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Los cristianos primitivos y el nombre de Dios

Durante siglos el nombre de Dios ha sido el debate de numerosos teólogos, doctos y “padres” de la cristiandad. Hoy día existen dos formas extensamente más conocidas del nombre de Dios, una es Jehová y la otra Yahveh o Iahvé.*  

Además de éstas dos formas existen otras menos conocidas, como Yehwíh y Yehwáh,  además de iabé , iaoué, Yahuwa, Yahuáh, Yehuáh y Yehowáh. Otros doctos y especialistas actuales han producido voces transliteradas al español como Ihoua, Iehoua, Yahuweh, Iahuweh (iahuweh), Yahúh, Yáo_hu (iáo_ju) y Yahvah. Como pueden ver, la primera letra se pronuncia tanto como una "i" de "iris" como una "y" de "yelmo". 

¿A qué se debe esta gran variedad y su consecuente incertidumbre sobre el nombre de Dios? Esto no ocurre, por citar un ejemplo que le sigue en importancia, con el nombre del hijo de Dios, Jesús. No existen varios nombres tentativos para el Hijo de Dios. Tampoco existe relevancia sobre las diferencias con otros nombres, como Josué, que se pronuncia diferente de Jesús, pero es el mismo nombre. La expresión Josué proviene del hebreo mientras que Jesús proviene del griego, pero nadie le da importancia a esta diferencia. Sin embargo con relación al nombre de Dios no parece suceder lo mismo. ¿A qué se debe?

Hoy día podemos encontrar distintas posturas religiosas respecto al nombre. Por un lado encontramos a aquellos que no le atribuyen importancia alguna mientras por otro lado distintas corrientes defienden una forma favorita. Sin duda uno de los más acérrimos defensores en el uso del nombre "Jehová" lo constituyen los Testigos de Jehová, y lo han hecho mediante abundante literatura impresa con gran seriedad. Una obra de consulta publicada por su organización, el libro "Perspicacia para comprender las Escrituras", en la página 324 del primer tomo responde de esta manera bajo el subtítulo "El nombre divino":


"Entre los judíos se originó la superstición de que era impropio pronunciar el nombre. Esto trajo como consecuencia, en primer lugar, que los judíos evitaran la pronunciación del nombre divino y, más tarde, que se suprimiera el nombre personal de Dios de los manuscritos griegos de las Santas Escrituras. Con el tiempo, la mayoría de las traducciones de la Biblia reemplazaron por completo el nombre divino con expresiones como “Señor” y “Dios”. Debe notarse que únicamente se omitió el nombre más importante de todos, Jehová; los demás nombres bíblicos se conservaron intactos."

Declaraciones como éstas dan la idea que todo el problema se debió a la superstición judía que tenía documentado el nombre pero evitaron pronunciarlo. Aseguran que  más tarde a consecuencia de ello los judíos suprimieron de los manuscritos del TH (Testamento Hebreo) el nombre de Dios de sus traducciones al griego antes de suprimirlo los cristianos de los siglos siguientes del TC (Testamento Cristiano) y el TH también, los cuales con el tiempo conformaron la biblioteca canónica de libros inspirados o la entera Biblia cristiana. ¿Es así de simple? Parece el párrafo de un cuento, que suelen empezar: "Había una vez..." ¿Porqué? Muy sencillo, ¿cuándo se originó la supestición judía y cuál es su incidencia en la postura cristiana si es que debemos considerar alguna? Otra pregunta más seria y comprometedora podría ser: ¿es honesta esta declaración o es solo verso, o en su defecto simple palabrerío ingenuo o evasivo para salvaguardar la fe? Pues bien, ¿qué pasó con los apóstoles y primeros discípulos de Cristo? ¿Conocieron y oyeron los cristianos del primer siglo (siglo I E.C.) el nombre de Dios? ¿Tenemos evidencias de que realmente existió originalmente en los escritos cristianos el nombre de Dios? Pero lo más interesante, ¿lo pronunciaban? ¿Cómo podemos saber eso hoy si en aquel tiempo no existían grabadoras de sonidos? En una nota publicada en la traducción del Nuevo Mundo con referencias en la página 1563 bajo el subtítulo "El nombre divino en las Escrituras Griegas Cristianas" menciona lo siguiente respecto al uso del nombre por parte de Jesús:

“En la sinagoga de Nazaret, cuando Jesús se levantó y aceptó el libro de Isaías y leyó Isa 61:1, 2, donde se usa el Tetragrámaton, pronunció el nombre divino. Esto estaba de acuerdo con su resolución de dar a conocer el nombre de Jehová, como se puede ver por su oración a su Padre: “He puesto tu nombre de manifiesto a los hombres que me diste del mundo. [...] Yo les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer”. (Jn 17:6, 26.)”

Pues ya ve que fácil lo resuelven los jehovístas al concatenarlo con la fe. Jesús pronunció el nombre de Dios. Claro, es fácil concluir que aunque la pronunciación del nombre divino haya caído en desuso por culpa de los judíos al pensar que era impropio que un humano pecaminoso pronunciara tan excelso nombre, a tal punto que a través de varias generaciones se perdiera su correcta expresión antes de la llegada de Jesús, una vez llegado el Hijo de Dios, la fe indica que lo habría dado a conocer, pronunciándolo correctamente ante todos, y sus apóstoles y discípulos seguramente le oyeron y de ese modo tuvieron que haber conocido la pronunciación exacta, si es que no fuera bien conocida. Una vez formada la congregación cristiana mediante la obra de evangelización que se extendió luego a gente de las naciones de habla diferente a la hebrea, el nombre de Dios tuvo que haber sido publicado, ya sea mediante la pronunciación así como mediante los escritos sagrados que con el tiempo llegaron a conformar el TC. De otro modo no tendría sentido que el evangelio de Juan, escrito casi al final del siglo I  E.C., dijera que el Hijo de Dios puso de manifiesto el nombre de Dios. Así, los cristianos primitivos de acuerdo al mensaje de los evangelios no solo debieron conocer correctamente la pronunciación del nombre de Dios sino que debieron usarlo ampliamente. Obviamente, si los creyentes no defienden esta postura entonces el cristianismo es una simple farsa, y no tendría sentido alguno creer que Jesús fue el hijo de Dios.

La pregunta más intrigante de todas ahora es saber porqué se perdió de nuevo si realmente ocurrió tal cosa. Pues, en primer lugar, en la declaración anterior queda bien claro que no tiene sentido alguno que los jehovístas señalasen a los judíos como origen del problema. Es simplemente una distracción aunque en el fondo es verdad lo que mencionan. Deben decirlo porque eso es lo que ocurrió, pero por la manera en que brindan información, de manera cuidadosa procuran desvíar la atención del problema principal. De allí que pasan a señalar en otro lugar que los cristianos apóstatas, tan temprano como a partir del siglo II después de la muerte de los apóstoles, fueron los que sin duda reemplazaron rápidamente el nombre de Dios por los títulos Señor o Dios al copiar de los escritos originales el TC para su distribución, conservación y canonización. Como los originales de esas obras cristianas del TC se perdieron (al menos hasta ahora no se encontró ningún manuscrito firmado por su autor con fecha y todo...), al poseer hoy únicamente las copias "posteriores" supuestamente ‘alteradas’, llegan a la conclusión de que el Nombre de Dios se sustituyó deliberadamente a tal grado que se perdió la pronunciación. Eso contribuyó a que paulatinamente se eliminara las letras del nombre divino del TH siglos después. De esta manera se libra de culpa y cargo a los primeros cristianos, los santos del primer siglo, los "puros".

Nuevamente viene a la mente cómo pudo pasar tal cosa si las escrituras cristianas estaban escritas en el idioma griego. ¿Porqué solo tenemos conocimiento del nombre de Dios de la antiguedad con letras hebreas? Otros quizás pregunten ¿porque no se puede pronunciar el nombre si tenemos sus letras, sin importar si fuera en hebreo? Bueno, aunque se conocían las cuatros letras, llamado tetragrámaton, no se podía saber su pronunciación. ¿Porqué?  En el hebreo de la Biblia las palabras se escribían con letras "raíz", y cualquier lector judío instruido podía colocar fácilmente las vocales apropiadas al pronunciar una secuencia de caracteres hebreos en función de lo que quería transmitir, capacidad que se adquiria solo a través de la práctica sonora y no mediante la lectura. Nunca jamás los judíos desarrollaron libros de gramática y lenguaje para enseñar a sus hijos cómo colocar las vocales. Si una palabra, en especial un nombre de una persona, aunque estuviera escrita se dejara de pronunciar, con el tiempo las generacione siguientes no sabrían como expresarlo correctamente. La explicación clásica pregonada por los defensores de su uso moderno argumenta que cuando a principios del siglo VI en adelante los judíos conocidos como masoretas desarrollaron un sistema de puntuación vocálica para facilitar la lectura del hebreo, afirman que no lo aplicaron del mismo modo al tetragrámaton, más bien con el tiempo algunos lo sustituyeron posteriormente por títulos como Dios o Señor Soberano de la mayoría de sus escritos sagrados del TH para uso religioso judío. ¿Le suena claro este argumento? ¿Otra vez el problema se orienta a los judíos? Pero, ¿es cierto lo que afirman?

Lo cierto es que existen copias manuscritas hebreas de los siglos X y XI de nuestra era que muestran puntuación vocálica para el tetragrámaton, y no precisamente para que lea "Señor" u otra cosa, sino algo parecido a "Jehovah". ¿De dónde salió este nombre? Pero, antes de contestar esa pregunta,  ¿porqué achacar a los judíos, si de todos modos ellos fueron "rechazados" por Dios como nación guardiana de la doctrina según rezan los cristianos? Entonces, sin mayor explicación se llega a la conclusión que por culpa de los cristianos "apóstatas" dominados por una conspiración diabólica nadie hoy día conoce la pronunciación correcta del Nombre de Dios. En el apéndice de la Traducción del Nuevo Mundo con referencias en la página 1564 bajo el tema "El nombre divino en las Escrituras Griegas Cristianas" afirma lo siguiente:

“En algún tiempo durante el siglo II o III E.C. los escribas eliminaron el Tetragrámaton tanto de la Septuaginta como de las Escrituras Griegas Cristianas y lo reemplazaron con Ký·ri·os, “Señor”, o The·ós, “Dios”.”

 

No obstante, esta explicación es incorrecta además de incompleta.  Una porque circularon muchas copias cristianas posteriores del TH conteniendo el tetragrámatom descubiertas en las últimas décadas, además de fragmentos y manuscritos que confirman un aspecto muy diferente, los cuales armonizan a su vez con los documentos ya existentes provenientes de antiguos traductores, brindando pistas que permiten orientarnos y poder llegar a otra explicación, que en síntesis es la aproximación más cercana a la verdad que se busca ocultar. Mientras las cuatro letras del nombre (IHVH) seguían apareciendo en caracteres místicos en distintos manuscritos del TH para uso cristiano, al mismo tiempo no existió jamás ese conjunto de letras ni otros para el nombre de Dios en el TC, por lo que es totalmente conjetural y fanfarrón  afirmar que los "escribas (cristianos) eliminaron...tanto de la Septuaginra como de las Escrituras Griegas Cristianas" o TC el "Tetragrámaton". Si existió un uso extenso del tetragramaton hebreo por parte de los cristianos durante varios siglos después de Jesús, ¿porqué se afirma que se perdió su pronunciación? ¿Qué papel cumplen los judíos en este problema? En realidad, el principal problema de todo es que deja un enorme vacío en el cumplimiento de la responsabilidad evangélica de los cristianos primitivos en cuanto a dar a conocer las Buenas Nuevas a todas las naciones mediante su gran obra de evangelización. ¿Porqué? En este último aspecto, resulta muy interesante leer y entender lo expresado por la misma obra de consulta cuando se refiere a los escritos cristianos originales de las enseñanzas de Jesús y su relación con el uso del Nombre de Dios:

“Mateo hizo más de cien citas de las Escrituras Hebreas inspiradas. Donde estas citas incluían el nombre divino él se habría visto obligado a incluir fielmente el Tetragrámaton en su relato del Evangelio en hebreo. Cuando el Evangelio de Mateo fue traducido al griego, el Tetragrámaton se dejó sin traducir en el texto griego, según la práctica de aquel tiempo.

No solo Mateo, sino todos los escritores de las Escrituras Griegas Cristianas citaron versículos del texto hebreo o de la Septuaginta donde aparece el nombre divino. Por ejemplo, en el discurso de Pedro en Hch 3:22 se cita de Dt 18:15, donde aparece el Tetragrámaton en un fragmento de papiro de la Septuaginta fechado del primer siglo a.E.C. Pedro, como seguidor de Cristo, empleó el nombre de Dios, Jehová. Cuando el discurso de Pedro se puso por escrito, el Tetragrámaton se usó en él, conforme a la práctica durante el primer siglo a. E.C. y el primer siglo E.C.” (Resaltes en color por mi cuenta)

Esta explicación es ingenuamente reveladora de una cuestión de fondo muy seria. De acuerdo a ella los cristianos del primer siglo (según la propia explicación dada por la organización de los Testigos de Jehová) compuesta tanto de los apóstoles como de los demás que participaron en la producción literaria de la propia Palabra de Dios y del TC bajo la guía e inspiración del espíritu santo de Dios y la aprobación del Cuerpo Gobernante de Jerusalén, fueron influenciados por la costumbre o práctica de esa época en lo concerniente al uso del nombre divino. ¿Cuál práctica?

Muchos de los manuscritos religiosos disponibles del TH judíos escritos en griego donde aparece el nombre de Dios y que datan del primer siglo antes de la era común y del siglo primero de nuestra era, se aprecia un tratamiento diferencial para con el nombre de Dios, distinto a cualquiera de los otros nombres referido a las personas y profetas. Se han encontrado que no se halla escrito en la misma lengua o idioma del resto del documento. En cuanto a las Escrituras Hebreas copiadas en el hebreo de la época-dirigida a lectores judíos-solía contener el nombre de Dios en caracteres arcaicos, y en las traducciones al griego-dirigidas a judíos de habla griega-aparece con caracteres hebreos en distintos estilos. En una cueva de Qumrán se ha descubierto un rollo de Isaías escrito en hebreo cuadrangular en donde el nombre de Dios se dice que aparece al mismo estilo. En estos casos, parecería que la grafía cuadrangular fuera una traducción o transliteración del arcaico al consonántico hebreo de entonces, pero la aparición de fragmentos de las Escrituras Hebreas traducidas al griego en donde fuera de la regla sí aparece el nombre de Dios en griego, es decir con letras del alfabeto griego, su pronunciación revela que es incompleta (ver más adelante), pues no ha servido para eliminar la confusión entre los eruditos debido a las diversas grafías aparecidas en letras hebreas para el nombre de Dios. Esto revelaría que las letras hebreas consonánticas usadas para el nombre de Dios en la mayoría de las traducciones griegas, era posiblemente un intento de comprensión del estilo arcaico, por lo cual su pronunciación exacta podría haberse perdido desde hace mucho tiempo. La traducción al griego de las escrituras hebreas, ponía de manifiesto su origen judío al distinguir el nombre divino del resto del contenido con letras hebreas. También parece claro que algunos escribas trataban al nombre de Dios de manera muy especial en los manuscritos de la Biblia del TH en hebreo al escribirlo en caracteres arcaicos y no en los consonánticos de su época. Otros parece que no tenían esos reparos, quizá por pertenecer a otra corriente de pensamientos religiosos. Pero en los casos diferenciados, aquellos que tenían el privilegio de leer estos pasajes sagrados, si lo leía en hebreo, al llegar al Nombre no sabría cómo pronunciarlo bien, a menos que éste se supiera mediante transmisión oral y no por escrito, o bien que se pronunciara otra palabra sustitutiva ya definida de antemano por los líderes religiosos de ese tiempo. En el caso de los que en las sinagogas leían en griego ante el público, al llegar al Nombre, al aparecer en caracteres hebreos, generalmente no corrientes, ocurriría algo similar. De otro modo, si tomáramos como traducción los caracteres consonánticos que aparecen en los manuscritos griegos del TH, ¿porqué  motivo no aparece de la misma forma en todos los manuscritos de la lengua hebrea escritos en el mismo estilo consonántico rectangular? Esto nos revela que había ciertos códigos en el manejo del nombre de Dios, posiblemente debido a desconocer con exactitud la pronunciación original en la lengua semítica de sus antepasados, o quizás debido a un tratamiento diferente en su forma de preservación, excluyéndola de cualquier sistema documentado escrito, disponible solo para unos pocos privilegiados que lo mantenían solo para sí. Pero esto último es poco probable, que de existir a lo mejor no pasaría de una pronunciación que ellos creyeran fuera la correcta, razón por la cual se transformó en impronunciable. Es casi seguro, en armonía a Juan 17:6, 26, que los judíos que concurrían a las sinagogas hebreas o de cualquier otra lengua, no estuvieran acostumbrados a escuchar la pronunciación del nombre de Dios de manera corriente, de hecho se  sabe que por costumbre se evitaba pronunciarlo salvo en ocasiones muy específicas, por lo que a lo mejor la mayoría-si no todos-desconocieran la pronunciación exacta del nombre de Dios debido a su falta de uso, aunque tuvieran acceso al tetragrámaton con distintas grafías.

De la misma manera los cristianos del primer siglo, siguiendo esta costumbre judía del uso diferenciado del nombre divino, a medida que componían el TC, escribiendo los distintos libros en el griego koiné, a excepción del evangelio de Mateo pero que igualmente más tarde fue traducido al griego,  al momento de llegar a transcribir el nombre de Dios según aparecía en las citas que incluían de las escrituras hebreas (TH), se cree (pues no hay evidencias directas de ello) lo hacían colocando los caracteres hebreos del tetragrámaton del estilo cuadrático u algún otro estilo en vez de transliterarlo (o en su defecto traducirlo) al griego koiné usando las letras griegas. Por supuesto, esta práctica se circunscribiría únicamente al nombre de Dios, pues todos los demás nombres de personas del TH ya estaban no solo transliterados, sino hasta traducidos al griego y los nombres judíos de la época se escribieron con letras griegas, tomándose hasta la libertad de modificar su sonido del hebreo, como el caso del propio nombre Jesús. Otro aspecto notorio es que, si lo copiaron como creen algunos, no lo usaron en caracteres hebreos con la misma frecuencia que los profetas o escritores del TH. Estos hechos de por sí marcan una incierta, oscura y complicada formación de la religión cristiana primitiva. Lo importante de todo esto es que no importa el que los cristianos hayan tenido conocimiento y copiado las cuatro letras hebreas, sino haber seguido la costumbre judía (sea supersticiosa o por culpa de ella)  de colocar con letras hebreas el nombre de Dios en sus testamentos cristianos (TC) escritos en griego cuando debieron haberlo transliterado, o al menos traducido tal como los demás nombres, envolviendo en un manto de misterio muy serio al cristianismo primitivo, porque responsabilizaría a los mismísimos primeros cristianos del ocultamiento deliberado del nombre divino y no de futuros cristianos corrompodidos denominados apástatas que sencillamente habrían cambiado las letras impronunciables por términos o palabras pronunciables después de la muerte de los apótoles. Como zaga de una película de complots puede ser interesante, pero como hecho histórico es otra cosa.

Si tuvieron reparos para transliterar usando letras griegas el nombre de Dios ¿porqué motivo no tuvieron siquiera el mismo reparo con los demás nombres, como por ejemplo el del propio Jesucristo, como ocurrió con el evangelio de Mateo que fue traducido más tarde del hebreo al griego? Cuando Jesús fue fijado en el madero, Pilato confeccionó una inscripción escrita en tres idiomas, en hebreo, griego y latín. Esto demuestra que en aquel tiempo había personas que leían en distintos idiomas, aunque el griego fue el más amplio académicamente hablando. Mientras los demás nombres, incluido muy especialmente el de "Jesús", hasta se tomaron las libertades para traducirlos alterando su sonido y no de transcribirlos o transliterarlos usando las letras griegas para que suene pronunciado de la manera más similar posible a la voz hebrea, con el nombre de Dios no hicieron absolutamente nada. ¿Fue por temor a los judíos? ¿Se encontraba tan confusa la congregación cristiana primitiva por décadas que no pudo escindirse de esta "supersticiosa" costumbre o "práctica"? ¿Porqué era una práctica judía? Se debía a cierta superstición de la época o más bien se debió a su resultado de épocas anteriores por la cual habrían perdido su pronunciación exacta? Pero, acaso; ¿no vieron a Jesucristo resucitado? ¿Vieron los milagros? Si así fue, ¿de qué se hallaban inseguros e indecisos para seguir la misma "práctica" judía? De conocer la pronunciación es más que evidente que al no corresponder con una práctica obligada por las circunstancias del desconocimiento debió ser a todas luces supersticiosa si sabían cuál era en verdad. Evidentemente, si no estuvieron dispuestos siquiera a transliterarlo también debieron haber estado enormemente limitados a pronunciarlo. De otro modo habrían llenado su TC con el nombre divino en vez de hacer alusión a él muchas veces solamente por títulos como Dios, Padre o Señor, especialmente al considerar que el cristianismo en pocas décadas de haberse iniciado fue dirigido a gente de las naciones y no solo a judíos. De hecho, de acuerdo a la cantidad de veces que aparece el tetragrámaton en el TH, de manera equivalente el nombre de Dios debería aparecer unas 1900 veces en el TC. Hoy día, en las Biblias que insertan en el TC el nombre de Dios, considerándolo como una restitución legítima, no aparece más de 237 veces, apenas un 13% de las escrituras hebreas. ¿Pudo ser este hecho el que cristianos de siglos posteriores llegaran a creer que el nombre de Jesús reemplazaba al tetragrámaton? ¿Interpretaron tal cosa los evangelistas como Juan cuando escribió que el Mesías dio a conocer el nombre de Dios?

Sea lo que fuere, lo que no se puede negar es que si conforme a la práctica judía los cristianos no transliteraron el tetragrámaton al griego en sus testamentos aún conociendo la pronunciación correcta, aunque pareciera que actuaron  con responsabilidad al copiar en diferentes caracteres hebreos (supuestamente, claro) el nombre divino, mediante está imitación de la practica judía cualquier cristiano gentil que leyera de los evangelios o de las cartas apostólicas, al llegar al tetragrámaton, no sabría cómo pronunciarlo correctamente porque estaba en un idioma diferente. ¿Cómo podría invocar el nombre de Dios si no conocía su pronunciación? ¿Fue acaso por dirección del Espíritu Santo mismo de Dios este ocultamiento de Su propio Nombre? ¿Deseaba Dios que esto ocurriera? ¿Era el interés de Dios que su nombre apareciera escrito de manera distintiva e impronunciable en los documentos cristianos también? Debemos recordar que los primeros cristianos (según se cree por lo atestiguado por Juan) escucharon por boca del mismo Jesús la pronunciación del Nombre de Dios, por lo cual no tendría importancia alguna el que éste estuviera ocultado ante la gente común por parte de los sacerdotes y escribas judíos o que simplemente se desconociera su pronunciación correcta. Una vez que lo escucharon y lo conocieron, ellos mismos lo usarían pronunciándolo en imitación de su maestro y posteriormente lo publicarían a las naciones como parte de su responsabilidad en cumplir con el mandato de Jesús en su labor proselitista y educativa de que el Nombre de Dios fuera santificado. No cabe duda alguna: de haber usado el Nombre y de haberlo pronunciado lo habrían transliterado en su testamento y jamás habrían imitado la práctica de los escribas ni líderes religiosos de sus días. Pero, obviamente, fallaron al respecto. ¿Qué pudo ocurrir para semejante desacierto?

 

Rastreando el tetragrámaton

Para poder entender mejor este problema y alcanzar a apreciar un aspecto distinto de la posible causa de este misterio es muy apropiado considerar algunos aspectos importantes que suelen explicarse de manera incorrecta y descubrimientos relacionados con parte de la historia del lenguaje escrito en donde aparece el nombre de Dios de los antiguos hebreos.

Para empezar, una obra de consulta, el citado libro "Perspicacia..." en la página 35 del segundo tomo bajo el tema "Jehová" afirma lo siguiente:

it-2 35  Jehová
 "Los manuscritos hebreos más antiguos presentan el nombre en la forma de cuatro consonantes, llamada comúnmente Tetragrámaton (del griego te·tra, que significa “cuatro”, y grám·ma, “letra”). Estas cuatro letras (escritas de derecha a izquierda) son y se pueden transliterar al español como YHWH (o JHVH, )."

La realidad es que los manuscritos más antiguos que circularon entre los judíos alrededor de la época de Jesús y que nosotros tenemos la suerte de conocer algunos, no solamente presentan el nombre de Dios en la única forma de las cuatro letras hebreas mostradas. Este tipo de escritura se denomina hebreo cuadrático o rectangular, por las formas cuadradas de las letras, y fue posterior (no el más antiguo) a otro tipo de tetragrámatom escrito con letras hebreas arcaicas. La forma posterior cuadrática también se denomina hebreo consonántico, para diferenciarlo del que posteriormente, a partir del siglo V de nuestra era comenzó a perfeccionarse con la incorporación de puntuaciones vocálicas y agregado de mayores signos desarrolladas por distintas escuelas judías. Este tipo de escritura hebrea rectangular o consonántica usada únicamente para el nombre de Dios en copias de las escrituras hebreas traducidas al griego koiné, a aparecido en varios fragmentos de un papiro hallado en Egipto y publicado en 1944 y que corresponde al libro de Deuteronomio en donde aparece 49 veces y es, según Peter Vaccari, “el texto más perfecto que nos ha llegado de Deuteronomio como lo presenta la Septuaginta.” Fue datado de alrededor del siglo I a. E.C., es decir antes de Cristo, y la grafía se presenta como se muestra en la figura de la derecha arriba.

Por otro lado, en 1947 se han encontrado cerca del Mar Muerto, en las cuevas de Qumrán, numerosos fragmentos en papiro y en cuero, entre los cuales están escritos en caracteres hebreos rectangulares gran cantidad de libros bíblicos. También se han hallados manuscritos en griego. Pero en manuscritos de los Salmos escrito en hebreo rectangular aparece el nombre de Dios en caracteres arcaicos, como se reproduce en la siguiente figura de la derecha arriba. En la fotografía inferior se reproduce parte de un fragmento de los Salmos donde aparece el mencionado estilo arcaico o más antiguo conocido.

 

          

 

Este tipo de escritura  corresponde a la grafía más antigua que se conoce del nombre de Dios, la cual aparece también en la famosa Estela Moabita encontrada en 1868 y que corresponde al siglo IX antes de nuestra era. En dicha estela no solo aparece el nombre de Dios en los caracteres semíticos septentrionales de la lengua moabita, parientes cercanos de los israelitas, sino que toda su escritura se corresponde al mismo estilo, lo que permite deducir que en esa época los libros de la Biblia que los sacerdotes o escribas poseían estaban escritos en la lengua del hebreo arcaico.  En un enfoque de aproximación de un sector de la Estela se pueden apreciar las formas de las letras, las que al comparar con el

 

 

antiguo alfabeto fenicio permiten apreciar cuan semejantes son. En la siguiente aproximación de una sección de la estela moabita también se puede verificar que el estilo de escritura se asemeja mucho al estilo de letras fenicias y se corresponden con el estilo en que se halla escrito el nombre del Dios de los hebreos.

 

Todo ello nos lleva a concluir que por lo menos, hasta donde sabemos ahora, 800 años antes de la era común el nombre de Dios formaba parte de las Escrituras Hebreas con el mismo estilo de escritura  del resto del documento, el cual era del tipo usado por la lengua de los semitas que habitaban la región, por lo que era de fácil pronunciación por cualquier hebreo instruido de la época. Hasta pueblos no adoradores del Dios de los israelitas conocían, pronunciaban y escribían el nombre de Dios que los israelitas adoraban.

Sin embargo para los siglos I a. E.C y I E.C, no existía una sola grafía para el nombre de Dios. Mientras no solo el estilo de la lengua hebrea hablada sino hasta la estructura del alfabeto y su escritura se modificó del semítico arcaico a uno más moderno, visiblemente escrito por el estilo rectangular, no solamente existió-además de los signos arcaicos usados en escritos en el idioma hebreo de formato cuadrático-la nueva forma al mismo estilo usada únicamente en las traducciones al griego, sino que hubo otras  utilizadas en diferentes manuscritos traducidos al mismo idioma que se han encontrado.

Para diferentes manuscritos griegos de las Escrituras Hebreas se encontraron que circulaban otros varios tetragrámaton. En el desierto de Judea se encontraron dos estilos diferentes más, todos datados en alrededor del primer siglo de nuestra era. La forma de de la figura de la derecha en su línea superior es una mezcla entre arcaico para las letras segunda y cuarta y otro estilo para las letras primera y segunda, en un documento datado de fines del primer siglo de nuestra era. El la línea inferior de la misma figura encontramos otra forma que fue hallada en otros manuscritos, datado de mediados  del primer siglo de nuestra era, donde vemos una forma distinta de escritura hebrea antigua en donde las letras segunda y cuarta son muy diferentes.

En un fragmento de papiro que mide unos 7 centímetros de ancho por unos 10,5 centímetros de largo hallado en Oxyrinchus, Egipto, asignado con el número 3522 y del que se dice que corresponde a la Septuaginta y data del I Siglo de nuestra era, aparece un texto de la Biblia perteneciente a Job 42:11,12. En ese fragmento escrito en griego aparece el nombre de Dios escrito en caracteres hebreos arcaicos, en donde su cuarta letra no se aprecia muy bien en esta imagen.

 

      Fragmento de papiro egipcio del libro de Job en griego con el nombre en caracteres hebreos arcaicos.

Retornando a las cuevas de Qumrán se encontró otro manuscrito de las Escrituras Hebreas traducidas al griego. Lo interesante que en dicho manuscrito en que aparecen partes de Levítico, el tetragrámaton hebreo fue traducido o transliterado en parte al griego. Las letras griegas utilizadas para verter el nombre de Dios son las que a continuación se muestran a la derecha. Lo llamativo de esta forma es que combina una serie de tres vocales, en donde no aparecem consonantes algunas, pronunciado un sonido en español semejante a "iaoo"

De modo que hasta ahora tenemos unas siete diferentes formas de verter el nombre de Dios,  correspondiendo la mayoría para la época de Jesús o  muy cercanas a él. La forma griega es una manera que no se parece a ninguna de las maneras que actualmente se pronuncia el Nombre. Pero aquí no termina la historia. Los judíos tenían más diferentes estilos o formas de presentar el nombre de Dios en sus Escrituras Hebreas traducidas al griego. En manuscritos posteriores, pertenecientes a los siglos III al VI, e inclusive hasta uno del IX, encontramos entre cinco a seis más. Se los puede apreciar en la figura de abajo.

                    

Todos estos formatos presentados hasta ahora fueron publicados en un apartado de la Biblia con referencias de la traducción del Nuevo Mundo de la organización de los Testigos de Jehová (menos el papiro 3522 que fue publicado en una revista de su autoría de Junio del 2002). Lo que revela toda esta documentación es que los propios Judíos estaban muy interesados en perpetuar el recuerdo del Nombre impronunciable. Obviamente el uso de abreviaturas, letras de estilo arcaico  paralelamente a estilos cuadráticos, la combinación de distintos formatos y variaciones dentro de un mismo estilo, nos demuestra una sola cosa: o desconocían su pronunciación correcta o la ocultaban intencionalmente. Probablemente solo sabían que existía, y a lo mejor, en un cierto carácter de iluminados en sentido religioso, algunos presumían conocer la revelación de su pronunciación exacta. Pero, de saberla, nunca se animaron a ponerla por escrito de manera explícita como parte de su testamento sagrado, salvo con caracteres místicos.

Por ello, la evidencia hasta ahora disponible muestra claramente, no que el tetragrámaton no fuera usado por siglos antes y después de Cristo, sino que por el tratamiento diferencial recibido con relación a todos los demás nombres en cuanto a sus diferentes formas gramaticales y combinaciones, para el primer siglo antes de la era común y para siglos posteriores su pronunciación exacta era desconocida o por lo menos obviamente ocultada. La situación de aquel entonces es semejante a la que existe hoy día, donde tenemos distintas pronunciaciones para el nombre divino. Al tratarse del nombre más excelso del universo, quizá esa fue la razón por la cual los antiguos judíos ya antes de Cristo no se animaban a pronunciarlo por temor de hacerlo incorrectamente, y usaron sustitutos. Con el tiempo, aún antes de Cristo, al perderse la pronunciación exacta original, posiblemente tendrían una forma que habrían rescatado, pero no se animaban a considerarla perfecta, aspecto muy comprensible en la dogmática y fanática  mente religiosa judía. Una fuente de información, el libro "Razonamiento..." en la página 202 bajo el título "Jehová" dice en relación a este asunto:

“Ningún humano hoy día puede estar seguro de cómo se pronunciaba originalmente en hebreo. ¿Por qué no? El hebreo de la Biblia se escribía originalmente sólo con consonantes, sin vocales. Cuando el idioma se usaba todos los días, los lectores fácilmente suplían las vocales correspondientes. Sin embargo, con el tiempo los judíos cultivaron la idea supersticiosa de que era incorrecto pronunciar en voz alta el nombre personal de Dios, y por eso usaron expresiones sustitutivas. Siglos más tarde, eruditos judíos desarrollaron un sistema de puntuación por medio del cual indicaban las vocales que se debían usar cuando se leía el hebreo antiguo, pero pusieron las vocales correspondientes a las expresiones sustitutivas alrededor de las cuatro consonantes que representaban el nombre divino. De modo que la pronunciación original del nombre divino se perdió.” *

*(Nota del autor: esto demuestra que ni ellos se hallan seguros de la forma "Jehová" que usan)

Con respecto a la idea supersticiosa judía de que era incorrecto pronunciar en voz alta el nombre de Dios, dada la particularidad encontrada del tratamiento diferencial del uso escrito de ese nombre en manuscritos datados de antes de la era común, muestra que se encontraba vigente desde antes de la llegada de Jesucristo. Esto no quiere decir que el tetragrámaton fuera removido. A veces algunos entienden mal porque suele decirse lo siguiente, tal como aparece publicado en el libro "Toda Escritura es inspirada de Dios y provechosa en la página 311 bajo el tema "El texto hebreo de las Santas Escrituras:

“Los soferim  permitieron que su temor supersticioso de pronunciar el nombre Jehová los entrampara y los llevara a alterarlo para que leyera ´Adho·nái (Señor) en 134 lugares, y para que a veces leyera ´Elo·hím (Dios).”

Es bueno aclarar que los soferim fueron escribas judíos que copiaron manuscritos en siglos anteriores a la llegada de Cristo. Sin embargo el tetragrámaton aparece más de 6.900 veces en el texto hebreo. De allí que solo modificaran 134 lugares no significó nada. Esto queda demostrado por el hecho de que distintas copias del TH en los tiempos de Jesús, tanto en hebreo como en griego, contenían el tetragrámaton, gracias a los manuscritos antiguos encontrados. La influencia de los soferim fue insignificante.

La reorganización de la religión judía después de sufrir destrucción unos 600 años antes de la aparición del cristianismo no se edificó sobre la base de la escritura antigua, sino que fue adoptando un nuevo estilo, el cuadrado, también consonántico. Pero solamente para el nombre de Dios siguieron vigentes las letras antiguas y con el tiempo fueron apareciendo en otros estilos, no solo en  cuadrado sino en una variedad de mezclas entre cuadrado y arcaico, letras nuevas y abreviaciones. De modo que la ausencia de pronunciación del nombre de Dios puede deducirse por el tratamiento que recibió de los escritores hebreos, y posteriormente por los cristianos. Las evidencias hasta ahora disponibles demuestran que los judíos en épocas cercanas a la venida del Mesías ya desconocían-porque sencillamente no se articulaba el sonido de las letras-la pronunciación exacta, de otro modo su escritura no habría adoptado una clara distinción y tratamiento jamás usado para ninguno de los demás nombres de las Escrituras.

Retornando nuevamente al desarrollo del tema que más nos interesa, una pregunta importante imposible de evadir con respecto a los cristianos es la siguiente: ¿desconocieron ellos también la pronunciación exacta? Y si la llegaron a conocer, ¿siguieron los cristianos con esta  misma idea de que era incorrecto pronunciar en voz alta el nombre de Dios? Contrario a lo que los Testigos de Jehová afirman, toda la evidencia disponible, desgraciadamente, muestra que no alteraron ni innovaron la práctica judía; por lo cual es una desviación manipulada tratar de dirigir la culpa a los judíos por aparentemente no colocar las puntuaciones vocálicas aparecidas recién a partir del siglo V de la E.C. en adelante, aduciendo que por ello la pronunciación original se perdió. Desviar la atención de los propios cristianos revela falta de integridad a la verdad. Se enseña que a partir del Pentecostés del 33 de la E.C. la congregación cristiana fue establecida por Dios en la “Nueva nación” que se encargaría de cumplir Su propósito, siendo a partir de entonces la depositaria y guardiana de la verdad de la Palabra de Dios, y la nación Judía fue rechazada por Dios al acaecerles la destrucción del templo predicha por el propio Hijo de Dios en el año 70 de la E.C. De modo que mal puede alegarse que la religión judía no cumplió con su responsabilidad de preservar la Palabra de Dios cuando los propios escritores del TC hicieron exactamente lo mismo. De hecho, para sorpresa de los cristianos, las formas de pronunciación del tetragrámaton actual más extensamente conocidas provienen de las puntuaciones vocálicas realizadas por algunos eruditos judíos del siglo IX de nuestra era las cuales fueron adoptadas por las iglesias protestantes. A pesar de que muchos doctos aseguran que esta forma es un error, hay expertos que afirman que providencialmente se preservó la forma correcta. La forma Yahvé es posterior, producto de las investigaciones de doctos modernos sobre el lenguaje escrito antiguo, adoptada principalmente por la iglesia católica. Muchos otros expertos y doctos afirman que ésta última es la correcta mientras otros aseguran que no lo es.

En una cita del académico Howard aceptan indirectamente que los primeros cristianos judíos no eran otra cosa que una secta judía que todavía no podía separarse de las costumbres y prácticas fanáticas de los obtusos líderes religiosos de sus días. En el mismo libro "Razonamiento..." ya citado, en las páginas 201 a 203 bajo el título "Jehová" transcribe:

“En Journal of Biblical Literature, George Howard, de la Universidad de Georgia (E.U.A.), escribió: “Es realidad conocida que los judíos de habla griega continuaron escribiendo en sus Escrituras en griego. Además, parece muy poco probable que los primeros cristianos de entre los judíos de habla griega, que serían conservadores, siguieran una práctica diferente.”

En otro artículo aparecido en "La Atalaya" del 1 de Diciembre de 1982 en la página 22 mencionaba:

"La razón por la cual parece insólito que el nombre “Jehová” aparezca en las Escrituras Griegas Cristianas es que, por siglos, se pensó que este nombre no aparecía en la Versión de los Setenta de las Escrituras Hebreas que Jesús y sus apóstoles usaron. Pero hallazgos recientes prueban definitivamente que el Tetragrámaton sí aparecía en la Versión de los Setenta en aquellos tiempos. Así, pues, el profesor Howard, de la Universidad de Georgia, declara: “. ... Hubiese sido sumamente raro el que ellos hubiesen excluido el Tetragrámaton del texto bíblico mismo.” Por eso llega a la siguiente conclusión: “Puesto que el Tetragrámaton todavía estaba escrito en las copias de la Biblia griega que componían las Escrituras de la iglesia primitiva, es razonable concluir que los escritores del N[uevo] T[estamento], al citar de las Escrituras, conservaran el Tetragrámaton dentro del texto bíblico. Por la analogía de la práctica judía de tiempos precristianos podemos imaginarnos que el texto del NT incorporó el Tetragrámaton en sus citas del AT.” El profesor Howard también hace notar que cuando se removió el Tetragrámaton de la Versión de los Setenta también se removió de las citas de las Escrituras Hebreas que aparecían en las Escrituras Griegas Cristianas."

De modo que queda muy claro que los judíos de habla griega no transliteraron el nombre de Dios cuando tradujeron las Escrituras del hebreo al griego, aunque sí tradujeron todos los demás nombres hebreos (muchos de los cuales son teófonos). Es importante saber que traducir no es lo mismo que transliterar. Por ejemplo, uno puede traducir "Michel" del inglés al castellano como "Miguel", pero transliteralo sigifica que escribiría con letras latinas "Maicol" o "Maiquel", tal como se pronuncia en inglés. Copiar "Michel" no sería correcto, y mucho menos sentido tiene que, en vista de la ausencia de vocales, sencillamente escribieran Mchl. 

En relación a los cristianos, parece más que ingenuo señalar la creencia de que los discípulos de Jesús no usaron el tetragramatom porque se pensaba que éste ya habia desaparecido de la Septuaginta. Una vez llegado el "Hijo de Dios" lo habría resuelto. ¿Porque esa dependencia de la Septuaginta? Claramente es un recurso sofista para desviar y confundir. ¿Porqué? Porque al reconocer que la superstición judía era antes de Cristo, igualmente habría sido esencial la revelación del "Hijo de Dios" en este asunto, sin importar cuántas veces aparecieran las cuatro letras en la Septuaginta. El simple uso del tetragramatom no dice nada, al contrario, por su manera de hacerlo evidencia una falencia religiosa. De alli que es posible que para los primeros cristianos, de haberla usado según parecen atestiguar las evidencias indirectas, probablemente se dieron cuenta que no debían hacerlo, pues de otra manera estarían señalando hallarse en el mismo fango religioso que los judíos. Es bueno aclarar que Howard considera una probabilidad y no una certeza el tratamiento del tetragrámaton por parte de los cristianos judíos. Esto es así, porque rigurosamente hablando no hay pruebas concretas de ello al no existir ningún documento original que lo atestigue. Sin embargo, aunque lo fuera ya vimos que hubiera sido producto de una actitud contraria a su propósito evangélico. Los testigos de Jehová toman como un hecho real en base a la suposición del académico señor George Howard, que los primitivos cristianos al escribir el TC en el idioma griego colocaron allí el nombre de Dios en letras hebreas. Luego, asombrosamente, aluden que ésta pudo ser la razón por la cual más tarde el nombre de Dios se perdió para los cristianos. En la revista "La Atalaya" del 15 de Marzo del año 1984 en la página 8 declaran:

"Parece que más tarde se fue omitiendo el nombre divino tanto en la Septuaginta como en el “Nuevo Testamento” cuando los cristianos no judíos ya no podían entender ni comprender las letras hebreas."

En consecuencia, debido a que una conspiración anti-cristiana proveniente del mismo movimiento cristiano en la eliminación del tetragramatom es inverosímil, ingenuamente señalan a los primitivos cristianos como causa del problema, pero obviamente se ven forzados a negarlo en sus conclusiones para evitar cuestionarse y derrumbar su propia fe. 

El comentario por parte del libro "Razonamiento..." citado anteriormente después de presentar los dichos de Howard sigue de esta manera:

“Muchos nombres cambian hasta cierto grado en la traducción de un idioma a otro. Jesús nació judío, y su nombre en hebreo quizás se pronunciaba Ye·shu'a`, pero los escritores inspirados de las Escrituras Cristianas no titubearon en usar la forma griega del nombre, I·e·sous'. En la mayoría de los otros idiomas, la pronunciación es levemente diferente, pero usamos libremente la forma que es común en nuestra lengua. Lo mismo aplica en el caso de otros nombres bíblicos. Entonces, ¿cómo podemos mostrar el debido respeto por Aquel a quien pertenece el más importante de todos los nombres? ¿Sería mediante nunca pronunciar ni escribir Su nombre porque no sabemos exactamente cómo se pronunciaba originalmente? Más bien, ¿no sería mediante usar la pronunciación y la forma de escribirlo que sean más comunes en nuestro idioma, a la vez que hablamos bien del Poseedor de ese nombre y, como adoradores de Él, nos comportamos de una manera que lo honre?”

Ante este  razonamiento obviamente lógico la pregunta inevitable sería: ¿porqué no lo pensaron de la misma manera los apóstoles y escritores originales del TC? ¿Qué motivos habrían tenido para imitar, si es que la hicieron, la práctica judía? ¿Por qué en vez de usar (según se supone) el tetragrámaton al componer el TC no usaron siquiera con la libertad que se tomaron respecto al segundo nombre más importante del universo una traducción al griego del nombre de Dios según  se cree  lo pronunció correctamente Jesús? ¿Se debía a qué eran conservadores como dice George Howard? ¿Qué tiene que ver esto con dar a conocer la verdad? ¿Qué clase de fortalecida y favorecida nueva religión con tantos milagros y pruebas sobrenaturales eran los cristianos si no fueron capaces siquiera de dar a conocer el nombre de Dios a las naciones debido a la intimidante y supersticiosa práctica judía? 

No obstante, aún hasta para el caso del nombre Jesús cometieron falta. ¿Porqué? Porque lo "acomodaron" al griego y no lo transliteraron. Si se debe traducir un mensaje dado por un gobernante de un país de un idioma muy diferente mencionando su nombre, nunca nadie se toma la libertad de traducir hasta su nombre. Por ejemplo, si el mensaje fuera del  primer ministro británico Tony Blair, nadie dice "el ministro Antonio Blair", porque crearía confusión y faltaría el respeto. Otro ejemplo más patente es si fuera un personaje  cuyo nombre escrito se halla en letras diferentes al idioma que usted usa o conoce, como podría ser IGOP PYHKOVbKÜ. Si usted no conoce el idioma eslavo se vería en un dilema para pronunciarlo, ¿no cree? A ver, inténtelo imaginando encontrarse ante su presencia, suponiendo estar ante un poderoso gobernante. Si nunca lo hubiera escuchado y desconoce el idioma se vería en una situación embarazosa, pero si usted lo oyó pronunciar el asunto puede cambiar. Si como periodista usted debiera transmitir un mensaje de gran importancia a una nación que habla el español de parte de tal gobernante, mensaje en el cual se expone una bondadosa acción que infundiría un enorme agradecimiento por parte del pueblo al que va dirigida, el que usted solo escribiera IGOP PYHKOVbKÜ no ayudaría a sus lectores a conocerlo, salvo mediante letras enigmáticas en la que cada cual trataría de sacar alguna voz, algo como "Igop Pihcovbucu". Si la información llega traducida al español de la cancillería de ese país pero el nombre no, supondría que sus propios súbditos no desean que lo pronuncien ni que lo conozcan. Pero si alguien lo ha escuchado pronunciar o bien puede leer correctamente tal nombre, cualquier oyente en la lengua española escucharía el sonido en español como "Igor Runkowskei" y escribiría el nombre de ese modo para transmitir su sonido. Por respeto nunca se le ocurriría escribir "Gregorio Rincowisqui", a menos que fuera el zapatero de la otra cuadra o el recolector de basura o cualquier otro simple humano que no importara mucho ni su diferenciación ni por honra el sonido del nombre tal como lo pronuncian sus paisanos. ¿Se entiende? Siempre que se trata de alguien importante, el mensaje se traduce, pero el nombre siempre se translitera por respeto. Si ello se hace con un simple ser humano, ¿con cuanta más razón si el nombre perteneciera al más excelso gobernante del universo? Del extremo de no pronunciarlo (por superstición o por no saber cómo) se va al extremo de no transliterarlo (suponiendo haber llegado a conocer la pronunciación correcta) para perpetuar su ausencia de pronunciación.

Muchos que se apegan a ciertas formas del uso del nombre suelen mencionar los nombres teófonos traducidos de la Biblia. Otros, para obtener una mayor exactitud recurren a los nombres tal como se pronuncian o pronunciaban en hebreo o arameo. El nombre Jesús o Josué así como Isaías es una combinación del nombre de Dios con otra cualidad o acción, cuyo significado completo es "IHVH es salvación". Igualmente otros nombres como Jeremías, Jonadab, Jehú, Josías, Mateo, Juan, y así por el estilo, combinan de manera abreviada el nombre de Dios con otra palabra. La expresión griega "aleluya" significa "alaben a Ya", siendo "Ya" (o "ia") una forma abreviada del nombre. Sin embargo, los distintos eruditos no han podido ponerse de acuerdo en base a todos los nombres teófonos disponibles, por lo cual no parecen representar la solución al problema.

De allí que muchos piensen que los relatos milagrosos escritos del TC  no son auténticos, y que fueron desarrollados más tarde para cimentar la nueva tendencia religiosa. La misma fuente revela porqué una traducción de la Biblia, la Versión del Rey Jaime en 1611, no usó la traducción ‘Jehovah’ del tetragrámaton.

“¿A qué se debe que muchas traducciones de la Biblia no usen el nombre personal de Dios, o lo usen sólo unas cuantas veces?

El prefacio de la Revised Standard Version (Versión Normal Revisada, en inglés) explica: “Por dos razones el Comité ha vuelto al uso más familiar empleado por la Versión del Rey Jaime: 1) la palabra ‘Jehovah’ no representa con exactitud ninguna forma del Nombre que se haya usado en hebreo; y 2) el uso de cualquier nombre propio para el Dios que es uno y único, como si hubiera otros dioses de los cuales él tuviera que ser distinguido, fue descontinuado en el judaísmo antes de la era cristiana y es enteramente inapropiado para la fe universal de la Iglesia Cristiana”. (Así, han confiado en su propio punto de vista en cuanto a lo que es apropiado como la base para remover de la Santa Biblia el nombre personal del Autor Divino de ella, cuyo nombre aparece en el hebreo original más a menudo que cualquier otro nombre o cualquier título. Reconocen que siguen el ejemplo de los partidarios del judaísmo, de quienes Jesús dijo: “Han invalidado ustedes la palabra de Dios a causa de su tradición”. [Mat. 15:6.])”

Es cierto que el segundo aspecto del punto de vista de los publicadores de la Versión Normal Revisada es discutible (incluso hasta va en contra misma de la concepción religiosa de cualquier corriente), pero el primer punto revela lo que siempre fue el inconveniente del nombre de Dios, el cual probablemente les llevó a la conclusión del segundo punto. De otro modo no hubiéramos conocido jamás un tal ‘tetragrámaton’. No existen tetra ni bi, ni tri, héxa, ni ningún otro grámaton para ninguno de los demás nombres bíblicos de profetas, hombres devotos ni para el mismo Hijo de Dios. ¿Qué hubiera pasado si la VNR en inglés en vez de sustituir el nombre ‘Jehovah’ por Dios o Señor hubiera puesto sencillamente el tetragrámaton IHVH? Mejor aún, en vez de colocar esas letras que son una transliteración al latín de las letras hebreas, que dicho sea de paso no son todas consonantes sino la primera es una "i" de "isla" y la tercera una "u" de "justo" y no "v" de "vela", las "h" semejan una vocal sorda que adopta un sonido según la vocal adyacente, como en alcohol, que no se fonetiza como "al-col" sino algo parecido a "al-co-ool", hubieran usado las letras hebreas, entonces no hubieran sido calificados como aquellos que borraron el nombre de Dios de la Biblia, pero tampoco habrían sido considerados como aquellos que lo pronunciaron. Es obvio que nadie de los lectores ingleses habría podido leer esas letras, por lo cual los miembros del Comité de la VNR decidieron usar Dios o Señor, pero aclarando al lector sobre las mismas. ¿Se los puede culpar a ellos de eso cuando los mismos cristianos por inspiración divina dejaron sin transliterar al griego el nombre de Dios cuando escribieron los originales del TC?

En un apéndice en la Biblia con referencias publicada por los Testigos de Jehová citando al conocido profesor Howard en la página 1564 bajo el título "El nombre divino en las Escrituras Griegas Cristianas" dice.

“Acerca del uso del Tetragrámaton en las Escrituras Griegas Cristianas, George Howard, de la Universidad de Georgia, E.U.A., escribió en Journal of Biblical Literature, vol. 96, 1977, p. 63: “Descubrimientos recientes hechos en Egipto y en el desierto de Judea nos permiten ver de primera mano el empleo del nombre de Dios en los tiempos precristianos. Estos descubrimientos son significativos para los estudios del N[uevo] T[estamento] porque forman una analogía literaria con los documentos cristianos más primitivos y quizás expliquen cómo usaron el nombre divino los autores del NT.”

¿Podemos saber cómo usaron el nombre divino los autores del NT (TC)? No podemos con exactitud o certeza absoluta porque sencillamente no disponemos ningún original de esos escritos donde figure el nombre. Sin embargo, disponemos de testigos cercanos a los tiempos de los cristianos primitivos que han dejado documentos escritos sobre lo que vieron que pueden brindarnos ayuda al respecto. Gracias a ellos, que tuvieron acceso a los mismos originales de los escritos del TC, podemos tener una idea bastante precisa de qué probablemente pudo ocurrir. Es interesante que  se afirme de una sustitución temprana del nombre de Dios, afirmación aparecida en el apéndice de la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras como ya lo presenté, donde afirma que:

“En algún tiempo durante el siglo II o III E.C. los escribas eliminaron el Tetragrámaton tanto de la Septuaginta como de las Escrituras Griegas Cristianas y lo reemplazaron con Ký·ri·os, “Señor”, o The·ós, “Dios”.”

¿Porqué motivo los escribas (entendamos escribas cristianos) reemplazarían el nombre de Dios por sustitutos tan pronto a partir del segundo siglo o tercero cuando el mismo Orígenes  incluyó el tetragrámaton en su Héxapla para la misma época? La Héxapla era una reproducción a seis columnas del TH para uso cristiano. La primera contenía el texto hebreo y arameo original en estilo consonántico, la segunda era una transliteración alfabética del texto hebreoarameo original al griego, la tercera era la versión de Aquila, traductor del TH al griego del siglo II de nuestra era que contenía el tetragrámaton, la cuarta contenía la versión de Símaco, la quinta la Septuaginta revisada por Orígenes y la sexta la versión de Teodoción, otro docto judío del siglo II.  Un comentario inserto en una obra de consulta sobre las copias incompletas que se conocen de la Héxapla de Orígenes, el profersor W.G. Waddell, citado en el libro "Perspicacia..." volumen 2 en la página 39 bajo el título "Jehová" dice:

“ “En la Héxapla de Orígenes [...] las versiones griegas de Aquila, Símaco y LXX [la Septuaginta] representan JHWH por PIPI; en la segunda columna de la Héxapla, el Tetragrámaton está escrito en caracteres hebreos”. (The Journal of Theological Studies, Oxford, vol. 45, 1944, págs. 158, 159.)”

De modo que mal se puede afirmar que el tetragrámaton comenzó a eliminarse de las Biblias cristianas tan temprano como a partir del II siglo de nuestra era cuando en el siglo III Orígenes, un traductor y copista cristiano, todavía lo incluyó en su Héxapla para uso cristiano. Si tal como vimos todavía circulaba el tetragrámaton en distintas versiones judías que los cristianos incluían en las copias realizadas para su propio uso, obviamente no tiene el más mínimo sentido afirmar que removieran al mismo tiempo el tetragrámaton al copiar de los manuscritos originales cristianos (TC) reemplazándolo con los títulos Dios o Señor. ¿Porqué habrían quitado primero abruptamente a todos de un plumazo del TC considerado inspirado mientras conservaban los del TH? Es más, si de hecho los escritores cristianos hubieran escrito el nombre de Dios correctamente, habrían sobrado razones para que los copistas cristianos posteriores lo hubieran extendido a toda la Biblia y no hubieran copiado distintas grafias del mismo. Si Orígenes incluyó en la Héxapla a por lo menos dos formas de tetragrámaton, la mencionada  PIPI (), que fue un error de Orígenes al suponer que ya había sido transliterado o traducido al griego debido a la semejanza de las letras hebreas cuadráticas con las griegas para PIPI, y la otra de caracteres hebreos , proveniente la primera de manuscritos griegos para las escrituras hebreas y la segunda del texto hebreo y arameo original del mismo testamento, era evidente que ningún manuscrito original cristiano del TC disponible en esa época, fuera original o copia, contenía ni la forma ni mucho menos la transliteración para la pronunciación exacta del nombre de Dios.  Esta muy claro para nosotros hoy que desde el tiempo de los primeros cristianos en adelante el nombre de Dios no era otra cosa que una agrupación de cuatro letras insertado en las Escrituras Hebreas como una figura representativa y no una palabra leíble. Todo los que se diga de modo diferente es faltar a la verdad a partir del razonamiento lógico y coherente en base a las mismas evidencias presentadas. De otro modo debemos acusar a Orígenes y otros cristianos de su época como agentes  del Diablo encubiertos hasta lo último, donde dieron su vida por el cristianismo como mártires falsamente.

¿Fue reemplazado durante el cuarto siglo esta agrupación de cuatro letras entonces?

En el siglo IV de la era común, Jerónimo al componer la Vulgata, una traducción de toda la Biblia al latín, no incluyó el tetragrámaton. ¿Por qué no lo hizo? Obviamente, como el mismo lo explica, se desconocía su pronunciación exacta aunque todavía se conocían sus distintas grafías. Estas no habían desaparecido. Jerónimo escribió:

“Y hallamos el nombre de Dios, el tetragrámaton, en ciertos volúmenes griegos aún en la actualidad expresado con las letras antiguas.” 

El mismo Jerónimo en una carta escrita en el año 384 E.C. dice:

“el noveno tetragrammo, que los hebreos tuvieron por a-nek-fo-ne-ton, esto es, ‘inefable’, y se escribe con estas tres letras: iod, he, uau, he. Algunos no lo han entendido por la semejanza de estas letras y, al hallarlo en los códices griegos, escribieron de ordinario  (letras griegas que corresponden a las romanas pi pi)”. (Cartas de San Jerónimo, carta 25 a Marcela)

Es interesante que Jerónimo mencione que los hebreos no tenían uno, sino nueve tetragrámaton –nueve posibilidades al menos-correspondientes al nombre de Dios, lo que revela su desconocimiento de la pronunciación exacta. Lo más llamativo es que los cristianos tampoco pudieron aclarar este asunto aunque buscaron hacerlo. Esto lo confirma al afirmar que los traductores y copistas de épocas pasadas (como Orígenes), desconocían completamente su pronunciación, al transcribirlo con letras griegas que no dicen nada. Realmente se convirtió en un nombre impronunciable aunque disponían de sus caracteres.

El mismo menciona una de las nueve formas vertidas del tetragrámaton conocidas por él, citando las letras del alfabeto hebreo para cada una de ellas. Todavía los judíos para esa época no habían iniciado la puntuación vocálica, lo que explicaría que con solamente ir a cualquier judío instruido para que le leyera y pronunciara correctamente esa secuencia de cuatro letras que el mencionó (Yod, he, waw , he) hubiera bastado para que pudiera verterla al latín en su traducción. Pero parece que no era tan fácil, porque además de esas cuatro letras clásicas que llegaron hasta nosotros ( transliterada al español como YHWH), había otras grafías en distintos manuscritos y versiones que intentaban reproducir la pronunciación original del nombre de Dios. Por otro lado, parece que los judíos seguían aferrados más que nunca a su supersticiosa relación con el NOMBRE.¿Porqué? Pues una de las razones más obvias es que ni ellos supieron ni llegaron a saber tampoco cómo se pronuciaba. Esto encaja con los descubrimientos de manuscritos de la época alrededor del comienzo del cristianismo. Por otro lado, nada revela Jerónimo, así como Orígenes antes, sobre la existencia de un tetragrámaton en las escrituras griegas cristianas. La única relación del tetragrámatom es con las escrituras del TH, especialmente conocido en griego, como la famosa Septuaginta. Ante la incertidumbre por cuál decidirse, prefirió utilizar un sustituto, aunque dejó en claro la existencia del tetragrámaton existente para su tiempo (fines del s. IV E.C.) en distintos manuscritos de las escrituras del TH también conocido como AT (Antiguo Testamento).

Es sumamente llamativo que ante esta evidencia algunos afirmen con plena devoción y fe que la razón estaba en que ya había sido sustituido siglos antes el nombre divino de las escrituras griegas cristianas, es decir desde Mateo hasta Revelación. Lo cierto es que se trata de un error llevado por la manipulación religiosa jehovista y de todos aquellos que se hallan agrupados en alguna corriente religiosa nucleada alrededor de una forma de pronunciar el nombre. En la revista ¡Despertad! del 22 de Julio de 1988, un artículo "contribuido" por un devoto jehovista que recorrió los museos para observar de primera mano los manuscritos bíblicos antiguos, expresa lo siguiente respecto a este tema:

"Algo que me llamó la atención de todos los manuscritos griegos que había visto hasta entonces era que en ninguno aparecía el nombre de Dios: Jehová. De modo que, ¿por qué lo incluye la Traducción del Nuevo Mundo si estos textos son los más antiguos y los más confiables? Unos fragmentos de manuscritos que se estudiaron primero en Cambridge (Inglaterra) suministran parte de la respuesta."

¿Cuáles manuscritos? Se tratan de restos de antiguos documentos hallados en una "genizah" o biblioteca religiosa egipcia de una sinagoga del El Cairo. En un palimpesto se pudo distinguir una parte de las escrituras del TH traducidas al griego por Aquila, un prosélito judío (no cristiano) que vivió alrededor del siglo II de la E.C. En ellas aparecía el tetragramatom en caracteres hebreos antiguos. Ante ello, el investigador devoto concluye:

"Eso indica que para el segundo siglo de la era común, en los manuscritos griegos todavía se escribía el nombre de Jehová en hebreo. Por consiguiente, no existe ninguna razón para dudar de que los discípulos de Jesús también lo utilizaran cuando escribieron originalmente las Escrituras Griegas Cristianas bajo inspiración divina."

¿No existe ninguna razón? Es el razonamiento propio de la fe que no desea hallar ninguna evidencia que pudiera hacerlo dudar. Lo que menciona carece de importancia, porque revela una práctica judía supersticiosa o el resultado de la misma.  ¿Y la otra parte de la respuesta? Aún estamos esperando que la publiquen...  

Con respecto al TC, es digno de mención que todavía se hallaba en la época de Jerónimo, en el siglo IV, el original del libro de Mateo escrito en hebreo. El mismo lo atestigua en una carta que escribió en Roma en el año 384 E.C, en donde menciona que tuvo acceso al mismo para utilizarlo como fuente para su traducción. ¿Porqué motivo no alude a ninguna forma de tetragrámaton en el original de Mateo? Hasta donde sabemos, Jerónimo solamente hace mención de la aparición de estas cuatro letras en manuscritos antiguos de las escrituras hebreas (TH), es decir desde Génesis hasta Malaquías de nuestras Biblias de hoy. Demás está decir que el evangelio de Mateo abunda en citas tomadas de las escrituras hebreas o TH donde aparece el tetragrámatom. ¿Estaría allí o sencillamente los escritores de este original no usaron ningún tetragrámaton? Además existían otros manuscritos originales en la Biblioteca de Pánfilo o copias muy cercanas a los primeros cristianos, sin embargo en ningún momento Jerónimo alude a éstos documentos cristianos para señalar que allí también apareciera alguna forma para el nombre de Dios, siquiera su traducción al griego. ¿Pudo esta situación generar una tendencia a suprimir el tetragrámaton de las escrituras hebreas? Quizá ésta es la razón. De serlo revelaría que los cristianos primitivos, judíos devotos que esperaban el cumplimiento de las profecías mesiánicas, inventaron al Mesías. No existe otra alternativa lógica al asunto.

En sus comentarios en relación a la traducción de la New American Stardard Bible sus editores expresan lo siguiente:

"En el Nuevo Testamento, los evangelistas y los apóstoles nunca hicieron una transliteración al griego de YHWH. Ellos, al citar el Antiguo Testamento, siempre usaron Kúrios (Señor) para traducir YHWH."

Es muy clara la evidencia sobre la manera en que los cristianos primitivos trataron el asunto del nombre. Por ejemplo, se comenta que se han descubierto fragmentos de copias de nueve de las cartas del apóstol Pablo, datados últimamente del año 80 E.C., correspondiendo a los manuscritos más antiguos de parte del TC que se conocen, catalogados como el Chester Beatty Papyrus No.2, y en ellas no aparece ninguna transliteración, ni traducción y ni siquiera alguna incorporación con letras hebreas del nombre según la práctica o costumbre judía tal como aparece en distintos manuscritos griegos del TH, ni siquiera en los pasajes transcriptos o parafraseados del TH donde aparece el tetragramatom en algunas versiones. Esto revela que ellos simplemente al copiar de los originales del TC debieron haber visto claramente que en ellos los escritores inspirados que produjeron esos escritos ya lo habían traducido como Dios, Padre o Señor. El nombre personal YHWH quedaba como una voz perdida para los judíos rechazados por Dios según la manera de verlos los cristianos del primer siglo, pero ellos solo incorporaron títulos genéricos, por lo que no se hallaban en mejores condiciones religiosas que los desorientados judíos. Ambos habían olvidado cómo se llama su grandioso Dios... ¿Lindo chiste, no?

Cuando se analizan los documentos escritos por cristianos gentiles de principios del siglo II de la E.C., como es el caso notable de Justino Mártir, en ninguna parte hacen mención alguna a Dios por el nombre de las cuatro letras ni su transliteración o traducción alguna. Justino, quién fue decapitado en Roma en el año 165 E.C. por ser cristiano, cuyos abundantes documentos escritos permanecen hasta nuestros días, cuando se refirió a Dios jamás mencionó su nombre ni copió el tetragrama en ningún momento, lo que evidencia la total ausencia de su uso completo en la testificación evangelizadora de su tiempo. El leyó los evangelios y poseía un conocimiento profundo de la Biblia hebrea, utilizó muchos textos bíblicos en apoyo del testimonio documentado que efectuaba, motivo por el cual no se puede pasar por alto la notable ausencia del uso del nombre divino. Sencillamente los cristianos primitivos no sabían cómo se llamaba Dios.

Además, ¿pudo ser esta ausencia la causa por la cual se afirmó tiempo después la doctrina trinitaria? Hasta el día de hoy los creyentes en un único Dios en tres personas (Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo) remiten a esta confusa posición cristiana primitiva para sostener su teoría. Sin embargo, las alusiones en los evangelios acerca de un Dios Trino son producto de la intrepretación o exégesis de cristianos posteriores que trataron de resolver la ambigua y divagante postura apostólica y no mediante lecturas directas alusivas a tal situación o concepto doctrinal. ¿Cómo es posible que antes que se gestara esta doctrina todos los cristianos a partir del II siglo ya presumieran de la misma? Obviamente habría muchos que se les haría inexplicable, tal como sigue ocurriendo en nuestros días. En vista de ello, ¿justificaría que por dicha causa muchos doctos cristianos estaban obligados a no decir nada de la presencia del nombre de Dios en los originales del TC?  Resulta imposible creer en un complot de semejante naturaleza, no solo dado por los comentarios hechos por los mismos traductores revelando ampliamente su existencia, sino por la fe desplegada por numerosos cristianos de los siglos II y III al arrostrar la muerte por causa de sus creencias. Estos mártires o testigos, así como otros cristianos, habrían revelado un complot semejante y nada menos que relacionado con el mismo nombre del Dios a quién adoraban y hasta morían. Tan temprano como desde el siglo II en adelante  comenzaron a formarse distintas sectas o corrientes  cristianas, lo que hubiera favorecido por parte de cualquier grupo ortodoxo la delatación de cualquier proceder tendiente a alterar los textos de la Biblia, y con mucha más razón la correspondiente al TC y nada menos que respecto al nombre personal y único de Dios de haber existido el mismo. En el siglo IV se desarrolló el arrianismo, un fuerte movimiento contrario a diversas posturas teológicas adoptadas por la Iglesia Católica de aquel tiempo, como es el caso en especial de la doctrina de la Trinidad. Pero ni en este ni en ningún movimiento aparece el tratamiento sobre el nombre divino, un elemento que hubiera sido imprescindible para los arrianos. No existe a la fecha una sola evidencia de escritores paganos cuando relatan sobre sus contactos con los mártires cristianos y sus enseñanzas, que éstos pronunciaran siquiera el nombre de Dios de vez en cuando. De modo que los hechos históricos nos revelan y remarcan una y otra vez solo de la existencia de un tetragrámaton  de carácter únicamente figurativo en las escrituras del TH. En consecuencia, con el tiempo, cuando otras traducciones a otros idiomas eran producidas, ¿habría alguna razón para evitar poner en lugar del tetragrámaton una forma que pudiera expresarse en el idioma al que se traducía la Biblia? La respuesta es obvia.

Esto es fácil de entender. Si usted tuviera que dirigirse a una persona encumbrada, y tuviera que pronunciar su nombre y este fuera difícil o estuviera escrito en una lengua o idioma que desconoce, ¿se animaría a pronunciarlo delante de su presencia sabiendo que lo haría incorrectamente? ¿No buscaría en tal caso un intérprete para que lo haga por usted? Pero si careciera de intérprete, ¿pronunciaría mal su nombre, o usaría en su lugar títulos que pudiera pronunciar bien? Pues bien, si para el caso de un simple humano haríamos eso por respeto, ¿con cuánta más razón con relación al Todopoderoso Dios y Creador del universo? Pues bien, esta manera de razonar influyó en la mente de los primitivos traductores de la Biblia a tal punto de evitar colocar letras correspondientes al nombre de Dios que fueran desconocidas o pronunciadas impropiamente por los devotos, resultando en una difusión de falta de respeto. Imaginar que por culpa del traductor ocurriera esto, es muy sencillo comprender sin mucho esfuerzo porqué ante tremenda responsabilidad preferían dar a conocer el asunto del nombre de Dios en un apartado en la misma Biblia y no en la traducción misma.

Es muy interesante lo que comenta el mismo Orígenes sobre el nombre divino, encontrado en una publicación de estudio bíblico, el libro "Toda Escritura es...", en la página 310 .

“en la Héxapla de seis columnas de Orígenes, que se completó alrededor de 245 E.C. En un comentario sobre Salmo 2:2, Orígenes escribió lo siguiente acerca de la Septuaginta: “En los manuscritos más exactos EL NOMBRE aparece en caracteres hebreos, pero no en los [caracteres] hebreos de hoy, sino en los más antiguos”.

Ante esta declaración noten la conclusión a la que arriban los mismos Testigos de Jehová:

Parece clara la prueba de que la Septuaginta fue alterada desde temprano en su historia; el Tetragrámaton fue sustituido por Ký·ri·os (Señor) y The·ós (Dios). Puesto que los primeros cristianos usaron manuscritos que contenían el nombre divino, no puede suponerse que ellos siguieran la tradición judía de no pronunciar “EL NOMBRE” durante su ministerio. Deben haber podido testificar directamente acerca del nombre de Jehová por su uso de la Septuaginta griega.

Esta respuesta es absurda o intencionada. Si siguieron la práctica judía y no transliteraron ni tradujeron al griego en su TC el nombre de Dios escrito en diversas grafías hebreas que aparecen en distintas copias del TH que posiblemente usaran, ¿cómo se sugiere que debieron pronunciarlo los cristianos gentiles? ¿Que clase de articulación sonora producirían? El idioma griego del hebreo son muy diferentes, semejante a la diferencia entre el eslavo del español o éste último del japonés. ¿Acaso lo perpetuaban por tradición oral únicamente? ¿Eran supersticiosos los cristianos también acaso? Ya vimos que "la tradición judía de no pronunciar" fue el origen supersticioso mucho antes del siglo I E.C., pero al comienzo del mismo no se pronunciaba porque no se podía al perderse su pronunciación exacta, usando sustitutos. Existen muchos documentos escritos de cristianos del segundo siglo que muestran una ausencia total del nombre de Dios, razón por lo cual es temerario asegurar que ellos lo pronunciaran. Su fe se desarrolló a partir de los escritos originales y de copias de la época, habiendo recibido el testimonio de personas mayores que eran hasta del primer siglo. Se enfrentaron a la muerte y fueron ejecutados por su fe sin haber dicho ni escrito nada acerca del nombre, por lo que no testificaron acerca del mismo  porque no escucharon ni leyeron nada al respecto. Solo sabrían de las cuatro letras, pero parece obvio que para ellos eso no era problema, pues estaba resuelto en su fe como Dios y Padre y el Señor Jesucristo resucitado, y nada más. Por otro lado, la declaración de Orígenes que ellos mismos incluyen no revela simplemente que el nombre de Dios solo aparece en los manuscritos "más exactos" por decir los "más antiguos", como la Septuaginta, sino a su aspecto diferenciado por hallarse en letras hebreas arcaicas en la traducción griega. Ante su investigación como erudito da a entender que en ciertos manuscritos considerados más fiables por ser más antiguos aparece en caracteres hebreos diferentes a como aparecen en otros manuscritos posteriores. Llama la atención que no remitiera a los testamentos cristianos que seguramente todavía podían hallarse sus originales. Además, se sabe que copias de la Septuaginta de antes de la E.C. no todas contenían el tetragramatom. ¿Menciona Orígenes alguna traducción del Nombre a otro idioma? Nada de eso, lo que equivale a decir que su aparición más creíble solo aparece en caracteres inpronunciables de la traducción al griego de las escrituras del TH o AT por los judíos, poniendo de manifiesto de manera indirecta que no aparecía en ningún manuscrito cristiano, ni original ni copia del TC. Es llamativo que relacione al Nombre con los manuscritos "más exactos" del TH cuando de considerar a los escritos cristianos como los evangelios inspirados por Dios, éstos deberían haber ocupado ese lugar de prestigio con mucha más razón que el Antiguo Testamento, por lo cual sin duda los habría utilizado para definir el asunto. En tal caso debiera haber mencionado aunque más no sea la aparición del tetragrama en ellos, si es que de alguna manera los cristianos imitaron la práctica judía como se afirma. Pero nada de eso. 

Por otro lado, si los primeros cristianos hubieran estado dispuestos a usar el nombre pronunciándolo claramente en la testificación como se alega, aspecto mínimamnete esperado por parte de aquellos que fueron testigos oculares de los milagros y ministerio del propio Jesucristo, entonces con mucha más razón lo habrían puesto por escrito en el idioma en que testificaban cuando produjeron sus propios testamentos. El griego koiné fue su principal idioma de escritura documental religiosa, además de existir, según el libro de los Hechos, variedad de otras lenguas utilizadas en el proselitismo del primer siglo a partir desde tan temprano como el Pentecostés del 33 E.C. Sin embargo, ninguno de los que se hicieron cristianos de las diferentes lenguas llegaron a conocer por escrito ni escuchar claramente en su lengua nombre de Dios alguno, salvo el de Jesús. Es obvio que, la documentación de la pronunciación del nombre de Dios en la principal lengua usada para la documentación cristiana de entonces no ocurrió, porque de haber ocurrido por lo menos debió existir la forma griega de pronunciar el nombre divino, idioma en el cual se escribieron los evangelios, los hechos de los apóstoles y los demás documentos cristianos atribuidos a los mismísimos apóstoles y primeros discípulos y testigos oculares de Jesús. Se equivocan o manipulan intencionadamente para engañar o engañarse a sí mismos cuando afirman que la Septuaginta (parte de la Biblia que contiene el Antiguo Testamento o TH) fue alterada quitando el tetragrámatom por los cristianos "apóstatas" inmediantamente después de la muerte de los apóstoles. Es una falsedad deliberada lo que enseñan.

Cuando Orígenes habla de los caracteres “hebreos de hoy” se refiere al estilo cuadrado o consonántico usado durante la época de Jesús. Con respecto a ello, los mismos autores de estas notas admiten en el mismo libro "Toda Escritura es..." ya citado en la página 311:

"El texto consonántico de los manuscritos hebreos quedó fijo en su forma entre los siglos I y II E.C., aunque por algún tiempo siguieron circulando manuscritos con variantes en el texto. Ya no se hacían alteraciones, a diferencia de lo que sucedía en el período previo de los soferim."

De modo que al referirse a los “antiguos” hace  alusión al estilo arcaico de escritura semítica, como el aparecido en la Estela Moabita. Posiblemente eran manuscritos hebreos escritos en caracteres cuadrados en donde el nombre de Dios aparecía en la forma arcaica, como el manuscrito descubierto en Qumram del libro de los Salmos citado al principio. También existieron, como vimos, manuscritos en griegos del TH en donde aparecen combinaciones de formas hebreas arcaicas con otras formas desconocidas así como el estilo cuadrático que se supone ya estaba incluido en la Septuaginta antes y durante la época de Jesús. De modo que el mismo Orígenes (supuesto apóstata) es el que nos confirma que fueron los mismos cristianos primitivos los que no solo siguieron usando versiones de la Septuaginta donde el nombre de Dios aparecía en la forma cuadrada, así como en otras posibles versiones donde aparecen combinadas o abreviadas, sino que tampoco tradujeron ni transliteraron el nombre de Dios de las versiones griegas ni de las hebreas (supuestamente las “más exactas” o fieles) al griego cuando escribieron el TC, ni siquiera en las transcripciones de las citas realizadas del TH. Decir que “parece clara la prueba de que la Septuaginta fue alterada desde temprano en su historia” (es decir antes de Orígenes) porque pareciera que Orígenes diera a entender que en los manuscritos más recientes EL NOMBRE no apareciera, revela falta de discernimiento por parte de quienes lo dicen, o bien tienen la clara intención de confundir. Una cosa es que algo "parezca" y otra muy diferente que "sea". Su expresión (la de Orígenes) da a entender que también se encontraban otras grafías para el tetragrámaton en distintas versiones. Tanto en la de Aquila, Símaco y Septuaginta aparecía, según una fuente ya citada, la forma griega incorrecta PIPI y en la transliteración del hebreoarameo la forma consonántica . El mismo Orígenes escribió la forma hebrea en su columna transliterada al griego del texto hebreo y arameo original que aparecía en la primera columna de su Héxapla, pero sin transliterar al griego las letras del nombre de Dios, porque obviamente  no estaba seguro de su correcta representación gráfica sonora. Según se sabe bien la sustitución por Señor y Dios recién se estableció en las copias del TH para uso de los cristianos en el siglo IV, cuando Jerónimo tradujo al latín las escrituras hebreas y griegas. La sustitución en la Septuaginta en griego por Kyrios y Tehos no abarcó a todas las copias ni se completó antes de Orígenes. Lo que hubo antes de Orígenes fue una incorrecta forma de copiar en griego las letras hebreas por parte de algunos copistas griegos, que al verlas en copias griegas creyeron eran sus respectivas transliteraciones del hebreo sin darse cuenta que eran letras hebreas, pues no eran traductores. Pero pronunciar PIPI era impropio, sin embargo continuaron con la práctica en la cual incurrió hasta el mismo Orígenes al componer parte de su Héxapla según expone en The Journal of Theological Studies, Oxford, vol. 45, 1944, págs. 158, 159. Por eso, lo que simplemente da a entender Orígenes es su presencia enigmática debido a su desconocida pronunciación y no a su inexistencia por sustitución para entonces (s.III E.C.). De hecho, se han encontrado fragmentos manuscritos griegos de la versión de Aquila en una sinagoga de Egipto fechados del siglo V o VI que contienen el nombre divino como  y  en vez de  PIPI. Otro fragmento de una versión de Símaco del Salmo 69 fechado del siglo III o IV contiene el nombre en la forma de  y , no PIPI, tal como aparece en la imagen de la izquierda arriba.  Obviamente en este caso, aunque es distinto al PiPi griego, ni siquiera corresponde a alguna lengua escrita. Inclusive en una hoja de vitela fechada del siglo III E.C. el nombre divino aparece en dos versículos de Génesis en la forma de , la primera letra arcaica repetida dos veces.

Además de todo esto, es digno de mención que aunque en distintas traducciones se reemplazaba el tetragrámaton por “Señor” o “Dios”, no en todas las versiones ocurría lo mismo con la misma velocidad. Inclusive hasta tan tarde como hacia fines del siglo IX, se ha hallado un códice  para uso cristiano, el Ambrosiano O 39 sup., donde vierte el nombre divino con caracteres hebreos cuadrados. Este aparece en distintos pasajes del libro de los Salmos en la mayoría de sus cinco columnas. La primera columna de este códice contiene una transliteración del texto hebreo al griego, la segunda tiene la versión griega de Aquila, la tercera contiene la versión griega de Símaco, la cuarta columna tiene la LXX y en la quinta se halla la versión griega de Quinta. En este códice el tetragrámaton aparece  en la forma , lo que revela que su existencia no era desconocida, pero obviamente sí su pronunciación. Estos problemas sin duda emergieron y quedaron instalados en la historia religiosa del cristianismo debido a que los escritores originales de las escrituras griegas cristianas, si de algún modo usaron el tetragrámaton, nunca lo tradujeron así como tampoco existió una transmisión oral por recuerdo o mención escrita en ninguna otra fuente cristiana sobre el uso y la pronunciación del nombre divino, debido como es evidente a que los mismos judíos se hallaban en la misma situación con el nombre, lo que serviría de base para la posterior eliminación de los tetragrámaton en los versículos de los libros de la Biblia en muchas futuras copias cuando se comenzaron a realizar traducciones a otros idiomas. El original del evangelio de Mateo permaneció por lo menos hasta el siglo IV, donde hasta el propio Jerónimo lo examinó y lo copió. En el apéndice de la traducción ya citada bajo el título "El nombre divino en las Escrituras Griegas Cristianas" en la página 1563, los mismos Testigos transcriben:

"En la obra De viris inlustribus [Acerca de hombres ilustres], capítulo 3, Jerónimo, en el siglo IV, escribió lo siguiente: “Mateo, quien es también Leví, y quien de publicano llegó a ser apóstol, compuso en primer lugar un Evangelio de Cristo en Judea en el lenguaje y caracteres hebreos para beneficio de los de la circuncisión que habían creído. No está suficientemente comprobado quién lo tradujo después de eso al griego. Además, el hebreo mismo se conserva hasta este día en la biblioteca de Cesarea, tan diligentemente formada por el mártir Pánfilo. Los nazarenos que usan este volumen en la ciudad siríaca de Berea también me permitieron copiarlo”. (Traducción del texto latino preparado por E. C. Richardson y publicado en la serie “Texte und Untersuchungen zur Geschichte der altchristlichen Literatur”, tomo 14, Leipzig, 1896, pp. 8, 9.)"

Si Jerónimo pudo acceder al original del evangelio de Mateo y copiarlo (al que Orígenes también habría podido acceder), ¿por qué motivo no le llamó la atención que apareciera allí el tetragrámaton si es que realmente aparecía? ¿Con qué tipo de letras lo escribió Mateo? Si en un testamento cristiano se encontrara también el nombre divino, entonces ¿por qué no lo mencionaría? Con toda seguridad, de haber existido, lo hubiera mencionado. ¿Y que hay de los demás documentos cristianos? Igualmente de haber encontrado el nombre de Dios en la forma de algún tetragrámatom o, mejor aún traducido en letras griegas, no solo lo habría cotejado sino adoptado para todas las Escrituras. Cuando habla del NOMBRE, puso por escrito, según copiada en una revista religiosa, La Atalaya del 15 Marzo de 1984, bajo el tema "El nombre de Dios en las Escrituras Cristianas" en la página 7, lo siguiente:

““Aun hasta el día de hoy hallamos el nombre de Dios, que consiste en cuatro letras (es decir, ), expresado en las letras antiguas en ciertos volúmenes griegos”.”

Las letras antiguas a la que hacen referencia no pueden ser las mostradas entre paréntesis en la revista, sino las semíticas de antes de la deportación a Babilonia, como las vistas en la Estela Moabita o en el manuscrito de los Salmos encontrado en la cueva de Qumrán 

( ), muy similar al estilo que también aparecieron en distintos fragmentos de manuscritos del TH en griego de la versión de Aquila en Egipto como los ya vistos y   fechados del siglo V o VI, porque para la época de Jerónimo el estilo de escritura hebrea seguía siendo básicamente la misma, tan similar como la de hoy día, salvo por las puntuaciones vocálicas u otros agregados incorporados recién a partir del siglo V E.C. en adelante. Esto armoniza con las otras formas de signos del tetragrámaton ya mostradas encontrados en distintos documentos del primer siglo. Además, por la fraseología-y por las evidencias arqueológicas disponibles-permite deducir que también era posible ver en sus días las otras grafías (como el mismo atestigua en otro lugar), desprendiéndose al diferenciarla Jerónimo en su declaración al distinguir por lo menos dos: un estilo antiguo de otro diferente, que sería el estilo del hebreo de sus días, forma que podría ser como la mostrada en la cita de la revista, similar a la conservada en algunos pasajes del Ambrosiano del siglo IX. Lo que da a entender Jerónimo es que alguna forma arcaica hebrea persistió durante siglos de copias manuscritas en algunas traducciones al griego del TH, pero también se usaron, como vimos, otras formas posteriores en otras traducciones manuscritas al griego. Pero, sea como fuere, lo más interesante en estas palabras de Jerónimo al igual que Orígenes anteriormente, es que no alude al original de Mateo al hablar del tetragrámaton. Solamente es encontrado, según dice: “en ciertos volúmenes griegos” de las escrituras del TH. Si Mateo hubiera usado otro estilo de letras, ¿por qué no las mencionó? ¿No serían esas el tipo más apropiado al hallarse en un manuscrito del TC y no del antiguo TH o viejo testamento? ¿No hubiera correspondido el evangelio de Mateo, un apóstol de Jesucristo, como evidencia suficiente para señalar, al menos, el uso del tipo de tetragrámaton adecuado? Si en cambio hubiere utilizado las mismas, suponiendo una expresión incorrecta de Jerónimo, el resultado de la pesquisa sería peor, porque revelaría claramente que no existía ningún tetragrámaton en el evangelio de Mateo escrito en hebreo, ni el estilo arcaico ni el cuadrado. En otra declaración de Jerónimo, citado por la publicación de estudio bíblico ya señalada, ("Perspicacia.." tomo 2 pág. 40, tema "Jehová) se aclara esto cuando dice:

 En una carta escrita en Roma en 384 E.C., Jerónimo dice: “El noveno [nombre de Dios es] tetragrammo, que los hebreos tuvieron por [a·nek·f_o·n_e·ton], esto es, ‘inefable’, y se escribe con estas tres letras: iod, he, uau, he. Algunos no lo han entendido por la semejanza de estas letras y, al hallarlo en los códices griegos, escribieron de ordinario pipi [letras griegas que corresponden a las romanas pi pi]”. (Cartas de San Jerónimo, Carta 25 a Marcela.)

De modo que ahora no eran  “ciertos volúmenes griegos”, sino una forma que era hallada en “los códices griegos”, y esta sí sabemos se corresponde con la forma posterior y no arcaica o antigua, es decir: . Jerónimo conocía las letras hebreas tal como la conocemos nosotros, pero es evidente que no existieron códices griegos, cualesquiera sean del TH para uso judío o cristiano, con el nombre de Dios traducido correctamente, razón por la cual al desconocerlas algunos copistas, cometían el error de verterlas como ya traducidas al griego en la expresión PIPI, equivalente latino de PiPi debido a su ignorancia. Nada dice de que se encontrara alguna forma del nombre de Dios ni su traducción en ningún manuscrito del TC. Solo habla del "tetragramo" como una figura "que los hebreos tuvieron" no que los cristinos también y que la continuaran. Si reconocía la existencia de nueve formas, hubiera sido clave que mediante observar la forma que supuestamente algunos creen que debía estar en el evangelio de Mateo, corroborara sobre cuál de ellas usó el apóstol y definiera la auténtica. También, hablando de formas, solamente alude a los manuscritos del TH, nunca a ningún manuscrito cristiano, lo que evidencia su ausencia. Esta ausencia es tan real como que se pudiera palpar, porque en sus propias palabras Jerónimo da testimonio cuando habla del nombre de Dios referido únicamente a “los hebreos” y su dificultad para pronunciarlo al decir “inefable”, es decir impronunciable por su  maravillosidad. Nada dice que los cristianos pudieron hacerlo, pues al recibir parte de su herencia religiosa de los judíos, estos le transmitieron su propio problema nunca resuelto.

Esta parte es crucial, porque revela que ni siquiera los apóstoles pudieron resolverlo, generando una seria duda sobre la propia calidad de Jesús como el Hijo de Dios si se lo analiza en el contexto en el cual habría dado a conocer y publicado el nombre de su Padre. Es incomprensible que el propio Jesús y el espíritu Santo de Dios actuaran para preservar las Biblia como la verdadera Palabra de Dios y lo lograran en todo menos en dar a conocer y conservar el nombre de Dios. Pareciera nada menos que un complot divino. En consecuencia su ausencia no era porque ya se había quitado como alegan algunos, porque además del original de Mateo debieron de existir otros originales, y en ninguno de ellos les llamó la atención de su presencia ni de su traducción. Evidentemente nunca existió.

Es muy interesante que tanto Orígenes como Jerónimo se apegaron a una posible pronunciación conocida como IAO o JAO (pronunciado a lo mejor como Iaoo o Yaó), proveniente quizás de alguna traducción antigua de partes del TH al griego, como en la ya mostrada figura de  hallada en copias de Qumram, pero que obviamente no llegó a ser considerada como una traducción o transliteración fiable del tetragrámaton para incluirla en la Sagrada Biblia, porque seguramente nunca se encontró en los escritos cristianos originales. De otro modo la habrían seguido copiando y habrían tenido motivos para traducir su voz con letras de otros idiomas. Si tan temprano como desde principio del tercer siglo de nuestra era se especulaba sobre la translitearción y traducción al griego del nombre divino, era porque en ningún documento cristiano del segundo siglo ni del primero, los cuales existían, se hallaba alguna mención que develara su pronunciación. La principal razón obviamente debe estar vinculada a que ninguno de los escritores originales del TC la utilizó. Y si lo hicieron, lo más grave es que revelaría al cristianismo como una religión de origen humano, cuyo nexo con lo sobrenatural se encuadraría en un manto de misticismo, donde predominaría la confusión deliberada para impulsar al espíritu humano a la lucha contenciosa.

De modo que en realidad, en vez de ser los cristianos "corrompodidos" posteriores a la muerte de los apóstoles los responsables de quitar o cambiar el nombre de Dios, más bien fueron los que trataron de entenderlo y de incluirlo apropiadamente, investigando cómo debían usarlo por la confusión reinante dejada nada menos que por el propio cristianismo primitivo. Pero al no poder resolverlo satisfactoriamente, no se animaron a transliterarlo en los versículos de la Biblia donde aparecía, solo lo mencionan en sus apartados, notas y cartas. La incomprensión de todos los copistas y traductores critianos en relación a la doctrina que profesan es por demás obvia.

Por el motivo evidente de que los primeros cristianos no usaron el nombre de Dios como actualmente lo usan ampliamente algunos devotos religiosos, ni siquiera fueron capaces de registrarlo por escrito en los documentos cristianos que con el tiempo conformaron el registro inspirado por Dios de la Biblia hoy, muchos hombres cristianos devotos de tiempos antiguos posteriores al primer siglo trataron de encontrar una forma de pronunciarlo correctamente, pero al no disponer de una fuente inspirada apostólica o canónica, ninguna de ellas fue considerada seriamente. En 1749 un escriturario logró reunir varias de estas formas elaboradas en su mayor parte por antiguos cristianos. Este extracto aparece en una fuente de consulta mencionada por una publicación de los mismos Testigos de Jehová.

na 7  El nombre de Dios... su significado y pronunciación
 “ En 1749 el escriturario alemán Teller se expresó en cuanto a diferentes pronunciaciones del nombre de Dios que él había leído: “Diodoro de Sicilia(s.I a.E.C), Macrobio, Clemente de Alejandría(s. II E.C.), San Jerónimo(s.IV E.C.) y Orígenes(S.III E.C.) escribieron Jao; los samaritanos, Epifanio(s.III E.C.), Teodoreto(s. VI E.C.), Jabe, o Jave; Luis Cappel presenta la lectura Javoh; Driesche, Jahve; Hottinger, Jehva; Mercier, Jehovah; Castalión, Jovah; y Leclerc, Jawoh, o Javoh”.”

Esta evidencia muestra a las claras el conflicto judeocristiano con respecto a esas cuatro letras que se venía arrastrando al menos según los documentos disponibles desde el siglo I antes de Cristo. ¿Ha notado algún lector perspicaz si la forma Jehovah se halla al principio de la lista cronológica o cerca del final? ¿Le sugiere algo esto? Ya verá, mientras tanto, como podrá haber notado cualquier lector de este documento, mis observaciones están basadas exclusivamente sobre las mismas pruebas o evidencias presentadas por los propios Testigos de Jehová, pero aludiendo a su contradictoria y parcial conclusión a la que arriban a partir de las mismas. Por ejemplo, ante esta evidencia recien presentada, expresan concluyendo lo siguiente:

“De esto se desprende claramente que ya no se conoce la pronunciación original del nombre de Dios. Y eso en realidad no es importante. Si lo fuera, entonces Dios mismo se habría asegurado de que tal pronunciación se hubiera conservado para que la usáramos. Lo importante es usar el nombre de Dios según su pronunciación convencional en nuestro propio idioma.”

Estas palabras revelan una incompetencia desvergonzada por parte de los Testigos de Jehová. Si al mismo Dios, como aseguran, no le importó preservar la pronunciación de su Nombre desde antes de Cristo y tampoco le importó a los cristianos primitivos que se supone la escucharon de los propios labios del Hijo de Dios. ¿Para qué atestigua el apóstol Juan que Jesús "puso de manifiesto" el nombre de Dios y cuál sentido tendría santificar Su Nombre si nadie sabía como pronunciarlo siquiera? Si los propios cristianos del primer siglo siquiera documentaron el nombre de Dios usado por los hebreos como algo importante, ¿para qué insistir en ello hoy? Sin embargo, si la pronunciación original hebrea no es importante y lo esencial es usarla según le parezca a cada uno de acuerdo a la mejor convicción que tenga sobre la misma y más familiar a su idioma o país, entonces ¿por qué motivo los cristianos primitivos definitivamente no hicieron lo mismo? Tradujeron otros nombres, como Jesús, incorrectamente en su sonido al griego pero más fácil de pronunciar para ellos, pero nada de nada respecto al nombre de Su Padre. La transliteración habría sido obligatoria en armonía a las propias expresiones de la Biblia en centenares de citas. ¿Por qué no escribieron el nombre divino profusamente en sus obras inspiradas con palabras griegas y también trasmitida oralmente a diferentes idiomas por los propios apóstoles de Jesús? Al contrario, alegan ingenuamente que movidos por la superstición (o el temor) solo atinaron a copiar en los manuscritos griegos del TC las letras hebreas que no se podían leer. Un verdadero contrasentido religioso, un disparate.

La idea que la organización religiosa trata de implantar en la mente de sus fieles es que los cristianos primitivos solo se ajustaron a una práctica o costumbre inofensiva de la época, pero que ello no quitaba que usaran y pronuciaran el Nombre por todos lados. Ahora la "costumbre" al traducir es otra, pero eso no significaría que no debemos usar el Nombre porque los cristianos primitivos "lo usaron". Es un simple juego de palabras que se instala sobre la propia incapacidad de los crédulos para hacerlos o mantenerlos como creyentes. Por eso no se detienen a analizar de cuál era esa "práctica" o costumbre en el mismo contexto, y si lo hacen le machacan el problema a los judíos infieles o a los cristianos apóstatas, sin detenerse a reflexionar en toda la falsa trama religiosa. Pero como han podido ver, la "práctica" era una seria situación religiosa que involucraba el ocultamiento de la pronuciación del Nombre por simple desconocimiento o por pura superstición. Tal como lo reconocen los propios devotos hoy que usan el nombre, fue el resultado de un origen supersticioso y no una moda pasajera el motivo por el cual terminó siendo una "practica" posterior colocar solo las letras hebreas y en distintas grafias tanto en manuscritos hebreos como griegos. Eso ocurría porque no conocían su pronunciación exacta, tanto los judíos como los cristianos del tiempo de Jesús. Si para Dios eso no era "importante", nada menos que ante la propia presencia de su Hijo y los primeros cristianos, entonces ¿porque debe ser "importante" hoy? Si en los tiempos de Jesús el asunto no era "importante", ello significaría que tanto Jesús considerado el Hijo de Dios como sus apóstoles y discípulos convalidaban la "práctica" judía, ya sea por pura superstición o sencillamente porque no tenían idea cómo se pronunciaba debido a la superstición judía de siglos anteriores o porque pensaran que era impropio que "humanos imperfectos pronunciaran el excelso nombre". Esto es gravísimo, de hecho, es sumamente importante tal actitud según la manera de ver el cristianismo muchos devotos hoy. Si para ellos eso estaba bien, ¿porqué debe ser diferente hoy? ¿Quién hace que algo relacionado con un asunto religioso considerado como parte de la "verdad divina" sea "importante" o no? ¿Dios o el hombre? A toda vista es la especulación humana. Cuando dicha organización escribe el nombre de Dios en idiomas como el griego, el japonés o el ruso, ¿qué letras usa? ¿El tetragramatom con letras hebreas o letras de esos idiomas para que las personas puedan pronunciarlo con un sonido parecido a como se pronuncia en español o inglés en la forma adoptada por dicha facción religiosa al leerlo? 

Hay que reconocer que son muy hábiles para manipular la información pero nada honestos para transmitir argumentos basados en evidencias claras y lógicas. De modo que faltan a sus propios principios cristianos además de los lógicos. No solo ellos actúan así. Toda religión es una farsa, una mentira. (Ver "La conspiración diabólica")

La forma Jao o Iaó que desde el siglo I a. E.C hasta el siglo IV E.C. la han mencionado distintos personajes, solo es un intento de traducción, distinta de Jabe o Jave de los siglos II y IV E.C., por lo cual ya era desconocida su pronunciación desde antes de Cristo, y el mismo Cristo no la pronunció, porque de haberlo hecho hubiera existido al menos una tradición oral que luego al escribirse los TC  habría sido puesta por escrito y nada de toda esta confusión hubiera sucedido. De Jesús mismo atestiguan que dijo "he manifestado tu nombre a los hombres que de este mundo me has dado" (Juan 17:6) . Pues tal parece que es solo una afirmación sin sentido. Sin ninguna duda habría sido una revelación la pronunciación correcta del nombre de Dios durante el primer siglo. Si los cristianos primitivos lo hubieran usado profusamente, entonces los judíos los habrían señalado no solo porque hablaran de Jesucristo como el Hijo de Dios sino también por pronunciar en su predicación el nombre divino de su Padre, que ellos consideraban inefable. Al menos los habrían acusado por inventar una forma falsa o impropia de pronunciarlo. En la propia Biblia nada dice al respecto, y este silencio más que llamar la atención otorga la prueba.

Por eso, afirmar semejante argumento es una contradicción además de un disparate religioso, revelando más bien, si es que debiéramos brindar una respuesta religiosa en armonía a como razonan los Testigos de Jehová y muchos otros que insisten en una forma favorita del uso del nombre, que Dios mismo, mediante su propio Hijo y la operación del Espíritu Santo sobre los apóstoles y cristianos primitivos prominentes, se aseguró que su nombre  continuara siendo impronunciable y finalmente se perdiera casi por completo de la Biblia. ¿Que motivaría semejante proceder? Alguien pudiera pensar que era el proceder de Dios para evitar que todos aquellos que eran "inicuos" nunca conocieran su nombre, solamente sus "amigos".  Pero este tipo de contestación solo confunde más que aclara, porque sencillamente no tiene sentido un ocultamiento del nombre de Dios sobre la base de la actitud de ciertas personas. Al final de cuentas se perdió hasta para aquellos que se  consideran los "santos del Altísimo" del día actual. 

Fervorosos devotos cristianos tratando todavía de resolver después de unos 12 siglos el misterio del tetragramatom lo resucitarían con la pronunciación en la forma de Jehová, forma adoptada por algunas de las religiones fundamentalistas y evangélicas de hoy. ¿De dónde sale esta forma? Muy pocos saben aunque es ligeramente mencionado, que los masoretas al incorporar las vocales a su TH al llegar a YHWH colocaron las vocales correspondiente a la palabra "Adonai" y "Eloa" (también "Eloim") que significa Señor mío  y Dios  como recordatorio al lector para que pronunciara ese título y no las letras del nombre, porque su pronunciación ya estaba perdida antes de Jesús. Es decir, aparecía algo así como YaHoWaH, YeHoWaH y YeHoWiH, y los traductores protestantes cristianos por ignorancia sacaron de esa mezcla el engendro JEHOVA. Pensaban que los judíos sabían su pronunciación, e imaginaron haberla hallado cuando en realidad ni los masoretas lo sabían ni su intención fue darlo a conocer aún si lo supieran. Así de simple es la cosa, pero ningún testigo cautivo de ésta organización Watch Tower lo sabe. En realidad, Jehová no es el nombre de nadie, no existe salvo en la imaginación de los creyentes que lo han aceptado en esa forma.

Es como si un nombre cualquiera como Eduardo fuera escrito solo con consonantes, apareciendo como DRD. Por ser una persona muy importante, con el tiempo por una ley se suprime su pronunciación, y  suponiendo que fuera un nombre único, con el tiempo las siguientes generaciones no sabrían qué pronunciar cuando llegaran a DRD. Podría ser Daradi, Durodi, Udiredo o qué se yo. Debido a ser tan importante, otros deciden sin quitar su grafía colocar las vocales para que el lector pronunciara Señor al llegar al nombre impronunciable. Entonces intercalan las vocales de esa palabra entre las consonantes y aparecería de este modo: DeRoD. De esa forma, lectores instruidos al llegar a esas letras pronunciarían Señor, pero recordarían que su nombre le es desconocido al mantener sus letras (en este caso un trigramatom) del pasado. Pero lectores y traductores ignorantes de este procedimiento que se abocaran al manuscrito como una obra antigua para traducirlo a otro idioma terminan por escribir Derod. Pero Derod nunca existió, es un error. El nombrado era Eduardo

Recuerde, algo parecido ya había sucedido con el mencionado PIPI siglos antes. Ahora piense. Suponga que la descendencia del tal Eduardo siguiera viva y continuara como ilustre en la actualidad. Como es el apellido, este se transmite de generación en generación. Siempre ocuparon altos cargos gubernativos. ¿Sería sensato que usara el nombre Derod? ¿Cómo se les perdió el nombre Eduardo a ellos? La única explicación sería que en algún momento de la historia la familia Eduardo desapareció y después de mucho tiempo, unos impostores hacen creer que son sus descendientes, pero como la pronunciación de ese nombre único se perdió y nadie sabe como se pronunciaba, con toda seguridad después de buscar aquí y allá los tales afirman que se llamaba Derod. Y todos creen que el ilustre antepasado fue Derod y de esa manera los tales acceden al prestigio familiar y por el mismo gobiernan a los demás.

Pero ahora lleve su imaginación a un terreno muy particular, propio de la religiosidad. Suponga que los súbditos deben creer que el antepasado ilustre vive en la región espíritual, que ve y observa todo, que castiga a los desobedientes y que bendice a los que respetan y reconocen a su descendencia como sus gobernantes. Deben demostrar su fe en Derod, orarle a él pidiendo su ayuda celestial para poder cumplir con su voluntad. Imagine una oración así: "Excelso y poderoso Derod, te amo como si fueras un padre para mí. ¡Oh Derod! ¡Dáme fuerzas para hacer tu voluntad! En ti, Derod, mira confiada mi alma". Es probable que usted crea que me estoy burlando de los creyentes. No, solo estoy mostrando una realidad que es imposible de ocultar. Usted piensa eso porque ya sabe del asunto, pero imagine por un instante que usted es un creyente convencido que le han dicho la verdad.  ¿Que pasaría si se enterara por un descubrimiento arqueológico que el tal grandioso Derod se llamaba en realidad Eduardo? Sin ninguna duda exclamaría: ¡¡¡Me han engañado!!!... Efectivamente, influyeron en su temor sobre lo desconocido para imponerle el poder de su autoridad para el beneficio de ellos, no el suyo obviamente. ¡Todo es una grandiosa farsa!...

Inclusive, la forma española e inglesa del nombre es errónea. La original del latín fue IEOVA. Las H (haches) poco importan pues no alteran sustancialmente el sonido básico. Póngalas al final, al principio o al medio, solo estiran o ahondan alguna vocal. Los ingleses usan JEOVA, pero la "J" no se pronuncia como "jota" de "jabón" sino como "y" de "yelmo" o de "yo", aunque originalmente correspondía a la "i" de "indio". En cambio en español se pronuncia con la "j" de "jeroglífico" o de "jamón", por lo que originalmente era una vocal hasta en el mismo hebreo que precedía a la raíz "hava" (HWH) como preformativo se convirtió en una consonante, tanto en inglés como en español. Igualmente, la "Y" no se pronunció originalmente cuando se transliteró al latín como "y" de "yelmo", sino como "i" de "indio", por lo que la forma YEOVA o incluso YAVE en español se pronuncia de manera incorrecta si no se lee IOVA o IAVE. Y la "v" de "vaca" era una "u" de "uva", es decir otra vocal en sentido sonoro, así que las supuestas consonantes Y, J y V o W son toda una feria. Francamente no puedo entender qué "raíz" de consonantes puede hablarse cuando las letras son vocales o acompañantes extensivas como las otras dos que son transliteradas como H y prefiguran la letra "he" en hebreo. Al final tenemos una serie de vocales: IHeUHe, las que obviamente no tienen nada que ver con las conocidas YHWH o JHWH. Si se me permite una conjetura parece que el nombre de Dios es aeiou, es decir el sonido de todas las vocales en el orden que prefiera pues son las que permiten articular palabras. "En el principio la Palabra (o Verbo) era" reza la Biblia, y al estar ocultas en la articulación de las palabras escritas bien podían representar a un ente espiritual invisible. Pero sin importar mi descabellada conjetura, lo que no puede negarse es todo lo demás visto hasta ahora de manera objetiva y reflexiva consecuente.

Esta realidad permite aclarar muchas cosas pero al mismo tiempo alterar otras. Es muy probable que muy pocos devotos jehovístas esté dispuestos a aceptarlas, pero no se trata de opiniones basadas en teorías ni interpretaciones privadas. Están escritas claramente y en gran abundancia en sus propias publicaciones. Ocurre que, por no comprenderlas, solo toman las conclusiones elaboradas por sus líderes espirituales que los adoctrinan religiosamente, creyendo ingenuamente que son los representantes de Dios en la actualidad. Además, pueden recurrir si desean al abundante material enciclopédico disponible así como a la propia tradición judía que conoce muy bien cómo viene la cosa.

 

¿Porqué usan la forma Jehová algunos, como los testigos de Jehová? Ellos admiten que nadie sabe hoy día la pronunciación exacta, pero también saben que su origen es producto de un error, por lo que se halla lejos de la pronunciación original. En el prefacio a su “The Kingdom Translation of the Greek Scriptures” (Traducción Interlineal del Reino de las Escrituras Griegas), asombrosamente manifiestan:

Mientras nos inclinamos a ver la pronunciación ‘Yahweh’ como la forma más correcta, nosotros hemos retenido la forma ‘Jehová’ proque es más familiar a las personas desde el siglo XIV.  Además preserva igualmente con otras formas, las cuatro letras de el tetragrámaton JHVH.”  

En otras palabras, se quedan con "Jehová" porque fue más común en ciertas regiones  por varios siglos, sin importar que fuera el resultado de un error. Si en cambio de "Jehová" hubieran producido el vocablo "Juhiwhe", y muchos lo pronunciaran como el nombre de Dios, se hubiera adoptado ese, porque lo importante es preservar las cuatro letras jhwh, sin fijarse qué vocales se usen, habiéndose convertido en "testigos de Juhiwhe". ¿Porqué no adoptan las doctrinas del alma inmortal y la divinidad de Cristo si éstas son más comunes y 'familiares', pues las usan la mayoría de los cristianos? Además, si lo importante es preservar las letras IHVH como manifiestan, ¿porqué sencillamente no ponen en su traducción esas cuatro letras y dejan que los lectores la pronuncien como quieran? Yo les puedo asegurar con toda franqueza y cualquier persona inteligente puede juzgarme si lo que digo es correcto o no, que si hubieran hecho tal cosa habrían sido totalmente honrados y neutrales. Pero, ¿a quién convencerían hablando del Maravilloso Dios IHVH? ¿Cómo podría ser santificado si siquiera sabrían cómo pronuciarlo? ¿De qué manera podrían dirigirse en oración a IHVH? ¿Cómo lo pronunció Jesucristo? Obligadamente, el sentido común exigía una vocalización, y bien o mal ésta se hizo. Luego se adoptó como nombre oficial. Es obvio que la metida de pata ya fue, y no se puede dar marcha atrás en un asunto por el cual ya fueron conocidos de cierta manera por tantas décadas como los "únicos representantes dirigidos por Dios". Antes que admitir el chasco desarrollan argumentos sofistas. ¡Cambiar el nombre a esta altura los pondría en ridículo ante el mundo!

Por favor, ¡basta de charlatanes jehovístas!

Sin embargo, esta situación no solo descoloca a ciertas corrientes religiosas, como aparentando que aquellos que usan otras formas o no usan el nombre, pertenecen a alguna senda verdadera. Del análisis se desprende una tambaleante posición de la misma Biblia como Palabra de Dios. En vez de aclarar enturbia, dificulta. El misticismo de la Biblia es tan complicado que indirectamente fomenta la diversidad religiosa. De esa manera, las religiones son como cuadros de fútbol o de algún otro deporte en donde los fanáticos se alinean en sus filas detrás de una bandera en la que presumen ser mejores que los otros, pero en un plano de lamentable cautividad mental y física justificada por la contención de nefastas y maliciosas conductas humanas. Se desarrolla la pertenencia y el concepto de grupo, mediante los cuales cada cual puja a su modo y en favor del resto. En el afán de alcanzar el entendimiento y la comprensión necesitan desarrollar razonamientos lógicos que le permitan cimentar sus convicciones. Y de esa manera las ideas religiosas evolucionaron a lo largo de la historia, acompañando a los hombres en sus desdichadas vidas si haber podido resolver nunca nada. El temor y los demonios abundan por todos lados donde se hable de adoración, y las injusticias cometidas por los fuertes hacia los débiles son una constante en la historia, y por hallar la tranquilidad de la "salvación" y la liberación de las desdichas las religiones siguen perdurando gracias al engaño, la manipulación, las obras poderosas y por sobre todo, gracias a la ignorancia deliberadamente provocada. Aquí evidentemente existe algo raro y desconocido, por lo cual no vale la pena alguna atarse con rituales y prácticas religiosas de ningún tipo, porque todas, si: todas, son simples falsedades ideológicas que solo conducen a la cautividad. ¡Es necesario liberarse de tales ataduras inútiles! Ya basta de muletas.

*Se pronuncian en español empezando con la "J" de "jota" o con la "Y" de Yelmo y no con la "i" de "iris" como debiera ser. Como la "i" mayúscula se puede confundir con la "l" o "L" se prefiere colocar la Y griega, pero como en español no existen palabras (salvo iatrogenia) que comiencen con "i" seguida de una vocal "a" o "e", al pronunciar se cambia inevitablemente el sonido de la primera letra con lo que altera la voz del nombre. En inglés la "J" se pronuncia como la "y" de "yelmo", y a su vez la misma "y" foneticamente se pronuncia como la "i" de "iris", aunque la tendencia es hacia la "y" de "yelmo". Parte de la confusión viene de que ciertos griegos al traducir el nombre del hijo de Dios escribieron "Visous", que contiene de forma abreviada en hebreo solo el comienzo del nombre de Dios. La "V" es la "y" griega, por lo que sería "Yisous", pronunciando la primera letra con el sonido de la "y" de "yelmo".

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