantamiento contra los griegos forma parte de la historia como la segunda Guerra Medica. Ahora bien, ¿cómo podemos estar seguros usando solo la Biblia que el Darío de Daniel 9:1 no es el mismo que el "tercer" rey persa predicho? 

En Daniel 11:1 el "ángel" menciona que estuvo para animar y fortalecer a un tal Miguel, príncipe angelical de los judíos en "el año primero de Darío el de Media" (Val). Las distintas traducciones de la Biblia modernas separan en capítulos esta conversación que se inicia con el capítulo 10. No cabe duda que los traductores no entienden esta porción del relato, lugar donde hasta la traducción católica de Jerusalén se toma la libertad de modificar la oración inicial a otra que le parece armoniza mejor. Allí, al comenzar el episodio de este contacto sobrehumano, lo sitúa como "en el tercer año de Ciro rey de Persia" (10:1 Val). La pregunta obvia es, ¿cuándo estuvo con Darío? No pudo ser con Darío I, porque éste comenzó a reinar varios años después. Además, no se llamaba Darío antes, porque ese nombre era un título como el nombre de los papas católicos. Si no es Darío el "rey de Persia" sino un tal "el de Media", ¿quién es este personaje? ¿Habrá sido al final otro Darío distinto? Aquí entramos en un callejón sin salida a menos que halla otro Ciro después de Darío I. ¿Lo hubo? Hubo pero no como "rey de Persia". Hubo un tal Ciro de Persia el Joven (-424 a -401), pero aunque trató de ser rey no llegó a serlo nunca. De modo que algo anda mal con este Darío mencionado por Daniel en el capítulo 9 para cuando deduce que el fin de los 70 años estaban por finalizar. Todo ello lleva a concluir que el Darío "rey de los medos" de Daniel 6:1 y 9:1 tiene que ser otra persona distinta al Darío de Zacarías 7:1, siendo éste último efectivamente el Darío I el Grande, rey de los persas, el mismo predicho en Daniel como el "tercer" rey persa. A simple vista al leer Daniel 6:1 y 9:1 puede confundirse con Darío I por la mención de Asuero, pero en realidad sería padre y no hijo de Asuero o Jerjes I.

De todos modos, aunque los T.J. interpreten que Daniel alcanzó a calcular que los 70 años de desolación estaban por culminar, en ninguna parte de Daniel se encuentra una mención directa de que tal período concluyó en el momento histórico del "año primero de Darío" ni en ningún otro de su vida. Solamente podemos hallar una mención orientadora, expresada con la finalidad de hacer creer al lector que tal cosa ocurrió cuando no se halla directamente especificada como un hecho profético notable. Curiosamente, cuando en Daniel 5:1-31 relata la caída de Babilonia, no menciona el número del año del reinado de Belsasar, cuando en otras alusiones a ciertos acontecimientos la Biblia es extremadamente precisa. Tampoco se puede saber el tiempo transcurrido desde la destrucción de Jerusalén hasta la caída de Babilonia, porque Daniel, supuesto testigo directo de dichos acontecimientos, calla misteriosamente al respecto. La única mención directa de la finalización de los 70 años conectada con la época y el año del reinado de un rey, persa en este caso, se halla muy someramente en el libro de Zacarías, supuestamente escrito dos décadas después del tiempo que Daniel afirma efectuar sus cálculos.

En 2 Reyes 25:27, el deportado Joaquin es mencionado cuando el sucesor de Nabucodonosor, Evil Merodak, lo saca de la cárcel a los 37 años de su deportación. También lo menciona Jeremías en 25:31 pero con una diferencia de un año al decir a los 36 años. Esta fecha coincide con el primer año de Evil Merodak, por lo que Nabucodonosor debió de finalizar su reinado a los 36 años de haberlo capturado, ocurrida al 8° año. Ello lleva a calcular que Nabucodonosor reino unos 44 años. De acuerdo a ello, Joaquín tendría unos 54 años (o 44 si tenía 8 cuando comenzó a reinar, cifra dudable), y su excarcelación, ocurrida para el mismo tiempo en que Nabucodonosor deja de ser rey y lo sucede su hijo Evil Merodak, ocurrió unos 25 años después de la destrucción de Jerusalén. A partir de allí la Biblia calla sospechosamente la línea de reyes babilonios hasta que cae bajo el poder Persa.

Hasta ahora hallamos contradicciones internas y desorientación entre distintos libros de la Biblia. Mientras 2 Crónicas y Esdras parecen aplicar el fin de los 70 años como período literal de tiempo transcurrido desde la destrucción de Jerusalén hasta el edicto de Ciro, Zacarías no nombra a Ciro sino al 4° año de Darío como el tiempo en que se cumplen esos 70 años. Daniel, que también toma los 70 años de manera literal y no simbólica (9:2) parece incorporarlo a la época de Ciro pero si mencionarlo directamente sino a un tal Darío de parentesco con Asuero, lo que podría llevar a suponer a cualquier lego que se halla en armonía con Zacarías. Pero al decir que "fue puesto por rey sobre el reino de los Caldeos" (9:1 Val) al momento de tomar el control como rey de Persia Ciro, resulta obvio que no es el mismo, más precisamente al detectar que el puesto político obtenido ya no sería detentado al "tercer año de Ciro rey de Persia" (10:1, 11:1). Algunos historiadores atribuyen a un tal Gauta con el Darío de Daniel, pero éste gobernó 14 años en Babilonia. Si Daniel hubiera dicho: "tercer año de Ciro rey de Persia y de Darío (o Gauta) rey de los medos" el asunto quizá se hubiera aclarado mejor, pero al hablar solo de Ciro al tercer año de hallarse bajo su dominio, parecería indicar que el tal Darío ya no ejercía poder en Babilonia, lugar donde se supone escribió Daniel. 

Tal parece que los escritores religiosos judíos ya tenían conflictos sobre cómo aplicar los 70 años al momento de escribir estos libros. Ello puede deberse al mismo aspecto que hace que los T.J. interpreten dicho suceso tal como lo hacen. En Jeremías 25:11 declara que los israelitas deportados "servirán al rey de Babilonia 70 años" y que la tierra permanecería en "desolación" descansando todos los sábados sin ser habitada hasta que se cumplan los 70 años (2 Crón. 36:21). Es obvio que cualquiera oyente o lector entiende que hasta que no pasen los 70 años nadie volvería a habitar dicha tierra arrasada y que ello duraría y se completaría bajo el "rey de Babilonia" y no del de Persia. La historia seglar confirma que los cautivos volvieron a los 50 años y luego de 20 años bajo el reinado del rey de Persia (y no de Babilonia) terminan por erigir el templo abandonado, momento en el cual en Zacarías se menciona muy lateralmente el fin de los 70 años. Todo ello muestra un cumplimiento imperfecto de la profecía. De allí que es probable que Daniel no mencione hallarse bajo "el rey de Persia" sino  al "trono del reino de Caldea" (o Babilonia) cuando hace sus cálculos, buscando de alguna manera armonizar con la profecía.  Probablemente copistas posteriores hicieron introducciones o correcciones propias a escritos más antiguos al reunirlos y ordenarlos, por lo cual al leer ciertos pasajes, como de 2 Crónicas, Esdras o Daniel, pueden corresponder a añadiduras y no a los pensamientos originales de cuando fueron escritos. Sea lo que fuere, tanto como por parte de los escritores originales como de parte de los compiladores posteriores, finalmente resolvieron una especie de manipulación histórica para crear una sensación de cumplimiento perfecto en medio de una historia imperfecta sin mentir directamente ni alterar los escritos anteriores. Todas esas complicaciones son en definitiva las que oscurecen el claro entendimiento de la lectura de la Biblia.

Con respecto a Daniel, de haber sido el escritor de sus distintos capítulos, si tuvo una vida larga pudo incluso llegar hasta el reinado de Darío I. Si suponemos que fue tomado cautivo cuando tenía 17 años junto con Joaquin el rey de Jerusalén el 16 de Marzo del -597 (fecha histórica), para el -539 (fecha histórica), año de la caída de Babilonia, tendría 75 años y para el año 4° año de Darío I el Grande 97 años, edad factible de alcanzar de manera normal. Pero de haber llegado nunca mencionó el cumplimiento efectivo de los 70 años.

Ya vimos que los T.J. entienden al leer de 2 Crónicas y Esdras que el fin de los 70 años culminaron literalmente en -537. Y no los culpamos de arribar a esa interpretación, porque los judíos también buscaron en arribar a una similar. En  Isa. 45 y 48:20-22 se menciona a Ciro supuestamente de manera profética como el agente de Dios para el retorno del pueblo judío a Jerusalén. Los libros de 2 Cr. y Esd. fueron escritos al menos más de 100 años después de ese retorno. Pero cuando uno lee el relato de manera más amplia puede apreciar que el énfasis dado no tiene que ver tanto con los 70 años (2 Cró. 36:21) sino más precisamente con el hecho del retorno del destierro para la reconstrucción del templo y la ciudad de Jerusalén, suceso que se estancó unas dos décadas primero para retomar un impulso después. De hecho, en Esdras 2:1,2 menciona como parte del cumplimiento de Jeremías la llegada de hombres como Zorobabel, Nehemías, Mardoqueo y otros, personas que llegaron en distintos años sucesivos mucho después de la primera repatriación. Esto podría explicar  porqué en Zacarías 4:6-10 y 8:9-15 se considera al primer retorno judío como un suceso desaprobado o desautorizado por Dios al no coincidir con los 70 años probablemente predichos, razón por la cual se menciona que muchos judíos todavía seguían ayunando en recuerdo de su desgracia nacional (Zac.8:1-8 y 18,19), algo que dejarán de hacer definitivamente cuando Dios de su atención al momento justo predicho. Todo ello lleva a deducir que esta parte de la Biblia condensa un período de años de historia israelita concentrando su atención en el cumplimiento predicho por Jeremías específicamente sobre el retorno de lo cautivos a su tierra y no precisamente en remarcar una exactitud cronológica aplicable al primer regreso como factor clave en el cumplimiento de la profecía, porque obviamente no ocurrió. Por eso quizás desde el punto de vista de los escritores de la Biblia dicho espacio de tiempo no es visto de manera rigurosa en su cumplimiento aunque en la manera de verter ciertas oraciones pretendan asumirla como tal para evitar cuestionarse. Tal postura los lleva a semejante discordancia contextual. De hecho, los 70 años se cumplirían exactamente para el tiempo de Zorobabel bajo el reinado del rey persa Dario I y no bajo ni al fin del dominio babilónico, algo bastante diferente a las menciones de Ciro y el edicto de retorno como ya vimos se presentan en otras secciones de las Escrituras hebreas. En una visión en el 2° año de Darío I el Grande, el libro de Zacarías pone de relieve nada menos que por boca de un ángel que en ese tiempo todavía el Dios de los israelitas se hallaba sin apiadarse de Jerusalén y de las ciudades de Judá "desde hace 70 años" (Zac. 1:12). Ello probaría que el tiempo exacto se cumpliría para la época del 4° año del reinado de Darío I el Grande, es decir en el año -517 y no para el -537 tal como lo muestra más adelante el mismo libro en Zac. 7:1-5. Este pasaje no concordaría con la interpretación superficial dada a los 70 años como aparece en 2 Crónicas ni en Esdras y como tiende a sugerir el libro de Daniel. De todos modos, las penurias de los judíos repatriados siguieron de continuo siglos después, con o sin templo, con o sin murallas. Nehemías, por ejemplo, fue a Jerusalén a mediados del siglo -V, es decir, unos 120 años después de haberse cumplido los 70 años en -517, o unos 140 años después de la primera oleada de expatriados en -537. No obstante, en cuanto a la fecha de la destrucción de Jerusalén, al cumplirse los 70 años en el año -517 y no en el -537, llevaría a establecerla para el año -587 y no para el -607.

La importancia de la fecha

¿Tiene importancia para nosotros esta fecha? ¿Importa si ocurrió en el -607 o -587? Para algunos esto parece tener tanta importancia que raya en el disparate. Tal diferencia de 20 años ha sido por ejemplo el motivo de disputa de K.H. Geis con la S.W.T. motivando su expulsión después de haber servido fielmente a esa organización por más de 40 años alcanzando diversos puestos de importancia. Para los T.J. se conecta mediante la otra interpretación profética de los 2.520 años, también del libro de Daniel (los Siete Tiempos, 4:1-37), con el año 1914 (otoño, Sep-Oct), fecha fundamental asociada a su existencia. En realidad, poco importa estas diferencias de años, salvo que la fe de ciertos cristianos se hayan edificado en torno a ellas. Lo importante de todo al final es demostrar un aspecto sobresaliente de la religión: la pertinacia. La padecieron los judíos por milenios, inclusive hasta el día de hoy la religión atonta, fanatiza y divide a la gente en vez de ayudarla a ser más inteligente y unirse para obrar con responsabilidad. Pero lo más grave de cualquier religión no son tanto los fieles que se acogen a sus distintas creencias, sino los poderes ocultos que existen detrás de ellas, responsables de perpetuarlas hasta nuestros días en medio de enmarañadas y confusas historias difíciles de interpretar.

Edgardo Komar, Jun.2002

 

Reyes y Reinados

Caldeos: Nabucodonosor -605 a -562, Evil Merodak y otros -560 a -556 , Nabonides (Belsasar hijo hacia el final) -556 a -539. Fin imperio babilónico

Medopersas: Ciro II el Grande -550 a -529 , Cambises II -529 a -522, Darío I el Grande -521 a -486, JerjesI (Asuero) -486 a -465, Artajerjes I -465 a -425; Darío II Ocos -423 a -404; Artajerjes II -404 a -358; Artajerjes III -358 a -338, Arses -338 a -336, Darío III Codomano -336 a -330, Fin imperio persa.

Griego: Alejandro Magno desde -331. 

edgardokomar@yahoo.com.ar

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02/02/05