Make your own free website on Tripod.com

                              

Introducción

La escolástica es una filosofía cristiana propia de la edad media surgida a consecuencia del avance de ideas contrarias inspiradas en la filosofía griega, principalmente la aristotélica, en una época coincidentes con el desarrollo del comercio, las ciudades y la burguesía. Distintas corrientes religiosas no cristianas usaban de razonamientos filosóficos griegos, considerados como máximos exponentes de la ciencia de ese entonces, para respaldar sus teologías y criticar posturas cristianas oficiales, ante lo cual la escolástica (básicamente un programa de estudios de las escuelas monásticas) usando las mismas fuentes griegas se desarrolló en la corriente católica para contrarestar el poder de otras teologías, especialmente la judía e islámica.

Los gérmenes de este movimieto religioso aristotélico aparecen en los escritos de los primeros filósofos cristianos como San Agustin y San Isidoro, y florecen en el siglo XII en un sistema completo y coherente por el esfuerzo de cristianos como Alberto Magno, santo Tomás y Juan Duns Escoto. El escolasticismo subsistió a traves de un período de decadencia hasta la segunda mitad del siglo XIX, en el que renació con el llamado neoescolasticismo.4

Los historiadores concuerdan en decir que la difusión del pensamiento griego coincide con el conflicto entre la teología cristiana con el avance de la teología judía y del islam, obligando a los cristianos a enfrentar tales tendencias contrarias a sus creencias y propósitos (evangelización). La prestigiosa filosofía aristotélica, considerada emblemática de la razón, resultó en una atractiva y abundante  fuente de recursos lógicos tanto para judíos como árabes, además de paganos y otros creyentes, para trasladar su persuasión hacia sus propias doctrinas y creencias religiosas.6 

Antecedentes 

Por cierto, este tema de la relación no era nuevo. Ya Justino Mártir, tan temprano como en el siglo II, fue un cristiano que buscó la manera de fundamentar las creencias cristianas en los razonamientos filosóficos griegos. Otros pensadores cristianos, como Orígenes y Agustín, también desarrollaron argumentos semejantes al período de la escolástica. Pero, para la edad media, el problema al cual se enfrentaban los cristianos resultó mayor por dos motivos importantes. En primer lugar, ya no era bien visto por muchos cristianos esta fusión de las enseñanzas cristianas con la filosofía griega, razón por la cual fue criticada y abandonada por diversos maestros cristianos. Este proceder no afectó la propagación del evangelio poque en su mayoría las personas no tenían tiempo para meditar y no estaban al tanto del progreso griego. Eso pone de manifiesto el otro problema, es decir, en segundo lugar, justamente la expansión que tuvieron las ideas contrarias al cristianismo fundamentadas precisamente en esa misma filosofía y conocimiento griego gracias a un auge en el bienestar económico generalizado, obligaba a hacer algo donde el cristianismo fundamentado en los evangelios y cartas pastorales por si mismo no alcanzaba.

Se dice que "Jesús, al contrario de los aristotélicos, no practicó el silogismo sino la parábola. A partir de este simple hecho germinal se distinguen dos líneas de pensamiento. Una, la filosófica; otra, la religiosa. Aquélla, racional, acepta lo natural; ésta, lo sobrenatural y, en este sentido, lo irracional."5 Como naturalmente nadie gusta de quedar ante los demás en absurdo, infundado, esgrimiendo conceptos ilógicos, sino como alguien cuerdo, sensato, un ser racional, se resolvió retornar al pensamiento griego, proponiendo conocer y discutir a Aristóteles, el cual como vimos eran las fuentes de los contrarios. Ahora bien, ¿buscaba la fe cristiana el apoyo en la filosofía griega?

Cristianos críticos de la escolástica negarán por completo una afirmación a esa pregunta. El maestro Miguel Hidalgo y Costilla (sacerdote mejicano rebelde, 1753-1811) ha llegado a decir que ""El haber adoptado los principios aristotélicos, no lo debemos al mérito de Aristóteles, ni a lo bien fundado de sus principios, sino a la condición de los tiempos. De modo que, si como fue Aristóteles el que dominaba en Francia y servía de escudo a los herejes, hubiera sido Pitágoras, Leucipo o Anaxágoras (Santo Tomás) hubiera abrazado igualmente los números, los átomos o la homoeomería y la panspermia (para explicar la verdad), porque así lo dictaba la prudencia"."5

En otras palabras, los escolásticos fueron unos simples manipuladores que utilizando las mismas armas del pensamiento griego las tornaron en contra de aquellos que las usaban contra ellos. Sin embargo, si ésta realidad es la correcta muestra una enorme debilidad del pensamiento cristiano positivo y del metódico. ¿Cual? Los escolásticos no fracasaron en su enfrentamiento, ganaron. Sobrevivieron y se multiplicaron, y sus ideas han renacido en distintos movimientos religiosos actuales. De hecho, las palabras citadas del maestro Hidalgo y Costilla revelan que fue un fruto de la misma. Fue convertido en patriota al ser fusilado por rebelarse al gobierno realista. No obstante, en cuanto a la escolástica misma, si bien resultó fuerte, revelaría una astucia que compromete de manera nefasta la rectitud divina que pretende realzar. 

Pero existe otro aspecto. Los cristianos críticos de la escolástica también usaron en toda época medios de razonamiento natural , es decir el racional disponible para convencerse y persuadir a otros. Diferían del escolasticismo en algunos conceptos metafísicos o pertenecientes al terreno irracional, con lo cual la disparidad era superficial. Ello muestra la realidad de fondo de esta tendencia, en la cual la escolástica se destacó. ¿Cuál? No podemos aceptar una actitud de manipulación deliberada, pero si autoinducida  por la enorme necesidad del cristianismo culto de entender su significado. Esta situación revela que el aspecto conciliatorio de la fe con la razón siempre ha sido y continúa siéndolo solo aparente, no real. 

Fundamentos de la escolástica

Veamos cómo se desarrolló. Para entonces, la edad media, se consideraban dos fuentes de verdades. La resultante de la fe encuadradas en dogmas y doctrinas cristianas provenientes de interpretaciones de las Escrituras que la Iglesia católica imponía y las llamadas racionales naturales, aquellas alcanzadas por eminentes filósofos griegos, entre ellos Aristóteles, provenientes de la interpretación de la naturaleza mediante métodos discursivos.

Verdades de la fe: existencia de Dios, pecado, justicia divina, naturaleza de Jesús, perdón, 

                                      rescate, resurrección, vida eterna, etc. Se consideran que exceden la     

                                      capaciad de la razón humana, imposibles de comprenderlas  de manera 

                                      lógica.                                                                                                                   

 

Verdades naturales: Conceptos sobre la materia, física, matemáticas, astrología, biología, 

                                          zoología, metafísica. También se consideran limitantes, aunque más

                                          lógicas al entendimiento que las enseñanzas de la fe.                          

 

Este concepto de "dos fuentes de verdad" sigue siendo usado hasta nuestros mismos días, salvo que las antiguas "verdades naturales" de los maestros griegos han recibido el complemento del método científico con el cual han obtenido un paquete mayor de conocimientos certeros y más ajustados a la realidad que cuando disponían de las solas estructuras filosóficas de antaño. 

 

Origen confuso del cristianismo

Ahora bien, los cristianos en sus inicios se hallaban en una situación más difícil que los judíos. ¿Porqué, si ellos usaban las Escrituras hebreas también? El problema de los cristianos durante los primeros siglos estuvo concentrado en la naturaleza de Jesús. Hasta el día de hoy los judíos no reconocen a Jesús como el Mesías o Cristo por varias razones fundamentales. En primer lugar, Jesús no reveló la pronuciación correcta del nombre yhvh, ampliamente usado en las escrituras hebreas pero cuya pronunciación, según se explica debido a una superstición judía, se perdió con anterioridad a la llegada de Jesús. De esa manera estas cuatro letras representan el nombre inefable de Dios. Este aspecto hizo que los cristianos posteriores, cuando vieron que el fin no había llegado, elaboraran la doctrina de la Trinidad, en la cual indirectamente explicaba (sin decirlo) que el nombre de Dios fue revelado como Jesucristo, pues Jesús era parte del yhvh en dónde había además del hijo un Padre y un Espíritu Santo que conformaban al "un solo Dios". Esta concepción chocaba de lleno con las Escrituras hebreas, con lo cual en segundo lugar, resultó para la teología judía en una herejía y falsificación total del concepto divino de su Dios yhvh. 

 

Otro de los problemas fundamentales de los cristianos era su oscura procedencia intelectual. Si debemos creerles a los evangelios las extraordinarias hazañas de Jesús, resulta sumamente raro que personas contemporáneas no cristianas no hubieran aportado un testimonio serio. Probablemente se dijeran muchas cosas increíbles acerca de él, tal como suele ocurrir hoy día respecto a sanadores sobrenaturales, pero la credibilidad en hechos de esa clase se envuelve de escepticismo. Así como en hechos era dudado también en cuanto a sus palabras resultaba incomprensible, salvo para los enfermos, deshauciados y gente del vulgo. Mucho de lo que Jesús hacía era en secreto, para las almas pobres, solo para los que tienen fe. Ese mismo criterio siguieron los escritos originales del TC (Nuevo Testamento o Testamento Cristiano). Jamás se preservaron, clasificaron, atesoraron ni recibieron tratamiento testimonial alguno mediante los cuales tan solo unos siglos después fueran usados por los mismos cristianos. El canon cristiano a pesar de ser más reciente que el judío, es más confuso que éste. Todavía hallamos copias de la Septuaginta de siglos anteriores a Jesús, pero no encontramos siquiera copias de los evangelios de antes del 70 E.C. Al contrario, de haber existido, pareciera que o no les dieron importancia alguna o bien los hubieran eliminado a propósito, y aunque solo sabemos que se preservó el original de Mateo hasta el siglo IV, a través de lo que no se dice de lo más importante pone al cristianismo primitivo como una simple secta mesiánica judía, y al posterior, como una forma que busca rescatar de las cenizas su exitismo popular.

 

Un comentario al respecto dice: "El manuscrito más antiguo que existe de las Escrituras Griegas cristianas es el Chester Beatty Papyrus No. 2 . Data, según las últimas investigaciones, del año 80 E.C, es decir, muy, muy próximo a los escritos originales. Contiene fragmentos de nueve de las cartas del apóstol Pablo: Romanos, Hebreos, Primera a los Corintios, Segunda a los Corintios, Efesios, Gálatas, Filipenses, Colosenses, y Primera a los Tesalonicenses. En ninguna de ellas aparece el Tetragramatón, NI SIQUIERA CUANDO SE CITAN TEXTOS DE LAS ESCRITURAS HEBREAS."8  Esto muestra que no tenemos ninguna alusión a transliteración alguna del nombre en un período tan temprano antes de la muerte del apóstol Juan y de la aparición del Apocalipsis. Con respecto a los evangelios, numerosas fuentes revelan que fueron una colección de escritos provenientes de la tradición oral de las primeras décadas después de la muerte de Jesús, los que conformaron hacia finales del primer siglo y durante el segundo la composición de los libros completos tal como los conocemos hoy. La mayoría citan una fecha de composición final para después del año 70 E.C. 9 De interpretar las alusiones dadas a los capátulos 13 de Marcos, 24 de Mateo y 21 de Lucas a la destrucción de Jerusalén, llama la atención que los mismos cristianos que conocieron a Jesús no hayan corroborrado tal profecía. No existe mención histórica de parte de Flavio Josefo o de cualquier otro historiador imparcial de que los cristianos huyeran de Jerusalén debido a las profecías de Jesús. Ausencia de datos, nombres de los escritores, y fecha de finalización de los mismos, dejan a merced de la duda y el ecepticismo toda afirmación producto de la fe.

 

Existen evidencias internas de la misma Biblia que colocan a los evangelios como posteriores a las cartas apostólicas, y a su vez la composición de los mismos revela que fueron producidos solamente para un grupo selecto de cristianos, a modo de documentos reservados y no para su uso generalizado. Que los evangelios no fueron copiados a los distintos idiomas en que tan temprano como en el año 33 E.C. la divulgación de la nueva fe crisitiana lo requería, tal como se puede ver según lo relatado en Hechos 2:5-11, suena raro. De haber exitido estos documentos cristianos tan temprano en la historia de los cristianos primeros, seguramente se habrían copiado a las distintas lenguas que supuestamente de manera milagrosa usaron los apóstoles y discípulos directos para hablar a los judíos provenientes de distintas partes del imperio durante la fiesta de ese año. Todo lo que se conoce es que los evangelios fueron escritos en griego, salvo Mateo que al comienzo se escribió en hebreo, conservándose de esa manera durante mucho tiempo. Es como si hoy día las principales obras de una doctrina histórica de gran importancia solo están en inglés, y nadie que no conozca ese idioma y tuviera acceso a la única o a lo sumo a las pocas copias originales existentes en alguna oficina central, podría conocer lo que dice. De modo que no quedaba otra opción que conocer las narraciones de manera oral, cuando cristianos informados lo transmitieran a la congregación durante sus visitas pastorales. Ante ello no es difícil imaginar la pobreza de contenido evangélico que habría en las masas cristianas en oposición a la riqueza de la que solamente unos pocos favorecidos pudieran tener, hecho histórico real y bien visible siglos después.

 

Sin embargo, las evidencias internas de las cartas pastorales muestran que no existía ningún tipo de documento cristiano formalizado durante el primer siglo del cual citaran, sino solo tradiciones orales, con lo cual la riqueza intelectual cristiana fue al comienzo parca y muy fragmentada. Por ejemplo, Pablo en su primera carta a los Corintios, escrita alrededor del año 57 E.C., en 1Cor.11:23-26, expone cómo debe llevarse a cabo la llamada Cena del Señor, de manera similar a como aparecerá en el evangelio de Lucas, pero no cita a ningún documento de uso cristiano escrito, sino que se presenta él mismo como portavoz de ese rito. Obviamente, Lucas compañero de Pablo, sería el que más tarde lo pondría por escrito en su composición. Esta evidencia literaria pondría al primer evangelio escrito, según se cree es Mateo (otros opinan que fue Marcos), también como posterior a la carta de Pablo.

 

Tan temprano como hacia finales del primer siglo las cartas pastorales revelan con claridad los problemas a los cuales se enfrentaba el cristianismo. Corrientes filosóficas de todo tipo trataban de irrumpir en la ortodoxia establecida por los apóstoles. Pablo fue sin duda el primer exegeta y luchador intelectual de todas aquellas ideas diferentes que enfrentaba la lógica cristiana. Esta tendencia se fue intensificando con el paso de los años, y entrando al siguiente siglo las dificultades iban en aumento. Ya se estaban usaban las cartas pastorales como documentos cristianos importantes, leyéndose en las distintas congregaciones, por  lo cual pronto se hicieron copias de las mismas, y de ese modo lentamente los fundamentos cristianos comenzaron a documentarse, entre los cuales aparecen los evangelios, cuya conformación, finalización y canonización abarcó un enorme período de tiempo.

 

A medida que con el paso de los siglos el cristianismo se dispersó y su cantidad de miembros se hizo muy grande incluyendo a miembros cultos de distintos puntos geográficos, y después de batallar por dogmas y herejías de todo tipo, la estructura religiosa era ya un aparato complejo que seguía descansando en las doctrinas cristianas originales, las cuales eran la parte débil que opositores y cuestionadores de todo tipo ponían en duda. Recién a finales del sigloV tenemos el decreto Gelasiano sobre la conformación canónica de las escrituras cristianas en donde se rechazan una multitud de libros considerados apócrifos, siendo prohibidos para su lectura por cristiano alguno. Sin embargo, en la medida que los conocimientos griegos eran cada vez más divulgados y se relacionaban con las creencias cristianas, las fricciones aparecían. 

 

Era obvia la necesidad de recurrir a la racionalidad humana para explicar sus dogmas y tratar de frenar el intento de hacerlos desaparecer. Su existencia se hallaba amenazada. La racionalidad era un arma poderosa, y los escritos sagrados debían ser considerados como fuente de la verdad. ¿Cómo conciliar el avance filosófico o sabiduría griega considerado como una sapiencia humana correcta o "verdad" con la "verdad" cristiana? 

 

Desarrollos discursivos de Orígenes

Si bien Orígenes no fue beatificado debido a algunas doctrinas consideradas heréticas que enseñó, como es el caso de la preexistencia de las almas, es considerado un notable docto cristiano del siglo III que ha luchado por la fe ante aquellos que la ridiculizaban frente al pensamiento racional. Su obra maestra fue la famosa Hexapla, trabajo colosal de exégesis crítica para llegar a un texto seguro; y en sus debates defendía distintos conceptos cristianos, como la fe, el libre albedrío, la naturaleza de Jesús como el Mesías predicho y la Revelación encarnada o Logos. No distinguía entre razón y fe, pues consideraba que el Logos cumplía con la razón, solo que el hombre común no podía acceder a ella por motivos circunstanciales, solamente algunos educados y cultos que alcanzaban un cierto nivel de comprensión después de una cuidadosa y esforzada tarea de estudio e investigación. Como puede notarse, Tomás de Aquino decía más o menos lo mismo.

Muchas otras ideas de Orígenes fueron usadas siglos después por creyentes de todo tipo, inclusive en nuestros tiempos. Por ejemplo, en lo concerniente a la fe, "Celso acusa a los cristianos de huir del espíritu crítico y de querer una fe ciega. Orígenes responde...que todos los cristianos que puedan están invitados a utilizar su razón para estudiar e interpretar las Escrituras, aunque haya pocos capaces dé ello. Para la mayor parte, la mejor actitud es la de la simple fe; la eficacia moral de la doctrina cristiana es la prueba del carácter racional del acto de fe" (C. Celso I, 9). Orígenes pasa entonces al ataque: "también los filósofos exigen fe a sus discípulos; realmente, por un acto de fe un joven asiste a tal escuela con preferencia sobre los demás, ya que no ha pasado previamente por todas ellas para probarlas antes de escoger la que va a seguir" (C. Celso 1,10). "Por otra parte, la fe es esencial a toda vida humana. Sin ella no es posible hacer nada: ni navegar, ni casarse, ni tener hijos, ni sembrar. Se cree que las cosas irán lo mejor posible, aunque el resultado sea dudoso y el fracaso frecuente. Pero sin esta confianza nadie tiene el coraje suficiente para emprender una acción" (C. Celso I, 11).7 

¿Quién no ha escuchado estos argumentos hoy? Veamos: No todos los cristianos están al nivel de alcanzar el entendimiento... es una realidad, pero eso no resuelve los planteos irresueltos por aquellos que sí tienen el nivel de entender del asunto que se está hablando. Señalar la eficacia moral de la doctrina cristiana como la prueba es simplemente un desvío. Otros pueblos paganos y alejados han sobrevivido, se constituyeron en civilizaciones y fueron felices sin las doctrinas cristianas ni las judías. Con respecto a la fe en la filosofía, eso tiene solo sentido parcial, porque el filósofo sabía que más adelante podía cambiar de idea, nunca creía que ya lo sabía todo, comprendía que su conocimiento era limitado y progresivo, algo muy diferente de los dogmas religiosos. Su fe no estaba atada a cultos obligados ni a donaciones "voluntarias". Es cierto que la fe es esencial a toda vida humana, pero no la fe cristiana, esa no es esencial. Ni siquiera hace falta ninguna fe religiosa organizada. Existe una gran diferencia entre la fe religiosa y la fe racional. Uno no cree simplemente que "las cosas irán lo mejor posible, aunque el resultado sea dudoso y el fracaso frecuente", sino que también trabaja para ello, pues sabe que si hace las cosas de cierta manera los resultados serán posibles. Si uno siembra es porque sabe que va a cosechar, ¿y porque lo sabe? Pues porque ya lo ha visto muchas veces. Aunque no comprende cómo funciona biologicamente no tiene motivos para dudar que dejara de funcionar a cómo lo han estado haciendo hasta el grado que lo ha visto y entiende sobre su cultivo. Y aunque sabe que a veces fracasa por motivos desconocidos o por situaciones comprensibles, también sabe que la probabilidad de éxito es frecuente. La confianza irracional es totalmente innecesaria para emprender una acción inteligente, es necesario una medida de conocimiento que brinde a la persona las razones suficientes para ejercer esa confianza de la que habla Aquino. 

¿Porque entonces-dirán algunos-las personas expresan "gracias a dios" por el éxito en alguna empresa? Es cierto que en el pasado (y hoy también en algunas partes) las personas depositaban una fe adicional, del tipo religioso, cuando practicaban sus cultivos. También recurrían a los sacrificios y las festividades de agradecimiento. Hoy día muchas personas también piden a toda clase de divinidades y santos bendigan el esfuerzo de sus manos. Pero, ¿significa ello que esa fe es necesaria? No, más bien eso lo cree el individuo, generalmente expuesto a situaciones que no controla, adquiriendo una tranquilidad autoinducida semejante al bienestar o mejoría que siente una persona con algún malestar que toma un placebo. Muchos dirán que esa actitud humana revela que naturalmente el hombre y la mujer sienten deseos de comunicarse con la divinidad, porque esa divinidad existe. Pero entonces, ¿tanto le cuesta a esa divinidad comunicarse de una vez y bien claro con el hombre? ¿Porqué existió y sigue existiendo tanta confusión en la materia? ¿Quién tiene las respuestas pudiendo indicar claramente la realidad espiritual? La experiencia muestra que no existe nada que este fuera del nivel individual, personal, íntimo de cada ser. Eso no se puede discutir, controlar, difundir ni monopolizar.

Obserando la manera en que Orígenes trata de interpretar el pecado del Génesis, tema fundamentado en una narración incomprensible en sentido literal, podemos ver que llega a una explicación parecida a Pablo de Tarso (el primer filósofo cristiano) al manifestar que es una especie de falla producida por una mala elección, una caída donde aparece un tipo de libre albedrío "negativo". Sin embargo necesita desarrollar una teoría-preexistencia de las almas-para poder sostener de una manera más racional a su juicio semejante conclusión sobre este debate milenario, teoría que a todas luces parece inspirada en la lectura de algún libro del hinduismo. 

Su concepto de pecado demuestra algo interesante. Por ejemplo, leyendo una fuente que lo explica, al decir  "el pecado consiste en tómar equivocadamente, pero de forma voluntaria, por absoluto lo que no es más que una imagen deficiente de lo absoluto sin seguir caminando hacia ese absoluto cuya dirección se indica en esa imagen.", pone en evidencia la controversia entre fe y razón que el mismo no debate. La imagen "deficiente" es el mundo material, el "error" es creer que el mundo material es lo absoluto, todo lo que existe sin prestar atención a la dirección indicada en este mundo material hacia la auténtica realidad, que por cierto es indicada solo de manera intuitiva. Ahora bien, ¿quién se encargará de satisfacer y dirigir esa intuición? La Revelación, por cierto; y en manos de sus sabios maestros, pero claro, ya sabemos que es de manera irracional, por fe y, lo más grave, por una multiplicidad de sendas. Ahora bien, si a la persona no le satisface esa manera de indicar y aclarar la "dirección" de la senda a la realidad por verla incomprensible al señalar un camino-el cristianismo obviamente-decide tomar otra vía diferente, peca de manera "voluntaria". ¿Porqué semejante alocución tan desquiciada?

 

Desarrollo de la escolástica

Sin duda Orígenes fue un hito en el uso de la filosofía en el ámbito religioso cristiano, pero hacia la edad media, como vimos al principio, el problema se había extendido a tal punto que se resolvió retornar a Aristóteles. Al tratar de combinar ambas fuentes de "verdades" (o de conocimiento) se implantó en las escuelas monásticas el denominado método escolástico. "El método escolástico se basó en la enseñanza de las siete artes liberales, que se dividían en trivium (gramática, dialéctica y retórica) y el quadrivium (aritmética, geometría, música, astrología, más tarde se incluyó la astronomía)."3 Fueron las precursoras de las futuras universidades.

Hacia el año 1200, Alberto Magno conocido como “El Doctor Universalis”, maestro de Tomás de Aquino, se propone: “Hacer inteligibles a los latinos todas las partes de la filosofía aristotélica”3 "No solo la Lógica; también la física, la metafísica, la psicología, la ética y la política del Estagirita ( patria de Aristóteles) son ahora introducidas en el patrimonio común espiritual de la escolástica, junto con las ideas de la ciencia árabe y judía y de otras muchas fuentes diversas, particularmente neoplatónicas."3

Sin embargo, un razonamiento aceptable, en la forma de una argumentación creíble, no necesariamente representa la realidad o una "verdad" incuestionable, aunque suele ser considerada en su momento como tal por la mayoría de los legos cuando es enunciada. Expongo aquí mi disconformidad atribuida a la corriente del escolasticismo por el uso de la palabra "verdad" como sinónimo de lo que en realidad es "conocimiento especulativo". No existe una "mentira" en un conocimiento equivocado o diferente, sino ausencia de mayor información. La "verdad" tiene que ver con la honestidad, por lo que es una cualidad moral, no intelectiva. Es por la forma de usar el conocimiento, deliberadamente practicado para alcanzar ventaja o dominio sobre otros, cuando aparecen en escena las intencionalidades, manipulaciones, ardides mentirosos o estrategias persuasivas y con ellos las facetas filosóficas y religiosas para sustentar semejantes estructuras en una suerte de engaño autoinducido, una suerte de desarrollo argumentativo para justificar los medios de control y subyugación aplicados. En filosofía así como en la ciencia siempre existieron y existen caminos no resueltos, en los cuales se reconoce la posibilidad de hallarse equivocado. La idea de "verdad" en el conocimiento procede de una mentalidad restringida, generalmente afectada por el matiz religioso. 

Fusión inevitable

Cuando los conceptos religiosos desarrollados como dogmas, chocaban con conceptos de la filosofía griega, en especial con aquella producida a partir del estudio de la naturaleza, generaban a partir de los que captaban el entresijo una cierta expectativa negativa en la mentalidad general de la población afectada bajo el control político religioso de una estructura dada. En el caso de los cristianos ante una situación de este tipo la pregunta clave, de ser honesto el movimiento partidista sería: ¿se podía prescindir del saber griego bastando la sola Revelación? Debido a que resultaba difícil probar que el razonamiento especulativo griego estaba equivocado, en especial cuando podía explicar aspectos de la naturaleza con increíble convicción y en muchos casos con bastante precisión, no se tardó mucho en entrever la posibilidad de una incorrecta interpretación de la Revelación a la luz del entero desarrollo filosófico griego, por lo cual algunos se preguntaron: ¿cómo conciliarlas? De ese modo, tan solo unos pasos más llegaban a preguntarse: ¿podría servir para entender mejor la palabra revelada? Y así fue como ambas se afectaron mutuamente entre sí formando una estructura diferente.

De allí que "la escolástica fue un movimiento filosófico teológico que intentó utilizar la razón natural humana, se basó en la filosofía principalmente en la ciencia de Aristóteles para comprender el contenido sobrenatural de la revelación cristiana."3

A consecuencia de ello "su empeño (fue) en someter a la jurisdicción teológica todos los puntos controvertibles", "procurando conciliar la teología con su sierva la filosofía". Sin embargo, no fue un camino fácil. Había eruditos cristianos que no aceptaban tales propósitos. Por ejemplo, Melchor Cano (1509-60) "Combatió con el encono propio de su carácter la doctrina aristotélica de los universales, declarando que nunca había logrado entenderla. Opinaba también que en cuanto a la teodicea y a la inmortalidad del alma, Platón respondía mejor que Aristóteles a los dogmas cristianos. En lo demás prefiere al estagirita y llama a Santo Tomás máximo gravissimo theologo atque philosopho."1

Además de aspectos netamente religiosos (interpretación de profecías, existencia, personalidad y comunicación de Dios con el hombre) buena parte de la filosofía cristiana giró alrededor de la política y la manera correcta de crear y establecer las leyes para el gobierno de las sociedades en un marco de proselitismo evangélico y control religioso. Era necesario sentar las bases jurídicas del Derecho. Inevitablemente entran en escena aspectos tales como la validez de leyes paganas así como la formulación de nuevas leyes, las razones para su imposición, el sentido de la guerra, la guerra justa, el saqueo, el castigo físico "terrenal" incluyendo la pena de muerte, la expropiación de tierras a los indígenas, la relación con los gobernates, el tiranicidio, etc (Fray Domingo de Soto (1492-60), jesuíta P. Luis de Molina, (s.XVI), P. Juan de Mariana (1536-623), Jerónimo de Carranza (1582),  Francisco de Vitoria (1550), Luis del Alcázar (s.XVI), 1

Ya en el siglo IV, para justificar el ejercicio del poder del gobierno humano el beato Agustín decía que : "El Estado no es consecuencia del pecado original ni una creación del egoísmo humano."2 Ello ponía al poder mundano como aliado del religioso, muy diferente a la idea original de Jesús en donde se exponía a los tales como parte del mundo de Diablo, totalmente opuesto al grupo regido por Dios, la Iglesia. Probablemente Agustín no habrá tenido en mente el poder romano durante la dura persecución de los cristianos.

Bartolomé de las Casas (1474-1566) con respecto a las actitudes conquistadoras españolas, basadas en buena medida en las especulaciones filosóficas escolásticas, expresa: "Hay que confesarlo; fuimos tan desaforados como todos los invasores, no por españoles, sino por conquistadores, pues «para eso, dice D. Modesto Lafuente, se aunaron las dos pasiones que más endurecen el corazón humano: la codicia y el fanatismo»."1

No obstante hay que rescatar que las atrocidades cometidas fueron llevadas a cabo por personajes nefastos, casi totalmente ocultadas al rey aunque el rey ya lo sabía, porque era informado por los mismos religiosos. A pesar de la promulgación de leyes extrictas, la codicia pudo más que la doctrina, porque los hombres que llevaron a cabo las conquistas eran reos y desaforados, ocultándose detrás de la mentira y la adulación por su propio beneficio a fin de ocultar su manera retorcida de llevar a cabo la aplicación de las leyes reales.

Es como lo manifiesta en parte Fray Agustín Dávila y Padilla, en su Historia de la provincia de Santiago de Méjico de la orden de Predicadores (1596), donde exclama: «Todo se acabó y despobló por el rigor y crueldad de algunos capitanes y soldados que, interpretando siniestramente las justas leyes de los Reyes Católicos, llamaban promulgación pacífica su violenta demanda de oro y al no darlo llamaban resistencia a la promulgación del Evangelio, y con esto los destruían.»1 Claro, "las justas leyes de los Reyes Católicos", una dominación justificada sobre la base de cierta 'justicia', permitió el desarrollo "normal" de los sucesos, pues jamás fueron castigados esos "algunos capitanes y soldados" cuando en realidad eran órdenes secretas ya impartidas. Fue el eterno juego de la hipocresía, que en este caso desembocó en una crueldad ostentosamente visible.

Argumentos escolásticos

Tomás de Aquino, el máximo exponente del escolasticismo, desarrolló la fórmula de la analogía del ser para expresar el principio de la reforma radical aportada al aristotelismo. De acuerdo al tomismo el ser de Dios y el de las criaturas es distinto, en el sentido de análogo. Ello implicaba limitaciones a la razón natural la que sería completada por la teología.  "Aristóteles es para Sto. Tomás el fin último de la investigación filosófica. El Estagirita llegó hasta donde podía llegar la razón; más allá, sólo hay la verdad sobrenatural de la fe. Mientras el filósofo parte del mundo de la experiencia y se remonta racionalmente a Dios, en la medida en que Éste puede ser conocido por las criaturas, el teólogo parte de Dios según Él se ha revelado a sí mismo; el método natural de la teología consiste en pasar de Dios a las criaturas, en vez de ascender de las criaturas a Dios, como hace el filósofo. La diferencia entre filosofía y teología consiste en que el teólogo recibe sus principios de la Revelación, y considera los objetos de que se ocupa como deducibles a partir de lo revelado; mientras que el filósofo capta sus principios por la sola razón, y considera los objetos de que se ocupa no como revelados, sino como captables por la luz natural de la razón."2

Sin embargo, al admitir que 'lo revelado requiere deducción', en el sentido estricto hasta los principios aducidos deben ser interpretados. Ello obliga al uso de la limitada racionalidad humana en el campo de la interpretación religiosa en una suerte de analogía especulativa con la filosofía griega, con lo cual el círculo vicioso no se rompe. Por otro lado, no existen evidencias concretas de que las escrituras consideradas sagradas fueran "revelaciones de Dios". Eso es una premisa religiosa discutible. De allí que la teologia no deja de ser filosofía, si bien una clase de filosofía que prescinde casi por completo de la realidad objetiva, descartando o subordinando la naturaleza o mundo físico real a los vaivenes interpretativos de las Escrituras producto de la especulación imaginativa de la época. Aunque el teólogo tiene aquello a lo cual el llama la Revelación, la misma no le revela nada si no usa de su propia especulación natural para comprenderla, desarrollando de esa manera la teología, cuerpo o estructura doctrinaria a partir de la cual interpreta y aplica todo lo que lee, ve, siente, huele y oye en un marco prestablecido según los intereses del momento. El problema del tomismo es la ausencia de diferenciación entre la especulación y la racionalidad, considerando que la imaginación del estagirita es también parte de la razón, principio a su vez trasladado de la misma manera al teólogo que se sirve de una fuente considerada "sobrenatural", la Revelación. Con la llegada posterior del método científico, la imaginación queda reservada tan solo como parte motivadora a ser comprobada y no como principio y fin de la razón y de su campo de influencia. La milenaria búsqueda de la "verdad" a través de la filosofía intuitiva llegaba a su fin en la medida que el método experimental se perfeccionaba.

Se admite que "hay verdades que son comunes a la filosofía y a la teología"2, ello es porque la llamada Revelación contiene deducciones de la sola razón humana natural proveniente de la tradición antigua que las compuso y no como registros de expresiones provenientes de un ser sobrenatural.

No obstante, existe una premisa muy importante a considerar. "Concedido que Dios es el fin del hombre, (o la búsqueda natural de la beatitud sobrenatural) es moralmente necesario que el descubrimiento de verdades tan importantes para la vida no se deje simplemente a las solas fuerzas de hombres que tengan la capacidad, el celo y el tiempo libre suficiente para meditar acerca de ellas; si no al contrario, es necesario que aquellas verdades sean también reveladas."2

Ello quiere decir ni más ni menos, que dada la generación del concepto de un ser superior divino en la mente de todo hombre que busca su protección, sería totalmente inmoral que ese Ser no proveyera verdades reveladas no solo sobre su existencia sino sobre su señorío a las que por voluntad, tiempo y pericia sola humana sería imposible de arribar, en especial, al establecer la desigualdad existencial entre ambos. Esta desigualdad es inducida por la razón que ve la necesidad de aprender para saber y como superior a la naturaleza y el universo que lo rodea, obligando a recibir en vez de solo hallar.

"¿Se puede llegar por caminos distintos al conocimiento de una misma y única verdad? Sto. Tomás responde que es absolutamente imposible que haya fe y conocimiento a propósito del mismo objeto, que la misma verdad pueda ser conocida científicamente (filosóficamente) y al mismo tiempo creída (por fe) por el mismo hombre." Dado que este concepto no es una ley, Tomás de Aquino responde que "hay personas que, o bien no tienen la suficiente capacidad para usar de su razón, o bien no tienen tiempo suficiente; es a éstas personas a las que va dirigida la palabra revelada."2

El asunto es que "la razón no puede demostrar lo que pertenece a la fe, porque entonces la fe perdería todo su mérito."2  A su vez, "cualquier oposición entre revelación y razón podía deberse a un uso incorrecto de la razón, o una mala interpretación de las palabras de la revelación. Los escolásticos creían que la revelación era la enseñanza directa de Dios y que ésta tenía para ellos un mayor grado de verdad y certeza que la razón natural."3

No obstante, ese "mayor grado de aceptación" ante lo cual era elegida la fe como un conjunto de doctrinas y enseñanzas, que puede ser cualquiera, queda muy claro que no es otra cosa que una disposición de la voluntad ante la imposibilidad de demostrar su realismo. Por ejemplo, se dice que "El asentimiento implícito a la fe, si bien es semejante por su seguridad al implícito en la inteligencia y en la ciencia, es diferente por su móvil: pues no está producido por el objeto, sino por una elección voluntaria que inclina al hombre hacia un lado y no hacia el otro. En efecto, el objeto de la fe no es “visto” por los sentidos ni por la inteligencia, pues la fe “es la prueba de las cosas no vistas”. De este modo Tomás de Aquino, aunque reconoce a la fe mayor certeza que al saber científico, funda esta certeza en la voluntad, reservando únicamente a la ciencia la certeza objetiva."2 

Eso significa ni más ni menos que la fe apela al campo sentimental, la parcialidad y el interés o predilección individual del momento por sobre la inteligencia racional ecuánime a la que se enfrenta De hecho, una vez que se persuade en creer que lo objetivo queda subordinado a lo intuitivo, y que éste último determina la confianza otorgada al conocimiento obtenido de esa manera, hasta lo objetivo propio de los escritos considerados sagrados y cualquier evidencia objetiva física que no concordare con la doctrina pueden convertirse en elementos despreciados por la fe y convertirlo en creíbles de manera obligatoria a todas aquellas personas que se convirtieron en creyentes en el bien y la esperanza de salvación puestas delante de ellas.

Por ello, aunque consideraban que ambas formas provedoras del conocimiento (intelecto humano frente al: 1°: mundo real objetivo y 2°: palabra revelada en las Escrituras) provenían de Dios, una era superior a otra. Esto se podía ver cuando surgían conflictos entre fe y razón. Es como dice una fuente: "Entre los conflictos de fe religiosa y razonamiento filosófico, la fe siempre era el árbitro supremo por lo que la decisión de los teólogos prevalecía sobre la de los filósofos y entonces el resultado era totalmente subjetivo."3

Vacuidad de la escolática

Entre los aspectos más sobresalientes del escolasticismo se halla el esfuerzo intelectual por demostrar la existencia de Dios para validar los dogmas cristianos católicos. Sin embargo, recordando el "deber moral" divino en la provisión de información vital adicional que el hombre por si mismo no podría llegar a conocerla, bueno sería destacar a cuál clase o tipo de "información" se habla. Por ejemplo, ¿podemos saber porqué la vida es como es? ¿Cuándo y cómo fue nuestro origen? ¿Porqué el ser humano siempre ha actuado como una proyección de la naturaleza, y porqué ésta contiene elementos negativos? ¿Cuál es la razón de nuestra existencia? ¿De qué debe salvarnos Dios y porqué? ¿Porqué a Dios no le interesa salvar a través de la razón o capacidad comprensible de sus criaturas que son inteligentes? ¿Es imperativo para Dios aplacar el discernimiento humano racional, brindando su salvación solo a aquellos que le creen sin entender? ¿Porqué son inmorales para Dios las personas que solo buscan el conocimiento racional? ¿Tiene el sacrificio de Jesús un sentido racional fuera del ámbito sentimental? ¿De donde y porqué viene la mentira, el odio y la crueldad asesina? ¿Es fomentada, tratada de corregir o incorregible?

Nadie puede negar que tales preguntas no serían básicas en el interés de la humanidad por conocer la realidad detrás de los incomprensibles hechos humanos y escritos sagrados. Hasta el día de hoy, las respuestas a tales preguntas no son más que confusas y contradictorias elaboraciones que solo apelan a la fe desparramadas en distintos tintes según las corrientes religiosas existentes. Al hábilmente mediante argumentos precisos los maestros de la fe convencen a las personas de su incapacidad por entender los caminos de Dios, cualquier respuesta que aparente seguir algún curso de cierta lógica, aunque resulte incomprensible al final, es aceptada por fe como respuesta verdadera ante cualquier planteo levantado. En otras palabras: "aunque la explicación que te doy nadie la puede comprender esa es la verdad que debemos creer". Si le preguntamos, ¿cual es la mentira? dirán: "es todo aquello que se opone a lo inexplicable e inentendible que creemos es el conocimiento correcto" Pues bien, si Dios hubiera creado seres irracionales, esas serían sin duda alguna las respuestas correctas. Son típicas para animales, incapaces del grado de reflexión, comprensión y actuación consciente y consecuente de los seres humanos. No es sensato afirmar que Dios provee mediante la revelación ideas y conceptos cercados por el misterio, imposibles de comprender, para satisfacer interrogantes del intelecto humano. No existe manera de satisfacer nada, salvo que el individuo invalidando su racionalidad lo crea por fe. 

 

Existencia de Dios

Uno de los temas más complicados obviamente son referidos a la existencia de Dios. La prueba de la existencia de Dios la trató Anselmo de Cantorbery a principios del siglo XII. Para él, según explica una fuente que trata sobre cuando un ateo afirma "Dios no existe", "si Dios existe en el pensamiento, existe tambien en la realidad. Como Dios existe en el entendimiento, tambien tiene que existir en la realidad. Lo que muestra la prueba de San Anselmo es que no se puede negar la existencia de Dios y que el argumento ontológico es una explicación de su fe. Para Anselmo verdad significa rectitud, esta debe estar acorde con el modelo que existe en la mente de Dios; ésta se encuentra en el espíritu y sólo se percibe por este".3 Ello significaría según Anselmo que el ateo que niega la existencia de Dios niega la fe propia que desarrolla para negarlo.

Obviamente, según la lógica de Anselmo, cualquier cosa que la mente pueda imaginar obligatoriamente tiene que existir, algo completamente ilógico si se quiere, aunque en algunos casos puede ser posible. Sin embargo, no deja de ser absurdo. Por ejemplo, en este momento imagino la existencia de un ser de color violeta de 700.000 cabezas tricornias con cuarenta ojos amarillos por cabeza gobernando el reino de Melatansis en la constelación de Ulises. ¿Existe ello porque lo puedo imaginar?... ¿Existe porque nadie científicamente lo puede   negar?...

En el tomismo se usa la racionalidad griega para tratar de demostrar la existencia de Dios. Se elaboraron para ello cinco (5) vías explicativas, las tres primeras llamadas prueba cosmológica tomada del libro VIII de la física de Aristóteles.

El movimiento requiere de energía o fuerza primera.                                                    

Ley de la causa y efecto, (algo símil a 1°), lo que lleva al concepto de la causa incausada. 

La rara idea de que lo necesario no necesita una causa para existir, solo lo contingente.  

     (para explicar el merengue del 2°)                                                                              

La existencia de gradaciones morales implicaría la existencia de lo absoluto o máximo así

     como su ausencia o la nada. Algo similar a un reloj graduado, que marca entre el cero      

     (nada) a lo máximo (absoluto=Dios).                                                                             

El orden de las cosas inanimadas y desprovistas de inteligencia deben tener alguien que  

     las dirija.                                                                                                                  

En el fondo las tres primeras vías o pruebas no constituyen mas que una. Los dos pensamientos clave son el principio de causalidad y la imposibilidad de un regreso al infinito en los términos concatenadamente subordinados. En otras palabras más sencillas, todo tiene una causa, pero debe existir una que no.

Trasladar al terreno teológico el concepto físico de que lo casual o accidental debe tener una causa para existir pero lo imprescindible, vital o esencial no, establecería la imposibilidad de la creación del mundo material elemental. Si todo lo esencial en sentido material no tiene causa entonces también nunca principió. Pero todos los cristianos creen que el universo, es decir todo lo material, tuvo principio. Entonces, ¿cómo decir que lo primordial o elemental en sentido material, de donde parte el razonamiento aristotélico, tuvo principio al ser creado pero no así un ente creador por ser primordial? Si el fuego, considerado un elemento primordial, incendiaba una casa, aunque pudo ser causado por chispas de origen humano, nunca se consideró que su existencia fuera parte de una creación repetitiva, un elemento causado, sino una causa preexistente traída por cirscunstancias accidentales. Entonces, de ser "verdad" el principio aristotélico el fenómeno de la combustión nunca tuvo principio, siempre existió, con lo cual la materia también. Pero los creyentes afirman que no, una contradicción al principio usado. Otro ejemplo en otro orden más avanzado podría ser la caída desde un balcón. Como tal es un evento accidental, pudiendo deberse a distintos motivos o causas, aunque consumada obviamente por la presencia de la fuerza de la gravedad. La filosofía aristotélica consideraría a la fuerza de atracción de la gravedad como una fuerza elemetal que nunca habría sido causada, es decir que siempre existió. En un sentido limitado es cierto, aunque en realidad, la división entre fundamental y contingente es propia de la arbitrariedad especulativa. Decir que la gravedad siempre existió estaría queriendo señalar en última instancia a la fuerza de atracción universal, no la del planeta tierra donde ocurrió la caída. No obstante, desde el punto de vista cristiano sin la creación de la tierra como tal dicha gravedad interviniente en la caída no hubiera existido. Y a su vez si el universo material tuvo principio de la nada, entonces aún la fuerza de atracción universal fue causada. De modo que la diferencia entre lo casual y lo elemental o causal no es absoluta sino relativa. La preexistencia de una causa elemental no necesariamente es infinita.

Con respecto a la cuarta prueba, para Aristóteles el fuego indicaba el máximo calor. Trasladando este concepto a las cualidades morales (bondad, verdad, misericordia), así como existen distintos grados de calores menores al igual que distintos grados de manifestaciones virtuosas, debe existir un ser que contenga las cualidades morales en su grado óptimo, máximo, superlativo.

Pero si ello es así, implicaría aceptar los vicios o maldades también en un grado óptimo, y a su vez, dado que lo esencial nunca fue causado, si las virtudes se originan de un ser incausado los vicios también deberían serlo, por lo cual el portador de tales cualidades indeseables siempre existió, jamás fue causado.

La quinta vía parte de un razonamiento intuitivo. Una flecha sin inteligencia no puede por si misma salir disparada y alcanzar un objetivo, debe tener alguien inteligente que la dirija. Este concepto se aplicaba a todos los elementos inanimados que cumplían objetivos, como el ciclo de agua, el movimiento del sol y la luna, las estaciones para la siembra y la cosecha, etc. El ser humano percibe intencionalidad. No se diferencia mucho de las tres primeras, salvo por la inclusión de "inteligencia" como la causa en vez de la "fuerza". 

Sin embargo, de ser así, deberíamos considerar que los meteoritos son "flechas" del Creador, proyectiles que arroja en su aburrimiento u objetivo deseado Dios por el universo, o que la formación de un paisaje no es producto de fuerzas naturales ya existentes. Pero no, no existe intencionalidad, lo que existe es nuestra intención de verlo así.

Con respecto a la "imagen y semejanza", la fuente consultada manifiesta que: "En primer lugar, es una semejanza unilateral, es decir, que la criatura es semejante a Dios, pero no podemos decir propiamente que Dios sea semejante a la criatura. Dios es el modelo absoluto. En segundo lugar, las criaturas son semejantes a Dios sólo imperfectamente: no toleran una semejanza perfecta a Dios. Eso significa que la criatura es al mismo tiempo semejante a Dios y desemejante a Él. Es semejante a Dios en la medida en que es una imitación suya; es desemejante en cuanto su semejanza es imperfecta y deficiente."2

En otras palabras, el hombre en un ser imperfecto por naturaleza, es decir, al momento de ser creado. Eso significa ni más ni menos que Dios deliberadamente creo la inclinación y procuración del mal, sea por error o por cualquier otro motivo, algo que todos los cristianos, no sé porque motivo lo viven negando aunque se halla expuesto claramente en sus principios teológicos.

Otros temas tomistas son desarrollos filosóficos referidos a la Trinidad, la Encarnación del Verbo, asuntos referidos al alma y su inmortalidad, el conocimiento y el entendimiento mediante la abstracción,  la moralidad, el bien y el mal, y por supuesto la política en un marco democrático.

Bajando a la tierra

En cuanto al alma humana, Tomás de Aquino la asocia con el intelecto, pero describe la existencia de un alma diferente, la sensitiva , y otra vegetativa, ambas conectadas con la inmortal o intelectiva, lo cual le lleva a reconocer que los animales también poseen un alma sensitiva y vegetativa (careciendo de la intelectiva) y los vegetales solamente la vegetativa. Aplicando el concepto de corrupción como muerte, al no tener el intelecto nada contrario que lo corrompa, éste debe ser inmortal. Según Tomás de Aquino este concepto brindaba una razón lógica a la concreción de la resurrección "en la carne".

En cuanto a la capacidad y desarrollo de la inteligencia humana, la fuente de consulta que trata sobre el tomismo expresa que "el conocimiento intelectual del hombre tiene lugar mediante actos sucesivos, que se siguen en el tiempo; actos de composición o de división, es decir, afirmaciones o negaciones, que expresan mediante juicios o proposiciones lo que el entendimiento, sucesivamente, conoce de la cosa misma. La acción del entendimiento de proceder de una composición o división a otras sucesivas composiciones o divisiones, es decir, de un juicio a otro, es el razonamiento, y la ciencia que se va formando por juicios de afirmación o de negación sucesivos es la ciencia discursiva. Por consiguiente, el conocimiento humano es un conocimiento racional, y la ciencia humana es una ciencia discursiva"2

Esta sucesión educativa y limitación concomitante debe extenderse igualmente al conocimiento de la "verdad revelada", resultando axiomática su manifestación imperfecta, la que los creyentes han cubierto en todo tiempo con el concepto de la imposibilidad de entender a Dios.

Con respecto al mal, la concepción tomista sigue el desarrollo de patristas como San Agustin, las que a su vez toman en parte de los desarrollos judíos de los siglos inmediatos anteriores a Jesús, concluyendo que "La presencia del mal en el mundo es debida al libre albedrío del hombre. El mal sólo es falta de bien."2 No obstante, le agrega un concepto nuevo, producto de su 4° vía de gradaciones, en la que existen distintos grados de bien, implicando a los grados menores como el mal. Ello determina en aceptar que "el propio orden del mundo exige el mal"2 No obstante, para evitar una contradicción, subdivide al mal en dos clases: pena y culpa. El de la pena es el mal cometido por error; el de la culpa es el deliberado. Sin embargo, esto es un simple desvío, porque pecar significa "errar" , "fallar". Debería primero describir la naturaleza de un ser que solo puede cometer el mal por culpa y no por pena, como el que se intuye cuando se habla de Adán y Eva. Cuando afirma que "La culpa (o pecado) es el acto humano de escoger deliberadamente el mal", significa de acuerdo al tomismo que el hombre perfecto actuó contrario a su naturaleza de semejanza divina, cuya analogía es la sindéresis, aplicado a los humanos reales que conocemos. Dado que es ilógico que un ser imperfecto (de distintas gradaciones morales*) cometa más faltas (o pecados) por pena que por culpa que un ser "perfecto", esto obliga a pensar que la existencia del pecado es parte de la creación de Dios. En otras palabras, el ser humano, representado en Adán (sin importar si es antes de la caída o después) no puede escapar de fallar o cometer deliberadamente el mal. Lo de deliberado debe entenderse como "consciente", no que lo hace a propósito, sino que por error falla creyendo que actúa correctamente. Así es como lo toman diversas corrientes protestantes. No obstante, esto contradice el concepto primitivo cristiano de dos tipos de males, el pecado que incurre en muerte (el de "culpa", el deliberado) y el que solo produce tristeza (el de "pena") (2Jn.5:16,17; Mt.12:31,32; Heb.10:21-31), tal como lo desarrolla siglos después Tomás de Aquino. Igualmente, este concepto más primitivo como ya vimos, sin importar que afirmen usarlo algunos hoy, se opone al concepto de sindéresis, una capacidad natural del comportamiento humano, con lo cual queda sofocada toda pretensión de validar argumento alguno, tornando incluso al concepto tomista y su idea tomada de la Escritura en irresuelto.

Pero por sobre todo, el mal es tan subjetivo como el bien. ¿Que es el bien? Sencillamente lo podemos definir como todo aquello que nos beneficia, nos proporciona vida, fuerza, alegría y bienestar. Por consiguiente, lo malo es todo lo contrario. Sería todo aquello que atenta contra la obtención de lo que consideramos bueno. Pero otra vez, nada de lo que consideremos bueno o malo es esencial o inherente, solo es contingente. Depende de las circunstancias. Un mismo hecho o suceso puede ser bueno o malo según desde dónde se lo mire o el momento que ocurra. Así puede parecer bueno ganar mucho dinero para vivir bien pero malo cuando a raíz de ello privamos a otros de la misma oportunidad. Matar es considerado malo, pero eliminar al nazismo, así como el fascismo, el imperialismo y el comunismo fue considerado bueno en su momento para la humanidad a pesar de los incontables sacrificios humanos requeridos y las numerosas muertes ocasionadas.

 

La Revelación mutable

Condensando un poco parte de lo expresado, Tomás de Aquino escribió: 

"Aunque la citada verdad de la fe cristiana exceda la capacidad de la razón humana, no por eso las verdades racionales son contrarias a las verdades de la fe. Lo naturalmente innato en la razón es tan verdadero, que no hay posibilidad de pensar en su falsedad. Y menos aún es lícito creer falso lo que se posee por la fe, ya que ha sido confirmado tan evidentemente por Dios. De acuerdo con ello, solo lo falso es contrario a lo verdadero, como claramente prueban sus mismas definiciones, y por lo tanto, no hay posibilidad de que los principios racionales sean contrarios a la verdad de la fe.

Lo que el maestro infunde en el alma del discípulo es la ciencia del doctor, a no ser que enseñe con engaño, lo que no es lícito afirmar acerca de Dios. El conocimiento natural de los primeros principios ha sido infundido por Dios en nosotros, ya que El es autor de nuestra naturaleza. La sabiduría divina contiene, por tanto, estos primeros principios. En consecuencia, las verdades que poseemos por revelación divina, no pueden ser contrarias al conocimiento natural.

Nuestro entedimiento no puede alcanzar el conocimiento de la verdad cuando está sujeto por razones contrarias. Si Dios infundiera los conocimientos contrarios, nuestro entendimiento se encontraría impedido para la captación de la verdad. Esto no es posible en Dios. Permaneciendo intacta la nauraleza, no puede ser cambiado lo natural; y es imposible que haya a la vez en un mismo sujeto opiniones contrarias de una misma cosa. Por lo tanto, Dios no infunde en el hombre una certeza o fe contraria al conocimiento natural.

Por eso dice el apóstol: "Cerca de ti está la palabra, en tu boca, en tu corazón, esto es, la palabra de la fe que predicamos." Pero porque está sobre la razón, es tenida por muchos sobre como contraria. Y eso no es posible.

También la autoridad de San Agustín está de acuerdo con lo dicho: "Lo que la verdad descubre, de ninguna manera puede ser contrario a los libros del Viejo y del Nuevo Testamento."

De todo esto se deduce claramente, que cualesquiera argumentos de la fe no pueden rectamente proceder de los primeros principios innatos, conocidos por sí mismos. No tiene fuerza demostrativa, sino que son razones probables o sofísticas. Y esto solo da lugar a deshacerlos." (Santo Tomas de Aquino, Suma contra los Gentiles, T.I, cap.7.) 6 

 

¿Que tipo de "revelación" tuvieron otros pueblos, como los hindúes, griegos, escitas, romanos, chinos, africanos y americanos? ¿Porqué su conocimiento innato natural los llevó a otras concepciones religiosas? ¿Es cierto acaso que las "verdades racionales" (en el sentido de conocimiento certero) siempre fueron "verdades"? ¿Es cierto, con mucha más razón, que las "verdades de la fe" fueron inmutables? ¿Porqué cambiaron sus interpretaciones sobre la Biblia?...

 

Algo importante para destacar tiene que ver con el espíritu que dejó el escolasticismo en la mente de todos los cristianos. Por sobre todo, aunque fundamentalmente el propósito original fue el de preservar los dogmas según una manera muy particular de interpretar las Escrituras, las Escrituras siempre tuvieron más valor que los dogmas. Todos ansiaban poder ver por sí mismos qué decía allí. Una vez que la imprenta sustituyó las copias manuscritas, muchas personas comenzaron a tener acceso a "la Revelación" para descubrir que decía cosas muy diferentes a las enseñadas por la Iglesia Católica. Movimientos cristianos protestantes hallaron otras "verdades" es las Escrituras, y se desarrolló un intelectualismo muy respetuoso de las mismas indiferentes a diversas enseñanzas del catolicismo, pero atentos a aspectos fundamentales del escolasticismo, tales como el de considerar la Biblia como la Revelación de Dios, argumentos para probar su existencia así como de otros temas claves de la fe. A tal extremo llegó a ser respetada la Biblia que el desarrollo científico de la era moderna estuvo ligado a muchos de sus relatos y conceptos, movimiento que aún perdura en algunas corrientes fundamentalistas americanas. Y aquí aparece una seria avería de una columna fundamental de la fe cristiana.

 

Lo expresado por Agustín no se ha cumplido, pues la ciencia o "verdad", tomada como el "conocimiento exacto de las cosas" terminó por colocar en los últimos 150 años patas arriba a los libros "del Viejo y del Nuevo Testamento" al descubrir que sus narraciones son meras leyendas y que por lo tanto el fundamento cristiano se halla construido sobre simple conjetura humana o ideología intuitiva carente de realismo. Muchas ideas formadas a partir de la fe producto de una visión e interpretación primitiva en la historia de la humanidad, sobre los cuales se fundamentaron los dogmas judíos y cristianos luego, se han visto alteradas por el descubrimiento que la razón natural a logrado en su interpretación del mundo físico real. Si debemos aceptar que "Lo naturalmente innato en la razón es tan verdadero, que no hay posibilidad de pensar en su falsedad.", entonces debemos aceptar dichas revelaciones de la razón humana plasmadas en la ciencia actual en cuanto a todo lo fehacientemente corroborado (ya no "razones probables o sofísticas", las que darían "lugar a deshacerlas"), llevando inevitablemente a tener que modificar las enseñanzas y dogmas religiosos (en vez de deshacer las razones halladas de modo natural) para adaptarlos a esas nuevas revelaciones. Pero eso significaría lisa y llanamente que "lo que se posee (ahora poseyó) por la fe" resultó falso. Para evitar esta tragedia de la esperanza cada vez más se percibe la tendencia de transformar a los libros de la Biblia en tan solo hermosas manifestaciones de la literatura primitiva, libre de confesiones comprometedoras, de solo una significación simbólica. Eso puede parecer creíble a personas jóvenes, que poco han conocido sobre la historia y las creencias del pasado. Si la fe fuera una "verdad revelada" (libre de todo error o falsedad) debería ser inmutable, y aparecer cada vez más con mayor fuerza de autoridad indiscutible y no lo contrario a medida que la razón aunada con los descubrimientos humanos avanza. Por ejemplo, es una realidad indiscutible la existencia del hombre prehistórico, algo que la Revelación niega al afirmar otra cosa, o en todo caso si debemos considerar como ciertas su procedencia divina, oculta de modo deliberado, es decir, miente.

 

En un cometario introductorio a los Evangelios la Biblia de Jerusalén expresa algunas ideas dignas de análisis. Después de señalar que en su comienzo, los sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas) tuvieron un comienzo oral, pasan a una primera etapa donde se reúnen ciertas secciones claves de esa actividad registrados en relatos cortos e idependientes. Con el tiempo, se agrupan tales relatos en una segunda etapa, donde "se combinan estos conjuntos de diversas formas...en donde las primeras se van ampliando, completando e influenciando mutuamente." "En una trecera etapa final se redacta cada uno de los sinópticos de manera definitiva".10 

"Esta génesis literaria...no permite...asignar a cada uno de los tres sinópticos una fecha precisa." "Indudablemente, ni los apóstoles ni los demás predicadores y narradores evangélicos trataron de hacer 'historia' en el sentido técnico de esta palabra; su propósito era menos profano y más teológico: hablaron para convertir y edificar, para inculcar e ilustrar la fe, para defenderla contra los adversarios." "No cabe duda que en muchos casos los redactores evangélicos pretenden adrede presentar las cosas de forma diferente; y antes que ellos, la tradición oral, de la que son herederos, tampoco transmitió los recuerdos evangélicos sin interpretarlos y adaptarlos de diversas maneras a las necesidades de la fe viva de que eran portadores. Pero esa intervención de la comunidad en la formación de la tradición se realizó bajo la dirección de sus responsables; y lejos de inquietarnos, debe aprovecahrnos, porque esa comunidad era la Iglesia."10 porque estaba dirigida, según se cree, por el Espíritu Santo, "garantizando sus resultados con esa verdadera inerrancia que, más que en la materialidad de los hechos, recae en el mensaje espiritual que en sí llevan".

 

Sintetizando, el comentario confiesa que la intencionalidad religiosa se halla plenamente instalada en los evangelios por encima de la pura visión cronicista de la realidad, es decir, el mensaje no vale por su autenticidad histórica sino por su valor ideológico, pero que "no debemos alarmarnos", porque todo fue guiado por el "Espíritu Santo"... Bueno, semejante criterio permite decir que la Biblia puede decir cualquier disparate, pero por provenir del "espíritu santo" se transforma en cuerdo.

 

En resumen, el escolasticismo, de manera análoga al judaísmo y al cristianismo, ha sido y sigue siendo un recurso discursivo disfrazado de sabiduría y alta racionalidad a fin de impresionar, convencer y someter toda voluntad humana a una cultura dominante. No tiene nada que ver con la honradez de su contenido sino con la impresionabilidad cautivadora de la que es capaz de lograr con su propaganda dirigida hacia su propia dignificación sometedora de la libertad humana. En dos palabras: un recurso sofista. Y así tenemos sus resultados....

 

¿Cuando se le ocurrirá algún día a ese supuesto "Dios" o "Creador" brindarnos una revelación real libre de 'mensajes espirituales' absurdos y manipuladores?...

 

Referencias

1    Mario Méndez Bejarano (1857-1931) Historia de la filosofía en España hasta el siglo XX [1927] Biblioteca Filosofía en español, Oviedo

      2000.Proyecto Filosofía en español www.filosofia.org © 2000 http://www.filosofia.org/aut/mmb/hfe1412.htm 

2    LA SÍNTESIS ESCOLÁSTICA DE SANTO TOMÁS DE AQUINO. http://perso.wanadoo.es/angeljes/52/52.htm 

3    Concepto de la filosofía medieval. http://mipagina.cantv.net/savcicl/baja/filosofia5.htm 

4    Novísima Enciclopedia Ilustrada Magister, Editorial Sopena Argentina, 1981.

5    II. Crítica a la escolástica,  http://www.geocities.com/jherrerapena/maestro18.html   

6    Historia Dinámica, A.Aubert, F.Durif, L.M.de Tomada; Editorial Kapeluz, 1970, pág.431,432.

7    Teología de Orígenes http://www.contestandotupregunta.org/New%20Releases/traducciones3.htm 

8    "Jehová" en el Nuevo Testamento , www.libertadcristiana.org 

9    http://www.sapiens.ya.com/sanvicenteweb/marcos5.htm ,  http://mula.forodigital.es/abe/7Q5.doc,  

10  Biblia de Jersualén, Evangelios Sinópticos, Introducción, Bilbao, 1975.

 

Otras fuentes de consulta para el tema se puede visitar http://www.enciclopediacatolica.com/e/escolasticismo.htm

 

* Glosario de términos:

balumba: caos, desorden, embrollo.

tiranicidio: asesinato del tirano.

teodicea: teología natural (sin revelación o escritura inspirada)

estagirita: natural de Estagira, antigua ciudad de Macedonia, cuna de Aristóteles, hoy la actual Stavro.

sindéresis: propensión natural a hacer lo bueno por conveniente o práctico producto del conocimiento y conciencia humana.

eclecticismo: Del griego eklego=escoger. Escuela filosófica que trata de conciliar las doctrinas que se creen mejores o más verosímiles, aunque

                     tengan su origen en sistemas diversos.

imperfecto: desde el punto de vista religioso, inclinación natural a hacer lo malo. Desde el punto de vista secular, la imposibilidad de no errar o

                   equivocarse.

silogismo: razonamiento basado en la discusión de ideas.

parábola: fábula, alegoría, cuento; generalmente muy exagerado para acentuar o resaltar la moraleja, axioma o consejo. Presupone una verdad.

inerrancia: narración no sujeta a error o equivocación.

 

Julio 2003