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Calendario diluvial

Cuando uno lee el relato del diluvio bíblico pareciera que Noé ya usaba el calendario hebreo de la época de Moisés. En Gen.7:11 menciona que comenzó en el mes segundo, y dado que muchos devotos consideran que el relato fue recopilado por Moisés para la época del éxodo en adelante, parecería corresponder con la misma cuenta calendario religiosa manifestada en el Pentateuco. Sabemos que el primer mes religioso hebreo es el Nisán (Exo.12:2), y comienza después de la luna nueva más cercana al equinoccio de primavera en el hemisferio norte. El primer día o 1 de Nisán corresponde al primer día de luna creciente que aparece al oeste al atardecer. No obstante, también sabemos que los judíos usan otro calendario, que comienza en otoño y no en primavera. Es el calendario civil, aquel que corresponde con la actividad agrícola y fue muy usado después del exilio a Babilonia en los siglos antes de Cristo. No obstante, este tipo de calendario, también era usado en épocas más antiguas, preferentemente por pueblos agrícolas, que veían la finalización de las cosechas de verano como el fin de un período anual de actividad. ¿Podría corresponder la cuenta anual de Noé al calendario civil y no al religioso? Lamentablemente la Biblia no lo aclara, por lo que no queda otro camino que la conjetura.

Dado que sabemos que un episodio de la naturaleza del descrito en la Biblia nunca ocurrió, también es probable que toda la historia fuera adornada según los patrones religiosos de épocas posteriores.

Sobresalen aspectos simbólicos en el relato, como los números 7 y 40 referidos a días de la semana, parejas limpias de a 7, 40 días y 40 noches de precipitación, 40 días de espera, cada 7 días envío de aves para inspección. Los períodos de de 40 días se repiten posteriormente en la Biblia en notables acontecimientos, como el tiempo que pasó Moisés en la montaña y Jesucristo en el desierto.

Las fechas o momentos del año del suceso son descritos de la siguiente manera:

El día 10° del 2° mes Dios manda a Noé a que comience la tarea de entrar los animales al arca, porque en solo 7 días empezaría el diluvio (Gen.7:2-4).

El día 17° del 2° mes se le manda entrar al arca, Dios cierra la puerta y se precipita el diluvio. Noé tiene 600 años, 1 mes y 17 días cuando se inicia la catástrofe (ver Gen.8:13), y la precipitación dura 40 días y 40 noches (Gen.7:11,12). Esto es a mediados de la primavera en el calendario religioso o a mediados de otoño en el civil.

Se menciona que las aguas desde que empezaron anegar la tierra hasta que principiaron a menguar transcurrió un espacio de tiempo de 150 días (Gen.7:24; 8:3).

El día 17° del 7° mes se menciona que el arca se posó o quedó varada sobre los montes de Ararat o la localidad montañosa de Armenia (Gen.8:4), indicando con ello que el nivel de las aguas se hallaban descendiendo. Ello indicaría que transcurrieron 5 meses lunares completos desde que se inició el diluvio hasta que el arca se detuvo, alrededor de 147 días. Había principado el otoño, el cual se iniciaba al 7° mes, o la primavera en el caso del civil.

El día 1° del 10° mes se da cuenta en el libro de bitácora del arca que aparecen ante la vista las cumbres de los montes (Gen.8:5). Esto es unos 72 días (2 meses y 13 días) después de haber quedado varada, algo llamativo porque en tal caso su varadura debió ser en la cima de la montaña más elevada de la región. Lo lógico habría sido que primero apareciesen las cumbres de los montes y luego quedar varada de haberlo hecho en un terreno más bajo. Como la Biblia suele llamar aguas que están sobre la expansión a las nubes, a lo mejor se refiere que las cumbres de los montes se hicieron visibles al despejarse lo cielos, es decir, haber menguado de aguas o nubes. Con la llegada del 10° mes de año lunar comienza el invierno en el hemisferio norte de acuerdo al calendario religioso, o el verano en el civil.

Pasados 40 días desde el comienzo del invierno según el calendario religioso o el verano de acuerdo al civil, alrededor del 11° día del mes 11°, Noé abre la ventana del arca para iniciar su primera inspección aérea utilizando un cuervo y luego una paloma con resultados negativos (Gen.8:6-9).

A la semana, es decir contando 7 días, alrededor del día 18° del 11°, Noé vuelve a soltar una paloma, la que regresa por la tarde con una rama de olivo (Gen.8:10,11).

Otra semana después, es decir después de otros 7 días más, alrededor del día 25° del 11° mes, al soltar una paloma ésta ya no volvió más al arca (Gen.8:12).

Después que transcurrieron unos 34 días, en el año 601 de la vida de Noé, el día 1° del 1° mes se menciona que las aguas que habían cubierto la tierra se habían secado (Gen.8:13). Este pasaje revela que Noé nació un 1° de Nisán de acuerdo al calendario religioso, o bien un 1° de Etanim o Tisri según el calendario civil , pues era su cumpleaños número 601. Empezaba la primavera o bien el otoño respectivamente.

Para el día 27° del 2° mes finaliza la estancia en el arca. Transcurrieron 12 meses lunares y 10 días, exactamente 365 días, es decir un año solar completo (Gen.8:14,15). Para el 3° mes comienza una nueva vida, finalizando la primavera o el otoño y comenzando al 4° mes el primer verano o el invierno después del diluvio.

Algunos afirman que los meses de Noé eran de 30 días, por lo que 12 meses de 30 días serían 360 días y no 355. Se basan en que 150 días coinciden con 5 meses de 30 días los cuales encajan con la cuenta desde el inicio del diluvio hasta el varado del arca. Sin embargo, hay que tener en cuenta que en tiempos antiguos cada mes debía de comenzar con la aparición al atardecer del primer filete de luna visible y no por fechas fijadas en almanaques de antemano. Nadie necesitaba fabricar almanaques anuales porque se podían leer los días del mes y las semanas y los meses directamente en el cielo en los ciclos lunares y las estaciones. Afirmar que en el 2° mes del siguiente año era el día 27° habría sido impropio de acuerdo a un calendario lunar con meses de 30 días, pues habría sido un total de 360 + 10 = 370 días, y eso habría coincidido con el 2° día del 3° mes lunar del segundo año. Habría sido obvio que no encajaba con las señales manifestadas en el cielo. En realidad, si en ese año se contaron solo 12 meses, la cantidad total de días habrían sido de 354,4 + 10 = 364,4.

Si bien son mencionados en la Biblia meses proféticos de 30 días, sabemos que los mismos no coincidirían con los ciclos lunares, y también sabemos que intercalaban un mes lunar completo o 13° mes lunar cada tantos años ( 7 veces cada 20 años) para hacerlo coincidir con el año solar. Eso revela que habría resultado imposible de llevar una cuenta de calendario literal de un año de 360 días mediante los ciclos lunares.

Podemos inferir en dos hechos que pueden ayudarnos a decidir cuál calendario se narra en la historia de Noé. Unos de ellos tiene que ver con las lluvias. Si observamos el tiempo atmosférico en la tierra de Palestina podemos notar que las lluvias comienzan en otoño y culminan al principiar la primavera, manteniéndose una estación seca que llega a su máximo hacia finales del verano. Esta realidad en la naturaleza marca una correspondencia con la mención de las aguas por Noé, señalando su presencia, aunque no con la misma intensidad (pues Noé menciona la presencia de agua abundante a mediados del otoño de acuerdo al civil), durante 6 meses del año, encajando muy bien en el calendario agrícola. En ese caso el arca vara después de transcurridas 2 semanas de la primavera, es decir, para cuando las últimas lluvias ya precipitaron, y a partir de entonces se inicia un menguado constante de agua hasta llegar a una tierra seca a finales del verano, para cuando termina el año lunar.

Cuando menciona que aparecen las cumbres de las montañas, bien puede referirse a la ausencia de agua en forma de nieve, que hacia finales de la primavera y el comienzo del verano es eso lo que exactamente ocurre en la región. Eso explicaría la aparente contradicción de haber varado antes, señalando en sentido simbólico presencia de nieve (agua) en las cumbres y algo de agua de lluvias y derretimiento de nieves (caudal elevado del Jordán) durante la primavera, pero no ya con la intensidad de los meses anteriores. Naturalmente durante los meses de otoño e invierno la cantidad de agua en Palestina es máxima, con grandes precipitaciones y nieve.

El otro aspecto es la mención de los 40 días y 40 noches. En el caso de Moisés su estada en la montaña de Horeb por ese lapso tuvo lugar antes de la primavera, probablemente en otoño. Y en el caso de Jesús, cuando se menciona su ayuno en el desierto por 40 días y 40 noches, dado que su ministerio duró 3 años y 1/2 culminando en la primavera, al mencionar que apenas se bautizó en el Jordán emprendió el ayuno, está indicando que ocurrió en otoño. 

Estas correspondencias señalarían al calendario de Noé como el civil o agrícola y no el religioso.

De esta manera, no solo podemos deducir hasta cierto grado el calendario usado, sino que el propio relato de Noé bien pudo ser una reseña simbólica adornada en forma de novela de la actividad atmosférica a lo largo de un período anual calendario, una narración descriptiva de una serie de sucesos físicos vistos con ojos religiosos en el cual pueblos primitivos han llegado a explicar los cambios ocurridos en el clima terrestre al finalizar la última glaciación y el advenimiento de un clima con estaciones más acentuadas y lluvias más abundantes y un incremento del nivel del mar que inundó kilómetros cuadrados de todas las costas del mundo. Paradójicamente, civilizaciones posteriores santificaron dicho relato elevándolo al mayor estrato de una intervención divina directa, cuyas connotaciones entre el bien y el mal centraron la doctrinas religiosas mediante las cuales un hombre llamado Jesucristo las catapultó finalmente a la esfera de verdad religiosa relacionada con las promesas de salvación futuras en las cuales millones de personas han creído hasta el punto de dar sus vidas por ello.