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Integridad religiosa

Raymond Franz (ex miembro Jehovísta por unos 60 años) expone en el capítulo 6 de su libro Crisis de Conciencia bajo el tema Dos sistemas de reglas una duda sobre el accionar del Cuerpo Gobernante del cual fue parte en relación a la integridad religiosa de los creyentes a Dios en el asunto sobre el apoyo a la política y elemento militar del mundo. Según explica, le pareció al comienzo y luego se convenció años más tarde que el accionar del entero cuerpo gobernante fue incorrecto, falto de honradez y engañoso cuando comparó la manera de manejar la cuestión de Malawi con la de México entre los años 1960 a 1975, alcanzando un clímax de total evidencia.

Para los que no conocen el tema, seguramente se preguntarán de qué se trata. Por otra parte, aquellos que algo saben sobre los Testigos de Jehová suelen producir una mueca de desprecio o en su defecto algún comentario favorable. De uno u otro modo la posición adoptada por esta organización ha suscitado diversos problemas en el mundo a lo largo de su historia, algunos sumamente graves y dolorosos. A partir de los años 80 del siglo pasado la organización comenzó a internarse en un período de crisis debido a que muchos de sus miembros, entre ellos hasta del propio Cuerpo Gobernante, comenzaron a cuestionar ciertas doctrinas de su movimiento. No voy a explayarme en la historia de cada caso, aunque sí mencionaré sus desenvolvimientos y puntos claves. Si desean obtener más información a ese respecto, si son testigos, deberán buscar en su literatura y leer en lo posible el libro de R.F., y aquellos que no son testigos les pasaré a explicar de dónde surge el problema. 

Para los Jehovístas ha existido una condición de separación del mundo en cuanto a la política y lo militar, la que tomó una forma muy peculiar y específica desde antes de la II Guerra mundial. Ellos, de manera muy similar a los cristianos primitivos, eligen no participar en modo alguno en los asuntos políticos y militares del país donde viven, adoptando la posición de neutralidad, de manera similar a las condiciones establecidas para los extranjeros. Al considerar que la política y militarismo humano obedecen a las directivas del Diablo, por conciencia no pueden participar, debiendo denunciar sus errores, maldades y excesos a la vez que deben negarse totalmente al nombramiento y ejercicio de cargos políticos u apoyarlos en elecciones o militancia alguna. La neutralidad y su posición a favor del bienestar ajeno les impide tomar las armas para matar, y al considerar que el apoyo que brindan solo va al Reino de Dios o gobierno divino, explican los motivos de su postura separada de toda institución política y militar. Actualmente, en lo relacionado a lo militar, han flexibilizado la rígida posición anterior de total abstinencia al permitir el llamado "servicio alternativo" para que los jóvenes devotos no sean castigados en países donde el régimen del servicio militar fuera obligatorio.

No voy a discutir por el momento si la postura anterior fue correcta o incorrecta, bíblica o no. Por lo pronto, sí revela la disconformidad con la disposición natural de la existencia y a su vez armoniza con las ideas religiosas sobre un gobierno divino superior. En cierto modo puede parecer atractivo, pero el asunto es mucho más complicado que escapa por el momento al análisis. Me remitiré a analizar la objetividad en la crítica de R.F. y en las actitudes de la organización sobre los casos abordados.

Este señor (R.F.) expone al comienzo de ese capítulo la audaz posición a favor de lo recto, justo y verdadero que ha mantenido la organización religiosa a la cual perteneció al denunciar públicamente a nivel mundial cualquier conducta impropia o evidencia de hipocresía de las demás organizaciones religiosas. En vista de ello, razonablemente cree que dicha organización no solo debe pronunciar sino que debe demostrar su total adherencia a principios rectos, integridad moral y trato justo y honesto para con todos para evitar caer en el mismo problema que achaca a otros y por el cual los descalifica como guías espirituales. Sin duda, este aspecto lo reafirmo como válido e incuestionable.

En el caso de Malawi, la persecución brutal a partir del año 1964 hasta 1975 dirigida contra los devotos y fieles de esa religión por parte de movimientos pertenecientes al presidente vitalicio Dr. Kamuzu Banda se debieron a su negativa a la compra de una tarjeta del único partido político del país. Dado su carácter de único es por demás evidente que la compra de la tarjeta era una forma de imponer a toda la población la obediencia incondicional al gobierno vigente. La acción de tener dicha tarjeta demostraba públicamente la conformidad a dicha autoridad y supone a su tenedor la emisión de un voto oficial de total lealtad. Por el contrario, el rechazo a su tenencia significaba lo contrario. ¿Porqué esta imposición tan machacante por parte del Dr. K. Banda? No lo sé exactamente, pero supongo que hubo alguna o varias razones, fueran correctas o no para imponerla. Lo que obviamente no fue correcta fue la forma en la cual actuó contra las personas de este grupo religioso.

Ante la situación surgida, desde un principio los jehovístas de ese país vieron como un acto de traición a Dios la compra de la tarjeta. Tal parece que la escrupulosidad y temor reverente a Dios y su total rechazo al mundo nubló la mente de los devotos a tal grado que adoptaron esta actitud intransigente, la cual fue impuesta como una obligación, aspecto que critica  R.F. Las razones invocadas nunca fueron otras que la razón de "afiliación al partido", sin embargo R.F. parece decir que solo fue "reconocimiento y obediencia al gobierno". A primera vista se supone que el uso de los términos confundió la situación. El asunto lleva a pensar si fue correcta la posición adoptada por la sucursal de ese país y convalidada luego por la central mundial o Cuerpo Gobernante de los T.J. en Brooklin, E.U.A.

Personalmente no veo objeción alguna a la tenencia de la tarjeta a menos que equivaliera a una aceptación tácita de jurar lealtad absoluta a toda dirección y mandato impuesto por el gobierno en la cual estuviera involucrada la violación de la neutralidad jehovísta. Por ejemplo, es probable que la tenencia significara que si el presidente ordenara ir a la guerra el poseedor ya habría jurado obedecer que iría por "ser parte del gobierno". Obviamente en tal caso los mismos términos de la tenencia de la tarjeta obligaban a los jehovístas a su rechazo por una cuestión de conciencia. No debemos olvidar que el concepto de "afiliación" significa "pertenecer a", "ser de", y obviamente que, aún existiendo un solo partido, no se puede decir que no perteneciera a tal partido si tuviera la tarjeta. En ese caso, de acuerdo a sus estatutos religiosos estaban obligados a tomar una posición contraria al dictamen del gobierno. De todos modos la historia revela que el señor K. Banda gobernó el país con mano dura violando los derechos humanos, por lo que la posición de los jehovistas no fue desatinada después de todo, aunque debieron sufrir lo indecible.

En consecuencia, cualquier crítica por parte de R.F. a la actitud tomada por los devotos y la organización al respecto de Malawi revela una falencia en su manera de razonar. En todo caso debería haber cuestionado si los principios de "extranjerización" religiosa se pueden demostrar como correctos o equivocados y no llevarlo al plano analítico como simple asunto de conciencia individual, o bien analizar qué hizo la organización para llegar a algún arreglo en donde se aclarara que los testigos estaban dispuestos a obedecer al gobierno en todo, y solo comprarían la tarjeta para cumplir con el requisito, pero con reservas si se les exigiera cumplir con acciones cuya conducta fuera objetable para un cristiano jehovísta. Con respecto a esto no menciona nada, y en cuanto a lo primero ya verán cómo un asunto dejado a conciencia individual termina por engendrar serios problemas de integridad. El asunto central o neurálgico no se circunscribe al juicio individual sino a la base o doctrina que involucra la adopción de ciertas actitudes o posturas en virtud de las circunstancias. Por ejemplo, en el caso real de un extranjero, éste no puede participar ni de política del país donde vive ni formar parte de su ejército. Y mucho menos si su nacionalidad corresponde a un país enemistado. Cualquier transigencia se vería como un acto de traición si de alguna manera diera su apoyo. Por eso es fácil de entender porqué los jehovistas de Malawi adoptaron una actitud de total neutralidad respecto a su apoyo al partido. Para ellos su ciudadanía correspondía a los cielos, siendo extranjeros en sentido político, religioso y militar en cualquier país donde vivan, apegándose fielmente a las palabras de Jesús de 'no ser parte del mundo'.

Por otra parte, el presenta el caso de México en el asunto de las cartillas de identidad para el servicio militar. Teológicamente la cuestión militar ocupa la misma posición que la política en lo referido a la neutralidad jehovista. De hecho, suele tener una posición más extrema por el carácter específico de las acciones de semejante institución: hacer la guerra matando al prójimo. La Cartilla de Identidad para el Servicio Militar en México (C.I.S.M.) es un documento que revela o manifiesta que su tenedor pertenece o recibió instrucción del cuerpo de adiestramiento militar del país. Los jóvenes jehovistas debido a sus principios religiosos de neutralidad y amor al prójimo no pueden recibir instrucción bélica ni pertenecer a institución militar alguna de cualquier país. El problema se suscita cuando el gobierno de dicho país establece que es una obligación recibir tal entrenamiento. Es el llamado servicio militar obligatorio. De no hacerlo cualquier ciudadano estaría violando una ley específica. Otra vez, de acuerdo a sus estatutos religiosos los jóvenes devotos están obligados a tomar una posición contraria al dictamen del gobierno. En muchos países esta postura significó (a diferencia de Malawi) varios años de prisión como pena por violar dicha ley. 

Dicho sea de paso, la organización siempre dejó en claro que ella no es la responsable de la decisión de sus devotos, sino que ellos, es decir los devotos, debido a su conciencia "entrenada por la Biblia" adoptaban dicha postura, por lo cual siempre insistió en las libertades de los objetores por conciencia, desentendiéndose del papel que cumple ella al adoctrinar la conciencia de sus adeptos. Es obvio que ante el mundo y ante sus propios feligreses adoptan una actitud contraria a la verdad por razones obvias. Un vistazo a lo que realmente pensaban los miembros del cuerpo gobernante sobre quién influía realmente en la conciencia lo revela R.F. cuando cita a Ted Jaracz que dijo: "... los hermanos necesitan que sus conciencias sean educadas." (Libro Crisis de Conciencia parte 1) Si alguien no cumpliera con el mandato "según la Biblia", transigiendo en su integridad religiosa era expulsado.  ¿Cómo es posible que R.F. insista en la libertad de conciencia si ellos mismos las educan y las controlan? ¿Que capacidad de juicio puede tener un creyente si no le es permitido juzgar la doctrina que recibe sino de aceptarla con fe como proveniente del "conducto de Jehová? En todo caso la actitud de la organización desde un principio debió ser realmente ajena a las decisiones de sus feligreses, orientando tan solo a modo de consejo lo que pudiera ser más conveniente en cada caso, sin entrar al terreno de la expulsión por violar mandatos expresos en lo concerniente a éstos asuntos. Por otra parte los creyentes ya sabían antes de serlo que el llegar a ser un testigo involucraba ciertos riesgos, como persecución y muerte por obedecer a Dios. Ellos sabían del asunto sobre la neutralidad y habían adoptado no ser parte del mundo. Cuando se presentó el caso los testigos de Malawi pidieron dirección. ¿Porqué? Porque en el fondo su conciencia educada por la organización según leían de la Biblia les estaba diciendo que debían no comprar la tarjeta. Pero deseaban la confirmación. En otras palabras, algunos quizás no estaban muy seguros, otros a lo mejor buscaban alguna alternativa y aún otros probablemente querían evitar ser mal vistos o ser expulsados si actuaran según veían el asunto por sí mismos. Pienso que las tres estaban presentes en distintos grados en la mayoría de cada uno de los devotos de Malawi. Este es un asunto que a mi juicio no percibe y tropieza R.F. No alcanza a discernir que la misma Biblia origina el problema, imaginando que solo se circunscribe a la incapacidad humana de los responsables por enseñarla a los demás. No obstante, su revelación es muy importante y digna de seguir considerando.

Volviendo al conflicto generado por la posición de neutralidad militar y las penas aplicadas en distintos países, a diferencia totalmente opuesta a la de Malawi y distinta de la actitud legal de otros países donde existía el servicio militar obligatorio, la laxitud y corrupción mexicana no solo permitió hacer la vista gorda a los violadores de dicha ley sino que hasta los oficiales del ejército a cambio de un soborno "vendían" las C.I.S.M. a aquellos ciudadanos que prefirieron no recibir instrucción alguna por diferentes motivos. Dado que la falta de la C.I.S.M. significa una violación a la ley, ciertos reglamentos impuestos por el gobierno generaban una serie de trastornos en la vida civil en distintas circunstancias a aquellos que no la poseyeran, (como obtener licencia para conducir vehículos, salir del país, etc.). Esa era la razón por la cual se "vendían" los sellos de tales certificados a aquellos que se vieran apremiados por no haber recibido instrucción militar obligatoria. De allí que todos (o casi todos) los jóvenes jehovístas que no se presentaban al cuartel también "compraban" los sellos a dichas cartillas para evitarse problemas. Como la actitud del gobierno de México no era estricta en cuanto a cumplir las leyes, los problemas originados por no presentarse al servicio militar obligatorio y tener la C.I.S.M. no generaban dificultades serias a los jehovístas, pero en ciertas circunstancias, como para viajar a las asambleas a E.U.A. o conducir vehículos u obtener algunos puestos de trabajo específicos, les era requerido el C.I.S.M. Para no perder tales beneficios obtenían las mismas y las hacían sellar pagando un soborno. De hecho, el asunto de la "compra" de la regla de dicho documento era tan amplia que se convirtió en una cuestión de debate entre la sucursal religiosa jehovista de México con el Cuerpo Gobernante en la central mundial, hecho que llegamos a conocer por la revelación de R.F. en su libro.

Lo insólito fue que la central mundial avaló la actitud de los jóvenes de poseer la C.I.S.M. por cuestiones de "libertad para las actividades teocráticas", pero dejó en claro que cualquier problema futuro debido a su obtención fraudulenta o cuando por circunstancias propias del país se vieran envueltos ante la obligación de cumplir con su deber militar, la organización no haría nada por ayudarlos. Dado que actuaron según su conciencia (en otras palabras: 'nosotros no sabemos todo lo que estuvo envuelto en cada decisión individual') cada cual deberá demostrar su integridad cuando sea puesto a prueba.

Esta actitud demuestra que la libertad de conciencia es mala. Los jóvenes jehovistas fallaron en su integridad religiosa personal por el solo hecho de obtener un documento que acreditaba haber recibido instrucción militar. Debieron haberse presentado como lo hicieron muchos otros jóvenes en otros países y enfrentarse a la realidad antes que fingir una farsa, o bien no presentarse y perder los beneficios por no tener la C.I.S.M.  Y mucho menos obtener la certificación a través del soborno. Cualquiera que soborna a otro, no solo es culpable el que lo acepta, sino el que lo solicita también. Echar la culpa a la permisividad y corruptela del ejército es como echar la culpa a la policía de un país por el hecho de que jóvenes compren drogas o cometan inmoralidad sexual porque abundan las meretrices. Por lo tanto, tal experimento demostró que si se deja a libertad de conciencia individual, por lo general si el ambiente es relajado y permisivo, muy pocos o casi nadie cumple con el tiempo con los requisitos religiosos. "Si otros lo hacen y no le dicen nada, ¿porqué no puedo hacerlo yo también?" sería el argumento facultativo. Eso hubiera sido distinto si en cambio una norma exigente se hubiera impuesto desde el principio.

Obviamente, en ello concuerdo con R.F. El cuerpo gobernante tuvo un actitud totalmente distinta en este caso. En vez de señalar claramente lo incorrecto de la "compra" de C.I.S.M., no solo por la manera fraudulenta de obtener los sellados violando la ley sino por el significado implícito de la posesión de tal documento, justifica ambas cosas, pero finalmente toma distancia demostrando que en el fondo está en desacuerdo. Esto queda claro cuando expone el asunto de la quita o ausencia de asistencia legal. Implícitamente revela que al estar el mal consumado ya no tiene sentido purgar ni rectificar nada, prefiriendo adoptar una actitud de cierta benevolencia antes que generar algún problema. ¿A qué principio obedeció tal actitud? Y todo este asunto de México ocurrió para la misma época que el de Malawi. Peor aún, se inició el debate 4 años antes de la aparición de la tarjeta de afiliación del partido único de K. Banda, cuando las actitudes de neutralidad eran estrictas. Cuando el caso se trajo nuevamente a colación en el año 1969, la organización no solo ratificó lo dicho en el año 1960 sino que hasta agregó que si los jóvenes bautizados hicieron tal cosa y su conciencia no les molestó, ellos no son quiénes para interferir. Es cuestión de una decisión personal.

El problema más serio de todo ello es que no puede existir dos principios diferentes para un mismo asunto. O la posición separada del mundo es correcta o no lo es. O la intransigencia es correcta o debe verse de otro modo. Es imprescindible la existencia de un solo principio en relación a la actitud respecto a la política y al militarismo. Sin embargo, para la organización, es preferible no insistir demasiado en ciertas ocasiones o circunstancias en el tema de la integridad a Jehová por parte de sus devotos. ¿Porqué no señaló claramente como incorrecta la situación en México?

Parte de la respuesta (como lo menciona el mismo R.F.) puede estar en que la organización jehovista no figuraba como "religiosa" en México, sino como "cultural". La misma organización eligió dicha denominación para no perder el control de las propiedades en el país, y de ese modo poder hacer funcionar sus fábricas impresoras de revistas y libros religiosos sin tener que elevar sus gastos (pago a terceros por alquiler o impresiones), obteniendo de esa forma mayores ganancias. No debe olvidarse que mientras en México en 1974 apenas había 66.000 devotos en Malawi eran 17.000, y mientras en Malawi para ese mismo año había una relación de 1 publicador por cada 300 habitantes del país, en México apenas había 1 en 848 habitantes. Sin duda que en los años 1960 la cantidad era menor, y dado que México era un país potencial para alcanzar más "alabadores", tanto por su condición de católico como en cantidad de habitantes, no cabía ninguna duda dónde convenía más invertir. Los años demostraron los resultados. Para el año 1994 había más de 380.000 cautivos compradores (la mitad de los existentes en E.U.A, donde se concentra el 18% del total que hay por el mundo) pero en Malawi apenas había para ese mismo año unos 30.000. Obviamente Malawi no era ni fue un país potencial. Su relación de devotos jehovístas por habitante no cambió, pero en México alcanzó el nivel esperado. El primer ejemplo de engaño lo generó la misma central mundial, al parecer por razones de por más obvias, aunque los funcionarios del gobierno sabían que los testigos de México no eran una organización cultural. Pero los testigos fueron adoctrinados para que dijeran que eran una organización cultural, y por tal causa no oraban ni entonaban cánticos en las reuniones ni usaban las Biblia para enseñar. Los devotos de ese país creían que la situación que "padecían" se debía a cierta persecución gubernamental, cuando en realidad no era nada de eso. En vista de ello, ¿qué habría pasado si hubieran insistido en la integridad religiosa? Estarían levantando más polvareda de la existente cuando los jóvenes por razones de conciencia religiosa al presentarse al cuartel se negaran a cumplir con el servicio militar, o bien que aparecieran como desertores cuando les fueran requeridos sus papeles, obligando con ello a que el gobierno tomara acciones legales no solo contra los incumplidores que estarían alegando haber tomado dicha actitud por motivos de la Biblia según su religión sino también contra la agrupación del país que estaría pretendiendo dejar de ser "cultural". Obviamente era mejor dejar las cosas como estaban antes que insistir en la integridad.

Eso es al menos lo que da a entender R.F. también. No obstante, sabiendo de dicha situación, ¿porqué insistió la sucursal del país en este problema con la central? Aunque la razón nos es desconocida no sería insensato presumir tal como lo confirma R.F. que se debió a la conciencia que les molestaba por violar el mandato de neutralidad y a la práctica del soborno, en contraste con lo que ocurría en Malawi. Pero algo es claro y que R.F. no ve o prefiere no ver. El mismo dice que todo el problema "es el producto típico de cualquier estructura autoritaria que asuma una postura legalista hacia el cristianismo, permitiendo que los que comparten la autoridad toleren el que normas dobles de conducta existan lado a lado sin sentir escrúpulos de conciencia." Para él es un problema del "sistema" no de las personas involucradas, considerando "sinceros" a algunos implicados. Sin embargo, es por demás obvio que el problema no es de origen humano, sino el resultado de la influencia de la propia "Palabra de Dios" en la mente de los "sinceros" devotos que ocupan los cargos de poder en los cuales ellos mismos pueden tener libertad de conciencia mientras los demás deben obedecer las direcciones por ellos dadas. Esto ocurre en toda organización religiosa, y no existe ninguna que halla obrado de otro modo. Si la propia Biblia no pudo "educar" apropiadamente sus conciencias de modo que actuaran correctamente en armonía a los mismos principios bíblicos que enarbolan como bandera de su cruzada, o es porque R.F se equivoca y no existen "sinceros" o la misma Biblia en una farsa. Toda religión siempre se ha presentado como un poder de guía, contención y control en toda civilización, y siempre fue más compleja cuanto más lo era la sociedad que se agrupaba. Esto está claramente expuesto en la historia de la humanidad. Nunca el papel de la religión fue neutral, de simple consejo, salvo en pequeñas tribus compuestas de varias familias. En las sociedades civilizadas la religión siempre asumió un papel protagónico, nunca lateral. Por lo tanto, aunque en la actualidad algunos devotos entiendan leyendo de la Biblia que deben mantenerse neutrales en la política y lo militar, las directivas siempre deben estar dadas por la organización que los agrupa, y con mucha más razón en medio de un mundo altamente civilizado como lo es el actual. De lo contrario estaríamos hablando de una religión libre en donde cada habitante de cualquier país leyendo por su cuenta la Biblia asume la responsabilidad que crea mejor. Si tal fuera el caso este documento no hubiera tenido razón de ser. Es imposible hablar de un punto de equilibrio, donde la participación en el adoctrinamiento es pero no es. Desde el momento que se forma una agrupación existe una cabeza de mando y responsabilidad directriz. Y en este asunto el papel del Cuerpo Gobernante supuestamente es asumido en conformidad con la Palabra de Dios. Inexorablemente aparece el problema, no del sistema como supone, sino de otro factor vital.

Por ejemplo, R.F. siquiera menciona que las reuniones del cuerpo gobernante se hicieran "bajo oración", como dando a entender que "buscaban" la guía del espíritu santo, mientras todos los devotos cautivos jehovistas deben "orar de continuo" pidiendo la guía de Dios en todo asunto o empresa de la vida. De haberlo dicho al menos habría dado la idea que al final todos aceptaban el resultado final de la reunión sin importar lo que pensaran personalmente. Eso explicaría al menos porqué una vez tomada la decisión del cuerpo la conciencia individual de cada miembro quedara tranquila imaginando que todo fue el resultado de la acción o guía de Dios mediante su espíritu santo. El mismo aclara que "La regla es: hacer todo lo que la organización decida y apruebe.", aparentando que en el fondo se suponía estar bajo la guía de Dios. Si es así, su incomprensión ya debería haber estado resuelta y haber entendido que el "sistema" al que alude es ése y no otro, como si fuera algo de aspecto netamente humano. Todos los jehovistas están aleccionados que Dios sabe cómo hacer mejor las cosas que el hombre, por lo que las actitudes individuales carecen de importancia dentro de la organización, sin importar el lugar que ocupen. Ellos siempre señalan el resultado grupal y no la postura individual, aunque la influencia de algún individuo o de varios precipite un asunto o un cambio, pero en definitiva el caudillo Jesús es el que "gobierna" a la Congregación desde su cede central mediante el cuerpo gobernante. Eso es lo que siempre les han dicho a todos, y no acepto en absoluto que este señor R.F. se haga el inocente al decir que "...yo no podía comprender cómo cristianos pudieran adoptar un punto de vista tal, y aún hoy no puedo comprenderlo." (negrita mía).

Por ejemplo, el mismo dice en su libro: "...el contemplar a hombres con autoridad quienes, debido a que el cambio de un solo voto reduce una mayoría de 662/3% a 621/2%, están dispuestos a que ello resulte en mantener vigente una norma que puede hacer que otros hombres sufran arresto, sean separados de sus familias y hogares por meses, y que sean enviados a la cárcel por años, aun cuando éstos que sufren no comprendan la base bíblica para la norma a la que se les pide someterse, y en algunos casos hasta la crean equivocada", o "...contemplar a hombres con autoridad que se arrogan para sí el derecho de divergir en sus opiniones, pero que demandan uniformidad en todos los demás; hombres que expresan su desconfianza en que otros ejerzan su libertad cristiana de conciencia, pero que, a la misma vez, esperan que aquellos depositen su confianza implícita en ellos mismos y sus decisiones, mientras se otorgan a sí mismos el derecho de ejercer sus conciencias para condonar maniobras ilegales y la obvia representación falsa de hechos", lo llevan a decir que lo "encuentro chocante. Y, por sinceros que sean algunos de los implicados, aun lo encuentro espantoso" revela sin ninguna duda que evita por todo medio posible hacer culpable a Dios o al Espíritu Santo de tales decisiones que el encuentra espantosas. Lo espantoso es en definitiva la guía celestial mediante el Espíritu Santo aunque evite decirlo. Todos los devotos testigos del mundo entero confían plenamente en la guía sobrehumana del Espíritu Santo, la cual siempre solicitan en oración ante cada decisión o emprendimiento de importancia. En cambio para R.F. parece que todo el "sistema" se circunscribe solo al conjunto de reglas y votaciones, sin tener en cuenta en lo absoluto la guía divina que siempre declararon tener.

Que R.F. no mencionara esto revelaría que o no hubo tales oraciones (por más "sinceros" que fueran sus miembros) o bien que desea promover su libro para ganarse unos pesitos ahora que está expulsado. Sencillamente es algo que no pudo haber pasado por alto. Su silencio al respecto en el tema del capítulo 6 revela invariablemente una gran farsa. Si entre los involucrados hay "sinceros" y fue el resultado de la "guía de Dios", entonces la Biblia y Jehová son el problema. ¿Cómo seguir hablando a otros del amor de Dios y la libertad cristiana si la base es irracional? Por eso calla porque desea seguir siendo engañado y engañar a otros. Por otra parte, si no existió la preocupación en la guía de Dios, entonces no solo el cuerpo gobernante son un grupo de farsantes mentirosos sino que el mismo R.F. es otro más de ellos que ahora busca la prominencia que perdió. En ambos casos es otro y el mismo farsante, aunque exprese y muestre documentos esclarecedores. Lo único bueno de todo es que al escucharlo y analizar sus palabras con detenimiento, se revela asombrosamente de cómo el asunto religioso siempre tiene un velo precisamente porque debe ocultar la mentira. Aquellos que ya lo han descubierto al leer las estúpidas argumentaciones y enseñanzas jehovistas solo hallan una gran confirmación a su hallazgo al leer ese libro. No cabe duda, R.F. o es un tonto o miente. En cuanto a lo primero lo descarto. En cuanto a lo segundo, sabe como influir, porqué ¿qué de nuevo tiene para decir?

Me extraña que R.F. no estuviera al corriente mientras era parte de la organización sobre muchas de las tantas mentiras publicadas en la literatura distribuida por el mundo desde hace décadas, dichas deliberadamente para confundir a la gente sencilla a fin de persuadirla para tomarla cautiva. Por ejemplo, nunca les han dicho que el mismo nombre de Dios que usan, Jehová, el cual ha ido adoptado como nombre oficial de la comunidad a partir del año 1931, es el resultado de una lectura ignorante de la Biblia judía surgida allá por el siglo X. La correcta pronunciación del tetragramatom (YHWH) ya era desconocida por los judíos desde antes de la venida de Jesús y continúa desconocida hasta el día de hoy. A pesar que algo de esto lo saben algunos devotos, la misma organización les ha hecho creer mentirosamente que cristianos apóstatas eliminaron de las escrituras el nombre de Dios a partir del siglo II de nuestra era cuando en realidad lo único que hicieron fue sustituir de las Escrituras Hebreas y recién a partir del siglo V de nuestra Era YHWH (un conjunto de letras que nadie podía pronunciar) por Dios o Señor cuando comenzaron a traducirla a otros idiomas, como en ese caso fue el latín por Jerónimo. Nunca hubo una traducción al griego durante el primer siglo del nombre de Dios, tal como sí los hubo para todos los demás nombres. Esto significa que Jesús nunca pronunció el nombre de Dios YHWH ante sus apóstoles o discípulos, revelando de ese modo la incógnita de los propios judíos que por superstición habían perdido su pronunciación hacía tiempo. ¿Porqué no saben esta verdad los devotos testigos? En realidad esta información hasta se halla publicada en su propia Biblia con referencias, pero NINGUN testigo la ha descubierto. ¿Qué clase de testigos de Jehová son? ¿Saben acaso que los judíos hasta el día de hoy conservan el famoso tetragramatom YHWH? ¿Saben acaso que la espera en el Mesías por parte de los judíos religiosos y tradicionalistas tiene que ver con resolver esta incógnita? Sencillamente no lo saben, porque les han dicho solo partes de la verdad, y en la conclusión sobre la información que presentan les han mentido, haciéndoles creer otra cosa distinta, una idea como si fuera parte de una conjetura sincera. Y en esa conclusión es en lo que creen todos los testigos, porque no pueden entender el significado de la información misma. Siempre le hacen creer que necesitan que alguien les diga cuál es la verdad al enunciarle el significado mediante la conclusión, sin importar que la información diga o sugiera todo lo contrario. Este recurso es muy usado por estos mentirosos para cuando tienen que cambiar de una idea por otra cuando las papas queman. Por eso, Raymond Franz puede parecer muy culto, positivo y elocuente, alguien que parece inducir a críticas muy favorables a su estupendo y "objetivo" libro, de alto valor "académico", pero es otro farsante que quiere seguir la farsa por su cuenta y así poder seguir sacándoles el dinero a los sedientos de chismes de "alto nivel" o a los pobres testigos expulsados o rebeldes que han dejado de serlo al venderles ahora sus propios libritos y folletos.

Graciosamente el le achaca el problema al "sistema", como si todo fuera el producto descontrolado de haber seguido ciertos principios de organización, en el cual las mismas personas "sinceras" llegan a estar a su merced sin poder hacer nada. Pero lo que no aclara es de dónde viene ese sistema. Realmente, todas las religiones son una farsa, un fiasco. Su función siempre ha cumplido papeles específicos, y hasta demuestran una manipulación sobrehumana, aún a pesar del esfuerzo concienzudo de toda clase de pensadores e ilustres teólogos. Y en el caso mismo de los jehovístas no escapan a la regla, de hecho han mentido y siguen mintiendo hasta por los codos. Si eso es lo que quiere decir, ¿porqué no lo dice de una vez y se presenta como un arrepentido y desilusionado testigo de Jehová y ser humano angustiado por darse cuenta del uso de las mentiras religiosas productos de las lecturas sinceras de la Biblia (u otros libros sagrados) y que solo puede demostrar la existencia de la mentira y manipulación universal? ¿Porque sigue insistiendo en el valor teológico de la Biblia? ¿Acaso debemos seguir ahora su manera de ver la religión como la verdad? ¿Solo él tiene la explicación correcta de cómo practicar el cristianismo auténtico ahora? ¿Algún otro la tiene acaso?

Por favor, ¡ya basta de ignorantes, mentirosos y embusteros manipuladores!

Año 2002. Para cualquier comentario dirigirse a edgardokomar@yahoo.com.ar

 

 

02/02/05