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Principales citas del libro El origen de las especies relacionadas con el desarrollo y las evidencias sobre la formación natural de las especies durante enormes períodos de tiempo.*

Sobre creencias de eruditos religiosos y creyentes

"W. Herbert (honorable y reverendo, más tarde deán de Manchester), "en el cuarto volumen de las Horticultural Transactions, 1822, y en su obra sobre las Amaryllidaceae (1837, páginas 19 y 339), declara que "experimentos de horticultura han probado, más allá de toda posibilidad de refutación, que las especies botánicas son solamente una clase más elevada y permanente de variedades". Extiende la misma opinión a los animales. El deán cree que especies sencillas de cada género fueron creadas en una condición, originariamente, de gran plasticidad, y que éstas han producido principalmente por cruzamiento, pero también por variación, todas nuestras especies existentes." 1

 

"Rafinesque, en su New Flora of North América, publicada en 1836, escribió (página 6) lo siguiente: "Todas las especies pueden haber sido variedades alguna vez, y muchas variedades se convierten gradualmente en especies, adquiriendo caracteres constantes y peculiares"; pero más adelante (página 18) añade: "excepto los tipos primitivos o progenitores del género"." 2

 

"El profesor Owen, en 1849 (Nature of Limbs, pág. 86) ("Naturaleza de los miembros"), escribió los siguiente: "La idea arquetipo se manifestó en la carne, bajo diversas modificaciones, sobre este planeta, mucho antes de la existencia de las especies animales que actualmente la ejemplifican. A qué leyes naturales o causas secundarias puede haber sido encomendada la ordenada sucesión y progresión de tales fenómenos orgánicos, lo ignoramos aún"." 3

 

Regresión genética refuerza origen común de especies diferentes y distantes

"Vemos varias especies distintas del género caballo que, por simple variación, presentan rayas en las patas como una cebra o en las espaldillas como un asno..." "Quien crea que cada especie equina fue creada independientemente, afirmará—supongo—que cada especie ha sido creada con una tendencia a variar, tanto en estado de naturaleza como en domesticidad, de este modo particular, de manera que con frecuencia llegue a presentarse con rayas, como las demás especies del género, y que todas han sido creadas con una poderosa tendencia—cuando se cruzan con especies que viven en puntos distantes del mundo—a producir híbridos que por sus rayas se parecen, no a sus propios padres, sino a otras especies del género. Admitir esta opinión es, a mi parecer, desechar la causa real por otra imaginaria o, al menos, por otra desconocida. Esta opinión convierte las obras de Dios en una pura burla y engaño; casi preferiría creer, con los antiguos e ignorantes cosmogonistas, que las conchas fósiles no han vivido nunca, sino que han sido creadas de piedra para imitar las conchas que viven en las orillas del mar."

"Como se supone que todas las especies del mismo género descienden de un progenitor común, se podría esperar que variasen accidentalmente de una manera análoga, de modo que las variedades de dos o más especies se pareciesen entre sí, o que una variedad de una especie se pareciese en ciertos caracteres a otra especie distinta,..." 3a

"Tanto en las variedades como en las especies, se presentan a veces caracteres perdidos hace mucho tiempo. ¡Qué inexplicable es, por la teoría de la creación, la aparición circunstancial de rayas en las espaldillas y en las patas de diversas especies del género equino y de sus híbridos! ¡Qué sencillamente se explica este hecho si creemos que estas especies descienden todas de un progenitor con rayas, del mismo modo que las diversas razas domésticas de palomas descienden de la paloma silvestre—la rock- pigeon—azul y con fajas!" 21

 

Sobre el significado de la expresión "selección natural"

"Varios autores han entendido mal o puesto reparos al término selección natural. Algunos hasta han imaginado que la selección natural produce la variabilidad, siendo así que implica solamente la conservación de las variaciones que surgen y son beneficiosas al ser en sus condiciones de vida. Nadie pone reparos a los agricultores que hablan de los poderosos resultados de la selección del hombre; y, en este caso, las diferencias individuales dadas por la naturaleza, que el hombre elige con algún objeto, tienen por necesidad que ocurrir antes. Otros han objetado que el término selección implica elección consciente en los animales que se modifican, y hasta se ha argüido que, como las plantas no tienen volición, la selección natural no es aplicable a ellas. En el sentido literal de la palabra, indudablemente, selección natural es una expresión falsa; pero ¿quién pondrá nunca reparos a los químicos que hablan de las afinidades electivas de los diferentes elementos? Y, sin embargo, de un ácido no puede decirse estrictamente que elige una base con la cual se combina preferentemente. Se ha dicho que hablo de la selección natural como de una potencia activa o divinidad; pero, ¿quién hace cargos a un autor que habla de la atracción de la gravedad como si regulase los movimientos de los planetas? Todos sabemos lo que significan e implican tales expresiones metafóricas, que son casi necesarias para la brevedad. Del mismo modo, también, es difícil evitar la personificación de la palabra naturaleza; pero por naturaleza quiero decir sólo la acción conjunta y el producto de muchas leyes naturales, y por leyes, la sucesión de hechos en cuanto son comprobados por nosotros. Familiarizándose un poco con los términos, estas objeciones tan superficiales quedarán olvidadas." 3c

 

Sobre costumbres y conformación peculiares.

"Quien crea que todo ser viviente ha sido creado tal como ahora lo vemos, tiene que haberse sentido sorprendido a veces al encontrarse con un animal cuyas costumbres y conformación no están de acuerdo." "...las costumbres han cambiado sin un correspondiente cambio de estructura."

"Quien crea en actos separados e innumerables de creación puede decir que en estos casos se ha complacido el creador en hacer que un ser de un tipo ocupe el lugar de otro ser que pertenece a otro tipo; pero esto me parece tan sólo enunciar de nuevo el hecho con lenguaje más elevado. Quien crea en la lucha por la existencia y en el principio de la selección natural reconocerá que todo ser orgánico se está esforzando continuamente por aumentar el número de sus individuos, y que si un ser cualquiera varía, aunque sea muy poco, en costumbres o estructura, y obtiene de este modo ventaja sobre algún otro habitante del mismo país, se apropiará el puesto de este habitante, por diferente que pueda ser de su propio puesto. Por consiguiente, no le causará sorpresa que existan gansos y rabihorcados provistos de patas con membranas interdigitales, que vivan en tierra seca y que rara vez se posen en el agua; que haya guiones de codornices con dedos largos que vivan en los prados en vez de vivir en lagunas: que haya pájaros carpinteros donde apenas crece un árbol; que hay tordos e himenópteros que buceen, y petreles con costumbres de alcas." 3d

 

Aspectos relevantes sobre la sexualidad. Fertilidad y esterilidad.

Aun en los animales que se unen para cría y que no se propagan rápidamente, no hemos de admitir que el cruzamiento libre haya de eliminar siempre los efectos de la selección natural; pues puedo presentar un conjunto considerable de hechos que demuestran que, dentro de una misma área, dos variedades del mismo animal pueden permanecer distintas durante mucho tiempo por frecuentar sitios diferentes, por criar en épocas algo diferentes o porque los individuos de cada variedad prefieran unirse entre sí. El cruzamiento representa en la naturaleza un papel importantísimo al conservar en los individuos de la misma especie o de la misma variedad el carácter puro y uniforme. Evidentemente, el cruzamiento obrará así con más eficacia en los animales que se unen para cada cría; pero, como ya se ha dicho, tenemos motivos para creer que en todos los animales y plantas ocurren cruzamientos accidentales. Aun cuando éstos tengan lugar sólo tras largos intervalos de tiempo, las crías producidas de este modo aventajarán tanto en vigor y fecundidad a los descendientes de una autofecundación continuada durante largo tiempo, que tendrán más probabilidades de sobrevivir y de propagar su linaje, y, así, a la larga, la influencia de los cruzamientos, incluso ocurriendo de tarde en tarde, será grande" 3b

 

"Algunos naturalistas han sostenido que todas las variaciones están relacionadas con el acto de la reproducción sexual; pero esto es sin duda un error, pues he dado en otra obra una larga lista de sporting plants (plantas locas), como las llaman los jardineros, esto es: de plantas que han producido súbitamente un solo brote con caracteres nuevos y a veces muy diferentes de los demás brotes de la misma planta." 4

 

"Ahora bien, ¿indican estas leyes complejas y singulares que las especies estén dotadas de esterilidad sencillamente para impedir su confusión en la naturaleza? Creo que no. Pues, ¿por qué ha de ser la esterilidad de grado tan sumamente diferente, cuando se cruzan especies distintas, si suponemos que es de igual importancia para todas ellas preservarlas de que se mezclen? ¿Por qué el grado de esterilidad ha de ser variable por naturaleza en los individuos de la misma especie? ¿Por qué unas especies se cruzan con facilidad y, sin embargo, producen híbridos muy estériles, y otras especies se cruzan con dificultad y, sin embargo, producen híbridos muy fecundos? ¿Por qué hay muchas veces una diferencia tan grande en el resultado de un cruzamiento recíproco entre las dos mismas especies? ¿Por qué -puede preguntarse aún-se ha permitido la producción de híbridos? Conceder a las especies la facultad especial de producir híbridos, para luego detener su ulterior propagación mediante diferentes grados de esterilidad, que no están rigurosamente relacionados con la facilidad de la primera unión entre sus progenitores, parece una extraña disposición." 5

"La fecundidad de las variedades al cruzarse y de su descendencia mestiza no es universal.-Puede argüirse, como argumento abrumador, que tiene que haber alguna distinción esencial entre especies y variedades, por cuanto que estas últimas-por mucho que puedan diferir entre sí por su apariencia externa-se cruzan con toda facilidad y engendran descendencia perfectamente fecunda. Salvo algunas excepciones, que se citarán ahora, admito plenamente que esta es la regla. Pero el asunto está rodeado de dificultades; pues, por lo que se refiere a las variedades producidas en estado de naturaleza, si dos formas hasta aquí reputadas como variedades se encuentran que son estériles entre sí en algún grado, inmediatamente la mayoría de los naturalistas las clasifican como especies. Por ejemplo, de los murajes azul y rojo-que son considerados por la mayoría de los botánicos como variedades-Gartner dice que son completamente estériles cuando se cruzan, y, en consecuencia, los clasifica como especies indudables. Si argüimos así, en un círculo vicioso, seguramente tendrá que concederse la fecundidad de o todas las variedades producidas en estado de naturaleza. Si nos dirigimos a las variedades producidas, o que se supone que se han producido, en domesticidad, nos vemos aún envueltos por alguna duda; pues cuando se asevera por ejemplo, que ciertos perros domésticos indígenas de América del Sur no se unen fácilmente con perros europeos, la explicación que se le ocurrirá a todo el mundo, y que probablemente es la verdadera, es que descienden de especies aborígenes distintas. Sin embargo, la perfecta fecundidad de tantas razas domésticas, que difieren mutuamente mucho en apariencia-por ejemplo, las razas de la paloma o las de la col-, es un hecho notable, especialmente si reflexionamos en cuántas especies hay que, aunque se asemejen mucho entre sí, son absolutamente estériles al cruzarse. Sin embargo, varias consideraciones hacen menos notable la fecundidad de las variedades domésticas. En primer lugar, debe observarse que la cuantía de diferencia externa entre dos especies no es indicio seguro de su grado de esterilidad mutua, de suerte que las diferencias análogas, en el caso de las variedades, no serían un indicio seguro. Es indudable que, en las especies, la causa estriba exclusivamente en diferencias en su constitución sexual. Ahora bien, las condiciones variables a que han sido sometidos los animales domesticados y las plantas cultivadas han tenido tan poca tendencia a modificar el sistema reproductor de manera que condujese a la esterilidad mutua, que tenemos buen fundamento para admitir la doctrina diametralmente opuesta de Pallas, o sea: que tales condiciones eliminan por lo general esta tendencia; de modo que los descendientes de las especies domesticadas que, en su estado de naturaleza, probablemente hubieran sido estériles en algún grado al cruzarse, llegarían a ser perfectamente fecundos entre sí. En las plantas, tan lejos está el cultivo de producir una tendencia a la esterilidad entre especies distintas, que en varios casos bien comprobados, a los que ya se hizo referencia, determinadas plantas se han modificado de un modo opuesto, pues han llegado a hacerse impotentes para sí mismas, en tanto que aún conservan la capacidad de fecundar y de ser fecundadas por otras especies. Si se admite la doctrina de Pallas de la eliminación de la esterilidad mediante domesticidad muy prolongada-doctrina que difícilmente puede rechazarse-, se hace sumamente improbable que condiciones análogas, prolongadas durante mucho tiempo, produzca igualmente esta tendencia a la esterilidad, aunque en ciertos casos, en especies de una constitución peculiar, pudo a veces producirse así la esterilidad. Así podemos comprender, a mi parecer, por qué no se han producido en los animales domésticos variedades que sean mutuamente estériles, y por qué en las plantas se han observado tan sólo un corto número de casos, que inmediatamente se van a citar. La verdadera dificultad en la presente cuestión no es, según me parece a mí, por qué las variedades domésticas no se han vuelto mutuamente infecundas al cruzarse, sino por qué ha ocurrido esto de un modo tan general en las variedades naturales, tan pronto como se han modificado en grado suficiente para adquirir la categoría de especies. Estamos muy lejos de conocer exactamente la causa, y esto no es sorprendente viendo nuestra ignorancia respecto a la acción normal y anormal del sistema reproductor. Pero podemos comprender que las especies, debido a su lucha por la existencia con numerosos competidores, habrán estado expuestas durante largos períodos de tiempo a condiciones más uniformes que lo han estado las variedades domésticas, y esto puede muy bien originar una gran diferencia en el resultado; ..."

"En vista de estos hechos, no puede sostenerse ya mas que las variedades, cuando se cruzan, son invariablemente fecundas por completo. De la gran dificultad de cerciorarnos de la infecundidad de las variedades en estado de naturaleza, pues si se probase que una supuesta variedad es infecunda en algún grado, sería clasificada casi universalmente como especie; de que el hombre atienda sólo a los caracteres externos en las variedades domésticas, y de que estas variedades no hayan estado sometidas durante largos períodos de tiempo a condiciones uniformes de vida; de estas diversas consideraciones, en fin, podemos sacar la conclusión de que la fecundidad no constituye una distinción fundamental entre las variedades y las especies cuando se cruzan. La esterilidad general de las especies cruzadas puede considerarse seguramente no como una adquisición o don especial, sino como concomitante con cambios de naturaleza desconocida en sus elementos sexuales." 6

"Los primeros cruzamientos entre formas suficientemente distintas para clasificarlas como especies, y sus híbridos, son muy generalmente, pero no siempre, estériles. La esterilidad es de todos los grados y con frecuencia es tan ligera, que los experimentadores más cuidadosos han llegado a conclusiones diametralmente opuestas al clasificar las formas en virtud de esta prueba. La esterilidad es variable por predisposición innata en individuos de la misma especie, y es sumamente susceptible a la acción de las condiciones favorables y desfavorables. El grado de esterilidad no acompaña rigurosamente a la afinidad sistemática, sino que está regido por diversas leyes, extrañas y complejas. En general, es diferente—y a veces muy diferente—en los cruzamientos recíprocos entre dos mismas especies. No es siempre del mismo grado en el primer cruzamiento y en los híbridos engendrados por este cruzamiento." 6a

"Los primeros cruzamientos entre formas conocidas como variedades, o lo suficientemente parecidas para ser consideradas como tales, y su descendencia mestiza, son muy generalmente, pero no—como se ha afirmado con tanta frecuencia—invariablemente fecundos. Tampoco es sorprendente esta casi universal y perfecta fecundidad, cuando se recuerda lo expuestos que estamos a discutir en un círculo vicioso con respecto a las variedades en estado de naturaleza ; y cuando recordamos que el mayor número de variedades se han producido en domesticidad mediante la selección de simples diferencias externas y que no han estado sometidas durante mucho tiempo a condiciones uniformes de vida. También debemos tener muy presente que la domesticación prolongada desde hace mucho tiempo tiende a eliminar la esterilidad y es, por tanto, poco adecuada para producir esta misma cualidad. Independientemente de la cuestión de la fecundidad, en todos los demás respectos existe la mayor semejanza general entre híbridos y mestizos, en su variabilidad, en su facultad de absorberse mutuamente por cruzamientos repetidos y en heredar caracteres de ambas formas progenitoras. Por último, pues, aunque estemos tan ignorantes de la causa precisa de la esterilidad de los primeros cruzamientos y de la de los híbridos como lo estamos de por qué se vuelven estériles los animales y plantas sacados de sus condiciones naturales, sin embargo, los hechos citados en este capítulo no me parecen opuestos a la creencia de que las especies existieron originariamente como variedades." 6b

Leyes de cruzamientos entre variedades y especies son idénticas.

"Si las especies no son más que variedades bien acusadas y permanentes, podemos comprender al instante por qué sus descendencias cruzadas han de seguir las mismas leyes complejas en sus grados y clases de semejanza con sus progenitores—en absorberse mutuamente por cruzamientos sucesivos, y en otros puntos análogos—que sigue la descendencia cruzada de las variedades reconocidas. Esta semejanza sería un hecho extraño, si las especies hubiesen sido creadas independientemente y las variedades se hubiesen producido por leyes secundarias."23

 

Sobre la supuesta ausencia de fósiles de gradaciones intermedias

"Se ha afirmado también hasta la saciedad, por autores que creen en la inmutabilidad de las especies, que la geología no proporciona ninguna forma de transición. Esta afirmación, como veremos en el capítulo próximo, es ciertamente errónea. Como sir J. Lubbock ha hecho observar: "Toda especie es un link entre otras formas afines." Si tomamos un género que tenga una veintena de especies, vivientes y extinguidas, y destruimos las cuatro quintas partes de ellas, nadie dudará de que las restantes resultarán mucho más distintas entre sí. Si ocurre que se han destruido de este modo las formas extremas del género, el género mismo más distinto de los demás géneros afines. Lo que las investigaciones geológicas no han revelado es la existencia anterior de gradaciones infinitamente numerosas, tan sutiles como las variedades actuales, que enlacen entre sí casi todas las especies vivientes y extinguidas. Pero no debería esperarse que ocurriera esto, y, sin embargo, se ha propuesto reiteradamente como una objeción gravísima contra mis opiniones." 7

 

Sobre Archaeopterix

"...se ha descubierto en las pizarras oolíticas de Solenhofen, esa ave extraña, el Archeopteryx, con una cola larga como de un lagarto, que lleva un par de plumas en cada articulación, y con las alas provistas de dos uñas al desnudo." 7a

 

Sucesión geológica

"De la sucesión de los mismos tipos en unas mismas áreas durante los últimos períodos terciarios.-Mr. Clift demostró hace muchos años que los mamíferos fósiles de las cavernas de Australia estaban íntimamente emparentados con los marsupiales vivientes de aquel continente. En América del Sur es evidente un parentesco similar, incluso para ojos inexpertos, en las piezas gigantes del caparazón, semejantes a las del armadillo, encontradas en diferentes partes de La Plata, y el profesor Owen ha demostrado del modo más sobresaliente que la mayoría de los mamíferos fósiles, enterrados allí en gran número, están emparentados con los tipos sudamericanos. Este parentesco se ve aún más claramente en la maravillosa colección de huesos fósiles de las cavernas del Brasil, hecha por M. Lund y Clausen. Me han causado tanta impresión estos hechos que en 1839 y 1845 insistí enérgicamente sobre esta "ley de sucesión de tipos", sobre "este parentesco maravilloso en un mismo continente entre lo muerto y lo vivo". El profesor Owen ha extendido posteriormente esta misma generalización a los mamíferos del viejo mundo. Vemos la misma ley en las restauraciones de las aves extinguidas y gigantes de Nueva Zelanda hechas por este autor. La vemos también en las aves de las cavernas del Brasil. Mr. Woodward ha demostrado que la misma ley se aplica a los moluscos marinos; pero, por la extensa distribución de la mayor parte de los moluscos, no es bien ostensible en ella. Podían añadirse otros casos, como la relación entre los moluscos terrestres vivientes y extinguidos de Madeira, y entre los moluscos extinguidos y vivientes de las aguas salobres del mar aralo-cáspico." 8

 

Sobre la distribución geográfica.

"Al considerar la distribución de los seres orgánicos sobre la superficie del globo, el primer hecho relevante que nos llama la atención es que ni la semejanza ni la desemejanza de los habitantes de las diversas regiones pueden explicarse totalmente por las condiciones climáticas u otras condiciones físicas. Últimamente, casi todos los autores que han estudiado el asunto han llegado a esta conclusión."

 

"El segundo hecho importante que nos llama la atención en nuestro examen general es que las barreras de toda clase o los obstáculos para la libre migración están relacionados de un modo directo y principal con las diferencias entre las producciones de las diversas regiones. Vemos esto en la gran diferencia que existe en casi todas las producciones terrestres del nuevo y del viejo mundo, excepto en las regiones septentrionales, donde casi se junta la tierra y donde, con un clima un poco diferente, pudo haber libertad de migración para las formas de la zona templada del norte, como la hay actualmente para las producciones estrictamente árticas. Vemos el mismo hecho en la gran diferencia que existe entre los habitantes de una misma latitud de Australia, África y Sudamérica, pues estos países se hallan casi lo más aislados posible unos de otros. Además, en cada continente vemos el mismo hecho, pues a los lados opuestos de cordilleras elevadas y continuas, de grandes desiertos y hasta de anchos ríos encontramos producciones diferentes; aunque, como las cordilleras, desiertos, etc., no son tan difíciles de pasar ni han durado tanto tiempo como los océanos que separan los continentes, las diferencias son muy inferiores a las que caracterizan a los distintos continentes."

 

"El tercer hecho importante, que en parte está comprendido en lo que se acaba de exponer, es la afinidad de las producciones del mismo continente o del mismo mar, aun cuando las especies sean distintas en diferentes puntos y comarcas. Es ésta una ley muy general, y todos los continentes ofrecen innumerables ejemplos de ella. Sin embargo, el naturalista, cuando viaja, por ejemplo, de norte a sur, nunca deja de llamarle la atención la manera como se van reemplazando, sucesivamente, grupos de seres específicamente distintos, aunque muy afines. Oye cantos casi iguales de aves muy afines, aunque de clases diferentes; ve sus nidos construidos de modo parecido, aunque completamente igual, con huevos casi de la misma coloración. Las llanuras próximas al estrecho de Magallanes están habitadas por una especie de Rhea (avestruz de América), y hacia el norte de las llanuras de La Plata, por otra especie del mismo género y no por verdadero avestruz o emú (1), como los que viven en África y en Australia a la misma latitud. En estas mismas llanuras de La Plata vemos el agutí y la vizcacha, animales que tienen casi las mismas costumbres de nuestras liebres y conejos, y que pertenecen al mismo orden de los roedores, pero que presentan claramente un tipo de conformación americano. Si ascendemos a las elevadas cumbres de los Andes, nos encontramos una especie alpina de vizcacha; si nos fijamos en las aguas, no encontramos el castor ni la rata almizclera, sino el coipu y el capibara, roedores de tipo sudamericano." 9

 

Mediante la teoría anticipa el posterior descubrimiento de la formación volcánica que unió hace unos millones de años América Central con Sudamérica.

"Fijándonos de nuevo en el mar, encontramos la misma ley. Los seres marinos que viven en las costas oriental y occidental de América del Sur son muy distintos, habiendo muy pocos moluscos, crustáceos y equinodermos comunes a ambas costas; pero el doctor Günther ha demostrado recientemente que el treinta por ciento aproximadamente de los peces son iguales a ambos lados del itsmo de Panamá, y este hecho ha llevado a los naturalistas a creer que el itsmo estuvo abierto en otro tiempo." 10

 

En lo relacionado a las islas

"Los hechos precedentes relativos a los habitantes de las islas-a saber: la escasez de especies, con una gran proporción de formas endémicas; el que se hayan modificado los miembros de ciertos grupos, pero no los de los demás grupos de la misma clase; la ausencia de ciertos órdenes completos, como la de batracios y mamíferos terrestres, no obstante la presencia de murciélagos aéreos; las raras proporciones de ciertos órdenes de plantas; el que formas herbáceas se hayan desarrollado hasta convertirse en árboles, etc.-, me parece que se avienen mejor con la creencia en la eficacia de los medios ocasionales de transporte, continuados durante largo tiempo, que con la creencia en la unión primitiva de todas las islas oceánicas con el continente más próximo; pues, según esta hipótesis, es probable que las diversas clases hubiesen emigrado más uniformemente, y que, al haber entrado juntas las especies, no se hubiesen perturbado mucho sus relaciones mutuas, y, por consiguiente, no se hubiesen modificado o se hubiesen modificado todas las especies de una manera más uniforme." 11

 

"De las relaciones entre los habitantes de las islas y los de de tierra firme más próxima.-El hecho mas sorprendente e importante para nosotros es la afinidad que existe entre las especies que viven en las islas y las de la tierra firme más próxima, sin que sean realmente las mismas. Podrían citarse numerosos ejemplos. El archipiélago de los Galápagos, situado debajo del ecuador, se halla de novecientos a mil kilómetros de distancia de las costas de América del Sur. Casi todas las producciones terrestres y acuáticas llevan allí el sello inconfundible del continente americano. Hay veintiséis aves terrestres, de las cuales veintiuna, o acaso veintitrés, se clasifican como especies distintas, y se admitirla comúnmente que han sido creadas allí; sin embargo, la gran afinidad de la mayoría de estas aves con especies americanas se manifiesta en todos los caracteres, en sus costumbres, gestos y timbre de voz. Lo mismo ocurre con los demás animales y con una gran proporción de plantas, como ha demostrado Hooker en su admirable trabajo sobre la flora de este archipiélago. El naturalista, al contemplar a los habitantes de estas islas volcánicas del Pacífico, distantes del continente varios centenares de kilómetros, tiene la sensación de que se encuentra en tierra americana. ¿Por qué ha de ser así? ¿Por qué las especies que se supone que han sido creadas en el archipiélago de los Galápagos, y no en ninguna otra parte más, han de llevar tan visible el sello de su afinidad con las creadas en América? No hay nada en las condiciones de vida, ni en la naturaleza geológica de las islas, ni en su altitud o clima, ni en las proporciones en que están asociadas mutuamente las diferentes clases, que se asemeje mucho a las condiciones de la costa de América del Sur; en realidad, hay una considerable desemejanza en todos los respectos. Por el contrario, existe una gran semejanza en la naturaleza volcánica del suelo, en el clima, altitud y tamaño de las islas, entre el archipiélago de los Galápagos y el de Cabo Verde; pero, ¡qué diferencia tan absoluta y completa entre sus habitantes! Los habitantes de las islas de Cabo Verde están relacionados con los de África, lo mismo que los de las islas de los Galápagos lo están con los de América. Hechos como éstos no admiten explicación de ninguna clase en la opinión corriente de las creaciones independientes; mientras que, según la opinión que aquí se defiende, es obvio que las islas de los Galápagos estarán en buenas condiciones para recibir colonos de América, ya por medios ocasionales de transporte, ya-aunque no creo en esta teoría-por haber estado antiguamente unidas al continente, así como las de Cabo Verde lo estarán para recibir los de África; estos colonos estarían sujetos a modificación, delatando todavía el principio de la herencia su cuna primitiva. 

Podrían citarse muchos hechos análogos: realmente, es una regla casi universal que las producciones endémicas de las islas están relacionadas con las del continente más próximo o con las de la isla grande más próxima. Las excepciones son pocas, y la mayoría de ellas pueden ser explicadas." 12 

 

"Según esta teoría de la migración con subsiguiente modificación, comprendemos por qué las islas oceánicas están habitadas tan sólo por pocas especies, y por qué muchas de éstas son formas peculiares y endémicas. Comprendemos claramente por qué especies que pertenecen a aquellos grupos de animales que no pueden cruzar grandes espacios del océano, como los batracios y los mamíferos terrestres, no habitan en las islas oceánicas; y por qué, por el contrario, especies nuevas y peculiares de murciélagos, anima- les que pueden atravesar el océano, se encuentran a menudo en islas muy distantes de todo continente. Casos tales como la presencia de todos los demás mamíferos terrestres son hechos absolutamente inexplicables por la teoría de los actos independientes de creación." 25

 

"Las relaciones que se acaban de discutir, a saber: que los organismos inferiores tienen mayor radio de acción que los superiores; que algunas de las especies de los géneros de gran extensión se extienden ellas mismas mucho; que hechos tales como el de, que las producciones alpinas, lacustres y palustres estén generalmente emparentadas con las que viven en las tierras bajas circundantes y en las tierras secas; el sorprendente parentesco entre los habitantes de las islas y los del continente más próximo, y el parentesco aún más estrecho de los distintos habitantes de las islas de un mismo archipiélago-son inexplicables de acuerdo con la opinión ordinaria de la creación independiente de cada especie; pero se explican si admitimos la colonización desde la fuente más próxima y dispuesta, unida a la adaptación subsiguiente de los colonos a su nueva patria." 13

 

Los creyentes también se ven forzados a admitir el origen común de las especies

Resumen del presente capitulo y del anterior.—En estos capítulos me he esforzado en demostrar que si nos hacemos el debido cargo de nuestra ignorancia acerca de los plenos efectos de los cambios de clima y del nivel de la tierra, que ciertamente han ocurrido dentro del período reciente, y de otros cambios que probablemente han ocurrido; si recordamos nuestra gran ignorancia acerca de los muchos y extraños medios de transporte ocasional; si tenemos presente—y ésta es una consideración importantísima—la frecuencia con que una especie puede extenderse sin interrupción por una extensa área y luego extinguirse en los trechos intermedios, no es insuperable la dificultad al creer que todos los individuos de una misma especie, dondequiera que se encuentren, descienden de progenitores comunes. Y nos llevan a esta conclusión—a la que han llegado muchos naturalistas bajo la denominación de centros únicos de creación varias consideraciones generales, especialmente la importancia de las barreras de todas clases y la distribución analógica de subgéneros, géneros y familias. 13a

 

Los grupos de especies que componen el género, participan de un origen común

Por lo que se refiere a especies distintas pertenecientes a un mismo género—que, según nuestra teoría, se han propagado a partir de un origen común—, si reconocemos, al igual que antes, nuestra ignorancia y recordamos que algunas formas orgánicas han cambiado muy lentamente, por lo que es preciso conceder periodos enormes de tiempo para sus migraciones, las dificultades distan mucho de ser insuperables, aunque en este caso, como en el de los individuos de la misma especie, sean con frecuencia grandes. 13b

 

Efecto de la última glaciación en las especies

Para demostrar con ejemplos los efectos de los cambios climáticos en la distribución geográfica, he intentado demostrar el papel tan importante que ha jugado el último período glacial, el cual afectó incluso a las regiones ecuatoriales, y que, durante las alternativas de frío en el norte y en el sur, permitió que se mezclasen las producciones de los hemisferios opuestos y dejó algunas de ellas abandonadas en las cumbres de las montañas de todas las partes del mundo. 13c

 

Esencia sobre el origen de las especies

Si no son insuperables las dificultades para admitir que en el largo transcurso del tiempo todos los individuos de la misma especie, y también de las diferentes especies pertenecientes a un mismo género, han procedido de un solo origen, entonces todos los grandes hechos capitales de la distribución geográfica son explicables por la teoría de la migración, unida a la modificación subsiguiente y a la multiplicación de formas nuevas. De este modo podemos comprender la suma importancia de las barreras, ya de tierra o de agua, no sólo para separar, sino evidentemente para formar las diferentes provincias zoológicas y botánicas. De este modo podemos comprender la concentración de especies emparentadas dentro de unas mismas áreas, y por qué en diferentes latitudes—por ejemplo, en América del Sur—los habitantes de las llanuras y montañas, de las selvas, pantanos y desiertos, están enlazados en conjunto de un modo tan misterioso, y que estén igualmente enlazados con los seres extinguidos que antiguamente vivieron en el mismo continente. Teniendo presente que la relación mutua entre organismos es de la mayor importancia, podemos explicarnos por qué dos áreas que tienen casi las mismas condiciones físicas están a menudo habitadas por formas orgánicas muy diferentes; pues según el lapso de tiempo que ha transcurrido desde que los colonos llegaron a una. de las regiones o a ambas; según la naturaleza de la comunicación que permitió llegar a ciertas formas y no a otras, en mayor o menor número; según que sucediese o no que los que llegaron entrasen en competencia más o menos directa entre sí y con los indígenas, y según que los inmigrantes fuesen capaces de variar con más o menos rapidez, resultarían en las dos o más regiones, independientemente de sus condiciones físicas, condiciones de vida infinitamente variadas—pues habría un conjunto casi infinito de acciones y reacciones orgánicas—y encontraríamos unos grupos de seres sumamente modificados y otros ligeramente modificados—algunos vigorosamente desarrollados y otros que existirían en escaso número—, y esto es lo que encontramos en las diversas y grandes provincias geográficas del mundo. 13d

 

La distribución revela descendencia con modificación, alcanzado hasta formas peculiares muy distintas a sus orígenes.

Según estos mismos principios podemos comprender, como me he esforzado en demostrar, por qué las islas oceánicas no sólo han de tener pocos habitantes, sino que una gran proporción de éstos son endémicos o peculiares, y por qué, en relación con los medios de migración, un grupo de seres ha de tener todas sus especies peculiares, y otro grupo, incluso dentro de la misma clase, ha de tener todas sus especies iguales a las de una parte contigua del mundo. Podemos comprender por qué grupos enteros de organismos, como los batracios y los mamíferos terrestres, faltan en las islas oceánicas, mientras que las islas más aisladas poseen sus propias especies peculiares de mamíferos aéreos o murciélagos. Podemos comprender por qué en las islas ha de existir cierta relación entre la presencia de mamíferos, en estado más o menos modificado, y la profundidad del mar que separa a estas islas entre sí y del continente. Podemos comprender claramente por qué todos los habitantes de un archipiélago, aunque específicamente distintos en las diversas islitas, tienen que estar muy emparentados entre sí, y también por qué han de estar emparentados, aunque menos estrechamente, con los del continente más próximo u otro origen del que puedan haber provenido los inmigrantes. Podemos comprender por qué, si existen especies muy afines y representativas en dos áreas, por distantes que estén una de otra, casi siempre se encuentran allí algunas especies idénticas. 13e

 

Clasificación

"Los naturalistas, como hemos visto, procuran ordenar las especies, géneros y familias dentro de cada clase según lo que se llama el sistema natural. Pero ¿qué es lo que quiere decirse con este sistema? Algunos autores lo consideran simplemente como un esquema para ordenar el conjunto de los seres vivientes que son más parecidos, y para separarlos de los que son más diferentes; o como un método artificial de enunciar, lo más brevemente posible, proposiciones generales, es decir: expresar con una sola frase los caracteres comunes, por ejemplo, a todos los mamíferos; con otra los comunes a todos los carnívoros; con otra los comunes al género cánido, y luego, añadiendo una sola frase, dar una descripción completa de cada especie de perro. La sencillez y utilidad de este sistema son indiscutibles. Pero muchos naturalistas piensan que con la expresión sistema natural se quiere decir algo más: creen que revela el plan del creador; pero a menos que se especifique si por el plan del creador se entiende el orden en el tiempo o en el espacio, o ambas cosas o qué otra cosa más, me parece que así no se añade nada a nuestro conocimiento. Expresiones tales como la famosa de Linneo, con la que nos encontramos a menudo en forma más o menos velada-o sea, que los caracteres no hacen el género, sino que el género da los caracteres-, parecen implicar que en nuestras clasificaciones se incluye algún vínculo más profundo que la mera semejanza. Creo que así es, y que la comunidad de descendencia-única causa conocida de estrecha semejanza en los seres orgánicos-es el vínculo que, aunque atisbado en diferentes grados de modificación, nos es revelado en parte por nuestras clasificaciones." 14

 

Sobre la ausencia de formas fósiles intermedias en los archivos geológicos.

"...el archivo geológico es mucho más incompleto de lo que cree la mayoría de los geólogos. El número de ejemplares de nuestros museos es absolutamente como nada, comparado con las innumerables generaciones de las innumerables especies que han existido" 15

 

"Los que creen que el archivo geológico es en cualquier grado perfecto, no dudarán en rechazar inmediatamente mi teoría. Por mi parte, siguiendo la metáfora de Lyell, considero el archivo geológico como una historia del mundo imperfectamente conservada y escrita en un dialecto cambiante; de esta historia sólo poseemos el último volumen, relacionado solamente con dos o tres países. De este volumen, sólo se ha conservado aquí y allá un breve capítulo, y de cada página, sólo unas pocas líneas sueltas. Cada palabra de este lenguaje que varía lentamente, mas o menos diferente en los capítulos sucesivos, puede representar las formas orgánicas que están sepultadas en las formaciones consecutivas y que nos parece erróneamente que han sido introducidas de repente. Según esta opinión, las dificultades discutidas anteriormente disminuyen en gran medida y hasta desaparecen."15a

 

Sobre la selección artificial y su comparación con la natural o sin injerencia humana

"La variabilidad no es producida realmente por el hombre; el hombre tan sólo expone, y sin intención, los seres orgánicos a nuevas condiciones de vida, y luego la naturaleza obra sobre la organización y la hace variar. Pero el hombre puede seleccionar, y selecciona, las variaciones que le presenta la naturaleza, y las acumula así de la manera deseada. Así el hombre adapta a los animales y plantas a su propio beneficio o gusto. Puede hacer esto metódicamente, o puede hacerlo inconscientemente, conservando a los individuos que le son más útiles o agradables, sin intención de modificar las castas. Es seguro que se puede influir ampliamente en los caracteres de una casta seleccionando, en cada generación sucesiva, diferencias individuales tan leves que son inapreciables, excepto para unos ojos expertos. Este proceso inconsciente de selección ha sido el agente principal en la formación de las razas domésticas más distintas y útiles. Que muchas razas producidas por el hombre ostentan en gran medida los caracteres de especies naturales, se demuestra por las inextricables dudas de si muchas de ellas son variedades o especies originariamente distintas."

"No hay motivo alguno para que los principios que han obrado tan eficazmente en estado doméstico, no hayan obrado también en estado de naturaleza." 16

 

Las especies existieron primero como variedades

"Según esta misma teoría, podemos comprender por qué en una región en la que se han producido muchas especies de un género, y donde florecen actualmente, estas mismas especies presentan muchas variedades; pues donde la fabricación de especies ha sido activa, hemos de esperar, por regla general, encontrarla todavía en actividad; y así ocurre si las variedades son especies incipientes. Además, las especies de los géneros mayores, que proporcionan el mayor número de variedades o especies incipientes, conservan hasta cierto punto el carácter de variedades, pues difieren entre sí en menor grado que las especies de los géneros menores. También las especies más afines de los géneros mayores tienen aparentemente áreas restringidas, y por sus afinidades están reunidas, en pequeños grupos, alrededor de otras especies, pareciéndose por ambos conceptos a las variedades. Estas relaciones son extrañas, de acuerdo con la teoría de que cada especie fue creada independientemente; pero son inteligibles si cada especie existió primero como una variedad." 17

 

Razón de la dificultad para delimitar entre especie y variedad.

"De acuerdo con la teoría de que las especies no son más que variedades muy acusadas y permanentes, y de que cada especie existió primero como variedad, podemos comprender por qué no se puede trazar una línea de demarcación ante las especies—que comúnmente se supone que han sido producidas por actos especiales de creación—y las variedades—que se reconoce que han sido producidas por leyes secundarias—." 18

 

Los grupos subordinados a grupos de la clasificación armoniza con la evolución de las especies. 

"Las especies dominantes, que pertenecen a los grupos mayores dentro de cada clase, tienden a dar origen a formas nuevas y dominantes; de modo que cada grupo grande tiende a hacerse aún mayor y, al mismo tiempo, más divergente en caracteres. Pero como todos los grupos no pueden continuar aumentando de este modo en cantidad específica, pues llegarían a no caber en la tierra, los grupos más dominantes derrotan a los menos dominantes. Esta tendencia de los grupos grandes a continuar aumentando en cantidad específica y divergiendo en caracteres, unida a la inevitable circunstancia de su gran extinción, explica la disposición de todas las formas orgánicas en grupos subordinados a grupos, todos ellos comprendidos en un corto número de clases, que han prevalecido a través del tiempo. Este hecho capital de la agrupación de todos los seres orgánicos en lo que se llama el sistema natural, es completamente inexplicable por la teoría de la creación." 

"En una palabra, podemos comprender porqué la naturaleza es pródiga en variedad, aunque avara en innovación." 19

"Todos los miembros de clases enteras se enlazan por una cadena de afinidades y todos pueden clasificarse, según el mismo principio, en grupos subordinados a grupos. Los restos fósiles tienden a veces a llenar intervalos grandísimos entre los órdenes existentes." 30

 

"El hecho, como hemos visto, de que todos los seres orgánicos, pasados y presentes, puedan clasificarse dentro de unas cuantas grandes clases, en grupos subordinados a otros grupos, quedando a menudo los grupos extinguidos entre los grupos actuales, resulta comprensible por la teoría de la selección con sus secuelas de extinción y divergencia de caracteres. Según estos mismos principios comprendemos porqué son tan complejas y tortuosas las afinidades mutuas de las formas de dentro de cada clase. Vemos por qué ciertos caracteres son mucho más útiles que otros para la clasificación; por qué los caracteres adaptables, aunque de suma importancia para los seres, apenas tienen importancia alguna para la clasificación; por qué los caracteres deriva- dos de órganos rudimentarios, aunque de ninguna utilidad para los seres, son muchas veces de gran valor taxonómico, y por qué los caracteres embriológicos son con frecuencia los más valiosos de todos. Las afinidades reales de todos los seres orgánicos, en contraposición con sus semejanzas de adaptación, son debidas a la herencia o comunidad de origen. El sistema natural es un ordenamiento genealógico, en el que los grados de diferencia adquiridos se expresan por los términos variedades, especies, géneros, familias, etc.; y tenemos que descubrir las líneas genealógicas por los caracteres más permanentes, cualesquiera que sean y por pequeña que sea su importancia para la vida." 25a

 

Hechos inexplicables para formas creadas 

"Existen otros muchos hechos explicables, a mi parecer, por nuestra teoría. ¡Qué extraño es que un ave, en la forma del pájaro carpintero, se alimente de insectos en el suelo; que los gansos de tierra adentro, que rara vez o nunca nadan, tengan membrana interdigital; que un ave parecida al tordo bucee y se alimente; que el petrel tenga las costumbres y la conformación adecuadas para vivir como un alca, y así en un sinfín de casos! Pero estos hechos cesan de ser extraños, y hasta pudieran haberse previsto, según la teoría de que cada especie se esfuerza constantemente por aumentar en número, junto con la selección natural siempre dispuesta a adaptar a los descendientes de cada especie que varíen un poco a cualquier puesto desocupado o mal ocupado en la  naturaleza." 20

 

Sobre el uso y desuso.

"Tanto en las variedades como en las especies, el uso y el desuso parecen haber producido un efecto considerable; siendo imposible resistirse a admitir esta conclusión cuando nos fijamos, por ejemplo, en el pato de cabeza deforme—logger-headed duck—, que tiene las alas inservibles para volar, casi en la misma condición que las del pato doméstico; cuando nos fijamos en el tucutuco, que en ocasiones es ciego, y luego en ciertos topos, que son habitualmente ciegos y tienen sus ojos cubiertos de piel, o cuando nos fijamos en los animales ciegos que viven en cavernas oscuras de América y de Europa." 21

 

Los caracteres específicos son más variables que los genéricos.

"Según la teoría ordinaria de que cada especie ha sido creada independientemente, ¿por qué han de ser más variables los caracteres específicos—o sea, aquellos por los que las especies de un mismo género difieren entre sí—que los caracteres genéricos, en los que todas coinciden? ¿Por qué, por ejemplo, en una especie cualquiera de un género, el color de la flor ha de ser más propenso a variar, si las demás especies tienen flores de colores diferentes, que si todas poseyesen flores del mismo color? Si las especies son tan sólo variedades bien acusadas, cuyos caracteres se han vuelto permanentes en alto grado, podemos comprender este hecho; pues variaron ya desde el momento en que se separaron del progenitor común en ciertos caracteres, por lo que han venido a ser específicamente distintas unas de otras; por tanto, estos mismos caracteres tienen que ser más propensos a variar que los caracteres genéricos, que se han heredado sin alteración durante un inmenso período de tiempo. Es inexplicable, por la teoría de la creación, por qué una parte desarrollada de una manera insólita en una sola especie de un género—y, por tanto, de gran importancia para esta especie, según podemos deducir naturalmente—haya de estar sumamente sujeta a variación;" 22

 

Especies extintas y actuales son parientes 

"El importante hecho de que todos los seres extinguidos puedan clasificarse junto con todos los seres actuales, es consecuencia natural de que los seres vivientes y extinguidos descienden de progenitores comunes." 24

 

Lo desconocido no descalifica lo conocido.

"No es una objeción válida el que la ciencia no arroje aún luz alguna sobre el problema más elevado, de la esencia o del origen de la vida. ¿Quién puede explicar qué es la esencia de la atracción de la gravedad? Nadie se opone actualmente a seguir las consecuencias que resultan de este elemento desconocido de atracción, a pesar de que Leibnitz acusó ya a Newton de introducir "propiedades ocultas y milagrosas en la filosofía"." 26

 

Razones para la resistencia.

"Puede preguntarse por qué, hasta hace poco tiempo, todos los naturalistas y geólogos contemporáneos más eminentes no creyeron en la mutabilidad de las especies. No puede afirmarse que los seres orgánicos en estado de naturaleza no estén sometidos a ninguna variación; no se ha probado que la cuantía de variación en el transcurso de los tiempos sea una cantidad limitada; ninguna distinción clara se ha señalado, ni puede señalarse, entre las especies y las variedades bien acusadas. No puede sostenerse que las especies, cuando se cruzan, sean invariablemente estériles y las variedades invariablemente fecundas, ni que la esterilidad sea un don y un signo especial de creación. La creencia de que las especies eran producciones inmutables fue casi inevitable mientras se creyó que la historia del mundo era de breve duración; pero ahora que hemos adquirido alguna idea del lapso de tiempo transcurrido, somos demasiado propensos a admitir, sin pruebas, que el archivo geológico es tan perfecto que debería proporcionarnos pruebas evidentes de la mutación de las especies, si éstas hubiesen experimentado mutación." 27

 

"Del lapso de tiempo, según se deduce de la velocidad de depósito y de la extensión de la denudación.—Independientemente de que no encontremos restos fósiles de estos links de enlace infinitamente numerosos, puede hacerse la objeción de que no ha podido transcurrir el tiempo suficiente para un cambio orgánico tan grande si todos los cambios se han efectuado lentamente. Apenas me es posible recordar al lector que no sea un geólogo práctico los hechos que forjan en la mente una débil idea del lapso de tiempo transcurrido. Quien lea la gran obra de sir Charles Lyell sobre los Principies of Geology—obra que los historiadores futuros reconocerán que ha producido una revolución en las ciencias naturales (1)— y no admita, sin embargo, la enorme duración de los pasados períodos de tiempo, ya puede cerrar este libro. No quiere decir esto que sea suficiente estudiar los Principies of Geology, o leer tratados especiales de diferentes observadores acerca de distintas formaciones, y advertir cómo cada autor intenta dar una idea insuficiente de la duración de cada formación y hasta de cada estrato. Podemos hacernos una idea algo mejor del tiempo pasado mediante el conocimiento de los agentes terrestres en acción y enterándonos de cuan profundamente se ha denudado la superficie de la tierra y de la cantidad de sedimentos que se han depositado. Como Lyell ha hecho observar muy bien, la extensión y el grosor de nuestras formaciones sedimentarias son el resultado y la medida de la denudación que ha experimentado la corteza terrestre en otra parte. Por consiguiente, tendría uno que examinar por sí mismo los enormes cúmulos de estratos superpuestos y observar los arroyuelos que van arrastrando fango y las olas que van desgastando los acantilados, para comprender algo acerca de la duración del tiempo pasado, cuyos monumentos vemos por todas partes a nuestro alrededor." 27a

 

"Es muy cómodo ocultar nuestra ignorancia bajo expresiones tales como el "plan de creación", "unidad tipo", etc., y creer que damos una explicación cuando tan sólo volvemos a enunciar un hecho. Todo aquel cuya disposición natural le lleve a dar más importancia a las dificultades no aclaradas que a la explicación de un cierto número de hechos, rechazará seguramente la teoría." 28

 

Sobre la creencia en la creación separada de cada especie.

"...se me ha censurado mucho por haberme expresado...que los naturalistas creen en la creación separada de cada especie,...Pero indudablemente, ésta era la creencia general cuando apareció la primera edición de la presente obra." 28a

 

Ideas preconcebidas anulan el razonamiento

"Varios naturalistas eminentes han divulgado recientemente su creencia de que una multitud de especies, reputadas como tal dentro de cada género, no son verdaderas especies; pero que otras especies son verdaderas, esto es, que han sido creadas independientemente. Esto me parece que es llegar a una extraña conclusión. Admiten que una multitud de formas—que hasta hace poco ellos mismos creían que eran creaciones especiales, que son consideradas todavía así por la mayoría de los naturalistas, y que, por consiguiente, tienen todos los rasgos característicos externos de verdaderas especies—. admiten, digo, que éstas se han producido por variación, pero se niegan a hacer extensiva la misma opinión a otras formas poco diferentes. No pretenden, sin embargo, precisar, ni siquiera conjeturar, cuáles son las formas orgánicas creadas y cuáles son las producidas por leyes secundarias. Admiten la variación como una vera causa, en un caso, y arbitrariamente la rechazan en otro, sin señalar distinción alguna en los dos casos. Llegará el día en que esto se cite como un ejemplo curioso de la ceguera de las opiniones preconcebidas. Estos autores parecen no maravillarse más ante un acto milagroso de creación que ante un nacimiento ordinario. ¿Pero creen realmente que, en innumerables períodos de la historia de la tierra, ciertos átomos elementales recibieron la orden de convertirse súbitamente en tejidos vivientes? ¿Creen que en cada supuesto acto de creación se produjeron uno o muchos individuos? Las infinitas clases de animales y plantas, ¿fueron creadas todas como huevos o semillas, o desarrolladas por completo? Y en el caso de los mamíferos, ¿se crearon llevando las falsas señales de la nutrición por el útero de la madre? Indudablemente, algunas de estas mismas preguntas no pueden ser contestadas por los que creen en la aparición o creación de tan sólo unas cuantas formas orgánicas o de una sola forma únicamente." 29

 

Clasificar especies sin depender tanto de pruebas de fertilidad o esterilidad.

"Los sistemáticos solo tendrán que decidir (en el futuro sobre la base de la evolución de las especies, N.d.A.)....si una forma cualquiera es suficientemente constante y distinta de las demás formas, para que sea susceptible de definición, y, en caso de serlo, si las diferencias son lo bastante importantes para que merezca un nombre específico." 29a 

 

Búsqueda inútil de la esencia.

"...pero al menos nos veremos libres de las infructuosas indagaciones tras la esencia indescubierta e indescubrible del término especie." 29b

 

Deducción final de Darwin

"Los órganos en estado rudimentario demuestran claramente que un remoto progenitor tuvo el órgano en estado de completo desarrollo, y esto, en algunos casos, implica una cuantía enorme de modificación en los descendientes. En clases enteras, diversas estructuras se forman según un mismo modelo, y en una edad muy temprana los embriones se parecen mucho entre sí. Por esto, no dudo de que la teoría de la descendencia con modificación abarca a todos los miembros de una misma gran clase o de un mismo reino. Creo que los animales descienden, a lo sumo, de sólo cuatro o cinco progenitores, y las plantas de un número igual o menor." 30

 

"Es interesante contemplar un enmarañado ribazo cubierto por numerosas plantas de muchas clases, con pájaros que cantan en los matorrales, con variados insectos revoloteando en torno y con gusanos que se arrastran por entre la tierra húmeda, y reflexionar que estas formas primorosamente construidas, tan diferentes entre sí, y que dependen mutuamente unas de otras de modos tan complejos, han sido producidas por leyes que obran en rededor nuestro. Estas leyes, tomadas en su sentido más amplio, son: la de crecimiento con reproducción; la de herencia, que está casi comprendida en la de reproducción; la de variabilidad, por la acción directa e indirecta de las condiciones de vida, y por el uso y desuso; y una razón de incremento tan elevada, que conduce a la lucha por la vida, y, como consecuencia, a la selección natural, que determina la divergencia de caracteres y la extinción de las formas menos perfeccionadas. Así, pues, el objeto más excelso que somos capaces de concebir, es decir, la producción de los animales superiores, resulta directamente de la guerra de la naturaleza, del hambre y de la muerte. Hay grandeza en esta concepción de que la vida, con sus diferentes facultades, fue originalmente alentada por el Creador en unas cuantas formas o en una sola, y que, mientras este planeta ha ido girando según la constante ley de la gravitación, se han desarrollado y se están desarrollando, a partir de un comienzo tan sencillo, infinidad de formas cada vez más bellas y maravillosas." 31

 

 

*Referencias tomadas del libro El origen de las especies de Charles Darwin, editorial Edaf.:

1 Bosquejo histórico, páginas 47,48.

2 Bosquejo histórico, páginas 48.

3 Bosquejo histórico, páginas 49.

3a Capítulo IV, La selección natural o la supervivencia de los más aptos, páginas 182, 183, 179.

3b Capítulo IV, La selección natural o la supervivencia de los más aptos, página 134.

3c Capítulo IV, La selección natural o la supervivencia de los más aptos, página 116.

3d Capítulo VI, Dificultades de la teoría, páginas 195,196.

4 Capítulo I, página 62.

5 Capítulo IX, Hibridismo, página 295.

6 Capítulo IX, Hibridismo, páginas 306-309.

6a Capítulo IX, Hibridismo, página 312.

6b Capítulo IX, Hibridismo, página 314.

7 Capítulo X, De la imperfección del archivo geológico, página 334.

7a Capítulo X, De la imperfección del archivo geológico, página 338.*

8 Capítulo XI, De la sucesión geológica de los seres orgánicos, página 364.

9 Capítulo XII, Distribución geográfica, páginas 369-371.

10 Capítulo XII, Distribución geográfica, página 370.

11 Capítulo XIII, Distribución geográfica, página 404.

12 Capítulo XIII, Distribución geográfica, páginas 405, 406.

13 Capítulo XIII, Distribución geográfica, página 411.

13a Capítulo XIII, Distribución geográfica, página 411.

13b Capítulo XIII, Distribución geográfica, página 411.

13c Capítulo XIII, Distribución geográfica, páginas 411, 412.

13d Capítulo XIII, Distribución geográfica, página 412.

14 Capítulo XIV, Clasificación, páginas 415, 416.

15 Capítulo XV, Recapitulación y conclusión, página 458.

15a Capítulo X, De la imperfección del archivo geológico, página 343.

16 Capítulo XV, Recapitulación y conclusión, página 461.

17 Capítulo XV, Recapitulación y conclusión, página 463.

18 Capítulo XV, Recapitulación y conclusión, página 463.

19 Capítulo XV, Recapitulación y conclusión, página 464.

20 Capítulo XV, Recapitulación y conclusión, páginas 464, 465.

21 Capítulo XV, Recapitulación y conclusión, página 466.

22 Capítulo XV, Recapitulación y conclusión, página 466.

23 Capítulo XV, Recapitulación y conclusión, página 467.

24 Capítulo XV, Recapitulación y conclusión, página 468.

25 Capítulo XV, Recapitulación y conclusión, página 469.

25a Capítulo XV, Recapitulación y conclusión, página 470.

26 Capítulo XV, Recapitulación y conclusión, página 472.

27 Capítulo XV, Recapitulación y conclusión, páginas 472, 473.

27a Capítulo X, De la imperfección del archivo geológico, página 318.

28 Capítulo XV, Recapitulación y conclusión, página 473.

28a Capítulo XV, Recapitulación y conclusión, página 474.

29 Capítulo XV, Recapitulación y conclusión, páginas 473, 474.

29a Capítulo XV, Recapitulación y conclusión, páginas 476

29b Capítulo XV, Recapitulación y conclusión, páginas 477.

30 Capítulo XV, Recapitulación y conclusión, página 475.

31 Capítulo XV, Recapitulación y conclusión, páginas 479, 480.

*7a. Resulta interesante la observación de Darwin sobre esta "ave extraña" con cola "como de lagarto" hacia el final de la segunda mitad del siglo XIX, (descubierto en Alemania el primer espécimen en 1861), dado que el descubrimiento de los dinosaurios recién comenzaba. El primero fue descubierto en Inglaterra en 1820,  para 1840 se reconocían varios grupos de estos "lagartos terribles" (bautizados como del género Dinosauria por el anatomista comparativo Richard Owen) y no fue hasta 1880 (después de la cita de Darwin, última edición 1877) que los especialistas, gracias al mayor número de fósiles descubiertos, especialmente en el oeste de Norteamérica, arribaron a la conclusión de que la mayoría eran bípedos.