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La torre de Babel y los idiomas

La Biblia informa que después de un tiempo, pero antes de que Abrahán conociera la tierra de palestina, los hombres se dieron a construir una gran torre que llegara a los cielos. Al verla Dios, enojado por su orgullo y porque no se dispersaban, confundió los lenguajes y a partir de ese hecho tuvieron que dispersarse por toda la tierra. De acuerdo a esta historia, todos los idiomas de la tierra se originaron en las llanuras de Sinar por confusión divina milagrosa. Muchos devotos lo consideran historia real. ¿Es un relato histórico real o una leyenda?

Para ser cierto, antes de dicho suceso no deberían haber existido humanos en ninguna otra parte de la tierra salvo en la zona mesopotámica mencionada en la Biblia. Pero, además de este problema hay otros.

Hoy día existen en toda la tierra alrededor de 6.800 lenguas, de las cuales unas 5.000 pertenecen a pueblos indígenas, que son los verdaderos representantes de las variaciones idiomáticas del planeta. Los idiomas inglés, francés, español, alemán, japonés, mandarín, ruso y árabe, son aquellos que más acostumbrados estamos a escuchar debido a que pertenecen a la sección del mundo ilustrado. Los demás, aunque podamos nombrar unas decenas más, permanecen unos pocos en la penumbra y la mayoría en la inexistencia total salvo para los pequeños grupos que todavía los hablan entre sí. Estos grupos se hallan diseminados en forma de poblaciones puntuales por el entero globo terráqueo. ¿Son todas estas lenguas originarias de las llanuras de Sinar mencionadas en la Biblia?

           

                     Distribución actual de todas las lenguas habladas por el mundo. Fuente: Natinal Geographic en español, Sep.2001.-

De acuerdo a Gen.10:5 los nietos de los hijos de Noé ya se esparcieron por la tierra según sus lenguas. En Gén.10:10 menciona que Nemrod, otro nieto de un hijo de Noé comenzó su reinado en Babel, el lugar donde se produjo según la Biblia los lenguajes de la tierra (Gen.11:9). Los nombres de las diferentes naciones diseminadas por la tierra, según el Génesis, provienen de los bisnietos de Noé. De acuerdo a ello la confusión de los idiomas debió ocurrir a la tercera generación después del supuesto diluvio. Sin embargo, ateniéndonos a la narración bíblica, la distribución idiomática debió ocurrir tiempo después, dado el poco número de habitantes que habrían en la tierra todavía. Por eso, literalmente la dispersión y ubicación de los nietos de Noé no pudo ser para el tiempo de la confusión. De ser cierta esa historia, unas 6.800 lenguas estarían pululando alrededor de mesopotamia extendiendose a Europa, Asia, Africa, América, Australia e islas del mar en pequeños grupos familiares. ¿Cómo es que algunos se establecieron en remotas islas del océano Pacífico, mientras la mayoría se concentró en Indonesia y Africa? De hecho, alrededor de la Mesopotamia actual, incluido Europa, existen menos lenguas distintas que en América. 

De acuerdo a las lenguas que rodean actualmente la zona mesopotámica del Medio Oriente, parece ser que el nombre de los distintos pueblos fue puesto mucho después de la existencia de los bisnietos de un tal ancestro llamado Noé, cuando sus descendientes, si de alguna manera podemos llamarlos de ese modo, mucho tiempo después ya estaban ubicados y bien establecidos en las distintas partes de los territorios del medio oriente e islas del mediterráneo. Eso significaría más bien una interpretación histórica que un relato real del mismo.

Obviamente resulta imposible que existieran más de 6.000 lenguas distintas en una región tan pequeña, porque se habrían formado muchos más pueblos en la antiguedad en esas regiones de los que hubo. La expansión de la humanidad por el globo no obedece a factores idiomáticos, sino principalmente a la expansión poblacional. Por otra parte, un conglomerado de miles de lenguas en un territorio pequeño habría ocasionado muchas luchas. En vez de alejarse buscando nuevos territorios, lo más práctico hubiera sido el que todos aprendan y hablen nuevamente un solo lenguaje y solucionado el problema. Máxime si tenían todos un trabajo por hacer. El que, según la Biblia, fueran reacios a aceptar una lengua común cuando todavía estaban en una misma zona geográfica, demuestra que nunca se habían conocido ni vivido juntos antes, y cada lengua era parte de una cultura ya existente y separados entre sí, tal como hoy día miles de lenguas indígenas se resisten a desaparecer aún en medio de una lengua dominante debido al significado cultural que tiene para sus pueblos. Esta evidencia interna propia de la Biblia demuestra que sencillamente el relato es ficticio.

En cuanto al factor de crecimiento de la población, las comparativamente pocas que vivieran en la época del relato, teniendo en cuenta que la humanidad habría recomenzado de nuevo hace poco después del tremendo cataclismo relatado, haría imposible la contención de semejante cantidad de lenguas. Según la propia cronología de la Biblia (Ver: Información genealogía Abrahám.doc, Multiárea IV), para el tiempo en que Abrahám, que pertenecía a la novena generación desde Noé, viajó a la tierra de palestina, habrían transcurrido 427 años después del supuesto diluvio. Esto nos da un promedio de 47,4 años por generación hasta Abrahán a los 75 años. Durante las ocho generaciones desde que nace Arkapsad hasta la muerte de Taré, padre de Abrahám, transcurren 352 años, los que nos da un promedio de 44 años por cada generación. Esto haría que los bisnietos de Noé aparecieran alrededor de unos 130 años después del supuesto diluvio.

Considerando una elevada tasa de crecimiento humano a partir de las tres parejas compuesta por los hijos de Noé y sus esposas, la cantidad de seres humanos que pudieron poblar una región como la llanura de Sinar en 130 años debió ser muy minúscula. La propia Biblia habla de 4 a 5 hijos varones por cada padre, lo que nos daría unos 10 hijos en total incluida las hijas mujeres. A esta proporción aún considerando el ciclo generacional cada 20 años (es decir a la mitad), y cargando estas cifras en una calculadora, todos los descendientes de Sem, Cam y Jafet no podrían superar los 120.000 habitantes en total a una tasa de crecimiento vegetativo del 7,15% anual, con tan solo 28.000 adultos mayores de 20 años, siendo el resto niños y adolescentes. Hay que tener en cuenta que no todos estarían concentrados en una zona pequeña, en las llanuras de Sinar, para dedicarse a edificar la torre, por lo cual esta cifra sería mucho menor para dicha área. La misma Biblia menciona que la región mesopotámica fue poblada por los descendientes de Cam, uno de los hijos de Noé(Gen.10:6-12), y también menciona que la humanidad se desplazaba desde el oriente(Gen.11:2). Este desplazamiento no sería el grupo completo, sino las nuevas familias que a medida que se multiplicaban buscaban nuevos territorios donde vivir. Además, estas cifras totales podrían llegar únicamente si todo marchaba bien, sin enfermedades ni pobreza. Pueden ocurrir tal como ocurrió con Jacob. Si nos guiamos por los mismos relatos de la Biblia, Jacob tuvo 12 hijos de cuatro mujeres, 6 de una, y dos de cada una de las restantes, además de hijas en un período de unos 13 años los 11 primeros y el restante probablemente 17 años después. No se mencionan a las hijas que tuvo durante ese tiempo, pero puede calcularse unas 10 además de Dina. A la edad de 130 años cuando llega a Egipto la Biblia nos dice que en total eran 70 almas. Sin embargo no están registradas las otras hijas de Jacob aparte de Dina, ni las esposas de sus hijos y nietos ni las hijas de ellos. Esto haría elevar mucho el número de personas. Considerando unas 12 a 16 mujeres para todos sus hijos, más otras mujeres para sus nietos, que no se sabe cuántos estaban casados, y las hijas de sus hijos, unas 40 en total, la cantidad de personas podría haber ascendido a unas 140 almas. Se debe considerar que Jacob comenzó a tener hijos recién después de los 84 años. Esto haría que en un período de 46 años a partir de un hombre y cuatro mujeres se multiplicaran hasta llegar a 120 almas, descontando unas 20 mujeres que fueron tomadas como esposas fuera de su simiente para los hijos y nietos de Jacob. Pero no todos los casos debieron ser como el de Jacob, lo que nos daría una cifra algo menor para el caso de Babel. Por ejemplo, si en ves de contar solo los 46 años de procreaciones impulsados por el constante progreso, incluimos los 84 previos de la vida de Jacob, además del tiempo de vida de Isaac, el padre de Jacob, tiempo durante el cual tuvo solo dos hijos, el aumento promedio de la población se reduciría enormemente. Isaac tuvo 60 años cuando engendró a Jacob y Esaú, y murió a los 180 años, cuando Jacob tenía 120 años, es decir 10 años antes de llegar a Egipto. Aún considerando un progreso similar para Esaú en cantidad de hijos, en un período de 190 años de dos personas que se casaron a los 40 años de haber nacido, habrían proliferado hasta unas 280 almas. Esto reduciría la tasa de Cv al 2,63% anual. Con este crecimiento, también real brindado por la misma Biblia, la población total en 130 años no llegaría a los 500 habitantes. La tasa de Cv africana entre 1974 a 1994 fue del 2,82%, muy cercana. A un 3% anual la población total no superaría los 750 personas con solo 200 adultos. Sin embargo, considerando los Cv más elevados de algunos países en el mundo actualmente, como Viet-nam, Saipan, Costa de Marfil y Gambia, esta podría situarse en el 6% anual. Con un crecimiento vegetativo tan alto, el total de habitantes después de unos 130 años no hubiera superado los 30.000, con tan solo 6.500 adultos, mayores de 20 años. Sin embargo, estos crecimientos tan altos no son posibles de mantener durante mucho tiempo, porque en poco tiempo las áreas geográficas se atestan rápidamente para pasar luego a un estancamiento. Aún antes de atestarse, se deben dar muchos factores coincidentes que posibiliten un crecimiento alto y continuo por muchos años.

Para la época en que Abrahán llega a palestina, unos 427 años después de relatado diluvio, a un ritmo de crecimiento del 2,8% anual constante, la población mundial no pudo ser mayor que 2 millones de almas. Sin embargo, a este ritmo, unos 430 años después, para cuando Israel parte de Egipto, la población sería de 329 mil millones, una cifra imposible. Actualmente las poblaciones del norte de Africa, Medio Oriente y Europa supera apenas a los mil doscientos millones. Europa durante milenios su población se mantuvo entre 40 a 70 millones, cuando para la actualidad supera los 900 millones, es decir unas 13 veces más considerando la cifra elevada. Con una relación ubicada para las épocas antiguas, anteriores a Cristo, toda esta área no pudo contener más de 50 millones de habitantes por milenios.

Todas estas cifras y situaciones muestran lo imposible de la aparición instantánea de más de 6.000 lenguas distribuidas en unas 30.000 personas adultas en una pqueña área geográfica.

Las lenguas, de manera similar a las especies animales y vegetales, se han formado a medida que los hombres ya estaban establecidos geograficamente alejados unos de otros después de un cierto tiempo, siglos o miles de años. La aislación geográfica, la normal pérdida del recuerdo en las nuevas generaciones, la imaginación e inventiva humana, en la mayoría propiciada por nuevos ambientes y nuevas costumbres, iban cambiando paulatinamente un lenguaje ancestral o de origen en otro diferente. No es por casualidad que las lenguas humanas pueden clasificarse de manera parecida a las especies vivientes, permitiendo rastrear los antepasados en función de la estructura linguística.

Otro aspecto a tener en cuenta es una capacidad desarrollada por los humanos a partir del lenguaje: la escritura. La escritura son los mejores documentos de la historia del lenguaje, y tenemos distintas evidencias de registros escritos de distintas partes de la tierra pertenecientes a épocas anteriores al episodio de Babel. Para más datos dirigirse a: La escritura humana.

            A propósito de la torre de Babel, no existe rastros en la actualidad de ninguna antigua inmensa construcción en mesopotamia. Se cree que puede corresponder con algún tipo de Zigurat. Probablemente se perdió con la erosión, pero las pirámides de Egipto son la “torres” más altas construidas por civilizaciones antiguas, y que la erosión todavía no destruyó después de más de 4.000 años. La pirámide de Keops tiene más de 100 metros de altura. De hecho fueron construidas antes de la mencionada construcción de la fallida torre de Babel. Es raro que la Biblia no haga mención alguna de estas estructuras egipcias, siendo que los mismos israelitas las conocieron y supieron de sus constructores. Ni siquiera se refieren a ellas como testimonio de los “inicuos” pobladores antediluvianos. Dado que los israelitas fueron siempre enemigos de los egipcios, se puede comprender la razón del silencio de sus admirables construcciones, que de ser mencionadas equivaldría a una alabanza. Y los israelitas y judíos luego jamás lo hicieron ni lo harían. Sería como pasar publicidad gratis a favor de un competidor en la televisión actual. 

Por otro lado, hoy día el hombre a construido torres más elevadas, de más de 400 metros. No solo eso, ha poblado el cielo de aparatos y ha llegado hasta la luna, y todo eso sin que Dios se sintiera ofendido por semejante muestra de orgullo y prepotencia humana (Gen.11:6).

 

      Oct.2000