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Controversias con Archaeopteryx, el ave más antigua.

Los devotos de la Biblia, a la que consideran palabra de verdad incuestionable, no se llevan bien con la ciencia paleontológica ni geológica actual. Por ejemplo, se hace evidente que Archaeopteryx es un problema para los que no aceptan ciertas evidencias científicas que cuestionan diversas afirmaciones creacionistas basadas en la interpretación bíblica. En el libro “La vida...¿Cómo se presentó aquí? ¿Por evolución o por creación?” editado en el año 1985 por los Testigos de Jehová en la pág.79  p.21 rechaza de manera contundente que dicho raro animal con alas y plumas descubierto hace ya 140 años en una cantera del sur de Alemania+ posea indicios de reptil al afirmar que “sus supuestos rasgos de reptil se hallan en aves de hoy”. Es obvio que todo aquello que mostrara alguna conexión evolutiva debe ser atacado implacablemente de la manera que fuere para enaltecer al único Dios Jehová Creador de todo. De allí que juzgan el resultado de las observaciones científicas de dichos registros fósiles como ‘supuestos’, es decir equivocados. Pero, ¿qué aves de hoy poseen una cola vertebrada y una cabeza con mandíbulas y dientes muy diferentes al clásico pico? Pues sencillamente no existen, razón por la cual es una falacia dicha  observación afirmativa. Esto se puede ver al analizar su estructura ósea realizada en base a los pocos ejemplares fósiles descubiertos. Lo que es más, presenta una similitud con otro tipo de pequeño dinosaurio también descubierto en Alemania en los mismos estratos que Archaeopterix, el Compsognathus, del cual se cree que pudo evolucionar. De hecho, si no hubiera sido por el registro claro de las plumas encontradas en uno de los pocos ejemplares de esta especie, los científicos habrían llegado a la conclusión de que tales hallazgos fósiles trataban de un pequeño dinosaurio algo peculiar.  

   

                                     Similitud ósea entre dos tipos de animales prehistóricos, el Archaeopteryx y el Compsognathus.       

Si bien el aspecto evolutivo no se halla confirmado explícitamente (salvo por las similitudes osteológicas y el hecho de que las aves actuales poseen patas escamosas y ponen huevos de cáscara dura), es obvio que sus características óseas no son todas

                                        Visón evolucionista en la cual se cree que el ave antigua pudo evolucionar del Compsognathus.

típicas de las que se hallan en las aves de hoy,  aspecto al cual atacan irracionalmente los publicadores del libro cuando de manera evasiva tratan de descalificar las observaciones científicas mediante las cuales se ha hallado que varios de sus rasgos sí tienen aspectos de reptil, con lo cual la desaprobación introducida es un comentario mal intencionado, pues la descripción atacada no es ‘supuesta’ sino documentada. 

Es obvio que los creyentes desean creer tal cosa porque hasta se presenta una ilustración de arqueópteris en dicho libro sin darse cuenta ellos mismos de las diferencias y similitudes. Cuando digo “evasiva” es porque evitan dar mayores explicaciones que las dadas, considerando que es más que suficiente la sola introducción de una simple afirmación sin evidencia ninguna. De esa manera mediante un juego hábil de palabras generan en la mente de sus lectores ideas que ellos mismos no avalan al desentenderse de cualquier comentario esclarecedor que se les solicite. Después de todo la tontedad corre por cuenta de aquellos que desean creer en lo que dicen. Además, si es por parecidos, muchos otros dinosaurios, como los grandes carnívoros, tenían una conformación ósea muy similar a las aves actuales en algunos sectores de su estructura, incluso hasta la constitución hueca de sus huesos, como se los puede ver en distintos museos, pero no por ello eran aves. Una cosa es expresar ideas con fundamentos y razonamientos lógicos y otra muy distinta es hacer afirmaciones retorcidas para tratar de acomodarlas a las creencias religiosas sostenidas, y lo que es peor, con una apariencia de autoridad científica.*                                   

Esto se puede ver mejor en otras expresiones relacionadas al mismo descubrimiento. En el mismo párrafo agregan con una autoridad temeraria: “Y no antecede a las aves, porque se han hallado fósiles de otros pájaros en rocas del mismo período que arqueópteris.” Esta otra afirmación es otra mentira porque no se han hallado otras especies de aves en rocas del mismo período ni hubo otras aves antes que Archaeopteryx. Si hubiera sido así habrían varias Archaeopteryx o “aves antiguas”, pero solo tenemos una sola especie hasta ahora descubierta de un animal que se cree volaba y que poseía plumas, perteneciente al período del Jurásico Superior. Cualquier enciclopedia muestra claramente que Archaeopteryx es el primer fósil de ave en la corriente del tiempo prehistórico que se conoce. Cualquier lector profano que deposita su confianza en el libro editado por los Testigos de Jehová, fácilmente cree que los paleontólogos habrían hallado fósiles de otros pájaros en los mismos lugares que Archaeopterix cuando eso no es verdad. Lo que si se han hallado en rocas del mismo período-y de períodos anteriores-son criaturas voladoras parecidas a aves pero sin plumas, tales como los pterosaurios, los cuales no se clasifican como aves sino como reptiles voladores (ver Pterosaurio). De modo que es una falsedad ideológica afirmar que estas especies de reptiles voladores tengan que ver con "pájaros" como se afirma con un cierto aire de autoridad didáctica. Observando la imagen de este cráneo de Pterosaurio descubierto en Brasil, el Anhanguera, la sola vista de su impresionante fila de dientes afilados permite comprender que se trata de una clase muy especial de “pájaro” jamás visto, una especie de cocodrilo volador. 

    

Los pterosaurios más antiguos, como el Dimorphodon, tenían una cola larga además de un cráneo con dientes muy parecido a los dinosaurios. Aunque también existieron pterosaurios sin dientes, con picos semejantes a las aves, su estructura general distaba mucho de parecerse a pájaros, asemejándose más bien a una mezcla de murciélago con cabeza de pelícano y garras de dinosaurio. 

De hecho, aún si se las considerara “aves” o “pájaros”, tal como lo hacen equivocadamente suponer en el mismo libro que publicaron, entonces revelaría más que nunca su parentesco no solo con los reptiles sino con mamíferos, aspecto sobre el cual los editores del libro de los Testigos de Jehová quieren desprenderse a toda costa como ya lo hemos visto anteriormente cuando echaron por tierra las “supuestas” similitudes de Archaeopteryx con los reptiles. En otras palabras, no saben ni de lo que hablan, solo saben torcer los hechos para que parezcan apoyar sus ideas. De modo que no hay documentos que prueben (Ver: Aves antiguas más adelante) la existencia de otras aves en el mismo período que Archaeopteryx. Otras formas de vida antiguas clasificadas como aves, es decir con plumas, que se han encontrado corresponden a períodos posteriores, como el Ichthyornis, Hesperornis, Odontopteryx, Presbyornis, Sinornis, Diatryma, Neocathartes, Palaelodus, Limnofregata, etc., pertenecientes a sucesivas épocas geológicas hacia el presente. De otro modo no hubiera sido adecuado nombrar a esta especie descubierta como la ave (animal con plumas, que eso significa) más antigua conocida. Ha sido fechada en 150 m.a., y no existe hasta ahora ningún documento fósil que pruebe la existencia de otra especie con plumas sea voladora o no de ese tiempo o anterior. (Ver Aparición de las aves) Afirmar que los hay sin que los halla es temerario además de ser completamente falto a la verdad correspondiente al conocimiento actual disponible y sobre el cual se está analizando. En todo caso hubiera sido preferible callarse y no proferir estupideces como las señaladas antes que existan evidencias concretas.

  

Dentro del fraude y manipulación informativa cometen otros atrevimientos descarados. Cuando para diluir la antigüedad singular de Archaeopteryx introducen las palabras “en rocas del mismo período”, resultan sumamente falsos porque los Testigos de Jehová no aceptan la existencia de la vida en millones de años. ¿Quiénes dicen que son del “mismo período” las supuestas “aves” encontradas? Obviamente no pertenece al punto de vista científico generalizado al cual pretenden aludir, ni los Testigos de Jehová son geólogos y paleontólogos que pudieran avalar dicha tesis expresada. Es meramente un ingenioso juego de palabras para tratar de pulverizar hallazgos que les complican sus creencias. Nada más deshonesto y desapegado a la verdad es el accionar de estos supuestos defensores de la Biblia a la que presentan como la única “verdad” proveniente de Dios. Al proceder de esa manera colocan al mismo Jehová como un falseador, ya que se instalan como los únicos intermediarios válidos entre el Dios de la Biblia y la humanidad. No hay peor acción que mentir oculta y deliberadamente para crear la imagen de que Dios o Jehová dice la verdad.

De modo que las afirmaciones sin fundamento y engañosas son los recursos que usan organizaciones consideradas respetables para confundir a los legos haciéndoles creer que la ciencia esta llena de errores y confusiones, pretendiendo crear una idea de que los científicos tuercen sus hallazgos para que se acomoden a sus creencias evolucionistas cuando en realidad son los Testigos de Jehová, como en este caso en particular, quienes hacen uso amplio de este recurso fraudulento para que se acomoden a sus teorías de una creación reciente. Cuando se les solicita pruebas de sus muchas afirmaciones cuestionables sencillamente las eluden diciendo que “no es conveniente ir más allá de lo que está escrito en las publicaciones de la organización”, es decir, referidas a las suyas propias para evitar polémicas. En otras palabras, ingenuamente afirman que mienten aunque lo nieguen, porque al afirmar que algo es verídico y al mismo tiempo eluden  brindar las pruebas de la veracidad sobre la que pretenden establecer, demuestra claramente que son unos farsantes. (Para conocer más fraudes dirigirse a documentos como “Persuación religiosa” y “En pocas palabras”) Esta actitud queda claramente revelada al evitar y rechazar cualquier planteo público a sus afirmaciones, negándose de ese modo a brindar respuestas. Solamente llenan hojas de propaganda inútiles.

edgardokomar@yahoo.com.ar

FUENTES

Datos enciclopédicos

Archaeopteryx, primer ave conocida, cuyos restos fueron encontrados el siglo pasado sobre piedra caliza en Solnhofen, Baviera, Alemania. El Archaeopteryx tenía unas alas muy desarrolladas y es probable que volara. Su tamaño parece haber oscilado entre el de una paloma y un cuervo pequeño. En muchos aspectos se parecía a un dinosaurio: tenía dientes, extremidades posteriores bien desarrolladas y una cola larga. Pero a diferencia de éstos, desde cada vértebra se extendían cañones de plumas que cubrían el cuerpo entero. El Archaeopteryx es un organismo sorprendente, intermedio entre los pájaros actuales y los pequeños dinosaurios carnívoros (comedores de carne) del mesozoico y uno de los mejores ejemplos de la evolución. Vivió durante el periodo jurásico superior, desde hace 163 millones de años hasta hace 144 millones de años.[1]

Pterosaurio (del griego ptero, 'ala'; sauros, 'lagarto'), reptil volador que existió durante el mesozoico, era iniciada hace unos 245 millones de años y que finalizó hace 65 millones de años. Se han encontrado muchos restos fósiles de pterosaurios, llamados popularmente pterodáctilos, en todos los continentes excepto en la Antártida, y se han descubierto casi 60 tipos diferentes. Los pterosaurios no tenían plumas. Las alas eran unas membranas finas de piel, similares a las de los murciélagos, que se extendían a lo largo de los lados del cuerpo desde las rodillas hasta los brazos. Se sujetaban al cuarto dedo de cada mano, que era muy largo. Sus huesos eran huecos y tenían aberturas en sus extremos. A diferencia de los reptiles típicos, los pterosaurios tenían un esternón bien formado para la sujeción de los músculos de las alas. Además, su cerebro estaba más desarrollado.

 En los primeros pterosaurios del triásico medio (iniciado hace 230 millones de años), el cráneo medía casi 9 cm de largo y el cuerpo 10 centímetros. La cola era flexible, tenía unos 38 cm de largo y acababa en una punta con forma de diamante que el animal usaba como timón para controlar el vuelo. Los últimos pterosaurios del cretácico superior (que abarca desde 97 millones de años hasta hace 65 millones de años) tenían una envergadura de alas de más de 6 metros. Los cráneos eran delgados y alargados y las mandíbulas carecían de dientes. Aunque las últimas formas de estos animales estaban adaptadas para volar, no estaban más emparentados con las aves que con los demás reptiles. Los pterosaurios eran carnívoros.

 A principios de 1975, los científicos anunciaron que se habían descubierto los esqueletos parciales de tres pterosaurios enormes y de cuello largo en rocas no marinas del cretácico superior en el Parque nacional Big Bend de Texas (Estados Unidos). Se piensa que estos pterosaurios, con una envergadura de alas estimada entre 11 y 12 m, son los animales voladores más grandes que han existido.

 Clasificación científica: los pterosaurios constituyen el orden Pterosauria. Entre las primeras formas del periodo triásico superior, el género mejor conocido es Rhamphorhynchus, y entre las últimas del cretácico superior, Pteranodon.[2]

Rhamphorhynchus (del griego ‘hocico con pico’), reptil volador prehistórico o pterosaurio que vivió en algunas zonas de Europa y África a finales del jurásico (hace entre 163 y 144 millones de años). Los pterosaurios eran parientes de los dinosaurios, pero no verdaderos dinosaurios. Durante el jurásico vivieron dos tipos de pterosaurios, un grupo de cola larga y otro de cola corta. Rhamphorhynchus era de cola corta y rígida, con una extensión en forma de cometa situada en el extremo que le ayudaba a equilibrarse. Las alas coriáceas tenían numerosas fibras rígidas dispuestas entre los bordes anterior y posterior que servían como soporte y evitaban el desgarramiento. Alcanzaban una envergadura de hasta 2 m. En unos pocos fósiles encontrados en Alemania puede apreciarse un perfil de las alas. Otros fósiles de pterosaurios presentan en el cuerpo estructuras parecidas a pelos, lo que sugiere que al menos algunos de estos reptiles podrían haber sido de sangre caliente.

  Parece que Rhamphorhynchus estaba bien adaptado para la captura de peces. La fortaleza de los hombros y las alas sugiere que probablemente era un volador poderoso. Quizá cazaba sumergiendo la cabeza en el agua para atrapar los peces con los dientes puntiagudos; o hundiéndose por completo para capturarlos bajo el agua. Las mandíbulas debían cerrarse con fuerza en torno al cuerpo del pez sujeto con los dientes intercalados; pese a que éstos estaban orientados hacia adelante y hacia afuera, probablemente formaban una jaula que atrapaba a los peces con eficacia; se ha encontrado un pescado fosilizado dentro de un ejemplar fósil de Rhamphorhynchus.

 Clasificación científica: género Rhamphorhynchus del orden de los Pterosaurios.[3]

Ichthyornis (del griego ‘pez pájaro’), ave prehistórica que vivió en América del Norte a finales del cretácico (hace entre 97 y 65 millones de años). En la década de 1870, el paleontólogo estadounidense Othniel C. Marsh descubrió el primer fósil de Ichthyornis en los sedimentos marinos de Niobrara Chalk, al oeste de Kansas. Como el esqueleto reconstruido recordaba el de una gaviota pequeña, el ave recibió el nombre de Ichthyornis. Algunos paleontólogos han sugerido que esta ave fósil se alimentaba con una dieta también parecida a la de las gaviotas.

 Aunque el fósil corresponde sin duda a un ave, presenta además características que ayudan a entender a sus antepasados prehistóricos. El húmero (hueso del brazo) tiene una cresta ancha que sirve de inserción a los músculos del vuelo y se parece más al húmero de un dinosaurio que al de un ave moderna. Quizá una de las diferencias más notables entre Ichthyornis y las aves actuales es que aquél tenía pequeños dientes muy agudos y curvos, como los de los dinosaurios del suborden de los Terápodos (al que pertenecen Tyrannosaurus rex y Ornitholestes) o los reptiles como el cocodrilo. La forma y el tamaño de los dientes sugieren que Ichthyornis estaba bien adaptado a la captura e ingestión de peces. A diferencia de Hesperornis, un ave incapaz de volar de su misma época, Ichthyornis tenía alas poderosas y bien desarrolladas. Probablemente planeaba sobre el agua para capturar a sus presas, como hacen ahora muchas aves marinas.[4]  

Compsognathus, grupo de dinosaurios parecidos a las aves, carnívoros y diminutos, que vivieron durante el jurásico superior desde hace 163 millones de años hasta hace 144 millones de años. El Compsognathus tenía unos 60 cm de longitud y pesaba un poco menos de 3 kilogramos. Sus patas y pies eran muy parecidos a los de las aves y las extremidades anteriores, más cortas, acababan en unas manos frágiles con tres dedos provistos de garras. Las mandíbulas de su cráneo puntiagudo y de pequeño tamaño, contenían muchos dientes afilados. El Compsognathus era bípedo, caminaba sobre sus patas traseras y usaba su cola larga y delgada para equilibrarse cuando perseguía a sus presas, posiblemente, insectos, lagartos pequeños y mamíferos. Se han encontrado dos especímenes de Compsognathus: uno en el año 1861, en la piedra caliza de Solnhofen, al sur de Alemania. Estas rocas también contenían los restos fósiles de un Archaeopteryx, el primer pájaro conocido. El segundo espécimen se encontró en 1978, en el sur de Francia.

 Clasificación científica: género Compsognathus, un dinosaurio del orden de los saurisquios (cadera de reptil) del suborden de los Terópodos.[5]

Aparición de las aves. Al igual que los dinosaurios, las primeras aves tenían dientes, dedos y cola larga ósea, pero también tenían pequeñas alas y unas pocas plumas. Quizás utilizaron las alas para planear de árbol a árbol, o para conseguir una velocidad adicional cuando escapaban de los depredadores en la tierra. Gradualmente, la estructura de sus cuerpos se desarrolló de manera que pudieron remontarse por el aire y volar.

 El Archaeopteryx surgió a fines del Período Jurásico, hace aproximadamente 150 millones de años. Después de él aparecieron las pequeñas aves voladoras, como el Sinornis, que tenía cola más corta, y parecida a la de las aves. Hasta el final del Período Cretácico, hace 65 millones de años, la mayoría de las aves aún tenía dientes. La dentadura era útil para alimentarse de peces e insectos, su presa principal. El Ichthyornis y el Hesperornis fueron unas de las primeras aves marinas y se alimentaban de peces, arremetiéndose sobre las olas como las gaviotas o zambulléndose desde las rocas.

 A fines del Período Cretácico, los dinosaurios, y otros muchos reptiles se extinguieron, pero muchas aves y mamíferos sobrevivieron. Surgió una gran variedad de especies de aves diferentes y, para el Eoceno, hace 50 millones de años, habían aparecido todos los grupos de aves que conocemos en la actualidad.

 Después de que se extinguieron los dinosaurios, algunas aves se convirtieron en grandes depredadores. Ciertas especies llegaron a medir tres metros de altura. Pero no volaban, sus pequeñas alas solamente servían para equilibrar el peso del cuerpo. Feroces animales que se alimentaban de carne, como el Andalgalornis y el Diatryma, probablemente trituraban a mamíferos con sus poderosas mandíbulas. Otras aves, como por ejemplo el Argentavis, un buitre cuyas alas tenían una envergadura de siete metros, eran carroñeras.

Algunas especies de aves se han extinguido hace relativamente poco tiempo. Esto se debió a la aparición de los seres humanos en sus hábitats, que las cazaban para alimentarse. En un período de pocos cientos de años, dos grupos de aves grandes, que no volaban (los avestruces gigantes de Madagascar y los dinornis de Nueva Zelanda) se extinguieron.6

Ave, nombre común para cualquier miembro de una de las clases de vertebrados que incluye animales con plumas. Todas las aves adultas tienen plumas, aunque algunos tipos como el pelícano, el martín pescador, el pájaro carpintero y el arrendajo están completamente desnudos cuando salen del huevo. El término pájaro se aplica a cualquier ave con capacidad para volar y de pequeño tamaño.7 

Aves antiguas. Se pensó que los huesos fósiles encontrados en Texas, Estados Unidos, en la mitad de la década de 1980 pertenecían a una especie de ave más antigua que Archaeopteryx, que vivió hace 150 millones de años, pero hasta el año 1990 no apareció una descripción formal en la literatura científica. La aparente ausencia de huellas de plumas suscitó dudas entre los expertos respecto a si el animal descubierto en Texas era, en realidad, un ave.

Se conocen varios intermediarios entre los fósiles de las aves más antiguas y los actuales. En 1988 se encontraron en Cuenca (España) unos fósiles de Iberomesornis romerali, con los huesos de los hombros y la cola iguales a los de las aves, pero con la pelvis y las extremidades posteriores primitivos. Los fósiles procedían del periodo cretácico inferior, hace entre unos 130 y 120 millones de años. El descubrimiento de otro fósil con una anatomía intermedia se anunció en China en el año 1990. En la provincia de Liaoning se encontró un ave fósil del tamaño de un gorrión que, probablemente, sólo era entre 10 y 15 millones de años posterior a las primeras aves. Sus alas y su cola, eran más parecidas a las de las aves existentes, pero sus costillas, su pelvis y sus extremidades posteriores eran aún primitivos. Los siguientes fósiles que se encontraron se fecharon con una antigüedad de 88 millones de años. Estos eran verdaderas aves con un esqueleto que se diferenciaba muy poco del de las actuales. Sin embargo, algunos todavía tenían dientes y colas más largas. La mayoría de estos fósiles corresponden a aves acuáticas, en parte debido a que las condiciones para la conservación son mejores en los depósitos de arena y en los sedimentos de las aguas poco profundas. En este grupo se incluye un pájaro buceador parecido a un colimbo gigante y una especie que parece haber tenido hábitos parecidos a la golondrina de mar actual.

Ciertos fósiles del final del periodo cretácico, hace unos 65 millones de años, se parecen lo suficiente a algunas aves acuáticas actuales como para clasificarlos juntos; pero las semejanzas son sólo superficiales. Las aves evolucionaron de forma más rápida y variada durante el periodo terciario. A finales de éste se habían originado todos los grupos de aves actuales, mientras que algunas líneas evolutivas se habían extinguido sin dejar descendencia.

El periodo cuaternario, que se inició hace cerca de 1,6 millones de años, se divide en dos épocas: el pleistoceno y el holoceno (que abarca el presente); la transición se sitúa hace unos diez mil años. La mayoría de las especies de aves actuales, u otras muy parecidas, evolucionaron durante el pleistoceno. Algunas desaparecieron por completo, posiblemente debido a las rigurosas fluctuaciones climáticas originadas por el avance y el retroceso de los grandes glaciares que dieron a la época del pleistoceno el nombre de periodos glaciales.8

Otras fuentes: Rocas y Fósiles, National Geographic, 

** El 26/04/01 en una noticia aparecida después de haber escrito esta nota, se publica el descubrimiento definitivo en China de un dinosaurio emplumado (no el caso del fraude). Me imagino la cara que habrán puesto estos charlatanes al enterarse de este hallazgo. Pero como no creo en su honestidad y sinceridad, seguramente no habrá sido de asombro, sino de ceño fruncido enfrascados en cuál argumento mentiroso inventar ahora para empañar y anular cualquier efecto perjudicial que dicho hallazgo pudiese producir de ahora en más en sus crédulos fieles. Después de escribir por décadas descalificativos como el mencionado sobre los rasgos reptilianos de Archaeopterix °, ahora quizás pasen a aceptar la existencia de reptiles con plumas como simplemente una forma de vida más creada por Dios que desapareció cuando El consideró que ya no era necesaria su existencia. No sería nada raro que pasen de un argumento a otro totalmente distinto esbozado con tanta maestría que pareciera que supieran de lo que hablan, cuando en realidad simplemente son capaces de mezclar diez contradicciones sobre un mismo tema sin el más mínimo sentimiento de responsabilidad.

  Abr2001

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+ En 1861 cerca de Solnhofen unos mineros hallaron el primer ejemplar de Archaeopteryx.

* “La paleontología prueba que...los primeros pájaros tenían sus plumas perfectamente formadas”, aparecido en “La Evolución contra el Nuevo Mundo”, año 1950, pág 16. Como puede verse llaman “pájaro” al referirse indirectamente a Archaeopterix para ocultar de ese modo sus evidentes rasgos de reptil.

[1]"Archaeopteryx," Enciclopedia Microsoft® Encarta® 2000. © 1993-1999 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.

 [2]"Pterosaurio," Enciclopedia Microsoft® Encarta® 2000. © 1993-1999 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.

 [3]"Rhamphorhynchus," Enciclopedia Microsoft® Encarta® 2000. © 1993-1999 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.

 4[4]"Ichthyornis," Enciclopedia Microsoft® Encarta® 2000. © 1993-1999 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.

 5[5]"Compsognathus," Enciclopedia Microsoft® Encarta® 2000. © 1993-1999 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.

 6 Enciclopedia escolar VISOR, 2001

 7 AVE Enciclopedia Multimedia Encarta. 2001.

8 AVES, Enciclopedia Multimedia Encarta, 2001.