Make your own free website on Tripod.com

Esos 70 años

En las distintas copias de la Biblia la mención de un período de castigo de 70 años aparece diez veces en cinco libros diferentes. Esto es en Isaías, Jeremías, 2 Crónicas, Daniel y Zacarías. 

 

    Isaías 23:15,17 (3)

    Jeremías 25:11,12 y 29:10 (3)    

    2 Crónicas 36:21 (1)

    Daniel 9:2 (1)

    Zacarías 1:12 y 7:5 (2)

 

Siete de esas diez veces están dirigidos a Jerusalén y la nación Judía. Solamente tres veces se halla dirigida a otra ciudad y pueblo, pues en Isaías 23:15,17 aplica a Tiro.

 

En cuanto a la aplicación al pueblo judío, en Jeremías 25:11,12 aparece la mención de un período de servidumbre de 70 años para Jerusalén y todos los habitantes de sus alrededores al rey de Babilonia en estos términos: 

 

"Será reducida toda esta tierra a pura desolación, y servirán estas gentes (el pueblo de Judá y los habitantes de Jerusalén) al rey de Babilonia setenta años. Luego, en cumpliéndose los setenta años, visitaré al rey de Babilonia y a dicha gente por su delito-oráculo de Yahveh-y a la tierra de los caldeos trocándola en ruinas eternas." (BJ)

 

Estas palabras fueron mencionadas, según consta en el mismo libro de la Biblia, en el "año cuarto de Yoyaquim", rey de Judá, es decir, "el año primero de Nabucodonosor" rey de Babilonia (Jer.25:1). Históricamente nos hallamos en el año 605 a.C. Cualquiera que lea estos versículos podrá discernir con toda claridad que tales sentencias señalan a sucesos futuros y no que estaban en curso. La relación con cierto pago de sábados incumplidos la hallamos en 2 Crónicas 36:21, un libro armado alrededor de un siglo después de la época de Jeremías, donde agrega a la boca de este profeta que el tiempo de cautiverio hasta el advenimiento de los persas pasarían setenta años de desolación, al leer:

 

"para que se cumpliese la palabra de Yahveh, por boca de Jeremías: "hasta que el país haya pagado sus sábados, descansará todos los días de desolación, hasta que se cumplan los setenta años."" (BJ)

 

Este pasaje de 2 Crónicas refiere al tiempo de la destrucción del templo y de la ciudad, hacia el fin del reinado de Sedecías, el último rey de Judá, ocurrido en el año 587 a.C., para cuando efectivamente la tierra culminó desolada. Desafortunadamente no tenemos el registro de dónde se tomaron esas palabras expresadas por Jeremías, donde relaciona los setenta años con la desolación y el pago de los sábados ultrajados. No obstante tenemos una conexión con Levítico 26:31-35, donde sí habla de la desolación para el pago de los sábados no guardados como un castigo futuro en caso de resultar rebeldes. Claramente, para pagar un territorio los sábados debe hallarse desolado, sin gente. Este pasaje obviamente tiene relación directa con 2 Crónicas 36:21. Sin embargo, no hallamos en la Biblia en ningún libro escrito por Jeremías o aludido a él la relación de los sábados incumplidos con la desolación, salvo si consideramos a Levítico escrito por Jeremías. Y la tradición dice que el libro de Crónicas fue compilado por Esdras.

 

De allí que algunos interpretan que los sábados incumplidos no guardan relación con el tiempo mencionado de 70 años. Adjudican los setenta años solo para la "servidumbre", separando el período de pago de los sábados mediante la desolación como un período de tiempo no profetizado.

 

Después de la primera deportación ocurrida en el año 598 a.C., al capitular Joaquín hijo de Yoyaquim, según el libro de Jeremías había profetas que auguraban un regreso temprano de los deportados de entonces. Sin embargo, en Jer.29:10 da a entender que "al filo de cumplírsele a Babilonia los setenta años" recién regresarían los judíos deportados, motivo por el cual dicho capítulo a modo de carta dirigida a los deportados los insta a instalarse, edificar casas, contraer matrimonios y cultivar la tierra en Babilonia. Esto es unos diez u once años antes de la destrucción del templo y el posterior comienzo de la desolación. Aparentemente, los setenta años de servidumbre ya estaban corriendo.

 

En 2 Crónicas 36:22 da a entender que la finalización de los 70 años de desolación se ubica en el primer año de Ciro, rey de Persia, conquistador de Babilonia. Claramente se está refiriendo al cumplimiento de las palabras dichas por Jeremías mencionadas en el versículo anterior, el 21. Estas ideas se repiten en Esdras 1:1-2:1

 

Considerando estas evidencias, algunos afirman que el inicio de los setenta años arrancan a partir del año 609 a.C. para culminar justo al momento ("al filo") de la caída de Babilonia en la fecha histórica del año 539 a.C. Sin embargo, el control babilónico de los territorios de Judá recién comienzan históricamente a partir del 604 a.C. Y en esa época cuando supuestamente Jeremías da a conocer el oráculo los sucesos calamitosos anunciados todavía no se habían iniciado. La rebelión de Yoyaquim recién se inicia para el 601 a.C culminando con el primer ataque a Jerusalén con la consecuente rendición del hijo de Yoyaquim (parece que Yoyaquim había muerto durante el asedio) para el año 598 a.C. Otros, para restar aún más la diferencia, consideran que los setenta años culminan en el año 537a.C., año cuando los judíos regresan a Jerusalén y colocan el fundamento del templo. De ser así, supuestamente los 70 años exactos se habrían iniciado en el 607 a.C. Pero ni con una ni con otra se pueden alterar los sesenta (60) años reales transcurridos entre el 598 a.C al 537 a.C.

 

Pero, amén de las diferencias de nueve a doce años, hay algo que desencaja todo. En Daniel 9 reaparece la mención de los 70 años aludidos a Jeremías, y con toda claridad manifiesta que se refieren al espacio de tiempo de yacer desolada la tierra, pues lee:

 

"me puse a investigar en las escrituras sobre el número de años que, según la palabra de Yahveh dirigida al profeta Jeremías, debían pasar sobre las ruinas de Jerusalén, a saber setenta años." (BJ)

 

No hay manera de entender este pasaje que aplicando el período de setenta (70) años a las ruinas de Jerusalén y al territorio de Judá desolado. Y esto es solo a partir del 587 a.C (once años después del primer ataque a Jerusalén, en el 598 a.C). Esto concordaría sin necesidad de interpretaciones complicadas con Levítico 26:31-35 y lo expresado en Jeremías 25:11,12, pero inevitablemente se hallaría discordante con Jeremías 29:10. Lo cierto en definitiva, aparte de estas discordancias, es que las palabras del libro de Daniel indefectiblemente echan por tierra la interpretación que separaría los 70 años de servidumbre de la desolación. Daniel nos dice que inició su investigación para cuando Baltasar es asesinado y sube un tal Darío el Medo al trono de Babilonia. Obviamente debe tratarse de un gobernante súbdito de Ciro el persa, cabeza del naciente imperio medo-persa que había conquistado Babilonia. Sin embargo, desde el 587 a.C. al 539 a.C. solo transcurrieron cuarenta y ocho años y no setenta. De allí que llama la atención que el investigador Daniel no haya incluido los años de reinado de los reyes babilonios cuando en otras ocasiones es muy puntilloso en aportar datos y mencionar fechas. De otro modo se habría dado cuenta fácilmente que todavía esos setenta años contados a partir de la destrucción de Jerusalén y la desolación de la tierra todavía le faltaban unas dos décadas para cumplirse.

 

No obstante, todo el capítulo 9 por intervención sobrenatural desvía la atención de Daniel del supuesto cumplimiento de esa profecía de restauración al cabo de los setenta años de desolación de la tierra de Judá para hablar de las "setenta semanas", otro período de tiempo con el dichoso número 70 que jalonaría otro futuro de complicaciones judías de diversas características.

 

Pero aquí no termina el asunto. Para complicar más las cosas, aparece en Zacarías nuevamente la mención de los setenta años. Para ubicarnos en el tiempo, nos hallamos en el segundo año del reinado de Darío, alrededor del año 519 a.C. En ese tiempo, se pronuncian estás palabras registradas en Zac.1:12:

 

"Tomó la palabra el ángel de Yahveh y dijo: "Oh Yahveh Sebaot, ¿hasta cuándo seguirás sin apiadarte de Jerusalén y de las ciudades de Judá, contra las cuales estás irritado desde hace setenta años?""

 

Cualquier lector entiende que esos setenta años tienen que ver con lo anunciado por Jeremías, y que los tales llegaban a su fin para la época de Darío el grande, generando una discordancia extrema con el libro de Daniel. Nuevamente, en Zac.7:5, dos años después, en el 517 a.C., se vuelve a mencionar la cuestión de los setenta años en conexión con el ayuno del quinto y séptimo mes que los judíos comenzaron cuando el templo fue destruido por completo. Aparece una pregunta de parte de ciertos judíos de Betel expresada en estos términos en Zac 7:3:

 

""¿deberé llorar en el quinto mes haciendo abstinencia como lo he hecho durante tantos años"

 

Obviamente, para entonces los judíos ya habrían calculado que los setenta años predichos llegaron a su fin, por lo que la pregunta parece pertinente. Debemos recordar que "el quinto mes" corresponde al mes del ataque al templo en el año 587 a.C.(2 Reyes 25:8-21), y "el séptimo mes" es cuando definitivamente, al darse muerte a Godolías, la tierra de Judá queda completamente desolada ese mismo año (2 Reyes 25:25,26).

 

Ante la pregunta, la respuesta aparece desde el versículo 4 al 14. En el 5 lee:

 

"Habla a todo el pueblo de la tierra y a los sacerdotes di: "cuando habéis ayunado y plañido en el quinto mes y séptimo mes, y esto durante setenta años, ¿habéis ayunado de verdad por mi?..."".

 

Finalmente, en el Zac.8:19 se responde definitivamente a la pregunta que los ayunos pasarían al olvido, dando a entender que los setenta años terminaron.

 

Si bien los judíos habían regresado a sus tierras en el año 537 a.C. y colocaron el fundamento del templo, las obras de reconstrucción del mismo no avanzaron. Aunque edificaron casas y se instalaron, la religión como centro de las actividades del pueblo judío se hallaba paralizada. La desolación espiritual todavía continuaba aunque la desolación física había finalizado.

 

El problema de todo esto es: si el período de 70 años predichos por Jeremías se inician en el año 598 a.C. para armonizar con Jer. 29:10, entonces el libro de Daniel está equivocado. Pero si consideramos al libro de Daniel inspirado, podemos concluir que Jer. 29:10 no esta bien traducido o interpretado, por lo que los setenta años deben contarse a partir del año de la destrucción de Jerusalén y del templo conjuntamente con la desolación del territorio en el 587 a.C. Pero de ser así, ambos, el período "espiritual" o religioso y el "físico" o civil corren parejo. Esto echa por tierra a aquellas otras interpretaciones que buscan "salvar" las declaraciones de la Biblia, tratando de dividir en dos períodos distintos estos setenta años, sugiriendo que el "espiritual", el mencionado en Zacarías, no fue predicho por Jeremías. Pero ello es absurdo, porque la restauración predicha jamás se limitó a solamente una faceta tipo física o civil, como la construcción de casas y actividades regentes, desvinculada de las directrices religiosas, por ser éste un aspecto inseparable de la existencia judía. Y por otro lado, dado que la finalización de los setenta años eran anunciados para cuando el control de Babilonia llegara a su fin, la misma no pudo concretarse para el comienzo del reinado de Ciro el rey de Persia por la sencilla razón de faltarle años todavía, y porque ese período culminaba según Zacarías para el cuarto año de Darío el Grande, muchos años después de la capitulación caldea. De hecho, es la única cuenta que casi coincide con la historia, pues tal como lo atestigua el libro de Esdras, para el 515 a.C. se inaugura el templo, 72 años después del comienzo de la desolación de Jerusalén y la tierra de Judá predicha por Jeremías y remarcada por Daniel. El único problema es que no encaja con el resto de la profecía de Jeremías en lo concerniente a Babilonia, pues se hallan varios años bajo el poder Persa..

 

En otras palabras, esos setenta años son un embrollo bíblico.