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EL DILUVIO DE LA BIBLIA

El tema del diluvio registrado en el libro del Génesis es considerado por muchos como historia sagrada verídica, totalmente literal en todo sentido, mientras que otros lo consideran como un registro novelesco incorporado después de miles de años a los escritos sagrados del pueblo hebreo o judío  proveniente de lejanas tradiciones orales. 

      

Ilustración aparecida en una literatura Jehovista, y a la derecha grabado alemán de Johann Andreas Pfeffel, el joven, para la Biblia de Scheuchzer. (pique para ver en tamaño mayor)

Para los cristianos el libro del Génesis es la piedra fundamental de sus creencias y de la venida de Cristo. El paraíso perdido, la redención del pecado de Adán, el Diluvio y la fe de Noé, la promesa abrahámica, y el resto de los relatos, como Lot en Sodoma y Gomorra, la historia de Jacob así como la de José en Egipto, son columnas principales de su estructura religiosa. Estos sucesos son mencionados por el mismo Jesucristo según consta en los evangelios; y los apóstoles y primeros discípulos cristianos escribieron partes de la Biblia consideradas inspiradas por Dios en la cual hacen mención clara sobre dichos relatos, confirmando de esa manera al primer libro de la Biblia, el Génesis, obligando a cualquier cristiano a considerarlo como aunténtico y veraz. Dudar del mismo, así como del relato siguiente, el éxodo, significaría dudar del cristianismo, de los evangelios, de los apóstoles y del mismo Jesucristo.

Existen cristianos que ven los relatos del Génesis en el plano de leyenda o fábula alegórica  y no como sucesos literales o históricos  sin sentir menoscabo alguno en su calidad de cristianos. Sin embargo, de serlos, entonces los fundamentos del cristianismo y sus proyecciones metafísicas se hallan invariablemente sujetos en el mismo plano imaginario.

La Biblia presenta al diluvio como un hecho acaecido a consecuencia del castigo dado por Dios a todos los seres vivos que respiran sobre el suelo debido a las desviaciones morales y manifestación de violencia humana, quedando como una prueba o certificado del accionar divino contra toda maldad, razón por la cual siempre fue y debe ser considerado por los creyentes como un cataclismo universal necesariamente real. 

Entre lo que más destaca del suceso mismo tiene que ver con su magnitud. De su sola lectura de cualquier traducción de la Biblia cualquier lector no puede menos que considerarlo de ese modo. Aunque se halla escrito en tercera persona tiene toda la fuerza de un relato testimonial transmitido. La magnitud del cambio lo convierte en una especie de bisagra de la historia de la humanidad y de la vida animal. Dicho aspecto cataclísmico universal unido a la fuerza de la fe religiosa ha inspirado en el pasado y hasta el presente a multitud de exploradores e investigadores a fin de hallar restos de tal desastre ocurrido hace solo unos miles de años, por lo que resulta muy interesante para su análisis objetivo. Desde los buscadores del arca perdida hasta los geólogos, antropólogos, biólogos, químicos y toda clase de investigadores y aventureros han buscado sin encontrar nada, y muchos todavía siguen buscando.  Los que leen la Biblia y la respetan dicen que así fue, mientras que la ciencia dice que no hay evidencias de ello, por lo que no pudo ser, al menos tal como lo cuenta el relato. Ante ello los creyentes suelen manifestar que no necesitan de evidencias físicas para creer en tal suceso como un hecho real físico, algo contradictorio por cierto. 

Sin embargo, el asunto se torna en una dirección totalmente opuesta. El problema actual ya no es el hecho de no encontrar evidencias de tal suceso, sino más precisamente la existencia de evidencias que niegan la posiblilidad de su ocurrencia. ¿Existe algún capricho en todo ello de ambas partes? ¿Tenemos manera de encontrar la verdad? ¿Presentan con objetividad los argumentos aquellos que creen en el diluvio universal o se contradicen y manipulan sus dichos? ¿Es creíble el relato como un suceso de la vida real o es una leyenda? ¿Presenta la ciencia sus evidencias de manera doctrinaria o trata de remitirse a la objetividad de sus descubrimientos?

Veamos primero como lo describe el propio libro del Génesis. En cualquier traducción lo podemos encontrar desde el capítulo 6 al 8. A continuación transcribo partes del mismo tomado de una traducción Católica.

"Dijo, pues. Dios a Noé: «He decidido acabar con toda carne, porque la tierra está llena de violencias por culpa de ellos. Por eso, he aquí que voy a exterminarlos de la tierra. Hazte un arca de maderas resinosas. Haces el arca de cañizo y la calafateas por dentro y por fuera con betún. Así es como la harás: longitud del arca, trescientos codos; su anchura, cincuenta codos; y su altura, treinta codos. Haces al arca una cubierta y a un codo la rematarás por encima, pones la puerta del arca en su costado, y haces un primer piso, un segundo y un tercero.

«Por mi parte, voy a traer el diluvio, las aguas sobre la tierra, para exterminar toda carne que tiene hálito de vida bajo el cielo: todo cuanto existe en la tierra perecerá. Pero contigo estableceré mi alianza: Entrarás en el arca tú y tus hijos, tu mujer y las mujeres de tus hijos contigo. Y de todo ser viviente, de toda carne, meterás en el arca una pareja para que sobrevivan contigo. Serán macho y hembra. De cada especie de aves, de cada especie de ganados, de cada especie de sierpes del suelo entrarán contigo sendas parejas para sobrevivir. Tú mismo procúrate toda suerte de víveres y hazte acopio para que os sirvan de comida a ti y a ellos.» Así lo hizo Noé y ejecutó todo lo que le había mandado Dios.

Yahveh dijo a Noé: «Entra en el arca tú y toda tu casa, porque tú eres el único justo que he visto en esta generación, De todos los animales puros tomarás para ti siete parejas, el macho con su hembra, y de todos los animales que no son puros, una pareja, el macho con su hembra. (Asimismo de las aves del cielo, siete parejas, machos y hembras) para que sobreviva la casta sobre la haz de toda la tierra. Porque dentro de siete días haré llover sobre la tierra durante cuarenta días y cuarenta noches, y exterminaré de sobre la haz del suelo todos los seres que hice.» Noé ejecutó todo lo que le había mandado Yahveh.

Noé entró en el arca, y con él sus hijos, su mujer y las mujeres de sus hijos, para salvarse de las aguas del diluvio.(De los animales puros, y de los animales que no son puros, y de las aves, y de todo lo que serpea por el suelo, sendas parejas de cada especie entraron con Noé en el arca, machos y hembras, como había mandado Dios a Noé.) A la semana, las aguas del diluvio vinieron sobre la tierra.

El año seiscientos de la vida de Noé, el mes segundo, el día diecisiete del mes, en ese día saltaron todas las fuentes del gran abismo, y las compuertas del cielo se abrieron, y estuvo descargando la lluvia sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches.  

En aquel mismo día entró Noé en el arca, como también los hijos de Noé, Sem, Cam y Jafet, y la mujer de Noé, y las tres mujeres de sus hijos; y con ellos los animales de cada especie, los ganados de cada especie, las sierpes de cada especie que reptan sobre la tierra, y las aves de cada especie; toda clase de pájaros y seres alados; entraron con Noé en el arca sendas parejas de toda carne en que hay aliento de vida, y los que iban entrando eran macho y hembra de toda carne, como Dios se lo había mandado.

Y Yahveh cerró la puerta detrás de Noé.

El diluvio duró cuarenta días sobre la tierra. Crecieron las aguas y levantaron el arca que se alzó de encima de la tierra. Subió el nivel de las aguas y crecieron mucho sobre la tierra. mientras el arca flotaba sobre la superficie de las aguas. Subió el nivel de las aguas mucho, muchísimo sobre la tierra, y quedaron cubiertos los montes más altos que hay debajo del cielo. Quince codos por encima subió el nivel de las aguas quedando cubiertos los montes. Pereció toda carne: lo que repta por la tierra, junto con aves, ganados, animales y todo lo que pulula sobre la tierra, y toda la humanidad. Todo cuanto respira hálito vital, todo cuanto existe en tierra firme, murió. Yahveh exterminó todo ser que había sobre la haz del suelo, desde el hombre hasta los ganados, hasta las sierpes y hasta las aves del cielo: todos fueron exterminados de la tierra, quedando sólo Noé y los que con él estaban en el arca. Las aguas inundaron la tierra por espacio de ciento cincuenta días.

Géensis 6:13-7:5, 7:7-16, 7:17-24, Biblia de Jerusalen, edición 1976.

Los Testigos de Jehová han producido su porpia traducción, y algunos pasajes claves son modificados aunque en general la idea que transmite es la misma. Algunos de estos pasajes leen del siguiente modo:

""Y en cuanto a mí, aquí estoy trayendo el diluvio de aguas sobre la tierra para arruinar de debajo de los cielos a toda carne en la cual está activa la fuerza de vida. Todo lo que está en la tierra expirará. Y de veras establezco mi pacto contigo; y tienes que entrar en el arca, tú y tus hijos y tu esposa y las esposas de tus hijos contigo. Y de toda criatura viviente de toda clase de carne, dos de cada una, traerás dentro del arca para conservarlas vivas conyigo. Macho y hembra serán. De las criaturas volantes según sus géneros y de los animales domésticos según sus géneros, de todos los animales movientes del suelo según sus géneros, dos de cada uno entrarán a ti allí para conservarlos vivos. Y en cuanto a ti, toma para ti toda clase de alimento que se come; y tienes que recogértelo, y tiene que servir de alimento a ti y a ellos"

Y Noé procedió a hacer conforme a todo lo que le había mandado Dios. Hizo precisamente así.

Después de eso Jehová dijo a Noé: "Entra, tú y toda tu casa en el arca, porque es a ti a quien he visto justo delante de mí entre esta generación. De toda bestia limpia tienes que tomar para ti en sietes, el macho y su hembra; y de toda bestia que no es limpia solamente dos, el macho y su hembra; también de las criaturas volantes de los cielos en sietes, macho y hembra, para conservar viva prole sobre la superficie de toda la tierra. Porque dentro de solo siete días más estoy haciendo llover sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches; y ciertamente borraré de sobre la superficie del suelo toda cosa existente que he hecho". Y Noé procedió a hacer conforme a todo lo que le había mandado Jehová.

Y a grado tan grande anegaron la tierra las aguas que todas las altas montañas que estaban debajo de todos los cielos quedaron cubiertas. Hasta quince codos (por encima, 15x0,45m= 7 m) las anegaron las aguas, y las montañas quedaron cubiertas. De modo que expiró toda carne que estaba moviéndose sobre la tierra, entre las criaturas voladoras y los animales domésticos y entre las bestias salvajes y entre todos los enjambres que estaban enjambrando sobre la tierra, y toda la humanidad. Todo lo que tenía activo en sus narices el aliento de la fuerza de vida, a saber, cuanto había en el suelo seco, murió. Así borró él toda cosa existente que había sobre la superficie del suelo, desde hombre hasta  bestia, hasta animal moviente y hasta criatura voladora de los cielos, y fueron borrados de sobre la tierra; y solo Noé y los que con él estaban en el arca siguieron sobreviviendo.”

Génesis 6:17-22, 7:1-5 y 7:19-23, NM, paréntesis agregado

Entre las diferencias destacadas se halla la mención "según su género" por  la "de cada especie" (también "según su especie" como aparece al relatar la creación de los animales) y "animal moviente" por "sierpes" o "reptil" como lo vierten las demás traducciones. ¿A qué se debe? ¿Porqué no existe uniformidad de criterios en este asunto? Para comprender las diferencias, semejante relato obliga a hacer algunas preguntas fundamentales. Entre las más destacadas comenzaremos por la siguiente:

 

¿De dónde vinieron las especies?

Si este fue verdaderamente universal, en donde toda forma de vida que vivía sobre suelo seco de todo el planeta murió salvo los animales que Noé guardó en el arca, ¿cómo pudo él y su familia, en total 8 personas, preservar tantas formas de vida distintas? 

Ante tal planteo los creyentes suelen contestar que Noé no preservó a cada especie de animal, reptil, aves y toda clase de critauras aladas, sino solamente a  representantes genéricos en los cuales estaban incorporadas genéticamente todas las especies conocidas que vinieron después como variedades a medida que se reproducían y extendían por la superficie del planeta. Por eso ellos vierten "según sus géneros" en vez "de cada especie". 

Al mismo tiempo pero tomando distancia de la evolución, dado que creen en actos creativos individuales donde el diseño y particularidad de cada forma de vida se destaca de las demás sin mezclarse a medida que para  mantenerse en el tiempo debe cada una de ellas reproducirse a si misma, los lleva a aceptar una de las características fundamentales de la reprodución de los seres vivos: su individualidad por especie. Para engendrar descendencia solo deben relacionarse seres vivos de la misma especie. La naturaleza no admite cualquier esperma para fertilizar un óvulo, debe ser del mismo tipo, ubicado preferentemente dentro de la misma especie, pues desde el momento que fortuitamente se unan de distinta especie aunque fueran del mismo género, se inician las hibridaciones, y con ello comienzan las dificultades, razón por la cual en la naturaleza las relaciones sexuales se dan entre animales de la misma especie, aunque admiten distintas variedades. 

Esto, que es fundamental para mantener una misma forma durante mucho tiempo sin desviarse, obliga a considerar ciertas complicaciones que surgen de su tesis de los "géneros básicos". ¿Es posible que las muchas especies actuales hayan derivado de unos pocos representantes desde hace unos pocos miles de años? ¿Pueden distanciarse de la evolución con una tesis de ese tipo? Los creyentes afirman con gran convencimiento que la evolución es una gran mentira, y su tesis se halla en plena armonía a todos los descubrimientos científicos actuales sin tener nada que ver ni en el más mínimo detalle con la evolución de las especies. 

Sin embargo, sus afirmaciones son muy superficiales, carentes de contenido racional que las sustente. Si las especies actuales vinieron de ancestros comunes desde un solo punto de la tierra hace 4.300 años y al mismo tiempo se afirma no existieron cambios en las capacidades reproductivas de cada forma de vida preservada, ¿porqué motivo tenemos hoy un número tan grande de especies que no pueden relacionarse para la reproducción normal con otras especies consideradas de su mismo género? 

Por ejemplo, en un caso donde los mismos creyentes afirman que tanto el caballo como el asno pertenecen al mismo género bíblico preservado1, ¿porqué motivo su mezcla solo produce híbridos y no descendencia normal de un mismo tipo? ¿Qué pasaría si solo tuviéramos un caballo macho y una hembra de asno? ¿Cuál quedaría como especie con el tiempo si supuestamente el caballo tuviera relaciones con sus hijas híbridas hasta que un macho fuera fértil? ¿No sería la del caballo y el asno se perdería? De modo que ambas especies son esenciales como individualidades para su permanencia hacia el futuro, aunque científicamente se hallen catalogadas en un mismo grupo llamado género. Y los asnos y caballos han existido aún antes de Noé, por lo que él no pudo elegir solo una pareja que representara a todas las especies del género equino de la actualidad. La cebra, el onagro, el asno, el caballo, el tarpán y el hemión debieron al menos protegerse.

Pero además del factor reproductivo tenemos el factor distributivo. ¿De dónde vinieron las especies de animales tan particulares que existen hoy día solamente en algunas partes del mundo? ¿Qué explicación tienen las miles de especies endémicas? Hoy día existen animales en algunas regiones del planeta que no existen en ningún otro lugar. Por ejemplo, Australia alberga especies singulares no existentes en otros continentes, como el canguro, ornitorrinco, koala, y el equidna. También existió hasta la década del 20 del presente siglo, el tigre de tasmania, extinto en la actualidad, de forma muy peculiar. Tenia la parte media hacia atrás similar a un tigre rayado, pero la cola era parecida a un perro, al igual que hacia adelante, y la cabeza similar a un zorro, pero con las mandíbulas mucho más altas. También existió un marsupial semejante al canguro, pero más grande y más elegante, también desaparecido a causa de su piel. ¿De donde vinieron estas especies actuales a una gran isla continente si no existen en ninguna otra parte? ¿De qué tipo de "género representativo" salvado por Noé descendieron? No es posible encontrarlos ni en África, ni en Asia, tampoco en Europa ni en Medio Oriente. ¿Cómo es que existen solamente en Australia,  una inmensa isla en el océano aislado de todos los demás? ¿Se transformaron de géneros comunes hasta convertirse en animales tan particulares y desconocidos en cualquier otra parte del mundo ó existieron en otro tiempo en otras partes del planeta hasta desaparecer?

            Según los registros paleontológicos se sabe que los antepasados de los marsupiales, como el canguro, el perezoso, el koala, la zarigüeya etc., vivieron en casi todos los continentes hace muchísimo tiempo, pero desaparecieron de esas zonas no encontrándose mas rastros de ellos mucho tiempo antes de la llegada del hombre hasta el presente. Solamente ha quedado la zarigüeya en América. De hecho, existieron marsupiales similares a leones y pumas así como canguros carnívoros, que también dejaron de existir como géneros hace mucho tiempo. En Australia mismo se han extinguido antes de la fecha dada por la Biblia para la Creación del hombre marsupiales del tamaño de un hipopótamo, canguros de tres metros de altura y leones marsupiales. Más tarde, cuando aparecieron los seres humanos en este continente-isla, en los estratos superiores se hallan puntas de lanza junto con los huesos de canguros y emúes, dando prueba de que los aborígenes los cazaban. Es evidente que Noé no guardó en el arca a estos tipos de animales tan singulares porque simplemente no existían en el lugar y el tiempo para cuando él vivía, de otro modo se hubieran encontrado en Oriente Medio a lo sumo restos de alguno de ellos pertenecientes a épocas históricas. Todos los mamíferos históricos de Oriente, Africa, Asia y Europa son placentarios, es decir, muy diferentes en su sistema reproductivo a los marsupiales.

            Mientras según la Biblia Noé construía el arca, los canguros y otros marsupiales así como los monotremas vagaban en Australia. Únicamente se encontraban viviendo en el continente australiano, donde los registros fósiles de los antepasados de estos animales abundan desde hace muchísimo tiempo. Tan singular es el continente australiano que hasta el momento no se han encontrado restos de mamíferos placentarios. Su fauna mamífera fue únicamente, o en todo caso mayoritariamente, marsupial hasta el día de hoy. De modo que tuvieron que sobrevivir al Diluvio de Noe sin haber sido preservados en el arca, lo que obliga a pensar que éste no pudo ser universal.

            Este razonamiento parte del hecho real del aislamiento del continente australiano. Aún suponiendo al diluvio como un suceso real donde la superficie de los continentes antes del mismo eran mayores y Australia existía como parte de un gran supercontinente, después del cataclismo hídrico habría quedado aislada tal como lo está en la actualidad. Si aún Noé hubiera guardado en el arca representantes marsupiales como el canguro, estos nunca hubieran podido llegar por sus medios al continente australiano. Y si por alguna razón desconocida lo hubieran hecho, resulta muy desconcertante no solo tratar de explicar como es posible que no se encuentren restos de estos animales tempranos en la historia a su paso por Asia, sino porque no pasaron también los mamíferos placentarios, que son más fuertes y resistentes. De hecho, si lo hubieran hecho, la fauna marsupial australiana hubiera desaparecido hace mucho tiempo a manos de los predadores placentarios.

            Asimismo, Nueva Zelanda es otra isla que posee canguros únicamente con Australia, y solamente Nueva guinea, una isla al norte de Australia, tiene monotremas. De estos tipos de animales no hay en ninguna otra parte del mundo, salvo los exportados en épocas modernas. El ornitorrinco, actualmente único sobreviviente en Australia, existió hace mucho tiempo en otras partes del mundo. Por ejemplo, son muy abundante los restos fósiles de estas criaturas en Wyoming, E.U.A.

            Por otro lado, hay una cantidad de animales terrestres que fueron descubiertos por y después de Colón en el continente americano que eran totalmente desconocidas en la cuna de la civilización.

        ¿Porque solamente en algunas regiones del planeta existen especímenes tan singulares y diferentes y no los hay siquiera semejantes en ninguna otra parte, salvo a través de restos fósiles antiguos, mucho más anteriores que la fecha dada para el diluvio?  ¿Porque a su vez existen fósiles de animales semejantes distribuidos por todos los continentes, como es el caso de los dinosaurios? Esto muestra que de alguna manera, los continentes estuvieron unidos en un tiempo para luego separarse. Una vez aíslados las especies sobrevivientes se modificaron según algún patrón biológico de extrema lentitud, formando las nuevas especies ahora conocidas. Para los evolucionistas es la "selección natural", para los creacionistas en cambio es "creación individual". Pero resulta obvio que su concepto solo encajaría como una creación posterior al diluvio en distintos lugares de la tierra, de haber existido este suceso.

         Es interesante observar qué tipo de contestación brindan algunos defensores de la Biblia con relación al problema de los animales australianos y de las islas marítimas. Una publicación de consulta publicada por los Testigos de Jehová en 1995, el libro “Perspicacia...” menciona lo siguiente en la página 141:

 “Se ha afirmado que la presencia de animales en islas remotas, como Australia y Nueva Zelanda, es una prueba de que no perecieron en el Diluvio todos los animales terrestres que se quedaron fuera del arca. Sin embargo, los hallazgos de los oceanógrafos muestran que en un tiempo había cordilleras de tierra seca que conectaban lo que ahora son zonas de tierra aisladas. Por ejemplo, según los estudios oceanográficos de la plataforma submarina, es posible que antiguamente la dorsal media del Atlántico cruzara en sentido longitudinal ese océano por encima de su superficie. Cabe la posibilidad de que también haya habido otras cordilleras, de modo que los animales emigraran por estas antes de que se sumergieran en el océano. Otros estudios oceanográficos han hallado indicios de que en un tiempo existió en el Pacífico Sur un enorme continente que abarcaba  Australia y muchas de las islas de Oceanía. En tal caso, los animales no habrían tenido ninguna dificultad en emigrar a estas tierras.”

            Lamentablemente las personas que carecen de la información correcta no pueden distinguir que tal comentario no es otra cosa que simple charlatanería. ¿Qué tiene que ver la dorsal media del Atlántico con Australia y Nueva Zelanda en épocas recientes? ¿A cuáles ‘cordilleras de tierra seca’ se refieren? Cuando citan declaraciones de los hallazgos oceanográficos, cordilleras marinas hundidas, posible emigración animal, indicios de que ‘hubo en un tiempo’ un gran continente en la zona australiana y cosas por el estilo, no solo hacen una mezcolanza de antiguas teorías desarrolladas cuando todavía casi no existían descubrimientos oceanográficos con los descubrimientos modernos más avanzados, sino que juegan con la ignorancia de las personas al pasar por alto deliberadamente-para rimar con sus dogmas, por supuesto-los abundantes datos precisos actuales-de los últimos 30 años especialmente-sobre tales eventos o hechos del pasado, evitando en todo momento brindar datos concretos y relacionados sobre lo que afirman, como por ejemplo sobre el necesario puente con Asia de América y Oceanía. Tampoco mencionan nada sobre la corriente del tiempo en que transcurrieron algunos fenómenos geológicos claves tal como lo consideran en su mayoría los geólogos actuales. Simplemente salpican con palabras vagas como "en un tiempo había", "es posible que", "indicios de" y así por el estilo en un marco de supuesto apoyo indirecto de una ciencia desorientada para usar en contra de aquellos que supuestamente 'critican la Biblia para burlarse de Dios y hacer en su vida lo que desean sin rendir cuentas', como suelen decir.   

        Es interesante saber que el problema de cómo llegaron los animales a continentes aislados e islas remotas ha sido un rompecabezas para muchos estudiosos durante muchos años. Desde que el hombre europeo fue conociendo el vasto mundo a través de extensos y aventurados viajes de ultramar y documentado los exóticos animales antes desconocidos, comenzó a preguntarse cómo aparecieron allí. Dicho planteo era el resultado de sus creencias basadas en la Biblia. Ello resultó en el desarrollo de muchas hipótesis, generando distintas teorías. Pero todo ese devaneo fue hasta que se llegó al descubrimiento efectivo de los desplazamientos continentales después de la década de los 50 del siglo XX. Este gran avance en la ciencia geológica permitió confirmar las ‘tontas ideas de Wegener’ de principios de siglo, confirmando la gran antiguedad de la tierra y de la vida que en ella existió. Habían sido deshechadas debido al mismo rigor científico con que fueron vistas en su momento al carecer de las evidencias tangibles que la confirmaran. Tal hipótesis sobrepasaba la intuición humana, principal generadora de todas esas teorías. (Ver: Deriva continental)  Pero ahora se haya bien establecida para desgracia de todos los creyentes.

        Cuando diversos investigadores actuales-si es que a ellos se refieren en su explicación-se remiten a antiguas cordilleras, continentes y puentes continentales, suelen hablar de tiempos mucho más antiguos que lo que les quieren hacer imaginar a sus lectores, o bien se refieren a casos muy puntuales que han podido determinar relacionado a regiones pequeñas, pero ninguno de ellos se refieren a puentes entre Australia y Africa o Asia y las demás islas como Nueva Zelanda y otras de hace 4.000 años. Las supuestas elevaciones de terreno ocurrieron cuando el nivel de los océanos fue menor debido a las épocas glaciares, cuando el nivel de los mares descendió notablemente debido al intenso frío y la consecuente acumulación del agua en los polos. De modo que en realidad era una bajamar y no una elevación del terreno. Estos hechos se produjeron durante decenas de miles de años hacia el pasado y no ocurrió y se desvaneció hace unos 4.000 años. Por otro lado, la tectónica de placas describe el lento movimiento de masas continentales, las que en un tiempo muy remoto, millones de años, estuvieron unidas. De haber existido puentes habría sido en esa remota época, cuando no existían humanos en la tierra. 

    A los publicadores de la revista no les muestran estas cosas debido a que se les hace creer que el nivel de las aguas crecieron a consecuencia del diluvio y no admiten la existencia de la glaciación. (Evidencias glaciales) Para ellos los casquetes polares aparecieron súbitamente después del diluvio. Sin embargo esto es simple especulación, peor que la de los científicos, porque no se basa en estudios serios sino en mezcolanzas y mal manejo de la información científica forzados por el hecho de querer armonizarlos con las interpretaciones basadas en las declaraciones de la Biblia para dar una apariencia de representar la certeza absoluta en todo lo que dice. 

Cuando se ven acorralados después de gastarse en explicaciones de tinte científica para aparentar cordura y sensatez, se salen por la tangente esgrimiendo el clásico reto a la desconfianza hacia Dios, la cual trae la falta de fe y en consecuencia pone ante el inquiridor la posible desaprobación divina de seguir insistiendo en ello. Todo este despliegue no sería necesario esgrimir si las explicaciones y razonamientos fueran honestos. Es por eso que tales explicaciones no resisten planteos serios, como por ejemplo, si después de caída la cantidad de agua que consideran elevó el nivel oceánico a consecuencia del gigantesco diluvio bíblico, ya no existiría ningún tipo de puente por donde los animales pudieran haber cruzado. Esto obliga a pensar en movimientos ascendentes y posteriores hundimientos ocurridos después del diluvio, y no existen evidencias de ello. Las supuestas cordilleras submarinas actuales que suponen fueron tierra seca no son otra cosa que las dorsales centrooceánicas, grandes franjas que dividen el crecimiento continuo de los lechos oceánicos.  

Además, si de alguna manera existió algún tipo de puente, eso no responde de porqué solamente cruzaron ciertos tipos de animales. Es demasiado evidente contemplar que no existen en esos lugares, como Australia, ningún tipo de mamífero placentario terrestre autóctono, salvo quizás algunas clases de ratas y el dingo, traídas por antiguos colonizadores, abarcando en total unos 29 géneros únicamente de marsupiales y 2 de monotremas. Las diferencias entre mamífero marsupial y placentario son, para los que no lo saben, demasiado grandes para creer que provinieron compartiendo su ascendencia genética a partir de supuestos ‘géneros básicos’ preservados por Noé en oriente y que dieron origen a animales diferentes en otros continentes sencillamente como un despliegue de variedad. Mucho menos con los monotremas. Por otro lado, los perezosos, los armadillos, el tamandúa y los osos hormigueros son exclusivos del continente americano. A su vez, en este continente existe únicamente un tipo de marsupial distinto con 10 géneros, el oposum. 

        De modo que el problema no se concentra solo en determinar si hubo o no un posible puente que conectara las actuales grandes zonas aisladas del planeta. En realidad, aún si hubieran existido "puentes", los géneros de animales tan singulares y distintos de los demás que existen en estas zonas aisladas transformaría su tesis de diversificación en evolución acelerada. Aparecen un sinúmero de problemas relacionados que brotan a partir del gran conocimiento que en la actualidad posee la humanidad sobre la naturaleza que lo rodea. Pero ellos evitan responder de manera coherente contemplando todas las evidencias en un marco de honradez y probidad. Como se puede notar, simplemente escriben cualquier cosa con tal de refutar un planteo serio, haciéndoles creer encima a los que los plantean que son unos ignorantes desconocedores de descubrimientos científicos importantes. En vez de tratar de ver las cosas en un plano tridimensional, se concentran en atacar punto por punto, desvinculándolos adrede para tratar de neutralizarlos con declaraciones imprecisas. Pero ante mentes inteligentes y bien informadas terminan por ser descubiertos. 

Por ejemplo, el descubrimiento de la gran cantidad de especies durante los últimos siglos les originó el problema reproductivo que vimos en parte al comienzo. Este es un serio problema, en especial porque los conecta inevitablemente con la evolución. Pero veamos cómo surge este tema.

 

El asunto de las especies

Durante los siglos XVI y XVII la ciencia fue abriéndose paso en el mundo seglar dominado por la religión. Hasta ese tiempo los creyentes veían a cada forma de vida animal (como de vegetal) que se reproducía a si misma como una creación individual de Dios. Toda forma de vida que unida a otra semejante produjera formas distintas o no produjera ninguna, eran consideradas de distinta especie o género, y por ende como creaciones distintas 2. A medida que los estudiosos documentaban nuevas formas de vida el compendio se tornaba cada vez más amplio y confuso. Carl Von Linneo, un gran naturalista sueco, ordenó para 1735 a todas estas formas de vida fundamentales de sus días, conocidas como especies, en un sistema creacionista. Para nombrarlas adecuadamente y sin confusión desarrolló el sistema binomial, usado todavía en la actualidad, agrupándolas a todas en una serie de niveles jerárquicos. Como creyente llamó a esos niveles "la escalera de la creación de Dios", refiriéndose al orden ascendente en que supuestamente Dios habría creado a todas las especies. A todas aquellas especies que de alguna manera al cruzarlas con otras semejantes podían activar los óvulos reproductivos o llegar a engendrar algún ser vivo distinto, sea de corta vida, estéril o seminormal, fueron agrupadas en un mismo nivel conocido como género, cuyo nombre era y sigue siendo el primer nombre de cualquier especie. Es el que se escribe con mayúscula, y el segundo nombre es el de la especie propiamente dicha. Esta forma binomial (dos nombres) identificaba a todas las especies en sus rangos de géneros. Para los educados y creyentes en Génesis, Linneo había encontrado la manera de interpretar mejor el género de la Biblia. Ya no era cada especie particular sino el género al que perteneciera. Los géneros semejantes fueron agrupados en familias y éstas en órdenes. Esto permitió a su vez de manera indirecta el ordenamiento de un cada vez más exhuberante y caótico archivo de formas de vida. La aparición de semejante sistema satisfactorio para nombrar a todos los seres vivos conocidos hasta entonces y la posibilidad de incluir a todos los nuevos descubrimientos, fue una disposición meritoria que jamás existió. Pero el gran avance para los devotos fue poder reducir notablemente la gran cantidad de especies a unos cuantos cientos de géneros, interpretando que las especies de cada grupo de género correspondían ahora al género del libro del Génesis, con lo cual llegaban a entender que Dios no había creado a cada especie, sino a un representante genérico. Ello facilitaba aceptar como un hecho posible la preservación por Noé de toda la vida animal. Sin embargo, paradójicamente sirvió para el desarrollo de una teoría totalmente contraria a sus propósitos.

Ya para el siglo XIX, investigadores como Darwin, comenzaron a notar una singular relación surgida de la tabla clasificatoria desarrollada por el sueco. Al notar entre otras cosas que distintas especie de un mismo género poseían distintos grados de relación procreativa al formar o no formar híbridos, y que las variedades de una misma especie eran casi siempre más numerosas que las cantidades de especies agrupadas en un mismo género, y que además podían cruzarse libremente con mejores resultados, lo llevó a cuestionar el origen de las especies. Todo se centraba en el aspecto crucial de si la  relación existente entre las especies dada por la propia singularidad de cada una era estática o bien podría ser móvil, es decir, cambiante con el tiempo. Mientras para los investigadores religiosos que leían la Biblia cada género fue una creación de Dios y las distintas especies del mismo género eran variedades limitantes, es decir procedentes de una pareja por cada género creado que no podían variar más allá de su género, para Darwin no solo las especies sino hasta los géneros tuvieron antepasados comunes y en un tiempo mucho más extenso. De modo que discrepaban en cuanto a su origen. Lo singular de todo era que dichos antepasados comunes fueron animales o vegetales ubicados según las mismas jerarquías colocadas y aceptadas por los investigadores creacionistas. Linneo había agrupado a todos los géneros que compartían las mayores semejanzas en familias, las que a su vez compartían más semejanzas entre familias en órdenes y las órdenes en clases. Para Darwin, provinieron de ancestros por sus respectivos géneros, y éstos a su vez de ancestros ubicados en sus respectivas familias; y las familias, de ancestros ubicados en sus respectivas órdenes, y así por el estilo. De allí el famoso libro titulado "El origen de las especies". Ello contradecía de plano las afirmaciones científicas de entonces en donde atribuían el origen de las especies del sistema clasificatorio a la creación individual de Dios de una forma básica por cada género, o bien a los géneros representativos preservados por Noé. Para Darwin iba más allá del género. Cabe destacar que las especies de esos días son las mismas de ahora, pues la tabla clasificatoria sigue siendo básicamente idéntica. La diferencia mayor se halla únicamente en la gran cantidad de especies que se agregaron varios siglos después.

Ahora bien, ¿cuál es el problema?, pensarán algunos. El problema aparece después de muchos años de investigaciones experimentos y descubrimientos en los cuales los zoólogos botánicos y biólogos empezaron a darse cuenta que cada especie, aunque llevaba el apellido de su género, era mas individual por su nombre común de lo que les parecía a los intuitivos creacionistas. Aunque la ciencia considera de modo semejante a la idea de los creyentes, donde las especies agrupadas en un mismo género tuvieron un antepasado común a ese género, la diferencia estriba en que esas especies necesitaron un tiempo mucho más extenso de procreaciones para llegar a diferenciarse con las otras del mismo género que el tiempo imaginado por los creyentes. Se dieron cuenta que cada especie había permanecido sin cambios significativos por decenas de miles de años, con lo cual las diferencias entre las especies de un mismo género se mantuvieron sin modificaciones por mucho tiempo. No habían podido ver tampoco la aparición de ninguna nueva especie, todas las especies actuales ya venían existiendo en la tierra por muchos miles de años en toda la tabla clasificatoria. Lo único que podían alcanzar eran más variedades pero de una misma especie. Recordemos que cada especie tiene, lo que llamo "nombre y apellido", donde el apellido es el nombre genérico al grupo que pertenece y el nombre el de la especie propiamente dicho. De modo que solo podían obtener una misma especie pero con un tercer nombre: el de la variedad. Después de tantos experimentos y observaciones no han podido obtener ni descubrir ninguna nueva especie que pudiera llamarse como tal. Todas mantenían una gran estabilidad en sus reproducciones, y ninguna variedad pudo diferenciarse de tal forma que pudiera alcanzar dicho nivel de diferencia semejante a la diferencia que mantenían las demás de su grupo, es decir, una disminución en su capacidad reproductiva con la especie de la cual provenía. En vez de notarse un distanciamiento reproductivo, la capacidad de reproducirse se mantenía siempre igual con las otras variedades de su misma especie.

Este aspecto hace retornar todo al principio, de cuando antes de Linneo los creyentes consideraban a cada especie como una forma creada por Dios y no como descendientes de un ancestro diferente considerado común. Y dado que el tiempo es el factor esencial, lo reciente del supuesto suceso cataclísmico universal del diluvio volvía a complicar nuevamente los dogmas religiosos. La aparente feliz solución del concepto de género tomado de la Biblia desarrollada por Linneo era totalmente inapropiado. Resultaba evidente con mayor énfasis aún que la cantidad de especies animales que Noé debió preservar para la supervivencia habría sido enorme. Una vez que comenzaron a catalogarse las especies de mamíferos, aves, reptiles y anfibios, por mencionar solo a aquellas que habrían perecido en un cataclismo hídrico de semejantes proporciones, surge la imposibilidad de manejar semejante grupo animal en un arca real durante un año. Ni el zoológico más grande del mundo posee siquiera una fracción de todas las especies. Entre esas clases sumarían unas 20.000 formas diferentes que habrían requerido ser salvadas mediante haberlas traído de todos los rincones del planeta y luego ser transportadas a grandes distancias nuevamente para evitar las desapariciones de especies, algo que hoy día suele ser noticia en los medios de comunicación e información cuando se hallan amenazadas distintas especies o bien se han confirmado la desaparición de algunas. 

El que desaparezca una especie no es lo mismo que desaprezca una variedad de una especie. De todos modos, eso no significa que una variedad se puede obtener fácilmente. También requiere de tiempo, pero que dejado librado a la naturaleza podría ser muy largo o hasta eterno. Pero la especie, mucho más todavía. Supongamos que desapareciara solo la raza o variedad negra de la humanidad, pero no la especie humana. ¿Volvería a aparecer nuevamente la variedad negra? Podría recurrirse a los mestizajes existentes para separar los genes de la raza y así mediante manipulación genética recuperarla nuevamente como pura. Pero supongamos que nunca nadie de la raza negra se relacionó con otras razas. ¿De dónde se obtendrían los genes propios de dicha raza o variedad humana? Ahora solo dependería de una elaboración genética propia, y esa no se halla en ningún gen de las otras variedades humanas, por lo que debe crearse o desarrollarse. ¿Cómo? Pues bien, en este punto el creyente en un Creador recurrirá a Su capacidad creadora para que resuelva el problema creando nuevamente los genes perdidos, pero un biólogo imbuido de todos los conocimientos actuales en el campo de los seres vivos se dirijirá a la naturaleza-tiempo-suerte (NTS) para ver si puede llegar a desarrollarse nuevamente después de muchas generaciones aíslada en el ambiente típico de esta raza, Africa.

Si esto ocurre con una variedad de una especie puede entenderse lo que pasaría con una especie, cuya diferencia con otra de su mismo género taxonómico es mayor aún, y donde las relaciones procreativas se reducen a distintos grados de hibridaciones. Por ejemplo, si ahora en vez de desaparecer una variedad humana como la negra desparece la especie humana. ¿Que pasaría? Resulta más obvio que de desaparecer una especie, como la humana o cualquier otra animal o vegetal, que la intervención de un Creador desde el punto de vista de los creyentes o de la NTS desde el punto de vista de la ciencia, fuera totalmente imprescindible. Esta realidad en el campo de la biología y genética determina que el concepto del género básico creacionista, de índole estática o fija determinada en su momento por un Creador como una especie individual para luego diversificarse en muy poco tiempo según piensan los creyentes en dos o más especies, sea un absurdo total. Ya no es un espécimen de un género abstracto el requerido-donde existan más de uno-sino la especie particular afectada. De faltar, ya no habría posiblidad de recuperarla mediante descendientes de otras especies del mismo género. Supongamos que desapareciera la especie asno del género de los equinos. Todavía habrían cebras y caballos. ¿Podría surgir nuevamente el asno como descendiente de algunos de ellos? Nuevamente, de faltar meztizajes solo la intervención de un Creador o del NTS podría resolverlo. Si las especies, tal como creen, descendieron como variedades de un ancestro común, entonces el NTS y no el Creador sería el responsable. Pero de ser así, el factor tiempo superaría al transcurrido de toda la humanidad histórica, quedando el elemento suerte como el factor de incertidumbre principal. Si el Creador solo formó a los géneros básicos para luego dejar que mediante las leyes de la naturaleza se diversificaran, entonces Noé no pudo proteger a esos géneros básicos, porque el tiempo requerido por la naturaleza ha quedado demostrado ser mucho mayor al escaso tiempo determinado por la propia Biblia. De allí que uno puede aceptar que un Creador haya creado miles de especies diferentes, pero no puede entender cómo pudo Noé preservarlas a todas para que no desaparezca ninguna. Y mucho menos, por no decir totalmente imposible, que se hayan diversificado como especies a partir de algún representante por cada género en tan solo unos siglos.

Por eso, el problema ya no es ahora cómo pudieron llegar a las distintas partes de la tierra desde el arca posada en un lugar del medio Oriente, sino cómo se pudo preservar semejante cantidad. Otro problema surgido ante el pensamiento religioso tiene que ver con la gran cantidad de géneros científicos descubiertos en todas partes de la tierra, propiciando no solo una dificultad obvia con la cantidad de especies sino hasta con la cantidad de géneros. Por ejemplo, tan solo de mamíferos existen alrededor de 600 géneros. ¿Y de aves? Otros cientos. ¿Cuál es la respuesta? Previendo semejante conflicto, en el libro "Perspicacia..." en la página 327, tomo I, bajo el título "El Diluvio del día de Noé", explica:

"Algunos investigadores han calculado que con únicamente 43 “géneros” de mamíferos, 74 de aves y 10 de reptiles podría haberse originado la enorme variedad de especies conocidas en la actualidad. "

¡¿Qué'?!...¿Porqué aparece la palabra género entre comillas? ¿No parece muy reducido el número de "géneros básicos", mucho menor al desarrollado por Linneo? En otra publicación, un folleto titulado “La Evolución contra el Nuevo Mundo” en su página 12 menciona un punto clave de la enseñanza religiosa de esta organizacón que se mantiene vigente desde hace casi un siglo, donde resulta posible comprender de dónde surge la idea anterior. Alli lee:

"El término "género" en la Biblia no se refiere a las especies, sino que compara más bien con el término moderno familia..."

Pero entonces, ni siquiera corresponde al grupo de los géneros de Linneo, sino más arriba en la jerarquía clasificatoria. Si la variabilidad de una especie para llegar a ser otra parecida lleva mucho tiempo, ¡con cuanta más razón ahora llevaría para distanciarse de otros géneros taxonómicos agrupados en una misma familia! Si antes era un absurdo, pues ahora, ¡más absurdo todavía! Ahora ya no es el género de Linneo el límite creativo sino que asciende al de familia y hasta más que eso, pues tan solo entre todos los mamíferos existen unas 69 familias, por lo que según ellos hasta habría representantes comunes a más de una familia. ¿Cómo pueden cometer semejante locura? Claro, la fe mueve montañas...estimado lector, por no decir miente lindo.

Resulta insólito que ahora acepten que las especies actuales provinieran de ancestros comunes más allá de los géneros establecidos por los creacionistas del pasado, cuando eso era una blasfemia. Su postura  extendida al nivel de familia no hace otra cosa que apoyar con mayor énfasis la tesis de la evolución de las especies y no de una creación según su reproducción, tal como lo menciona claramente la propia Biblia. Pero para los creyentes la evolución es la peste. De hecho, una revista de la misma organización, "La Atalaya" del año 1986, del 1 de Abril, página 11, bajo el tema "Defendiendo la verdad en un mundo impío", lee:

"El Diablo ha intentado desacreditar la verdad, no solo haciendo que el “hombre del desafuero” de la cristiandad trate de añadir enseñanzas religiosas falsas a la Biblia, sino también alegando que la Biblia se basa en mito y leyenda. Por eso, durante el siglo XIX aquella Serpiente antigua dio a luz a otra enseñanza falsa y engañosa. A esta se le ha llamado la teoría de la evolución. (2 Corintios 4:4.)" 

Si ese es el concepto que tienen de la evolución, ¿cómo es posible que incorporen sus principios para tratar de defender la supuesta historia verídica de la Biblia? Pero, ¿que los llevó a alejarse tanto del concepto creacionista de Linneo? ¿Acaso no habría bastado con un representante por cada grupo de género tal como tan hermosamente se había resuelto?

Bueno, ya vimos que por un lado el conocimiento moderno sobre la gran estabilidad de cada especie invalidaba esa opinión. Por otro lado, ya habíamos visto que se habían agregado, debido a continuos descubrimientos, una gran cantidad de nuevos géneros y más especies a la tabla clasificatoria, que actuaba como un ordenado archivo de los seres vivos. Esto haría que en la actualidad, hasta la cantidad de géneros científicos de los principales animales de las clases ya mencionadas serían elevados, pues superarían los 1.000, e imaginar que tan solo 8 personas atendieran a tantos animales distintos por un año no hace otra cosa que sentir lástima por la pobre familia "salvada" por Dios. Encima de este problema no debe olvidarse que según la Biblia Dios le había mandado a Noé preservar a cada especie animales limpios y de aves de a siete parejas y no de a dos, como las demás formas de vida, con lo cual el número de animales a atender se elevarían tanto que habría sido ridículo siquiera considerar la posibilidad de que hubiera podido atenderlas a todas. Todo esto muestra lo imposible de tal desempeño salvo en la imaginación de un buen cuento. De allí que el hablar solo de un centenar a un centenar y medio hace más digerible la cosa para aquellos que desean creer en la Biblia y carecen no solo de los conocimientos científicos de la actualidad sino de la experiencia en atender animales. La mayoría son personas de las ciudades que apenas si saben lo que representa la atención de un perro o un gato o un canario, es decir, no se dan cuenta que multiplicando por miles la cantidad de animales les resultaría totalmente imposible su atención diaria.

De modo que para zafar del campo científico, a fin de tomar distancia de su luz clarificadora, y al mismo tiempo también diferenciarse de otras corrientes religiosas, un aspecto que brindaría una satisfacción inconsciente a sus seguidores, pero incorporando los mismos criterios de Darwin en lo relacionado al origen de las especies, en este caso solo hasta el tope de familias como para dar una imagen hasta cierto grado académica respetable, adoptaron la idea de un representante por cada una-o menos de una-de la familia de la ahora abultada tabla de Linneo. Este representante del término abstracto de la tabla es el demomio de su fe.

Es realmente asombroso descubrir semejante maniobra fraudulenta en el campo cristiano de diversas organizaciones religiosas que defienden a ultranza la Biblia, con lo que resulta difícil distinguir los motivos que habrían tenido para enredarse en semejante embrollo explicativo. Lo del embrollo es indefendible, porque no se responsabilizan por lo que enseñan. Queda completamente descartado que ellos brinden la respuesta, pues por más que se les pregunte, aunque la supieran no la dirían, porque es obvio que la confusión se genera adrede para ocultar la realidad. De otro modo no dirían semejantes tonterías que solo son útiles para convencer a los ignorantes que quieren creer, pero totalmente inútiles para brindar una respuesta sensata a cualquiera que conozca suficiente del tema.

Suponiendo un caso hipotético para ilustrar la tamaña burdalidad, si Usted fuera agraciado por Dios hoy y se le mandara preservar a toda forma de vida animal existente en la tierra, ¿cuáles animales escogería para conservar la estirpe en la gigantesca arca construida? ¿Escogería las especies y hasta algunas razas y variedades de algunas especies, o solo se limitaría a tomar una pareja de una especie en particular que tuviera características parecidas con otras especies, con las cuales conformaría el abstracto grupo de familia taxonómica a fin de preservarlas a todas y dejando el resto afuera? Por ejemplo, de la familia de los Félidos, ¿escogería solo al león y al resto los dejaría fuera? La respuesta es más que obvia. Este sencillo ejercicio imaginativo demuestra lo errado que se hallan los fieles en sus creencias y en su absoluta postura en considerar a tal relato como un hecho histórico.

Semejante posición revela una enorme laguna en la supuesta "verdad" que pretenden defender. El asunto se torna tan confuso que recurren a desfachatadas mentiras tan bien ocultas detrás de un manto de aparente elocuencia e intelectualidad para confundir a los creyentes sobre el verdadero concepto de especie, haciéndoles creer que todas son variedades como las distintas razas de seres humanos o de perros domésticos. Enseñan que todas provinieron en unos cuantos siglos de los "géneros básicos" ubicados al nivel de cada una de las familias de la tabla clasificatoria. Lo más inverosímil es apreciar de cómo se basaron en la misma teoría de la evolución, pero al atribuirle un espacio de tiempo tan breve terminan rayando en el disparate total. (Para más datos ver: Según su género)  

Los enredos ocasionados por el dogma de un diluvio universal real generan otros problemas insalvables. El siguiente de ellos tiene que ver con la cantidad de agua.

 

La altura de las aguas

Otro de los tantos problemas referidos al diluvio universal es la profundidad que habría requerido semejante inundación teniendo en cuenta la altura de las zonas elevadas y montañas de la tierra en la actualidad. De haber cubierto a todo el planeta, algunos humanos y animales podrían haberse salvado si se desplazaran a terrenos elevados o escalaban algunas montañas por encima de los 4.000 a 5.000 metros, teniendo en cuenta según la Biblia que la subida de las aguas demoró 40 días. Imaginar que la profundidad hubiera superado los 5 kilómetros sobre el nivel actual del mar, habría significado la existencia de un océano superior a todos los océanos del mundo en la actualidad. De allí que, ante éste otro problema que se les presenta, se anticipan respondiendo lo siguiente en el libro "Perspicacia..." tomo I,  en la página 692 bajo el tema Diluvio:

"según han afirmado los científicos, en tiempos remotos las montañas eran mucho más bajas que en la actualidad...Por consiguiente, después que las aguas del Diluvio cayeron, pero antes de que aumentara la altura de las montañas y el lecho submarino bajara de nivel, aún antes de la formación de la capa de hielo polar, había agua más que suficiente para cubrir “todas las altas montañas”, tal como dice la Biblia." 

           Resulta interesante como manipulan la información científica. Por "tiempos remotos" los científicos se refieren a épocas prehistóricas de hace millones de años  y los cambios ocurridos para alcanzar los paisajes actuales vienen ocurriendo desde esos "tiempos remotos" y no de hace tan solo 4.500 años. Y por otro lado, las montañas "más bajas" se refieren a las actuales, pues se sabe que existieron otras anteriores a las actuales que fueron más altas de lo que son ahora, como por ejemplo, la cadena apalache. 

Veamos otros comentarios publicados en distintos libros y revistas donde se evidencia claramente cómo juegan con la ignorancia de sus lectores, un aspecto muy serio y grave para dejarlo pasar simplemente como está. Estas cosas deben denunciarse públicamente. En el libro "La Biblia, ¿la Palabra de Dios, o la palabra del hombre?", editado en 1989 por la Wachtower en la página 112 párafo 31, bajo el tema "La ciencia... ¿ha probado que esté equivocada la Biblia?, dice:

"Para que el Diluvio sucediera, las cuencas marinas de antes del Diluvio tendrían que haber sido menos profundas, y las montañas tendrían que haber sido menos altas de lo que son ahora. ¿Es posible eso? Pues bien, cierto libro de texto dice: “Hubo un tiempo, hace millones de años, en que océanos y llanuras se extendían en llana monotonía por zonas donde ahora las montañas se elevan a inmensas alturas. [...] Los movimientos de las placas continentales hacen que la tierra se levante a alturas donde únicamente los animales y las plantas más resistentes pueden sobrevivir y, por otra parte, también hacen que la tierra se hunda y repose en esplendor oculto bien por debajo de la superficie del mar”. Puesto que tanto las montañas como las cuencas marinas suben y se hunden, es patente que hubo un tiempo en que las montañas no eran tan altas como lo son ahora, ni las grandes cuencas marinas eran tan profundas." (Color agregado)

¿Fue acaso ese "tiempo" apenas unos 4.300 años atrás? ¿Acaso no lee "millones de años"? ¿Cómo pueden mezclar tanta incoherencia asegurando que los movimientos basculares ocurrieron hace poco cuando la ciencia misma lo señala en "millones de años"? ¿Porqué motivo primero no demuestran que la ciencia se equivoca en su lectura cronológica antes de enseñar tonterías sin sustento científico alguno? Pero bueno, sigamos al párrafo 32:

"¿Qué les sucedió a las aguas después del Diluvio? Tienen que haberse escurrido hacia las cuencas marinas. ¿Cómo? Los científicos creen que los continentes descansan sobre placas enormes. El movimiento de estas placas puede causar cambios en el nivel de la superficie terrestre. Hoy, en algunos lugares en los bordes de estas placas hay grandes abismos submarinos de más de 10 kilómetros (6 millas) de profundidad. Es muy probable que —quizás como resultado del Diluvio mismo— las placas se movieran, el fondo del mar bajara y las grandes fosas se abrieran y permitieran que el agua se escurriera del terreno."

Los abismos submarinos son extremadamente estrechos en comparación con el resto de la superficie marina y solo se hallan en los bordes de algunas placas, precisamente en las zonas de subducción. La expresión "grandes" es solo para transmitir una idea incorrecta si se comparan tales áreas con el resto del lecho oceánico. Por otro lado, las placas no se mueven a consecuencia del peso del agua oceánica, sino por la convección térmica proveniente del interior de la tierra. Además, las fosas no se han producido por 'abrirse' sino debido a la penetración del suelo oceánico debajo de la corteza continental más profunda. Debido a que la masa continental es más elevada a la oceánica ésta se monta sobre aquella induciendo a la misma a penetrar hacia abajo y no hacia arriba, tal como cuando un camión atropella a un auto pequeño siempre este último queda debajo del vehículo mayor. 

Otra publicación, el libro "Sobrevivientes que entran en una nueva tierra" publicado en 1984 por la Wachtower en la página 47 párrafo 6 bajo el tema "Un mundo que fue destruido", lee:

"Debemos darnos cuenta de que la Biblia no dice que las montañas del día de Noé fueran tan altas como el monte Everest. (¿Dónde no dice...?) Científicos han dicho que en el pasado muchas montañas eran mucho más bajas que en la actualidad, y que algunas hasta han sido empujadas hacia arriba desde debajo de los mares. Además, se cree que hubo un tiempo en que los océanos mismos eran más pequeños y los continentes eran mayores de lo que son ahora, como lo atestiguan canales fluviales que se extienden por gran distancia bajo los océanos." (Cursiva agregada)

Los canales fluviales hallados no se extienden por "gran distancia bajo los océanos" sino debajo de los mares continentales, es decir, alrededor de las costas. La glaciación explica claramente cómo fue que quedaron sumergidas al ascender el nivel del mar después de derretirse gran parte de los glaciales hace unos 10.000 años.

El libro "Perspicacia para comprender las Escrituras" en el tomo 1 página 692 bajo el tema "Diluvio" dice:

"Si, como dice Génesis, “todas las altas montañas” quedaron cubiertas, ¿dónde está toda esa agua hoy? Debe estar aquí, sobre la superficie de la Tierra. (7) Se cree que hubo un tiempo en el que los océanos eran más pequeños y el suelo continental más extenso de lo que es hoy día, lo que parece estar demostrado por la existencia de vías fluviales de gran extensión en el lecho submarino. También ha de tenerse presente que, según han afirmado los científicos, en tiempos remotos las montañas eran mucho más bajas que en la actualidad y que hay montañas que han emergido del mar. Además, se ha dicho que hoy “hay diez veces más volumen de agua en los océanos que de tierra sobre el nivel del mar. Si se echara toda esa tierra al mar de manera uniforme, el agua cubriría el planeta hasta una altura de dos kilómetros.” (National Geographic, enero de 1945, pág. 105.) Por consiguiente, después que las aguas del Diluvio cayeron, pero antes de que aumentara la altura de las montañas y el lecho submarino bajara de nivel, aún antes de la formación de la capa de hielo polar, había agua más que suficiente para cubrir “todas las altas montañas”, tal como dice la Biblia. (Gé 7:19.)"

En el mismo libro y tomo pero en la página 327 bajo el tema "El Diluvio del día de Noé" expresan lo siguiente:

"Seguramente están aquí mismo, en la Tierra. En la actualidad en la Tierra hay 1.400 millones de Km.3 de agua, que cubren más del 70% de su superficie. La profundidad de los océanos es, como promedio, de 4 Km., mientras que la altitud media de la superficie terrestre apenas alcanza los 800 m. sobre el nivel del mar. Si se nivelase la superficie del planeta, quedaría completamente cubierta de agua hasta una altura de 2.400 m."

Los cálculos sobre nivelación de la superficie del planeta son totalmente hipotéticos, basándose únicamente en el supuesto caso de que hace solo 4.300 años no existían las montañas actuales ni el lecho oceánico se hallara al nivel presente, es decir, en su altura de radio desde el centro del planeta. Pero la geología ha demostrado fechando miles de rocas ígneas tanto sobre la superficie como del basalto submarino donde revelan no solo su antiguedad sino su ubicación, demostrando que muchas de las grandes cadenas montañosas, volcanes y lechos marinos tienen decenas de miles de años y hasta millones de años de antiguedad en sus posiciones casi idénticas a las actuales.

En la página 692 el tomo 1 sigue diciendo:

"Al romperse de repente “los manantiales de la vasta profundidad acuosa” y abrirse “las compuertas de los cielos”, miles de millones de toneladas de agua inundaron la Tierra. (Gé 7:11.) Este suceso provocó enormes cambios en la superficie del planeta. La corteza terrestre es muy delgada (se estima que tiene entre 30 y 160 Km. de grosor) y se extiende sobre una masa blanda de miles de kilómetros de diámetro. Por lo tanto, es probable que bajo el peso del agua caída se produjeran grandes cambios en la corteza terrestre. (4 ) Con el tiempo se formaron nuevas montañas, montañas ya existentes se elevaron a nuevas alturas, cuencas marítimas poco profundas se ahondaron y cambió la configuración de las costas, de manera que en la actualidad alrededor de un 70% de la superficie del planeta está cubierto de agua. Este cambio en la corteza de la Tierra explica muchos fenómenos geológicos, como la elevación a nuevas alturas de los antiguos litorales. Algunos han calculado que solo las presiones de las aguas equivalían a 310 Kg. por cada centímetro cuadrado, suficiente para fosilizar con rapidez la fauna y la flora. (Véase The Biblical Flood and the Ice Epoch, de D. Patten, 1966, pág. 62.) "

Remitiendonos nuevamente al libro "La Biblia, ¿la Palabra de Dios, o la palabra del hombre?" en la página 113 en una nota al pie lee:

"El libro Planet Earth—Glacier (El planeta Tierra.—El glaciar) menciona que el agua en la forma de grandes capas de hielo deprime la superficie de la Tierra. Por ejemplo, dice: “Si el hielo de Groenlandia desapareciera, con el tiempo la isla subiría unos 2.000 pies [600 metros]”. En vista de esto, el efecto de un diluvio universal repentino pudiera haber sido catastrófico en partes de la corteza de la Tierra 17."

En el mismo libro en la página 100 párrafo 5 expresan:

"Quizás más notable aún es la perspicacia que se manifiesta en la Biblia sobre la historia de las montañas. Esto es lo que dice un libro de texto sobre geología: “Desde el precámbrico hasta el presente, el proceso perpetuo de edificar y destruir montañas ha continuado. [...] No solo sucede que algunas montañas han surgido del fondo de mares que ya no existen, sino que muchas veces han sido sumergidas mucho tiempo después de haberse formado, y de nuevo han vuelto a elevarse”. Compare esto con el lenguaje poético del salmista: “Con una profundidad acuosa precisamente como una prenda de vestir la cubriste [a la Tierra]. Las aguas estaban situadas por encima de las montañas mismas. [...] montañas procedieron a ascender, llanuras-valles procedieron a descender [...] al lugar que tú has fundado para ellas”. (Salmo 104:6, 8.)"

¡Que raro! Ahora pretenden colocar a la Biblia como precursora del concepto geológico actual donde narra el ciclo de las rocas en millones de años mientras al mismo tiempo se basan en la misma Biblia para establecer la formación rápida de montañas y grandes profundidades a partir del suceso cataclísmico diluvial. Esta mezcolanza vergonzosa es el producto típico de los mentirosos y charlatanes insuflados por el absurdo delirio religioso.

Finalmente para esta serie, el "Perspicacia..." en la página 328 remata una idea que genera una convicción aparentemente irefutable:

"...los fósiles de criaturas marinas encontrados en montañas de gran altura, prueba de manera convincente que hubo un diluvio global de efectos catastróficos que ocurrió de repente”  

 

Desenvolviendo la madeja            

Primero hablemos sobre las montañas. ¿Realmente son tan recientes los Himalaya, Los Alpes, Los Andes y otras grandes cadenas montañosas y volcanes de más de 4.000 metros?  Muchos aseguran que de acuerdo a la ciencia todas las montañas elevadas del planeta solo tienen 4.500 años de antigüedad. ¿Realmente es así o hay un grave error de concepto? Por ejemplo, las cadenas montañosas conocidas como Los Himalayas, son la consecuencia de un choque entre India y Asia ocurrido hace millones de años. Gracias a los descubrimientos modernos y más recientes se sabe con bastante precisión que la corteza terrestre no está quieta y viaja de un lugar a otro. La teoría que lo explica actualmente se basa en la tectónica de placas, desarrollada en los últimos 40 años a partir de múltiples descubrimientos y observaciones. La placa india fue acercándose lentamente hacia la placa asiática durante milenios y milenios, arrastrando consigo las islas y formaciones submarinas de poca profundidad que existieron en el camino. Estas porciones de suelos arrastrados al hacer contacto ambas placas se agruparon como una larga fila de despojos acumulados, y con el tiempo cuando la placa india subduccionó en la asiática se produjo su levantamiento, creando a su vez muchos pliegues montañosos, elevando estas acumulaciones hasta convertirlas con el tiempo en las cadenas montañosas más altas del mundo. Existen varias evidencias que demuestran que estas cadenas montañosas fueron hace mucho tiempo en gran parte suelos marinos tropicales de baja profundidad, ubicada una de ellas cerca de la cima del monte Everest. Todavía en la actualidad las fuerzas tectónicas hacen crecer a esta montaña 8cm por año. A este ritmo hace 4.500 años, el monte Everest hubiera tenido tan solo 360 metros menos de altura de los casi 9.000 que tiene ahora.**   Lo mismo ocurre en los Alpes y en la cordillera de los Andes. 

Mucho antes del descubrimiento del movimiento de las placas, geólogos del siglo XIX al recorrer las distintas cadenas montañosas del mundo notaron que los distintos cordones que suelen conformarlas no habían sido elevadas al mismo tiempo, sino que sus movimientos orogénicos oocurrieron en tiempos diferentes, presentando claras evidencias de hallarse distanciados sus movimientos elevatorios por incalculables miles de años de diferencia.

Existen numerosos depósitos de toda clase de animales marinos fosilizados a grandes alturas en las altas cordilleras, es decir convertidos en piedra, inclusive en muchos lugares conjuntamente con los propios lechos marinos, que originalmente era barro o lodo. Estos depósitos marinos no prueban, como algunos equivocadamente sugieren * , que estuvieron bajo el agua, al referirse, obviamente, al Diluvio. Ello se debe por dos razones importantes: 

Primero, la fosilización no es un proceso rápido. Los 310Kg por cm2 de presión a que se alude en uno de los extractos como suficientes para fosilizar plantas y animales, es una afirmación errónea.  Una presión de 310Kg/cm2 existe a una profundidad marina de 3.100 metros, pero nada en esas profundidades, ni animales, ni plantas ni lodo se petrifica. El cieno sigue siendo cieno, y existe una diversidad de vida allí abajo que prosperan de maravillas. Inclusive hasta profundidades mayores hay vida existente sin llegar a convertirse en piedra, por lo que tal afirmación es un capricho brotado del dogma religioso y no de una evidencia científica, expresado para captar ingenuos. Las petrificaciones no se producen por el simple efecto de la presión, sino del reemplazo paulatino de las células orgánicas constituyentes del espécimen por minerales disueltos en el agua antes que este se pudra, por lo cual para fosilizar debe estar enterrado para así estar aislado del oxígeno. Muchos fósiles, tales como de criaturas marinas y árboles petrificados, son de sustitución silícea, otros se componen de otros minerales, y otros tipos de fósiles son el resultado de coladas que rellenan los huecos rocosos producidos luego de su putrefacción o disolución en el material que los sepultaron. Tanto unos como otros reflejan el terreno circundante. Un hueso o un tronco no puede fosilizar en tan solo unos meses. Una silicificación requiere por lo menos varios miles de años en condiciones especiales. (Descripción de fósil) Mucho menos que se petrifique el mismo lodo donde se han depositado, y que después aparezcan estos en las alturas montañosas como resultado de un inmenso terremoto que los saca de las profundidades y los amontona a gran altura, como si fueran elevándose de las profundidades hacia los cielos en un lapso pequeño de tiempo. Y totalmente absurdo e imposible que existieran de manera ordenada niveles por debajo y por encima de los marinos con troncos petrificados, revelando la existencia anterior y posterior de bosques en esos lugares antes y después de la existencia del mar.

Segundo, los pliegues y formaciones geológicas y los tipos de fósiles allí encontrados demuestran que estas zonas que actualmente están a grandes alturas, entre 2.000 a 8000 metros s.n.m., fueron en otro tiempo terrenos bajos y suelos marinos en zonas tropicales, lo que demuestra que tuvieron que desplazarse viajando miles de kilómetros, ya que muchas de ellas se hallan actualmente en latitudes altas. Ello es así porque algo que no saben los creyentes es que esos restos fósiles marinos no conforman una sola capa, sino que se hallan en capas sucesivas, lo que revela que las tales se formaron no solo en otro tiempo sino durante cientos de miles de años. Por lo tanto, todos esos animales marinos no llegaron allí nadando y se depositaron durante el diluvio en un terreno bajo para luego elevarse, y jamás vivieron a esas alturas para luego morir y quedar fosilizados. La cantidad y diversidad de restos fosilizados, no solo marinos, sino terrestres y de ríos, demuestran que ellos vivieron y murieron tranquilamente depositándose capa tras capa en el fondo marino por milenios cuando vivían en terrenos bajos y en zonas cálidas, y no están allí como consecuencia de un cataclismo de alta velocidad, el cual los hubiera arrastrado en impresionantes movimientos de rocas en un corto período de tiempo, porque de ese modo los hubiera destrozado prácticamente a todos, aún convertidos en piedra estarían revueltos y despedazados. 

Tampoco es una elevación repentina de depósitos antiguos anteriores, como se pretende sugerir. Este aspecto es importante señalarlo porque se recurre a dicho razonamiento para probar que su aparición actual se debe a movimientos geológicos cataclísmicos inducidos por el supuesto gigantesco caudal de agua y no del agua misma que los arrastró a esos lugares. Pues bien, si fuera de ese modo, ¿porqué se mencionan a los restos fósiles marinos en "altas montañas" como una evidencia que "prueba de manera convincente" un cataclismo hídrico gigantesco si éstos pertenecieron a épocas anteriores a la fecha del mismo? ¿Que mensaje inducen en la mente de sus lectores neófitos sobre geología y paleontología? Claramente es una inclusión engañosa, pues carecen de conexión alguna. En todo caso deberían demostrar que los movimientos geológicos fueron recientes, pues esa es la parte conectiva en vez de poner en vidriera a restos "marinos". El factor tiempo se diluye astutamente para reemplazarlo con ideas imaginarias de enormes masas de rocas hundiéndose y elevándose como consecuencia de diluvio bíblico en el lapso de unos meses. Pero todas las evidencias revelan que fueron lentos, demorando millones de años mientras la fuerza expansiva de los lechos oceánicos que se ensanchaban dezplazaron tales masas de suelos y lechos marinos a nuevas ubicaciones. Las distintas edades y marcas paleomagnéticas detectadas en la roca basáltica submarina  acrecentada a medida que se alejan de las dorsales es suficiente prueba de lo mencionado. Eso determina que la única explicación es que llegaron allí solo a través de lentos movimientos geológicos después de haberse depositado en otras eras, en las cuales se pudo conservar extensas partes o porciones de terreno prehistórico incluyendo hasta sus hábitats naturales. 

Los cataclismos se evidencian no precisamente por su uniformidad, sino precisamente por su irregularidad o desequilibrio. Testimonio de su paso se perciben en la mezcla de criaturas de distintas regiones y en diferentes estratos no relacionados con su real ubicación cuando estaban vivas. La cantidad de potencia energética involucrada en un supuesto movimiento de alta velocidad, que elevaran montañas en miles de metros y desplazaran grandes bloques de la superficie terrestre o submarina por miles de kilómetros en muy poco tiempo habrían provocado rupturas y repliegues de tal magnitud que los restos fósiles y sus estratos habrían quedado como inmensos escombros irreconocibles. Habría sido imposible distinguirlos y diferenciarlos tan claramente y en sus respectivos suelos estratificados conservando sus propios ambientes distintivos de la época como resulta para los paleontólogos y geólogos de la actualidad.

Además, el hecho que se diga que la corteza descansa sobre ‘una masa blanda de miles de kilómetros de diámetro’ no tiene nada que ver con sugerir que bajo el peso del agua derramada tuvo que producirse necesariamente hundimientos y elevaciones de manera similar a cuando alguien se para sobre un colchón de aire de una cama. Para empezar, la ‘masa blanda’ no es un tipo de gelatina, sino roca en estado semiplástico y de un peso específico mayor que la corteza terrestre,  fuertemente compactada por su propio peso hacia el centro de la tierra. Toda la corteza terrestre junto con todos los océanos representa tan solo el 0,63 % del volumen del planeta. Dicho de otra manera, el peso de toda el agua oceánica -tener en cuenta que ya existían océanos antes del Diluvio- sobre la corteza basáltica es menor que la corteza misma, porque la densidad del agua de mar es menor de la mitad del de la corteza y los espesores de ambos son semejantes, un promedio de 7Km. Esto equivale a colocar una masa de la mitad de peso sobre un contenedor del doble de peso. Este hecho de por sí dice mucho, porque en la práctica cotidiana los contenedores que usamos siempre son más livianos que lo que guardan o contienen. Por otro lado, y es muy importante, todo esta colocado de manera bien calzada y sobre una enorme masa compacta sobre la cual la fuerza de gravedad ejerce una presión enorme. Esto hace que en definitiva todos los océanos del mundo no representen mas que unas manchas y finas películas de humedad adheridas a una enorme esfera de 2 metros de diámetro. Sería como volcar un vaso de agua sobre una cartulina apoyada en el piso. Además, las masas de rocas continentales son mucho más pesadas que toda la masa de agua oceánica. Considerando el valor de su densidad, que es más del doble a la del agua de mar, aunque la superficie de los mares cubra el 70% de la superficie de la tierra, ese 30% equivaldría a más del 60% del peso de todo el volumen de agua a iguales espesores. No obstante, como las masas continentales superan en grosor en aproximadamente el doble de los volúmenes oceánicos y sus cortezas, esto de por sí hace imposible que estos puedan ‘levantarse’ por la acción del peso del agua derramada en el Diluvio que sería aproximadamente una décima parte del peso de las masas rocosas continentales si suponemos que cayó el equivalente de la mitad del volumen oceánico actual. Ejemplificado: para levantar un automóvil  la fuerza que debe ejercerse hacia arriba tiene que ser superior al peso correspondiente del mismo que lo contrarresta hacia abajo, además que tiene que existir un punto de apoyo que permita la contrafuerza o el balanceo. Si es por cuestión de peso, los continentes son los que deberían hundirse en la supuesta ‘masa blanda’ del manto y ser cubiertos por los mares.  

Analicemos algo más sobre las montañas. Al referirse sobre lo que ‘los científicos dicen...’ con respecto a las montañas, éstas no tiene que ver con formaciones cataclísmicas, sino a procesos muy lentos que duran millones de años, tal como aparece en uno de sus párrafos. Esta realidad la admiten calladamente en un artículo de la revista ¡Despertad! del 22 Julio de 1983 (Ver Los días creativos) De modo que si se admite este hecho en lo relativo al tiempo transcurrido en millones de años para la formación de las montañas, ¿porqué motivo se lo incluye como un argumento probatorio para dar a entender que los grandes cambios geológicos terrestres que formaron las montañas se dieron precisamente en un período de un año durante el tiempo del diluvio? Eso es contradicción deliberada. Cualquier lector profano alcanza a entender después de leer dichos argumentos que las aguas diluvianas fueron las que provocaron la elevación de las montañas y el hundimiento de las cuencas, dado que antes, ‘según los científicos’, éstas eran más pequeñas, cuando en realidad, los científicos no dicen que las altas montañas y las profundas cuencas se agrandaron hacen unos 4.500 años, tiempo en el que ocurrió el diluvio según calculan de la Biblia (Libro "Sobrevivientes..." página 47 párrafo 5). En esa misma cita se menciona al movimiento de las placas continentales como las causantes de esas formaciones que van ganando altura y profundidad a lo largo de centenares de millones de años. ¿Y cómo y porqué se mueven esas placas? 

Se ha descubierto que las placas son porciones en que se divide la corteza terrestre que envuelve a la tierra compuesta a veces solamente de lecho submarino y en su mayoría combinada con masas continentales. Por otro lado, la corteza de los continentes es mas gruesa que las oceánicas e inclusive son de composición diferente. La corteza terrestre no se encuentra afectada únicamente por la fuerza de gravedad, sino también por un empuje o fuerza ejercida desde abajo hacia arriba. De otro modo, las masas continentales, más pesadas que las oceánicas, se hundirían. Esto ayuda a explicar el principio de ‘flotabilidad’ de la entera corteza terrestre sobre el manto semiplástico mucho más denso. A su vez existen otras fuerzas de origen lateral, que al comprimir partes de la corteza contribuye a su plegamiento, originando elevaciones y depresiones. De modo que los movimientos verticales de la corteza terrestre (subir y bajar) obedece a múltiples factores además de la gravedad, entre ellos a causa del choque producido por los movimientos horizontales. Toda la corteza terrestre ‘flota’ o descansa sobre un manto semiplástico cuya densidad obviamente debe ser mayor. 

Por eso, conforme a lo visto, ¿puede un tremendo peso de agua que se precipite de un dosel vaporoso alterar la estructura de la corteza? De acuerdo al principio de la Isostasia según la ciencia puede hacerlo, pero las magnitudes de esos cambios no solo no serían tan espectaculares sino de apariencia inversa. Veamoslo.

Por ejemplo, un dato proporcionado por los mismos publicadores de la revista (14) extraído de una fuente externa menciona que Groenlandia subiría 600 metros si desapareciese todo el hielo que la cubre. Si admitimos que antes del diluvio no existía esa masa glaciar y que a consecuencia del mismo se produjo dicho casquete, entonces la variación máxima de niveles no pudo superar los 600 metros. No obstante, hay que considerar que no estamos hablando de zonas aisladas. Existe una especie de equilibrio debido a la interacción entre la fuerza de la gravedad en la corteza terrestre y las fuerzas derivadas del principio de Arquímedes. De otra manera el planeta se deformaría. Si teóricamente aumentamos el peso con masa del exterior en las cuencas oceánicas, éstas se hundirán y los continentes se elevarán. Pero hay otros aspectos. La densidad del agua es de 1. La masa de todos los océanos se ha calculado en 1,35x1018 de toneladas. Suponiendo que la mitad de toda esa agua cayó del exterior, tendríamos un exceso de 0,67x1018 toneladas. Se dice que la profundidad media de todos los océanos es de 4 Km mientras que la altura media de los continentes es de 800 metros sobre el nivel del mar y equivale al 30% de la superficie terrestre, pero éstos flotan como enormes icebergs sobre el manto hundiéndose a profundidades medias de 30 kilómetros por debajo del nivel del mar, mientras que las cortezas oceánicas solo llegan hasta unos 15 kilómetros por debajo del nivel del mar. ¿Porqué? Sencillamente porqué el peso de las masas continentales es mayor que todo el peso de las masas oceánicas. ¿Cómo es posible si solo abarcan el 30% de la superficie? Se debe a que la densidad de las masas continentales es más del doble a la del agua. De ese modo tenemos que a un mismo nivel de profundidad de 4Km promedio el peso continental tiene que equivaler al peso oceánico. Si se hacen los cálculos estos dan como resultado números casi idénticos, pudiendo despreciar las diferencias al operar con números que reflejan datos aproximados. Ahora bien, si quitamos los 0,67x1018 de peso supuesto del agua precipitada durante el Diluvio, el nivel del lecho oceánico tendería a subir al equivalente del nivel marcado por el peso continental. ¿Donde se ubicaría dicho nivel? Teóricamente el peso al que debe nivelarse equivaldría a un promedio de 2 Km de profundidad a densidad 1, por lo que a densidad de 2,2 (promedio de la densidad de la masa continental superior), representaría una diferencia de 900 metros de masa continental. Al faltar masa terráquea por la supuesta extracción del agua se formaría un nuevo radio terrestre, ligeramente menor. Al hundirse 450 metros con respecto al centro de la tierra la masa continental, faltaría solamente una elevación de 1000 metros del lecho marino para alcanzar el equilibrio isostático. Por consiguiente, mientras tenemos una profundidad media oceánica de 2Km, el radio terrestre disminuiría 1000 metros a nivel del mar y solo 450 metros a nivel continental. Si hubiéramos dejado una marca en una playa indicando el nivel que el mar anterior tocaba a la masa continental, encontraríamos que ahora el nivel del mar se encontraría a 550 metros más abajo de la marca. Esto haría aparecer todas las plataformas continentales. Pero lo más interesante es que en este modelo hipotético la altura promedio del terreno continental sobre el nivel del mar sería 550 metros mayor que antes, por lo que el promedio de la masa continental se treparía de los 800 metros actuales hasta 1350 metros sobre el nivel del mar.

¿Y habría diferencia entre la llanura y las montañas? Hay que tener en cuenta que el total de la masa continental que ‘flota’ sobre el manto en unas 37 veces mayor por debajo del nivel del mar que sobre el mismo, equivaliendo al 97,4 % de su masa promedio total. Solamente sobresale el 2,6% sobre el nivel del mar, pareciéndose a un gigantesco iceberg. A su vez, en las zonas montañosas, las cuales ocupan solamente unas pequeñas áreas comparadas al resto de la superficie continental, las cortezas continentales penetran a grandes profundidades en el manto a fin de sostener el mayor peso formado por los pliegues y volcanes, a manera del calado de un buque que penetra más hondo cuanto más pesa, formando parte del equilibrio isostático. Esta superestructura continental conforma una enorme masa inercial que actuaría en contra de cualquier variación de niveles entre llanuras y montañas. Esto haría que el descenso fuera parejo si consideramos que tanto los continentes como las cortezas oceánicas flotan sobre una zona semiplástica del manto llamada astenosfera que envuelve toda la tierra. Si nuevamente volcáramos el agua extraída, el peso de la misma actuando sobre los fondos de los lechos oceánicos haría que se hundieran 1.000 metros mientras las masas continentales se elevarían 450 metros medidos ambos desde el centro de la tierra, pero la profundidad media submarina sería ahora de 4 Km mientras que la altura máxima de las zonas montañosas respecto al nivel del mar serían unos 550 metros menores que antes de volcar el agua. 

Por cierto, todo este ejemplo es puramente imaginario en donde solo se contempla una faceta muy restringida del conocimiento. No hay que olvidar que de acuerdo a los descubrimientos actuales de la ciencia en el campo de la geología, ésta nos muestra que las formaciones de las grandes cordilleras montañosas se deben principalmente a movimientos horizontales de las placas y no a hundimiento o elevaciones isostáticas, de carácter vertical. Es cierto que muchas mesetas de grandes áreas continentales se han elevado hasta más de 1.000 metros desde su nivel de origen, pero estas elevaciones se deben al incremento de masa que se acumula por debajo de los continentes y a los efectos expansivos de las corrientes convectivas, todos procesos muy lentos en la corriente del tiempo. Para entender mejor todo esto, debe tenerse en cuenta que las cordilleras montañosas así como los lechos oceánicos de la tierra ya venían formándose millones de años antes que ocurriera el supuesto diluvio señalado en la Biblia, y otras cordilleras antiguas que se formaron aún antes que las actuales, hoy día solo quedan vestigios de su colosal imponencia por efecto de las erosiones eónicas. Las estructuras geológicas de la tierra ya venían funcionando por millones de años.

Además, y como una clara evidencia aún sobre lo expresado con relación a Groenlandia, los redactores no dicen que la capa de hielo de esa zona posee un grosor elevado, entre 2 a 3 kilómetros de espesor. Si semejante volumen de agua congelada medido en altura solamente puede afectar en una tercera a cuarta parte la elevación continental de la isla, queda demostrado como correcto el cálculo aproximado mencionado, donde se evidencia una diferencia entre los movimientos verticales continentales en función del peso a iguales escalas de altura de agua debido al efecto de ‘flotabilidad’ mencionado.

De modo que no podemos tener pequeñas montañas, quizás de la mitad de la altura que las actuales con respecto al nivel del mar precisamente antes del diluvio debido a que se hayan incrementado de sobremanera al doble de su tamaño a consecuencia del mismo. ( 3 , 4 , 6 ) En realidad, tendríamos lo contrario.

Con relación a los océanos, se sabe que la antigüedad de su lecho se incrementa a medida que se aleja de las dorsales. De acuerdo a esto se descubrió que los lechos oceánicos no superan los 200 millones de años en las zonas más antiguas ( Ver : Deriva continental) mientras en los continentes masas rocosas tienen miles de millones de años de antigüedad. Cuando se dice que los ‘océanos eran menores y los continentes mayores’ (7) se refiere a los períodos glaciarios que se repitieron varias veces durante la geología terrestre y no a una condición estática existente antes del diluvio. Por ello, las estructuras oceánicas fundamentales se mantuvieron sin grandes cambios durante esa época en particular en la cual afirman los creyentes ocurrió el diluvio. Los cambios de importancia en las dimensiones marinas y terrestres ocurrieron en millones de años mientras subduccionaban los lechos oceánicos frente a las lineas de convergencia y se ensanchaban creciendo en las líneas de divergencia. Por eso no podemos pensar en un incremento espectacular de la masa líquida que compone los océanos a causa de un diluvio ni en una enorme transformación geológica de tipo cataclísmico tanto en las regiones continentales como en los lechos oceánicos a consecuencia de ello. Enormes masas de agua hace millones de años invadieron extensas zonas actualmente continentales dejando cientos de metros de capas depositadas con restos marinos de todo tipo cuando el clima de la tierra era cálido y no existían la masas polares de agua actuales. La tierra ha tenido las masas de agua oceánicas hace mucho tiempo, y no son definitivamente una adquisición reciente "caída" de una clase de "supercielo" hace 4.300 años. 

Desde el siglo XIX, geólogos exploradores se han dado cuenta al estudiar los sedimentos montañosos, como en la cordillera de los Andes, que las elevaciones se fueron produciendo lentamente y en tiempos diferentes distanciados por decenas y cientos de miles de años unos sectores de otros. Todas las evidencias geológicas y paleontológicas niegan completamente una formación cataclísmica de las cordilleras. Cualquiera que lea cualquier material apoyando lo contrario con toda seguridad brota de agentes y creyentes religiosos que absolutamente basan sus ideas en conjeturas e imaginaciones bíblicas.

Ya hemos podido ver tres áreas básicas donde se producen serias incoherencias: la zoológica, la geofísica y la geológica. Ahora veremos la cuarta, la tecnológica.

 

El arca

No solo la construcción del arca sino su forma en relación a su tamaño determinan que el relato es simbólico o bien una leyenda tergiversada. De acuerdo a la Biblia, Noé, su señora y tres hijos con sus esposas debieron contruir una gigantesca embarcación. Sus medidas serían de 300 codos de largo, 50 codos de ancho y 30 codos de alto. Considerando al codo en 45 cm, las dimensiones en metros serían de 135 metros de largo, 22,5 metros de ancho y 13,5 metros de altura. De acuerdo a algunos cálculos, considerando a los árboles como el ciprés, que tienen entre 15 a 20 metros de altura con un diámetro de 0,40 m, y su madera, que es rojiza y olorosa, pasa por incorruptible, habrían tenido que hachar, cortar y transportar más de 4.000 árboles. 

 

Esta tarea es colosal por no decir imposible para que la lleven a cabo un grupito familiar de aficcionados. Pero el problema es otro. Es probable que haya notado como en diversas literaturas alusivas al diluvio aparezcan ilustraciones donde el arca tiene forma de un barco o una gran barcaza. Una construcción de ese tipo (barco con quilla y casco) y a esa envergadura es completamente inverosímil. De alli que parece más aceptable la construcción de una enorme caja o cofre, que eso es lo que básicamente significa la palabra "arca". Por ello, otras religiones fundamentalistas ilustran al arca como un inmenso cofre o cajon alargado. De hecho, esa es la forma que surge de la lectura de la Biblia. Cualquiera que siguiera las mismas instrucciones la construiría en la forma de un inmenso cajón rectangular con piso plano.

 

¿Y cuál sería el problema?, quizás diga Ud., amigo lector. El problema es muy simple. Una construcción semejante realizada a partir de un piso plano sería más o menos como una inmensa balsa alargada con altas paredes, dos entrepisos y cubierta. Al no existir una quilla, la base de madera del arca, al tender hacia la flotación ejerce un empuje hacia arriba al estar sumergida y es peso muerto cuando no apoya sobre el agua, es decir si se halla en el aire. Eso significa que una plataforma tan larga y ancha solo permanecería íntegra en un calmo lago y no en una superficie con ondas marinas y mucho menos en una marejada. En una zona de ondas, tal como es propio de lugares de mar abierto, la tendencia de la base de semejante estructura sería la de seguir las ondulaciones de la superficie. Esto es así porque su largo y hasta su ancho supera las distancias propias de las ondas marinas.  Al tener paredes, éstas se desmembrarían, resquebrajando semejante arca en pedazos. Precisamente es la gruesa quilla de un barco que lo recorre por el centro y abajo desde popa a proa lo que impide este movimiento, confiriéndole una solidez que le permite mantenerse firme ante el movimiento ondulante del mar y el embate de las olas. Las gruesas costillas semejando arcos que parten de la quilla y que se afirman con los entrepisos para conformar la base del casco, soportan las paredes laterales a modo de forro aislante a todo la largo de un buque. Sin una configuración semejante a la de un barco, por mejor unidos que se hallaren los troncos de dicha arca, éstos se moverían de arriba hacia abajo a todo lo largo según el continuo movimiento de la superficie del mar ejerciendo enormes presiones en toda la estructura partiéndola en pedazos en muy poco tiempo. Si el diluvio fue un cataclismo mundial, ni que hablar de las turbulentas marejadas que habrían existido, con lo cual semejante estructura plana y rectangular, aún suponiendo que la hayan construido, no habría servido absolutamente para nada. Es más que evidente que se trata de una estructura imaginaria, producto de una leyenda o una novela religiosa.

 

Las criaturas voladoras: insectos

Algunos preguntan sobre los insectos, si Noé los preservó. Es obvia la imposibilidad de ello, pero la versión Valera así como la propia de los T.J. parece sugerirlo al decir en el versículo 14 del capitulo 7: 

“ ellos (Noé y su familia) y todos los animales silvestres según sus especies, y todos los animales mansos según sus especies, y todo reptil que anda arrastrando sobre la tierra según su especie y toda ave según su especie, todo pájaro, toda especie de volátil”. 

Cuando diversas traducciones traducen Génesis 1:20,21 vierten como "aves" al momento de su creación en el 'quinto día', pero la traducción del NM cuando refiere a la creación traduce "criaturas voladoras". Este aspecto es interesante porque dado que la paleontología y geología revelan que las aves aparecieron muchos después de la aparición de los animales terrestres y no antes como lo menciona la Biblia, los creyentes afirman que la palabra hebrea para "criatura voladora" aplica a toda clase de forma viviente que pueda volar, como las langostas, avispas, moscas, etc. Como estas formas de vida aparecieron durante el silúrico, antes de los protomamíferos, los creyentes señalan que la Biblia es "exacta" al referirlo antes. De modo que, en función de este significado, tal parece incluirlos al considerar que los insectos fueron según la Biblia las primeras criaturas voladoras creadas por Dios durante el ‘quinto día’ y obviamente debe de referirse a ellas cuando menciona que toda clase de volátil fue preservada en el arca. Me imagino a Noé y su familia cazando mariposas, recolectando avispas, abejas, escarabajos, luciérnagas y otras clases de insectos que habrían sufrido muchos de ellos graves pérdidas como criaturas animales si no hubieran sido preservadas. Es paradójico que los insectos son usados como una prueba de la exactitud de la Biblia pero descartados en el suceso del Diluvio como un asunto sin importancia.

El mar universal salado

            Diversos salitrales en la tierra suelen ser los restos de mares encerrados en cuencas que se secaron. De haber ocurrido un diluvio universal, todas las cuencas terrestres sin salida al mar habrían quedado como depósitos de las sales contenidas en el agua salada del diluvio. Esto parece ocurrir en muchos lugares, no obstante existen muchos otros donde la salinidad no existe. De hecho, muchas veces son lugares contiguos a lugares salados, evidenciando que la salinidad de ese lugar provino por corrientes fluviales a través de milenios mientras en el contiguo el agua no depositó sales. 

            El cráter originado por el choque de un meteorito en Arizona está fechado como de hace 50.000 años. Esta zona se corresponde a una parte alta del continente de Norteamérica. Si el diluvio fue global inundando todos los continentes, dentro de esta gran cuenca dejada por el impacto hubiera quedado un depósito salino.  

         Otro tanto habría ocurrido con muchos lagos de agua dulce sin salida al mar o con una salida reducida, como los lagos cordilleranos. El agua salada oceánica que se habría mezclado luego con la de deshielos y lluvias habría permanecido hasta el día de hoy al menos como vestigios de una no muy lejana formación. Las sales habrían precipitado o dejado marcas, pero no se han hallado tales hechos.

Un aspecto imposible de no considerar habría sido la salinidad de los mares anteriores al diluvio. En la actualidad los océanos contienen unos 30 gramos de sales por mil. Considerando que el agua del diluvio no contenía sales (el hielo congelado de los polos visto por los creyentes como agua congelada del diluvio es la reserva de agua dulce más grande del mundo) y suponiendo un volumen de la mitad del actual, eso habría significado que los mares antediluvianos contuvieron no menos de 60g por mil, una cantidad bastante elevada para el desarrollo de la vida marina.

 

La edad de la humanidad

Otro aspecto intrigante se relaciona con la presencia humana. Se ha podido comprobar que en Australia han existido asentamientos humanos antediluvianos. Las mediciones con carbono 14 han proporcionado cifras que los devotos de la Biblia rechazan rotundamente, pero de todos modos no pueden negar que es antediluviana. 

               

                    Antiguedad humana en Australia y formación continental durante el Pleistoceno.

Existen por lo menos cuatro lugares analizados que se corresponden de manera armoniosa. Si es así, entonces tal como las distintas especies de animales propios de esa región han permanecido, también pudieron permanecer los asentamientos humanos, porque obviamente no pudieron ser destruidos por un diluvio de aguas. ¿Y que hay de las leyendas o mitos de un diluvio? Pudieron desarrollarse mucho después como consecuencia de nuevas migraciones y contactos humanos procedentes de medio oriente y Asia. De hecho, hay evidencias que muestran que el poblamiento de Oceanía fue mucho más tardío, entre el 3.000 a 2.000 a. E.C., es decir, para cuando la leyenda religiosa del diluvio ya circulaba. Por otro lado, no existen leyendas aborígenes extensas de un diluvio en el continente australiano. Las ocupaciones de las islas cercanas a Australia provinieron en parte del continente australiano y el resto de nuevas oleadas migratorias de otros lugares después del suceso. De este modo se fusionaron ambas culturas y así tenemos hoy día recuerdos míticos de leyendas de un diluvio. Esto es porque los nuevos inmigrantes de Oceanía trajeron consigo la historia desde el continente asiático, de donde provenían, y éstas han podido ingresar con el tiempo a los aborígenes australianos al extenderse entre las distintas tribus. (Ver Oce )

La única manera de aceptar al Diluvio es en un contexto milagroso, al igual que muchos otros relatos sobrenaturales que la Biblia contiene. Si incorporamos al suceso del Diluvio la actividad sobrenatural divina para concretar muchos aspectos previos, tales como la construcción, selección y reunión de los animales así como la protección durante el cataclismo y luego la vuelta a la normalidad de la naturaleza, entonces solamente podemos creer en él como un suceso real cuyas evidencias físicas luego Dios se tomó el trabajo de borrar, aspecto que de por sí es un absurdo total. (Ir a:  Génesis 7:15) Ahora bien, si fue milagroso, y Dios supuestamente se tomo el absurdo de borrar milagrosamente todas las evidencias físicas para que creyeran en él solo por fe;  entonces, ¿a que vienen tantas alocuciones probatorias "científicas"?... Los milagros o hechos sobrenaturales no se pueden explicar mediante las leyes naturales y el conocimiento físico conocido. De allí que los que procuran hacerlo cometen o tienen que cometer serios errores y chascos absurdos.

1 "Perspicacia para comprender las Escrituras", tomo  , página .

2 Ello explica porqué hasta el día de hoy el aspecto más importante para definir a una especie tiene que ver con

   su capacidad reproductiva

                                   edgardokomar@yahoo.com.ar .Abr.2002

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